- En primer lugar, deseo expresar mi profunda gratitud a cada uno de ustedes, Cohermanos, Religiosos, Religiosas, Laicos y Laicas que, con generosidad y entrega, ofrecen sus talentos al servicio de la comunicación en nuestra Congregación. Gracias a su trabajo, en sus múltiples expresiones e iniciativas, el mensaje del Evangelio resuena con fuerza y esperanza, llegando a innumerables corazones. Por eso, hoy, en nombre del Gobierno General, quiero reconocer y agradecer el valioso servicio evangelizador que cada uno de ustedes realiza. Al mismo tiempo, reafirmar que la comunicación no es un accesorio en nuestra vida misionera, sino parte esencial del carisma redentorista: comunicar es evangelizar, es dar testimonio, es anunciar la Copiosa Redención. Por eso, los animo a seguir adelante en esta misión con alegría, dinamismo, verdad, profundidad y creatividad. ¡Muchas gracias!
- Me gustaría comenzar con estas palabras del Papa Francisco dirigidas a los participantes en el Jubileo de la Comunicación: “Sólo quería decir unas palabras sobre la comunicación. Comunicar es salir un poco de uno mismo para compartir lo mío con el otro. Y comunicar no es sólo salir, sino también encontrarse con el otro. Saber comunicar es una gran sabiduría, ¡una gran sabiduría!” (Discurso en el Jubileo de la Comunicación, Aula Pablo VI, 25 de enero de 2025). Creo que esta sencilla definición de comunicación nos lleva a una profunda reflexión…
- El Estatuto General n. 022 afirma que “la Congregación acepta con amplitud de miras y emplea al servicio de la pastoral los medios de comunicación social que tanto contribuyen a propagar y consolidar el reino de Dios, ya se trate de publicaciones literarias, populares o científicas, de actividades artísticas o de las técnicas audiovisuales. Estudien los Capítulos lo concerniente al ejercicio del apostolado por estos medios; y los Gobiernos (vice)provinciales faciliten una adecuada formación a los congregados idóneos para esto”.
- La comunicación siempre ha estado en el corazón de nuestra historia, desde la fundación de la Congregación. San Alfonso, en su tiempo, no disponía de radio, televisión, internet ni redes sociales, pero supo usar con creatividad los medios entonces accesibles: una escritura sencilla y cercana, la música que evangelizaba, la pintura y el arte que hablaban directamente al pueblo, sobre todo a los más sencillos, sin acceso a la escuela ni a la cultura. Comprendió que, para anunciar el Evangelio, era necesario encontrar un lenguaje capaz de tocar el corazón de las personas, despertar la fe y animar la vida cristiana. Sus cantos populares, sus escritos claros y sus imágenes se convirtieron en auténticos instrumentos de evangelización y transformación social. Alfonso nos recuerda que la comunicación no es solo una técnica, sino una actitud misionera, hecha de carisma, cercanía, pasión y convicción. Es significativo notar que, a lo largo de la expansión de la Congregación, nuestros santos, beatos y pioneros siempre encontraron formas creativas de comunicar el Evangelio, buscando grabarlo en la mente y el corazón de las personas para transformar sus vidas.
- En este sentido, la comunicación redentorista tiene dos dimensiones fundamentales: la empática y la telepática. Es empática porque busca comprender al otro, ponerse en su lugar, acoger su realidad y contexto de manera integral, para luego dar testimonio de los hechos con verdad y justicia. Es telepática porque aspira a llegar profundamente a los corazones y las mentes, generando encuentro, confianza y comunión. Una comunicación que no es verdadera no promueve la comunión; por el contrario, genera confusión. Incluso un hecho doloroso o difícil, cuando se comunica con empatía y telepatía, ayuda a las personas a comprenderlo y a discernir con mayor claridad el camino a seguir. Creo que hoy, uno de los grandes problemas de la comunicación en muchos ámbitos es la falta de compromiso con la verdad, la superficialidad y la manipulación de intereses. Todo esto carece de empatía y de telepatía.
- En clave teológica, Dios mismo es comunicación. El Evangelio según San Juan afirma: “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros” (Jn 1,14). Jesús anuncia el Reino de Dios con parábolas (cf. Mt 13,1-52), utilizando imágenes sencillas de la vida cotidiana: el sembrador, la levadura, el tesoro escondido…, de modo que todos pudieran comprender su mensaje. Su comunicación buscaba generar encuentro, cercanía, esperanza y transformación. En Pentecostés, “todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas” (Hch 2,4), de manera que cada persona “los oía hablar en su propia lengua” (Hch 2,6-11). El Espíritu Santo rompió así las barreras culturales y lingüísticas, haciendo accesible la Buena Nueva a todos. La comunicación, entonces, pertenece al horizonte divino: Dios se revela, habla, se acerca y se deja comprender para crear comunión y transformar vidas.
- Desde esta perspectiva, la comunicación redentorista no es un conjunto de palabras vacías que se pierden en el viento: tiene contenido, sentido y misión. Su objetivo es derribar barreras y hacerse accesible a todos. Busca tocar el corazón, iluminar la mente y transformar la vida. La verdadera comunicación ayuda a hombres y mujeres a discernir la verdad, sin dejarse manipular por intereses o ideologías. Estamos llamados a anunciar la realidad de los hechos con claridad, honestidad y fidelidad, de modo que favorezca la formación de la conciencia y promueva la libertad de los hijos e hijas de Dios. Así, la misión del comunicador redentorista no se limita a informar, sino que va más allá: consiste en formar, educar, inspirar y abrir caminos de esperanza. Cada mensaje, cada palabra, cada imagen o sonido compartido ha de ser expresión de nuestro carisma misionero, capaz de generar encuentro, promover la justicia y despertar la solidaridad. Comunicar, para nosotros, es un auténtico acto de evangelización.
- Hoy afrontamos un gran desafío: un mundo saturado de noticias falsas (fake news) y manipulaciones. Necesitamos comunicadores y comunidades capaces de discernir entre lo verdadero y lo falso; personas que no sean meros repetidores de mentiras, sino auténticos testigos de la verdad (cf. Jn 8,32). En este contexto nos preguntamos: ¿cuál es la aportación específica que podemos ofrecer como comunicadores redentoristas? ¿De qué manera nuestros centros de comunicación pueden contribuir de forma más amplia a la construcción de una sociedad justa y fraterna? ¿Cómo ser una alternativa creíble frente a las grandes redes y plataformas que, con frecuencia, priorizan la lógica económica sobre la ética? A veces nos sentimos como el pequeño David frente al gigante Goliat (cf. 1 Sm 17,1-52), pero nuestra misión es permanecer fieles al Evangelio, comunicando con valentía, claridad y esperanza.
- La comunicación redentorista debe estar llena de esperanza. Nuestra misión es ayudar a las personas a descubrir nuevos horizontes, especialmente en tiempos difíciles: a no dejarse vencer por el miedo o la desesperanza, sino a encontrar en el Evangelio la fuerza para seguir adelante. En este sentido, cobran especial fuerza las palabras del papa Francisco: “Sueño con una comunicación que sepa hacernos compañeros de viaje de tantos hermanos y hermanas nuestros para, en tiempos tan turbulentos, reavivar en ellos la esperanza. Una comunicación capaz de hablar al corazón, de suscitar no reacciones impetuosas de cierre y rabia, sino actitudes de apertura y amistad; capaz de apostar por la belleza y la esperanza incluso en las situaciones aparentemente más desesperadas; de generar compromiso, empatía, interés por los demás. Una comunicación que nos ayude a reconocer la dignidad de cada ser humano y a cuidar juntos nuestra casa común” (Carta enc. Dilexit nos, 217). Y añade: “Sueño con una comunicación que no venda ilusiones ni miedos, sino que sea capaz de dar razones para tener esperanza” (Mensaje para la 59ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, Roma, 24 de enero de 2025).
- La Congregación del Santísimo Redentor cuenta hoy con una amplia variedad de medios: radios, cadenas de televisión, editoriales, revistas, portales digitales, redes sociales, producciones audiovisuales, podcasts, música, carteles y otros recursos que llegan a millones de personas. En algunos lugares, estos instrumentos están muy desarrollados y tecnológicamente avanzados; en otros, se llevan adelante con pocos recursos, pero siempre con el mismo ardor misionero. El sello común a todas estas expresiones es la creatividad, fruto de nuestra tradición alfonsiana. Entre nosotros permanece vivo el deseo de anunciar el Evangelio de formas siempre nuevas, con la audacia de san Clemente María Hofbauer, quien nos recuerda: “El evangelio tiene que ser predicado de manera siempre nueva”. Este espíritu sigue impulsándonos a comunicar con valentía, sensibilidad y fidelidad al carisma redentorista. Surge, entonces, la pregunta: ¿qué lenguaje debe emplear la comunicación redentorista para anunciar el Evangelio de manera siempre nueva, sin caer en la superficialidad?
- No todas las (vice)provincias, regiones y misiones cuentan con un canal de televisión o una emisora de radio, pero todas utilizan internet y las redes sociales como instrumentos de comunicación y evangelización. Considerando esta realidad común y la importancia de una comunicación inspirada en el carisma y los valores redentoristas, el Consejo General, junto con la Comisión General para las Comunicaciones, ha preparado las Líneas guía para la presencia redentorista en internet y redes sociales (cf. Prot. 0000 003/2025, 19 de septiembre de 2025, aprobado ad experimentum por dos años). Este documento ofrece orientaciones para que la Congregación del Santísimo Redentor asuma con responsabilidad su misión evangelizadora en el mundo digital. Inspiradas en la tradición misionera de san Alfonso, dichas líneas subrayan que internet es un nuevo areópago en el que los redentoristas están llamados a dar testimonio de la fe con autenticidad, cercanía y creatividad, llegando especialmente a los más alejados y vulnerables. La presencia en línea debe ser coherente con el carisma, fundamentada en la verdad, la calidad y el respeto, evitando la superficialidad, el lenguaje ofensivo y las divisiones ideológicas. El texto insiste en la necesidad de una formación continua en ética digital, comunicación responsable, protección de datos, ciberseguridad y uso adecuado de símbolos y títulos. También aborda el papel de la inteligencia artificial como herramienta de apoyo, siempre que se emplee con discernimiento humano y sin deshumanizar la comunicación. Un punto central es la creación de entornos digitales seguros, con protocolos claros para la protección de menores y adultos vulnerables, la prevención del ciberacoso y mecanismos de denuncia accesibles. Asimismo, resalta la importancia de la colaboración entre las unidades redentoristas, el uso de canales oficiales y la claridad en las responsabilidades personales e institucionales. En conclusión, afirma que la evangelización digital no es solo una oportunidad tecnológica, sino un verdadero campo misionero que requiere prudencia, responsabilidad, integridad y fidelidad al carisma redentorista.
- Finalmente, deseo recordar que, para nosotros, misioneros redentoristas, sacerdotes, hermanos y laicos, la comunicación tiene una dimensión mística. No se limita al uso de técnicas o de las mejores tecnologías, sino que nace de una profunda experiencia de encuentro y comunión con el Redentor y con los más pobres y abandonados. Comunicar es dejar traslucir, por medio de palabras, gestos e incluso silencios, la presencia divina que habita en cada ser humano. Es hacer visible la acción del Espíritu Santo, que habla en lo íntimo de cada corazón y crea comunión más allá de las fronteras culturales, lingüísticas o tecnológicas. La comunicación con raíces místicas no es simple transmisión de información, sino testimonio vivo que despierta la fe, suscita la esperanza y genera credibilidad social.
- Estimados cohermanos y colaboradores de la misión redentorista a través de la comunicación: sigan siendo presencia viva del carisma en el mundo digital, en la radio, en la televisión, en la prensa, en los sitios web y en las redes sociales. Sean siempre puente, voz y horizonte, especialmente para quienes no tienen voz ni voto en la sociedad; para quienes permanecen ciegos o sordos por no haber recibido aún una palabra liberadora; y también para quienes, confundidos, no saben qué camino seguir. A ustedes corresponde ofrecer la luz de la verdad, capaz de iluminar los corazones y de favorecer el discernimiento que transforma vidas.
- Que María, la gran comunicadora del Verbo del Padre, junto con los santos, beatos y mártires redentoristas, bendiga a cada uno de ustedes e inspire su misión de seguir construyendo, mediante la comunicación, un mundo más justo, fraterno y lleno de esperanza.
¡Muchas gracias a todos!
P. Rogério Gomes, C.Ss.R
Superior General
Roma, 19 de septiembre de 2025
Original: español




