San Gerardo Majella: Historia y Tradición Popular

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Trescientos años después del nacimiento de San Gerardo Majella, un erudito lucano reconstruye su figura por primera vez, entrelazando historia y tradición popular, fuentes de archivo y declaraciones judiciales. La reseña es del padre Vincenzo La Mendola, C.Ss.R.

Chiara Ponte, «San Gerardo Majella tra storia e tradizione popolare»,
Yucanprint, Vignate (MI), 2026, 325 págs.

Esta no es la primera vez que Chiara Ponte (Máster en Historia y Civilizaciones Europeas, Universidad de Basilicata) profundiza en la historia de su tierra natal. El volumen que aquí presentamos se basa en más de una década de investigación que ya ha producido contribuciones originales, entre ellas Muro Lucano – historia, arte, cultura – desde sus orígenes hasta el siglo XI (La lettera scarlatta Edizioni, 2014), Crónica de un pueblo y sus mujeres (Yucanprint, 2020) y Juana I de Anjou. Gloria de mujeres y reyes (Yucanprint, 2025). Sin embargo, la novedad absoluta parece estar ligada a la primacía que Chiara Ponte podría reclamar en el panorama de la bibliografía sobre San Gerardo, que se remonta a más de doscientos años. Al menos en Italia, que sepamos, es la primera mujer en publicar un estudio sobre San Gerardo, que ofrece una visión general de su vida, espiritualidad e historia de su santidad. La presencia de mujeres, de diversos orígenes y clases sociales, es una constante en la vida del santo, como es el caso entre los testigos interrogados en sus juicios. Hasta ahora, faltaba una investigadora que ofreciera su perspectiva sobre una figura tan popular, estudiada hasta entonces solo por hombres. La celebración del tercer centenario del nacimiento de San Gerardo Majella le brinda la oportunidad de abordar un capítulo significativo de la historia religiosa local, a través de una de sus figuras más representativas, «uno de los santos más venerados del sur de Italia y Basilicata» (p. 7), cuya devoción trasciende las fronteras nacionales.

Como subraya el padre redentorista Piotr Chyla en el epílogo, la obra «se distingue por su profundidad histórica, su riqueza documental y su capacidad para entrelazar críticamente la historia y la tradición popular» (p. 319). El objetivo declarado es ambicioso: analizar la figura del santo partiendo de su experiencia concreta y la tradición popular, distinguiendo entre el Gerardo «histórico» y el «hagiográfico». Una empresa compleja y, en cierto modo, valiente, considerando que la «leyenda gerardiana» representa cronológicamente una de las últimas grandes construcciones hagiográficas de Occidente. Esto ya lo destacó el historiador redentorista Francesco Chiovaro en su estudio «Formación y significado de la leyenda de San Gerardo», en San Gerardo tra spiritualità e storia (Materdomini, 1993, p. 111), en el que analizó la génesis y el significado de esta tradición hagiográfica, marcando un punto de inflexión en los estudios históricos sobre el santo redentorista. Es precisamente en esta línea donde se sitúa Chiara Ponte, con una investigación realizada con pasión y rigor metodológico, y que además se apoya en una perspectiva privilegiada: la de ser «conciudadana» del santo y, al mismo tiempo, una reconocida estudiosa de la historia de Mureș.

La obra se divide en cuatro capítulos, de estructura no homogénea pero sí coherente en su desarrollo. Los dos primeros sirven como premisa metodológica y documental, mientras que los siguientes constituyen el núcleo más original del trabajo.

En el primer capítulo, la autora analiza fuentes directas y autobiográficas: sus cartas y su Regla de Vida, a través de las cuales traza un perfil espiritual conciso del santo.

Emerge una religiosidad marcadamente sureña, arraigada en el ámbito doméstico y la cultura popular: «La figura de Gerardo Majella encaja perfectamente en el contexto socioeconómico del siglo XVIII», comienza la autora, «y se caracteriza por la espontaneidad, los gestos, la emoción y el gusto por lo maravilloso. Es también una religión del cuerpo, expresión de una tradición penitencial y de un sufrimiento anhelado, que se ha mantenido desde la Edad Media hasta la Edad Moderna, como lo demuestra la extendida práctica devocional del Vía Crucis» (p. 33). Un cuadro resumen de la correspondencia de Gerardo completa el panorama, ofreciendo una herramienta útil para la síntesis y la consulta.

El segundo capítulo constituye el núcleo de la obra historiográfica. Mediante un análisis crítico riguroso, se examinan las principales fuentes biográficas (Caione-Landi y Tannoia) y se comparan con las declaraciones de los testigos escuchados en los procesos de beatificación y canonización. De particular interés es la tabla de testigos entrevistados por el padre Caione (p. 45), seguida de un estudio detallado de las Actas de los juicios informativos de Muro, los juicios de Conza y los juicios apostólicos, también en Muro. Si bien el autor es consciente de la mezcla de elementos históricos y simbólicos en la construcción de la leyenda (p. 41), evita los juicios despectivos, prefiriendo investigar el significado cultural y antropológico de estas narraciones, situándolas en su contexto y resaltando su contribución a la formación de la fama sancitatis de la Majella, que se remonta a una tradición oral ininterrumpida. Lo que emerge es un convincente intento de reconectar a Gerardo con sus raíces lucanas, mediante el análisis de las declaraciones de testigos locales —cincuenta en el caso del juicio informativo (págs. 64-79) y treinta y ocho para el juicio apostólico (págs. 82-86)— cuya procedencia, estatus social y fuentes de conocimiento se reconstruyen.

El tercer capítulo se distingue por una minuciosa investigación de archivo. A través de documentos notariales, fiscales y eclesiásticos, la autora reconstruye aspectos clave de la vida familiar del santo: su apellido, fecha de nacimiento, bautismo, padres y residencia. Su trabajo en varios registros de bienes y oficinas del Registro de la Propiedad le permite ubicar con mayor precisión los lugares donde Gerardo residió dentro del tejido urbano de Muro Lucano, a pesar de las profundas transformaciones que sufrió la ciudad tras el terremoto y la reconstrucción. Varias fotografías de la época, incluidas en el capítulo, contribuyen a completar la documentación histórica.

El cuarto y más extenso capítulo (págs. 135-318) ofrece una reconstrucción detallada de la biografía de Gerardo Majella.

El autor se centra en su infancia, los milagros, su vida penitencial, su obra y su devoción personal, nacida y cultivada en el entorno eclesiástico de Murese. Surgen modelos espirituales, como el Arcángel Miguel (pág. 139) y la Virgen María, así como la temprana inclinación del santo por la meditación sobre la Pasión de Cristo y la práctica de visitar el Santísimo Sacramento. También se incluye un perfil de Gerardo, catequista (págs. 140-141) y ávido lector de textos ascéticos clásicos como El año de los dolores del fraile capuchino calabrés Antonio da Olivadi (pág. 34) y la biografía de la venerable Sor María Crocifissa della Concezione, figura que también aparece en la novela El leopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, donde figura como la Beata Corbera (pág. 277). Ambos textos fueron fundamentales para moldear su espiritualidad y la dimensión mística de su camino hacia la santidad.

Igualmente significativas son las influencias de las obras ascéticas de Alfonso de Ligorio, incluyendo las Máximas Eternas (1728), las Visitas al Santísimo Sacramento (1730) y las Obras Ascéticas de San Juan de Letrán (1731). El autor menciona, basándose en un estudio de Angelomichele De Spirito (véase pág. 34), el Sacramento (1745), las Glorias de María (1750), las Notas sobre las vocaciones religiosas (1750), que el padre Caione le leyó durante su enfermedad en Pagani, y el folleto sobre la uniformidad a la voluntad de Dios (1755).

Se dedica un amplio espacio a algunos episodios célebres, como el milagro del pan (págs. 144-156) y la Comunión de manos de San Miguel (págs. 157-159), analizados críticamente con el fin de desmentir tópicos y aportar detalles históricos más fiables, útiles para identificar el itinerario de Gerardin-Murese. Resulta particularmente significativa la reflexión sobre el maltrato y las prácticas penitenciales que marcaron la juventud del santo, catalogadas como actos de acoso e interpretadas como expresión de su deseo de participar en la Pasión de Cristo (p. 164), en consonancia con la sensibilidad religiosa de la época.

La investigación también abarca milagros menos conocidos ocurridos en Muro y/o entre sus habitantes, pero que están documentados con precisión (p. 197), y la actividad misionera en Basilicata, con referencias al paso y la estancia de San Gerardo en varias localidades: Ruvo del Monte, Castelgrande, Melfi, Atella, Ripacandida y Vietri di Potenza (pp. 230-257). Abundan las reflexiones significativas sobre sus encuentros con los conciudadanos de Murgia y los regresos de Gerardo a su ciudad natal (págs. 214-229 y 275-281), su retrato físico y espiritual (pág. 284) y, finalmente, el tema de la muerte y la difusión del culto, documentado a través de peregrinaciones (págs. 300-301), imágenes sagradas (págs. 302-306) y reliquias (págs. 306-308).

Era imprescindible incluir un apartado sobre los milagros póstumos que beneficiaron a los lucanos (págs. 309-318), como prueba de un culto local profundamente arraigado, expresado en diversas prácticas devocionales: niños vestidos como él, peregrinaciones, estatuas, procesiones y celebraciones litúrgicas, con una referencia apropiada a la estatua, aún objeto de veneración, creada con motivo del bicentenario de su nacimiento y colocada en la catedral reconstruida de Mures. Según un artículo del periódico de 1926, «La voce di San Gerardo», de acuerdo con las intenciones de la época, se pretendía convertirlo en un santuario de San Gerardo Majella, estableciendo así un importante lugar de culto en la ciudad que lo vio nacer y donde mostró los primeros signos de santidad (p. 318).

En general, el libro de Chiara Ponte es «una obra extraordinaria de investigación, síntesis y narración» (p. 322), respaldada por una bibliografía selecta (pp. 323-324) y una exploración minuciosa y un estudio comparativo de fuentes específicas (p. 325), como lo demuestran las 983 notas a pie de página, que pueden ser una muestra de su profundidad académica. El resultado es una reconstrucción que aporta una valiosa contribución a la hagiografía de San Gerardo y —cumpliendo la intención de la autora— lo restituye a su tierra natal, destacando el papel decisivo de la cultura y la religiosidad lucanas en la formación de su personalidad y su camino hacia la santidad.

La escritura es lineal y el estilo, sobrio pero fluido, se ajusta a las expectativas del lector actual, a quien se le ofrece un tratamiento objetivo, donde predominan las citas directas de testigos y la referencia constante a las fuentes.

El autor mantiene un enfoque imparcial y objetivo a lo largo de la narración, buscando dar prominencia a las fuentes y reservándose, cuando es realmente necesario, algunas consideraciones ponderadas y sin prejuicios.

En conclusión, podemos compartir la esperanza expresada por el padre Tomás Sojan John, párroco de la Unidad Pastoral de Muro Lucano: «En el tricentenario del nacimiento de San Gerardo, que este libro pueda recibir la acogida y el reconocimiento que merece, convirtiéndose en un punto de referencia no solo para los fieles, sino para cualquiera que desee acercarse a la figura del santo con rigor histórico y sensibilidad humana (Prefacio, p. 8).

P. Vincenzo La Mendola, C.Ss.R.