Un Solo Cuerpo: Clemente Maria Hofbauer en fidelidad creativa y solidaridad con su tiempo

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¿Caminamos al ritmo del tiempo?

“¡Vivirás en tiempos interesantes!” dice un proverbio chino. Todavía no está claro si este dicho es un buen deseo o el anuncio de penurias. En cualquier caso, Clemente Maria Hofbauer vivió en tiempos interesantes. En muchas ocasiones, el escenario político mundial tuvo un impacto muy directo en su vida. Para él, sin embargo, los eventos externos eran entendidos también como parte del desarrollo social y espiritual de su tiempo. En medio de estos acontecimientos, trató de vivir su fe y de proclamar el evangelio de palabra y de obra. Una de las razones del éxito de su trabajo pastoral y misionero consistió en que logró responder, desde su carisma, a los desafíos propios de su tiempo. Para entender esto un poco mejor, echemos un vistazo a los últimos años de la vida del santo en Viena.

Antes de avanzar, recordemos un pensamiento de la mística francesa Madeleine Delbrêl († 1964): “La fe es el compromiso temporal con una vida que es eterna: ¿estamos lo suficientemente presentes en nuestro propio tiempo?” – El compromiso de Clemente Maria Hofbauer con su tiempo nos cuestiona sobre cómo estamos enfrentando las exigencias propias de nuestro tiempo presente. ¿estamos lo suficientemente presentes en nuestro propio tiempo? ¿Nosotros redentoristas, como consagrados y laicos, y como comunidad, ¿logramos responder a los anhelos de la mujer y el hombre contemporáneos? La constitución 13 nos da un mandato claro: “Al realizar su misión la Congregación procura actuar con iniciativas audaces y con tenso dinamismo. Llamada a cumplir fielmente a través de los tiempos la obra misionera que Dios le ha confiado, va evolucionando en el modo de realizar su misión.”

La dinámica misionera en el devenir del tiempo

El año 1808 marcó un punto de inflexión notable en la vida de San Clemente. El trabajo que había realizado hasta el momento termina de forma abrupta con la disolución de la comunidad de San Benón en Varsovia. Desde septiembre de ese año permanece en Viena y tiene qué reorientar por completo su vida como redentorista, así como como su trabajo pastoral y su “dinamismo misionero” (cf. Const. 14).

a) La atención pastoral en los vacíos estructurales

Lo primero que llama la atención es que Clemente no contaba en ese momento una sólida base institucional. A diferencia de los años en Varsovia, en Viena la Congregación no era todavía reconocida de manera formal. No existía una casa canónica ni una comunidad robusta. Las tareas asignadas por parte de la autoridad eclesiástica a duras penas permitían el sostenimiento de la Congregación: Clemente fue nombrado primero como sacerdote auxiliar en la iglesia nacional italiana y a partir de 1813 se le encomendó el cuidado pastoral de las Ursulinas. Con el emperador José II, la estructura de la iglesia en Austria había quedado determinada principalmente por la estructura parroquial. Los párrocos, por consiguiente, eran personalidades importantes. Clemente, en cambio, tenía que conformarse con las posibilidades que dejaban los vacíos estructurales; pero él sabía cómo llenarlos. Los que cuentan con poco poder cuentan con mucha libertad. Una base institucional pobre lo hizo “libre y disponible” (cf. Const. 15) para poder trabajar con profundidad y amplitud.

b) Instinto pastoral para nuevos desafíos

La ciudad de Viena no era desconocida para San Clemente en 1808. Ahí había estudiado la teología en sus años más jóvenes, y luego completó un curso catequético con Thaddäus Hübl. Además, estando en Varsovia, la capital de la monarquía de los Habsburgos, Viena era un punto de referencia fijo para él. Sin embargo, la situación intelectual en Viena había cambiado con el tiempo. El contexto ya no estaba dominado por la iluminación sobria, sino más bien por el romanticismo emocional con su anhelo por lo misterioso, lo sobrenatural y lo eterno. Inicialmente, este nuevo movimiento recibió poca atención en la iglesia institucional. San Clemente, no obstante, mantenía un instinto muy especial que le permitía percibir las nuevas necesidades para el espíritu de la nueva era. Se esforzó por “ir al encuentro del Señor ahí donde Él ya estaba presente y actuando de modo misterioso” (cf. Const. 7)

c) Encuentros, charlas, amigos.

Es sorprendente la gran influencia que, durante sus últimos años en Viena, Clemente Maria Hofbauer tuvo sobre las élites contemporáneas y futuras. Conoció a políticos y nobles, pensadores y poetas, artistas y estudiantes. Estos incluían personas “a quienes la Iglesia no había podido proporcionar aún medios suficientes de salvación” y otras “que aún no habían oído el mensaje de la Iglesia … como Buena Nueva” (cf. Const. 3). Todos lo apreciaban como compañero para el diálogo, incluso como amigo, y lo admiraban como un auténtico religioso y sacerdote. La relación y la influencia fueron ciertamente recíprocas. En estos círculos Clemente pudo conocer a personas que experimentaban muy de cerca y de diferentes maneras el pulso de la historia. Para él, estas personas eran las intérpretes de la actualidad que le ayudaban a discernir “los signos de los tiempos y lugares”, y responder mejor “a las exigencias de la evangelización” (cf. Const. 43).

d) Campos y métodos pastorales antiguos y renovados.

San Clemente a menudo se conoce como el “pionero del servicio pastoral a la persona”. Muchos de sus anécdotas cuentan cómo se acercaba a las personas para consolarlas o para animarlas. Clemente también fue pionero en la creación de redes al agrupar a individuos para la formación y el crecimiento espiritual. Estuvo presente en los salones nobles de su época, propuso las “tardes de lectura,” mantenía la puerta de su apartamento abierta para reuniones con estudiantes y fundó la revista “Oelzweige”. Se encontraba siempre a la búsqueda de “nuevos púlpitos” para la proclamación del evangelio, sin descuidar los púlpitos clásicos, es decir, el sermón en el sentido tradicional y las demás labores sacerdotales. A este respecto, Clemente es una ilustración viva de las conocidas palabras de Jesús: “Todo escriba que se ha convertido en discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.” (Mt 13, 52)

“Le dio al tiempo una mejor dirección”

El Papa Francisco nos enseña que “El tiempo es más importante que el espacio, los procesos son más importantes que las posiciones, la realidad es más importante que la idea” (cf. EG 222-225, 231-233). La vida de Clemente Maria Hofbauer básicamente siguió estos principios. En el transcurso del tiempo se vio obligado a renunciar a muchos espacios, muchos puestos, muchas ideas. No siempre lo hizo con gusto y de manera voluntaria. Pero a través aquella confianza básica que lo sostuvo siempre: “Dios lo guía todo” fue capaz de descubrir siempre una ganancia en las causas perdidas. Pudo iniciar nuevos procesos y crear nuevas realidades.

Un ex-alumno de San Clemente, el cardenal Joseph Othmar von Rauscher, arzobispo de Viena, hizo en 1864 una notable declaración en el curso del proceso de beatificación: “Hofbauer puede ser descrito como un despertar de la vida de la iglesia en Viena. Le dio al tiempo una mejor dirección, y fue solo a partir de su trabajo que se podo hablar de nuevo de una Viena católica”.

Preguntas para la reflexión

  • ¿Cuál es la dinámica de nuestra misión y nuestra pastoral en las estructuras tradicionales? ¿Hay espacio para la novedad entre estas estructuras?
  • ¿Hacia dónde apuntan los anhelos profundos de las personas hoy? ¿Cómo podemos responder a estos anhelos desde la perspectiva del evangelio?
  • ¿Estamos abiertos a las personas que nos ayudan a interpretar mejor los “signos de los tiempos”? ¿En qué lugares encontramos a estas personas?
  • ¿Qué nuevas oportunidades para la pastoral y la misión se están abriendo en nuestro tiempo presente? ¿De ellas, cuáles podríamos adoptar, como individuos o como comunidad?

Oración

¡Dios Todopoderoso!

En todo momento siembras la semilla de tu palabra

E irradias la luz de tu gracia sobre nosotros.

Te alabamos y te damos gracias!

En todo momento llamas personas a tu servicio

Para ser testigos de la abundante redención.

Te alabamos y te damos gracias!

En todo momento pones amigos a nuestro lado,

Para predicar y compartir juntos la alegría del evangelio.

Te alabamos y te damos gracias!

En todo momento podemos experimentar con asombro

que tu reino también se desarrolla en secreto.

Te alabamos y te damos gracias!

En todo momento te haces presente

Aún en las situaciones más inesperadas.

Te alabamos y te damos gracias!

En todo momento nos desafías a enfrentarnos a nuestro presente

con fidelidad creativa y solidaridad.

Te alabamos y te damos gracias!

En todo momento eres y sigues siendo nuestro Señor y nuestro Dios,

y podemos confiar en que Tú lo guías todo.

Te alabamos y te damos gracias!

 

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UN SOLO CUERPO es un texto de oración propuesto por el Centro de Espiritualidad Redentorista.

Esta reflexión fue escrita por: Martin Leitgöb, CSsR

Traducción: Cristian Bueno, CSsR

Para más información: Piotr Chyla CSsR (Director del Centro de Espiritualidad, Roma) – fr.chyla@gmail.com.

 

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