1993: Evangelizacion inculturada – contexto del primer mundo

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Brandenburgo – Alemania

“Trabajar y vivir con los que están social­mente discriminados”. Este fue el motivo que llevó a Brandenburgo (anteriormente Alema­nia del Este o República Democrática Ale­mana) a cuatro Redentoristas de la Provincia de Colonia en el otoño de 1991.

El P. Clement Nodewald es el superior de Ja pequeña comunidad. Había estado con anterioridad en Brandemburgo, pues ha predi­cado misiones durante veinte años. El P. Wolf­gang Koch ha ejercido su ministerio en nuestra parroquia de Berlín, ahora dejada por los nuestros, ya que, una vez creada una comuni­dad viva, no necesitan de nuestra presencia. El Hno. Joseph Gack ha sido cocinero en nuestra casa de Bonn y ha trabajado muy activamente con la juventud. El P. Winfried Pauly ha tra­bajado en Trier en la dirección y apostolado del teléfono.

La inspiración para venir y crear una nueva ‘comunidad en Brandenburgo surgió en el Ca­pítulo de 1985. En aquel Capítulo se pidió a Jos Redentoristas de todo el mundo que de nuevo se interrogaran y reflexionaran sobre la evan­gelización a los pobres y el ser evangelizados por ellos. En realidad, esto no era nada nuevo sino simplemente un reasumir la inspiración de San Alfonso cuando fundó la Congregación como fuente de vida para nuestro tiempo.

El Capítulo de 1991 nos invitó a inculturar nuestra evangelización, esto es, a vivir y trabajar íntimamente comprometidos con los problemas y realidades culturales de la gente con quienes trabajamos. El Capítulo nos con­vocó a un nuevo sentido de la Comunidad Apostólica.

Acentuó la “coherencia, la estrecha e íntima unión entre la tarea de evangelización, vida comunitaria y espiritualidad propia de la Congrega­ción” (Communicanda N. 1). Este deseo del Capí­tulo de dar unidad a la Vida de los Redentoristas “encuentra expresión en formas concretas que muestran claramente la opción de la Congregación por los más abandonados y especialmente por los pobres” (Comm. N. 1). Esta invitación fue aceptada por nuestros cohermanos de la Provincia de Colonia.

Los Redentoristas que trabajan en Branden­burgo ven su presencia de Comunidad Apostólica como un momento del Reino de Dios en la cultura y en la historia. Jesús no definió nunca el Reino de Dios. Habló de él frecuentemente en parábolas y con comparaciones (Mt 13; Me 4) y en conceptos como vida, gozo y luz. En los teólogos encontra­mos una cierta dificultad a la hora de definir el Reino de Dios. También muchos de nosotros en­contramos dificultad a la hora de definir la Evan­gelización inculturada y el ser evangelizados por los pobres. EUo resulta especialmente dificil a quienes vivimos en el Llamado primer mundo.

La mejor descripción bíblica que podemos en­contrar de Reino de Dios, que puede ser también una definición, es la dacia por Pablo:

“Que el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo” (Rm 14, 17).

“Que no está en la palabrería el Reino de Dios, sino en el poder” ( 1 Cor 4, 20).

La frase Reino de Dios es el centro de todo el Nuevo Testamento y en ella se inspira, por consi­guiente, nuestra invitación a ser comunidades ele evangelización inculturada. En este aspecto, la comunidad de Brandenburgo es un ejemplo.

CAIDA DEL MURO DE BERLIN

En la encíclica Centesimus Annus, el Papa Juan Pablo II dedica todo un capítulo al ”Año 1989″. En este capítulo de la encíclica, entre otras cosas, hace referencia a la caída del Muro de Berlín y a los dramáticos cambios que comenzaron a surgir en los países del Este de Europa y en los países miembros del Pacto de Varsovia. De la noche a la mañana, en la Alemania del Este se inició un dramático cambio que afectó a la vida política, económica, cultural y espiritual de la gente. El 3 de Octubre de 1990, las dos Alemanias se unieron, los Redentoristas oyeron la invitación que llegaba del Este y respondieron a ella.

EL GRITO DEL POBRE Y DEL OPRIMIDO

Los Redentoristas deben tener como prioridad el apostolado con y para los más abandonados, especialmente los pobres, los oprimidos y los débiles. “Los Redentoristas no pueden ignorar el grito de los oprimidos y de los pobres”, escribe Winfried Pauly al hablar de las razones para crear una co­munidad en Brandenburgo. Los cuatro se ven a sí mismos como dedicados al apostolado con los marginados de la sociedad.

En toda la Congregación, los cohermanos han discutido hasta la saciedad el significado exacto del tema del Capítulo de 1985. Lo mismo sucedió en el caso de los cohermanos de la Provincia de Colonia, en el norte de Alemania. Eran conscien­tes de que, frecuentemente, Ja vida de los Reden­toristas estaba alejada de la vida del pobre. Cons­tataban que a nuestros estudiantes se les formaba en un estilo de vida que los distanciaba del pobre y de sus problemas.

Como preparación para el cambio de orientación, Winfried Pauly pasó el año 1987 viviendo con los sin hogar de Wuppertal. El Capítulo Provincial instituyó un equipo para trabajar en el campo del apostolado social, y el establecer la comunidad de Brandenburgo no fue tarea fácil. Puede ser fácil poner una comunidad en un barrio de El Salvador o en una favela de Brasil, pero en un país del primer mundo, se presentan problemas legales a la hora de organizar la comunidad y el apostolado.

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