En la República Democrática del Congo (RDC), el acceso a la educación sigue siendo un desafío diario para millones de niños debido a la pobreza, la inseguridad familiar y el deterioro de la infraestructura escolar. En la Escuela Católica Makelele de Kinshasa, 600 de los 700 estudiantes pasan todo el año escolar sentados en el suelo, ya que solo hay pupitres para 100 niños. Las aulas están abarrotadas, los libros de texto escasean y los edificios escolares se encuentran en condiciones precarias.
La Iglesia Católica, un centro histórico de la educación en la RDC, enfrenta crecientes dificultades para mantener sus escuelas. A pesar de los decretos gubernamentales que establecen la gratuidad de la educación primaria, las familias afrontan costos significativos, como uniformes, libros y transporte, lo que provoca una alta tasa de abandono escolar y trabajo infantil.
Los docentes, impulsados por su vocación, continúan educando a niños en condiciones difíciles, convencidos de que la educación es la herramienta más eficaz para romper el ciclo de la pobreza. La Iglesia hace un llamamiento a las autoridades, padres y socios internacionales para que unan fuerzas para salvar el sistema educativo, advirtiendo que descuidar la educación puede comprometer el futuro de generaciones enteras y la estabilidad del país.
Lea el artículo completo de Nicaise Mundurame Mawete, CSsR, en CommonHome.tv, una iniciativa mediática de los Redentoristas de Australia-Oceanía.
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