P. Enrique Lopez: “No confundir el futuro con el pasado”

3128
37496

No confundir el futuro con el pasado

Es el mismo río que corre aunque el agua sea siempre nueva. No podemos solo repetir el pasado. Todo cambia y exige nuevas respuestas. Ese es el desafío principal. El XXIV Capítulo General (año 2009) nos pidió: nueva disponibilidad, nueva solidaridad, nuevo profetismo y nueva mística misionera. Tenemos que discernir y hacer opciones concretas, como Congregación. Debemos abrirnos a la voluntad de Dios, como comunidad: escuchando atentamente la voz del Espíritu Santo, reconociendo los signos de los tiempos, buscando y acompañando a los más abandonados especialmente los pobres. Los “abandonados” son los pobres, abandonados y dejados de lado por la sociedad; los excluidos de los bienes sociales y materiales; los oprimidos y los que sufren. Son también las personas, comunidades y grupos sociales “dejados de lado” por la Iglesia; abandonados espiritualmente y los que se sienten excluidos de la Iglesia.

Ante esta misión, hay que recuperar la mística misionera: con gran disponibilidad, creatividad, caridad apostólica y dinamismo misionero. Somos agentes activos de una nueva visión del Reino de Dios, enviados a mostrar el amor incondicional de Jesucristo, a promover una evangelización inculturada; una espiritualidad encarnada; el valor de la vida y la dignidad de las personas; una cultura de la libertad, la justicia y la solidaridad, con profundo sentido de corresponsabilidad.

Nada de eso será posible sin una conversión personal y comunitaria. Sabemos que ésta es una cuestión interna congregacional. Hace falta una verdadera revisión de vida, asumir nuestra realidad actual, sin engañarnos a nosotros mismos y buscar un cambio para bien. Tenemos que renovar nuestros corazones, nuestras motivaciones espirituales, y fortalecer la mística misionera. La conversión permanente es una dimensión fundamental de nuestra espiritualidad. Nos invita a abrirnos más a Dios, a la misericordia, a la compasión y la caridad apostólica, a la solidaridad, a la vida fraterna en comunidad, a las personas sufrientes, a los pobres y abandonados.

Con la gracia de Dios, tenemos que luchar en serio contra nuestros egoísmos; contra el “comodismo” material, intelectual y espiritual; contra la pereza personal y pastoral; contra el “clericalismo” que aparta a la gente; contra las actitudes típicas del “funcionarismo burocrático”; contra la parálisis de las discusiones vanas, contra el “chismerío” que destruye y el discurso vacío; contras las rivalidades, envidias y competiciones que nos dividen; contra los intereses mezquinos y la “politiquería” que azotan nuestras comunidades y afectan profundamente nuestra acción pastoral; contra la incapacidad de abrirnos a los demás y a una nueva mentalidad.

Criterios que fortalecen nuestro quehacer misionero

  • Responder con mayor agilidad pastoral a las urgencias y  exigencias actuales de la Evangelización: en lugares, culturas y contextos sociales muy diversos. Hace falta una reforma, una “restructuración” entendida como: cambio de mentalidad, conversión espiritual, cambio de nuestras estructuras y formas de organización, buscando siempre una mayor cercanía a la gente. Hace falta más agilidad pastoral en las decisiones de los líderes y Superiores que en las actitudes misioneras de los cohermanos de base.
  • Mayor apertura a la solidaridad, al espíritu de asociación con otras Unidades Redentoristas y organizaciones afines para optimizar recursos humanos (profesos Redentoristas y Laicos/as), espirituales y materiales. Las Provincias Redentoristas no competimos unas contra otras.
  • Abrirnos cada vez más a la colaboración activa y recíproca con los Laicos (hombre y mujeres) que comparten con nosotros la misión, la espiritualidad y el carisma de la Congregación. También con tantos religiosos y religiosas con carismas afines. Los congregados profesos (Sacerdotes y Hermanos) no somos los “únicos dueños” del carisma Redentorista. Promover la colaboración, la asociación para la acción pastoral, despertar el espíritu misionero en todos, dan mayor vitalidad al carisma Redentorista.
  • Dejarnos conducir por el principio “misericordia”. Asumimos esta realidad innegable: muchas personas y grupos humanos siguen sufriendo toda clase de carencias y violencias (afectivas, de género, sexuales, económicas, culturales, sociales, políticas, etc.). Muchas son discriminadas y oprimidas, víctimas de los más diversos tipos de abusos de poder. Hay mucha gente pobre, desempleada, sin esperanza, abandonada, excluida de la sociedad y de la Iglesia. La misericordia es la reacción correcta ante el mundo sufriente.
  • Los Redentoristas somos enviados a llevar esperanza y a anunciar la Redención abundante de Jesucristo. Recordemos la parábola del “Buen Samaritano”. El principio “misericordia” es el que nos mueve a reaccionar ante el sufrimiento ajeno. La misericordia es el principio de Dios. Es el que Lo mueve a reaccionar y responder al sufrimiento humano. Es el movimiento que hace Dios a través de la Encarnación y la Redención.  La respuesta de “misericordia” siempre ha de ser personal, comunitaria, pastoral y social. No se trata de una compasión sentimental, paternalista o individualista. Debe estar acompañada de acciones concretas.
  • Movernos con esperanza activa. La esperanza auténtica siempre es acción. Hay que “hacer algo”. No bastan la reflexión teórica ni el discurso. Los pobres nos enseñan a vivir la esperanza. Cuando tenemos de todo, y las soluciones a mano, no parece haber necesidad de esperanza. Pero cuando nos falta todo, cuando nada parece resultar y todo nos va mal: ahí es cuando hace falta mucha fe, esperanza y confianza.
  • Ciertamente, la esperanza es hija de la indignación ante la injusticia, pero también de la imaginación creativa. Se indigna, critica y reclama. Pero también propone “algo nuevo, alternativo o diferente”. Realiza lo nuevo. La esperanza requiere unas actitudes muy importantes como la paciencia, el diálogo, la perseverancia, la capacidad de recuperación (resilience), la flexibilidad y mucho buen humor.
  • Nuestra esperanza está bien fundada en el amor de Dios, en la resurrección de Jesucristo, en el misterio de la Redención. La esperanza se vive en la encarnación y se realiza en el espíritu de lucha. No es cuestión de lamentarse, sino de acción positiva y proactiva. No es cuestión de repetir nostálgicamente el pasado. Tampoco de críticas inútiles o destructivas. Es disponibilidad, apertura, colaboración, solidaridad, asociación con los demás y acción concreta.
  • Tener una visión realista ante el futuro. Uno se esfuerza y lucha, pero no hay garantías ante el futuro. Ninguna fantasía o imaginación garantizan el futuro. No tiene sentido soñar con recuperar un supuesto “pasado glorioso” que ya no existe. Los que dicen “no tenemos futuro” confunden el futuro con el pasado. Pero, el futuro no perdona. Sigue allí firme delante nuestro. Será distinto, pero ahí está “mirando pasar el tiempo”. Si exigimos que el futuro venga antes de tiempo, seguro que se resiste. Sabe esperar. Tiene más paciencia que nosotros. Tenemos que cambiar nuestra actitud ante el futuro.
  • Hay que cambiar tantas cosas. La vida nos enseña que todo futuro está fundamentado en ciclos de nacimiento, muerte y nueva vida, cada cual con su momento en un proceso de cambio. Optar significa “dejar algo” para asumir un “proyecto nuevo”: morir y nacer de nuevo. El futuro auténtico es todo lo que se fundamenta en la fidelidad creativa y nos impulsa más allá del presente.
  • Pidamos en nuestra oración el don de la fidelidad creativa. Que seamos fieles al carisma y la misión Redentorista. Ese es nuestro presente y nuestra mejor esperanza ante el futuro. Nos lo recuerda siempre San Clemente María Hofbauer. Que el Señor Dios nos ayude a seguir su voluntad, predicando el Evangelio “de nuevo y de manera siempre nueva”, con renovada esperanza, renovados corazones y estructuras renovadas.

P. Enrique López, CSsR

15 de marzo, 2014

Print Friendly, PDF & Email

3128 COMMENTS


    Fatal error: Allowed memory size of 134217728 bytes exhausted (tried to allocate 3985408 bytes) in /web/htdocs/www.cssr.news/home/wp-includes/comment-template.php on line 2102