Los Hermanos Coadjutores de la Congregación del Santísimo Redentor

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Los Hermanos coadjutores, o simplemente los “Hermanos”, han sido siempre una parte importante de la Congregación del Santísimo Redentor. Siguiendo el ejemplo de San Gerardo Maiella, que vivió en tiempos del Fundador, han prestado a través de su humilde y valioso servicio una enorme aportación a la santidad y al desarrollo del Instituto. Este artículo – en el que ha colaborado el Hermano Marcos Vinicius, brasileño – se conecta con el Año de la Vida Consagrada que está a punto de comenzar (del 30 de noviembre de 2014 al 2 de febrero  de 2016) al tiempo que quiere ser una expresión de gratitud a los Hermanos por todo lo bueno que han realizado, y que siguen realizando aún, en cada una de las Unidades de la Congregación.

Los religiosos se consagran a Dios y al prójimo mediante la profesión de los votos de pobreza, castidad y obediencia. De los Institutos religiosos masculinos forman parte también los Hermanos. Ellos no se han sentido llamados al sacerdocio, sino sólo a la vida religiosa, con características y espiritualidad diversas según el carisma del Fundador.

Perfil de los Hermanos Redentoristas

Según las Constituciones y Estatutos de los Redentoristas, los Hermanos “comparten la vida de la Congregación, ya que todos deben concurrir a la misma vocación misionera, realizada según las funciones propias” (Const. 89). “La Congregación del Santísimo Redentor (C.Ss.R.) asocia a sacerdotes, diáconos y hermanos [coadjutores] quienes, en fraterna comunión, cooperan a la realización de una misma misión, tanto dentro como fuera de casa” (Est. 1). Se concluye de aquí que los Hermanos no son Redentoristas de segunda clase, sino misioneros de pleno derecho al igual que los Padres Redentoristas. Debería decirse y escribirse, por tanto, “Misioneros Redentoristas” y no “Padres Redentoristas”, expresión que hace referencia sólo a una parte de los miembros de la Congregación. Algunos datos: tanto los Padres como los Hermanos viven juntos y con idénticas obligaciones y derechos en comunidades fraternas, observan la misma regla y continúan como modelo a Cristo en su ministerio público o bien en su vida oculta. Los Hermanos tienen obligaciones que no son sacerdotales, pero que pueden ser de lo más variadas tales como sacristanes, porteros, enfermeros, catequistas, médicos, consultores, administradores, etc. Cuántas posibilidades abiertas a quienes quieren ser Hermano Redentorista y ¡Cuán grande la necesidad de las comunidades de contar con personas cualificadas que puedan llevar a cabo tales tareas no específicamente sacerdotales!

¿Cuántos son y qué hacen?

El número de Hermanos Redentoristas es el siguiente: Europa, 153;  América del Norte, 70; América Latina y el Caribe, 120; Asia-Oceanía, 67; África y Madagascar, 21. Total: 431 Hermanos.

Actualmente, los Hermanos son pocos y en gran parte ancianos. Hace cuarenta años, los Hermanos constituían el 16% de los miembros de la Congregación; hoy alcanzan sólo el 1’8%. La mayoría de ellos se dedica a tareas domésticas y a atender la sacristía, pero en los últimos años, especialmente en América Latina y el Caribe, el número de Hermanos dedicados exclusivamente a actividades misioneras o a la catequesis ha ido en aumento. Entre los nuevos Hermanos se encuentran algunos que se ocupan de la administración, de obras sociales, arquitectura, enseñanza y formación, misiones populares y otras muchas actividades según las distintas aptitudes personales de cada uno.

 En el pasado, muchos Hermanos se distinguieron por su santidad o creatividad. Podemos recordar a:

Gioacchino Gaudiello (+ 1741); Vito Curzio(+ 1745); San Gerardo Maiella (+ 1755); Rosario Adduca (+ 1860); Francesco Tartaglione (+ 1744); también al reputado artista Maximilian Schmaltz (+ 1930), autor de las  ilustraciones del Misal romano; al Siervo de Dios Juan Bautista Stöger (+ 1883); al Hno. Gerardo (Giovanni Battista) Uriati (1857-1905), carpintero, constructor de armarios y confesionarios; al arquitecto Juan Stielhe, constructor de la Catedral de Cuenca, Ecuador; al Siervo de Dios vietnamita Marce Van ( + 1959); y al Beato Victoriano Calvo ( + 1936), mártir español. Aquí, en Bussolengo, dedicamos también un especial recuerdo al Hno. Serafico de Innsbruck, del que conservamos la estatua de la Inmaculada.

Recordamos también de modo especial a los Hermanos Gabriele Perciballi (foto de al lado), en Monterone, Roma; Maurizio Agostini y Antonio Velacci, en S. Gioacchino, Roma; Angelo Pizzamiglio, en Santa Maria Maggiore; Luigi Raponi, en Scifelli; Valentino Onorati, en Cortona; Oreste Tardini, en Módena; Pierluigi Di Cintio, en Frosinone; este último, juntamente con los Hermanos Valentino y Antonio, viven aún gracias a Dios. Dedicamos un recuerdo particular a los dos Hermanos coadjutores que durante más tiempo han vivido en Bussolengo:

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El Hermano Paulo Durante.Nació en Venegazzù de Volpago (TV) en 1908 y murió en Bussolengo el  12 de noviembre de 1982. Fue el primero de esta zona en hacerse Redentorista a instancias de Don Luigi Panizzolo, párroco de Volpago. Tras él, llegaron a ser sacerdotes Redentoristas: Giovanni y Rino Semenzin, Giovanni Pessetto, Tito Furlane, Rizzardo Pietro, Armando y Carlo.

El Hermano Paulo desarrolló su apostolado en los santuarios marianos de Oropa y Bussolengo. En Oropa, donde vivió cerca de 20 años, era muy conocido de los párrocos de la provincia de Biella que organizaban peregrinaciones parroquiales a este Santuario. Además de su labor en el santuario – durante el verano comenzaba a las 5 de la mañana –  se encargaba también de comunicar los datos meteorológicos recabándolos del Observatorio meteorológico situado en el monte Camino (2.260 m) adonde subía incluso con mal tiempo.

Los últimos 24 años de su vida los pasó en Bussolengo en cuyo santuario prestó un servicio humilde pero muy valioso. Un domingo de 1969 se hizo durante la misa una colecta para pavimentar la plazoleta del Santuario y el Hermano Paolo era quien pasaba el cestillo. Antes de comenzar la colecta, el P. Giovanni dijo: “¡Miren al Hermano Paulo que con gran dificultad va caminando y arrastrando sus cansados pies! Por favor, no le den monedas que pesan, échenle billetes que son ligeros de llevar!” Y la gente, sonriendo, lo tuvo en cuenta.

El Hermano Paulo se dedicó también a la comunidad;  por ella salía diariamente con la bicicleta a hacer gestiones o a prestarle  algún servicio que otro. Durante los últimos años de su vida sufrió de diabetes y tuvieron que amputarle, primero, el dedo gordo del pie derecho y, poco antes de morir, también la pierna. Repetía frecuentemente: “¡Lo que Dios quiera!”.

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El Hermano Prospero Fontana. Nació en 1915 en Fellegara di Scandiano (RE) muriendo en Bussolengo el 28 de noviembre de 1985. En 1939 ingresó como postulante en Bussolengo y, tras haber  comenzado el noviciado en Scifelli, fue llamado a las armas como soldado. Regresó a Venecia en 1945. Comenzó de nuevo el noviciado en 1947  y profesó en Scifelli el 14 de abril de 1948.

Este Hermano vivió en las comunidades de Módena y Venecia para ser posteriormente destinado a Bussolengo donde desempeñó durante largos años el oficio de cocinero. Los domingos por la mañana, tras la misa, los amigos del Santuario iban a saludarlo mientras él les ofrecía un delicioso caldo. El 28 de noviembre de 1985 tenía citados a las 3 de la tarde a ciertos colaboradores a fin de que transportaran la estatua de la Virgen. Tras buscarlo por todas partes, lo encontraron finalmente muerto en su habitación, vestido y sereno sobre la cama, como si estuviera plácidamente dormido.

P. Gilberto Silvestri y Anna Cordioli

(Traducción: P. Porfirio Tejera CSSR)

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