Entrevista al Hno. Diácono Carlos Cesar Gonzales Mejia C. Ss. R.

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Entrevista al Hno. Diácono Carlos Cesar Gonzales Mejia C. Ss. R.

(Misionero Redentorista, Vice Provincia de Perú – Norte)

“…Me fascina el encuentro de Pablo con el Señor, es un encuentro transformador. Que hace que tus rodillas toquen suelo para reconocer tu poquedad, que te deja ciego, indefenso, es decir, te hace morir para nacer de nuevo.”

¿Cómo eres?

Me considero una persona alegre, amiguera, responsable y puntual, que le gusta mucho la naturaleza. Además me gusta cantar, bailar y dibujar aunque no lo haga tan bien.

¿Cómo era tu relación con la Iglesia antes de entrar en la congregación?

Yo creo que ha tenido altos y bajos. De pequeño por ser el último de los hermanos anduve muy pegado a mamá y como ella era agente pastoral en mi parroquia iba mucho a la parroquia. Mis hermanas fueron catequistas así que yo crecí en ese ambiente. Fui un tiempo catequista de niños luego de jóvenes, me retiré, luego nuevamente me reintegré y poco a poco fui adquiriendo más responsabilidades y cuando estaba decidido a retirarme había alguna tarea nueva e interesante que me hacía quedar.

Participe de la renovación carismática y de un grupo llamado S.E.D. era un grupo que orábamos en grupo y que apoyábamos a la parroquia en lo que necesitaban, pero más hacíamos labor social especialmente para fin de año. Recolectábamos juguetes, víveres y más para repartir en los asentamientos humanos cerca a nuestros barrios. Claro todo acompañado de la típica chocolatada.

En cuanto a los sacramentos y su participación en ellos al principio no era muy asiduo, lo que si recuerdo era que siempre me iba a confesar a la Iglesia San Sebastián de Piura de los Padres Misioneros Redentoristas, hasta ese entonces conocidos como unos curitas más. A la Eucaristía siempre he ido los domingos.

¿Quién es Dios para ti?

Es el amigo que nunca falla y también podría decir que es el aire que respiro, el suelo por donde camino, el agua que calma mi sed, el alimento que me fortalece. Es todo para mí.

¿Un pasaje o imagen de la Biblia?

“El Cayó en tierra y Oyó una voz que le Decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” Hc 9, 4. Me fascina el encuentro de Pablo con el Señor, es un encuentro transformador. Que hace que tus rodillas toquen suelo para reconocer tu poquedad, que te deja ciego, indefenso, es decir, te hace morir para nacer de nuevo. ¿Qué es eso de ser redentorista?

Dios tuvo un hijo y ese hijo fue MISIONERO. Ser redentoristas es compartir el carisma de Jesús. Él anduvo recorriendo pueblo por pueblo llevando el mensaje salvador a los más necesitados, a los que nadie quería ir. Ser redentorista es ser otro Cristo.

¿Qué haces un día normal en tu pastoral?

Bueno como Profeso de votos Perpetuos y Diácono me dedico a la tarea de apoyo en la Obra Vocacional Redentorista. Tratamos de contactar jóvenes con el mínimo de interés en la vida religiosa o sacerdotal por todos los medios posibles incluso por el facebook ya que es círculo social muy frecuentado por los jóvenes. Tengo reuniones con un grupo de colaboradoras con la obra vocacional a las que les dicto temas de formación espiritual en dos zonas de Piura y también participo en las Eucaristías del Santuario de la Virgen del Perpetuo Socorro realizando las labores propias del diácono, el servicio en el altar y la proclamación del Evangelio.

diacono

¿Hay que dejarlo todo?

He recordado, con esta pregunta, una conversación que tuve con mi padre antes de entrar al seminario, la única que tuve con papá (él estuvo en el seminario menor de los franciscanos pero no llegó a terminar toda la formación). Él me dijo: estás seguro que quieres entrar al seminario, yo le respondí, sí, y él continuó, porque tienes que dejarlo todo: mujeres, hijos, proyectos de estudio, todo, todo…

En fin, eso es cierto, cuando entré al seminario dejé hasta mi look antiguo, el pelo largo, la barba y todo eso, mi enamorada, la carrera universitaria, etc. Pareciese que es mucho sacrificio, pero a cambio de eso he recibido la satisfacción de ayudar a muchas personas, de conocerlas, compartir sus vidas, de darles unas palabras de ánimo, incluso a veces el sólo acompañarlas en silencio bastaba. Considero que tengo mucha familia y muchas cosas que quizá no merezca. Lo dejé todo pero estoy ganando mucho.

¿Qué piensas sobre la vida en comunidad?

Es lo que me anima seguir en la vida religiosa (a pesar que es como una familia común, con sus diferencias y problemas), el saber que llegas a la comunidad y tienes con quien compartir los alimentos, la oración, el esparcimiento y todo; te da seguridad. Te sientes protegido y comprometido por el hermano que vive contigo. ¿Qué opinas sobre la vocación?

Es la respuesta que define la vida de toda persona y que señala el camino a la felicidad. Es vivir.

¿Una frase?

Hay más dicha en dar que recibir”, adivinen de quien es. El secreto de la felicidad está en esa frase. En la actualidad hay muchas personas que damos mucho pero siempre esperamos algo a cambio. El día que entremos en sintonía con el autor de esta frase (Jesús) reconoceremos que en la donación de sí mismos está el secreto de la felicidad propia y del prójimo.

¿Una película?

Me gusta mucho el “Último Samurái” protagonizada por Ton Cruz (Capitán Nathan Algren) y Ken Watanabe (Katsumoto, líder samurai rebelde). En esta película hay en el capitán un proceso de cambio producto del encuentro con una cultura que respeta mucho el honor y la fidelidad al grupo. A demás se puede ver la profundidad de la mirada del líder samurái, quien mira más allá de la raza y de las creencias del capitán. Hay mucho que aprender y analizar en esta película para la vida en común.

¿Personaje favorito?

Mario Moreno, “Cantinflas” porque me parece que fue una persona sencilla que llegó muy lejos y porque supo sacarle una sonrisa no sólo a sus contemporáneos, sino a muchas generaciones hasta hoy.

Una frase en una de sus películas ante un congreso de naciones que discutía un voto el cual decidía bajo qué régimen iba a vivir el mundo, dice: “que la solución está en las palabras del humilde carpintero de Nazaret de hace dos mil años << Ámense los uno a los otros>> y no ármense los unos contra los otros, así deberíamos vivir.

Un mensaje muy bueno para los políticos de todos los tiempos, que de vivirlo, la situación en el mundo sería distinta.

¿Un lugar?

Una playa pero sin gente, buscando respuestas al ritmo del vaivén de las olas.

¿Una meta?

Ser un buen maestro de novicios

Finalmente ¿Cuál sería tu mensaje a los jóvenes?

Que se den un tiempo para meditar sobre las cosas esenciales de la vida. ¡DETÉNGASE! un momento y piensen en lo qué hacen. Atrévanse a ser felices y no busquen las felicidades pasajeras, sino las que duran para siempre.

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