«Vale la pena seguir a Cristo»: los redentoristas que celebran sus jubileos se reúnen en línea

0
785

¡Saludos desde Sri Lanka! ¡Saludos desde Polonia! ¡Saludos desde la India, Australia, Zimbabue, Argentina…! Unos minutos antes de las 14:00, hora de Roma, comenzaron a conectarse los hermanos procedentes de diferentes husos horarios y continentes. En el encuentro en línea organizado por el Gobierno General el lunes 23 de marzo participaron más de 50 hermanos redentoristas que en 2026 celebrarán sus jubileos de vida religiosa y sacerdotal.

El encuentro fue moderado por el P. Paul Vinh CSsR, quien este año celebra el 25.º aniversario de su ordenación sacerdotal. Tras una oración en común, invitó a los participantes a presentarse brevemente y a decir dónde trabajan y qué aniversario celebran.

«Nos dirigimos a ustedes que celebran 25, 50, 60, 70, 75 y 80 años de profesión religiosa y de ordenación sacerdotal», dijo el P. Rogério Gomes al saludar a los jubilares en nombre del Consejo General. Como redentoristas consagrados y gracias a su disponibilidad misionera, son colaboradores de la misión divina, que se revela y se hace concretamente reconocible en la experiencia cotidiana de la vida humana, especialmente en la historia, en las relaciones y en las situaciones vividas.

En su discurso, el Padre General destacó que la fidelidad a la vocación se expresa en la vida cotidiana. También agradeció a los jubilados enfermos, «que desde su lecho ofrecen un testimonio de profunda entrega al Señor y continúan, con su oración silenciosa, apoyando la misión de la Congregación y la labor apostólica de los hermanos».

El Padre General también recordó a los jubilados que, en tiempos de incertidumbre, su testimonio proclama con fuerza que vale la pena seguir a Cristo Redentor y dedicar la vida al Evangelio. «Vuestra fidelidad perseverante y vuestra vida totalmente entregada pueden convertirse en una verdadera llamada vocacional, capaz de despertar los corazones y suscitar respuestas generosas. Vuestra experiencia de camino ilumina a los jóvenes en su proceso de discernimiento», dijo.

Tras la intervención del General, cada uno de los miembros del Consejo General dirigió un breve saludo a los jubilados, agradeciéndoles el testimonio de su vida y su servicio en la Congregación, felicitándolos y deseándoles perseverancia y la bendición de Dios. Se pidió a los participantes en el encuentro que compartieran sus experiencias y comentaran el contenido del mensaje del Padre General.

Entre las voces de quienes aprovecharon esta ocasión, resonaban la gratitud hacia Dios y la Congregación, la alegría por el encuentro común y el agradecimiento por esta iniciativa. Al término del encuentro, el P. General impartió a todos su bendición. Incluso después de que el encuentro concluyera oficialmente, los participantes permanecieron conectados durante unos minutos, saludándose con alegría y compartiendo rápidamente comentarios y buenos deseos.

A continuación publicamos el mensaje íntegro del Padre General.

Scala News


Mensaje a los jubilares redentoristas de 25, 50, 60, 70, 75 y 80 años de profesión y ordenación sacerdotal

  1. Queridos cohermanos jubilares: Es una gran alegría para nosotros, miembros del Consejo General, encontrarnos con ustedes en este momento de saludo y gratitud. Nos dirigimos a quienes celebran 25, 50, 60, 70, 75 y 80 años de profesión religiosa y ordenación sacerdotal. 
  2. Este sencillo encuentro es una manera de expresarles, de todo corazón, nuestro profundo agradecimiento por todo lo que han realizado en la Congregación, anunciando la abundante redención de Cristo. Los años vividos no son una sucesión de fechas, sino una acumulación de experiencias de vida a lo largo del tiempo, que manifiestan cómo Dios ha ido escribiendo, con paciencia y fidelidad, su obra en ustedes. El “sí” pronunciado a lo largo del camino, especialmente en medio de las pruebas y las oscuridades, se ha manifestado la fidelidad del Redentor, que nunca abandona a los suyos (cf. 2 Tim 2,13).
  3. Al contemplar este camino jubilar, comprendemos que la vocación es, ante todo, una peregrinación de fe: un proceso no lineal, en el que el Señor ha ido purificando el corazón, ensanchando la mirada y enseñando a amar con gratuidad. Cada uno de ustedes es memoria viva de este amor y del paso de Dios por nuestra historia misionera. Sus vidas son verdaderos “lugares teológicos”, donde se puede contemplar la acción del Espíritu en la Congregación: en las comunidades que han animado, en las misiones que han sostenido, en los pobres a quienes han servido y en las personas cuya fe ha sido fortalecida por su testimonio. Por medio de su entrega, la copiosa redención ha tomado rostro, voz y cercanía. Como consagrados redentoristas y por la disponibilidad misionera, ustedes son colaboradores de la misión divina, que se revela y puede ser conocida concretamente en la experiencia cotidiana de la vida humana, especialmente en la historia, en las relaciones y en las situaciones vividas. Gracias por permitir que Dios haga su morada en sus vidas (cf. Jn 14,23) y por hacerse ustedes mismos casa y abrigo para quienes necesitan ser escuchados, animados y consolados (cf. Lc 4,16-18,  2 Cor 1,3-4; Mt 25,35).
  4. Así, esta celebración jubilar es un kairós, un tiempo de gracia que invita a releer la propia historia a la luz de Dios, para reconocer cómo el Señor ha realizado su misión a través de la disponibilidad de cada uno, con sus dones y también con sus límites. Pienso que podemos decir que, cuando el Señor nos llama, no se detiene en nuestras fragilidades, sino que confía en nuestra disponibilidad y cuenta con ella. Piensen en las veces en que han sido sacramento de la presencia del Redentor: a veces de manera visible y fecunda, otras en la discreción y el silencio, pero siempre con una eficacia que solo el Espíritu conoce.
  5. Vivimos en un mundo complejo, con sus bellezas y sus dolores. En un contexto marcado por la rapidez, la superficialidad, la fragmentación y la lógica de la eficiencia, la vida consagrada de ustedes recuerda a toda la Congregación que la fecundidad misionera nace de la fidelidad cotidiana. Se trata de ser testigos de que el Evangelio se encarna en la paciencia, en la constancia y en la capacidad de permanecer, incluso cuando los frutos no son inmediatos (cf. Gal 6,9).
  6. En este momento, deseo recordar también a aquellos cohermanos jubilares enfermos que, desde su lecho, ofrecen un testimonio de profunda entrega al Señor y continúan, con su oración silenciosa, sosteniendo la misión de la Congregación y el trabajo apostólico de los cohermanos (cf. Col 1,24). La Constitución 55 nos libera de la lógica estrecha de la eficiencia para introducirnos en la lógica pascual de la comunión y la entrega total: nos recuerda que somos verdaderamente misioneros en toda circunstancia, incluso en la fragilidad, el sufrimiento y el ocaso de la vida. Allí donde el mundo ve inutilidad, el Espíritu revela fecundidad; allí donde parece que todo termina, Dios continúa obrando la salvación. Así, hasta el último aliento, la vida del misionero se convierte en ofrenda, en intercesión y en anuncio silencioso de la copiosa redención (cf. 2 Tim 4,7).
  7. Para las nuevas generaciones, ustedes son testigos: una palabra viva. En un tiempo de incertidumbre vocacional, su testimonio proclama con fuerza que vale la pena seguir a Cristo Redentor y gastar la vida por el Evangelio. Su fidelidad perseverante y su vida totalmente entregada pueden se convertir en un verdadero llamado vocacional, capaz de despertar corazones y suscitar respuestas generosas. La experiencia de camino de ustedes ilumina a los jóvenes en su proceso de discernimiento: a lo largo de los años han aprendido, y continúan aprendiendo, a escuchar la voz de Dios en medio de los cambios de la historia, a dejarse interpelar por los signos de los tiempos y a responder con audacia creativa, sin perder su identidad carismática. Por medio de su vida consagrada, las nuevas generaciones pueden descubrir que la vocación es una búsqueda constante, un caminar con el Señor que cada día nos envía y nos confirma en su misión.
  8. Queridos jubilares, que la vida de ustedes siga siendo fecunda: en la oración que sostiene a la Congregación, en el acompañamiento de los más necesitados, en la sabiduría compartida, en la fraternidad vivida con sencillez y en la ofrenda cotidiana de ustedes mismos. Que este momento reavive el don que hay en ustedes (cf. 2 Tim 1,6) y les permita experimentar la alegría serena de quien reconoce que su vida ha sido, y sigue siendo, habitada por la gracia. ¡Continúen gastando su vida por la copiosa redención con entusiasmo!
  9. Aprovecho esta ocasión para expresarles mis más cordiales deseos de una santa y gozosa Pascua. Que la celebración del Misterio Pascual renueve profundamente su vida consagrada y los fortalezca en la fidelidad a la misión recibida. Que, iluminados por la luz del Resucitado, puedan seguir anunciando con alegría el amor infinito de Dios por la humanidad: un amor que ha entregado a su Hijo por nuestra salvación, lo ha resucitado por la fuerza del Espíritu y permanece vivo y operante en medio de nosotros. Que el Señor Resucitado colme sus corazones de paz, esperanza y renovado ardor misionero.
  10. Confiamos su camino a María, Madre del Perpetuo Socorro, la mujer fiel que supo permanecer al pie de la cruz y acoger la novedad de la Resurrección (cf. Jn 19,25). Que nuestros santos y beatos redentoristas intercedan por ustedes, para que su vida siga siendo signo de esperanza para la Iglesia y para el mundo, y puedan celebrar muchos otros jubileos.

¡Felicitaciones y muchas gracias por su vida redentorista!

P. Rogério Gomes, C.Ss.R
Superior General

Roma, 23 de marzo de 2026