Los Hermanos Unidos en Roma: un encuentro histórico para celebrar el 300 aniversario de San Gerardo

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Roma, 23 de abril de 2026

Por primera vez en la historia de la Congregación del Santísimo Redentor, hermanos de las cinco Conferencias de la Congregación se reunieron en Roma para un encuentro histórico, conmemorando el 300 aniversario del nacimiento de San Gerardo Majella. Más de 70 hermanos, provenientes de diversas culturas, idiomas y tradiciones apostólicas, llegaron a la Ciudad Eterna el 22 de abril y permanecerán hasta el domingo 26, en lo que promete ser un momento verdaderamente extraordinario de comunión fraterna.

La reunión se inauguró con una solemne celebración eucarística presidida por el padre Rogério Gomes CSsR, Superior General, la mañana del 23 de abril. En su homilía, el Padre General marcó la pauta para los días siguientes, describiendo la reunión como «un momento significativo que nos permite reconocernos como un solo cuerpo misionero, en la riqueza del carisma redentorista, en el “sí” pronunciado el día de la profesión religiosa, en la diversidad de nuestras obras apostólicas y en las diversas culturas e idiomas que nos enriquecen».

La primera sesión de trabajo fue moderada por el Hermano Celestine y el Hermano Diego, ambos miembros de la Comisión General de los Hermanos. Tras una animada ronda de presentaciones —que requirió bastante tiempo, dada la cantidad y diversidad del grupo—, la Comisión presentó el orden del día y los objetivos de la reunión.

Tras la pausa para el café, el P. Gomes pronunció un discurso más detallado, ilustrando el profundo significado de este encuentro. Lo describió, ante todo, como una reunión de hermanos, entre hermanos y para hermanos: «Hermanos por consagración, por el Bautismo y por la misión; hermanos llamados a vivir la misma vocación, incluso en diferentes contextos culturales, lingüísticos y apostólicos». Subrayó que reunirse en persona, escuchar las historias de los demás y compartir alegrías y fragilidades es, en sí mismo, una forma de construir comunión y fortalecer la identidad redentorista.

El Padre General invitó entonces a los hermanos a reflexionar sobre la pregunta evangélica: «¿Qué buscáis?», exhortándolos a afrontar estos tiempos con apertura y un sincero deseo de «venir y ver». También habló con franqueza sobre la situación que los hermanos están viviendo en la Congregación estos días, enfatizando que una mirada honesta a la realidad debe ir acompañada de un renovado sentido de la vocación. «Creen espacios entre ustedes para compartir la vida y la misión de los Hermanos y busquen nuevas maneras de proclamar el Evangelio», dijo.

Un segundo aspecto del encuentro, explicó el P. Gomes, es el retorno a las fuentes: la contemplación de la vida y el testimonio de San Gerardo Majella. Aclaró que esto no es un ejercicio nostálgico, sino un encuentro vivo con un carisma encarnado. «San Gerardo nos enseña que la santidad no se expresa con grandes discursos, sino en la fidelidad diaria a la voluntad de Dios». Invitó a los hermanos a abordar la peregrinación a Materdomini no como una simple visita externa, sino con una actitud auténticamente contemplativa, dejándose conmover por la sencillez, la humildad y la profunda unión con Dios que caracterizaron la vida de Gerardo.

Finalmente, el Padre General enfatizó la dimensión misionera del encuentro: quienes han venido y visto están llamados a ir. «Quien experimenta al Resucitado no puede encerrarse en sí mismo; inevitablemente se convierte en testigo», dijo, animando a los hermanos a ser «misioneros de esperanza en un mundo marcado por tanta incertidumbre».

Tras el discurso, varios hermanos tomaron la palabra para compartir sus reacciones, expresando gratitud, alegría y una renovada esperanza. La sesión fue clausurada formalmente por el Hermano Larry Luján, Consultor General y jefe de la Comisión General de los Hermanos.

Por la tarde, los participantes escucharon una presentación del Hermano Serafino Fiore, CSsR, rector del Santuario Materdomini, sobre la vida y la espiritualidad de San Gerardo y el legado que transmitió a la familia redentorista.

Quizás lo más impactante de este encuentro, más allá del programa y los discursos, sea la realidad humana que representa. Muchos de estos hermanos están en Roma por primera vez. Muchos se reúnen por primera vez. Sin embargo, desde el primer momento, el ambiente fue de calidez, cordialidad y auténtica fraternidad: una prueba fehaciente de que, más allá de las diferencias culturales y lingüísticas, la vocación redentorista sigue siendo un vínculo poderoso.

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