El 18 de junio de 2016, el Papa Francisco proclamó beata a María Celeste Crostarosa en la ciudad de Foggia, donde descansan sus restos mortales. A diez años de esa celebración, la familia redentorista y la Iglesia local se unen en oración y gratitud por una de las figuras místicas más destacadas de la historia religiosa italiana y fundadora de la Orden del Santísimo Redentor.
Nacida en Nápoles en 1696, Giulia Marcella Santa Crostarosa sintió desde su juventud una fuerte vocación a la vida consagrada. Tras un camino espiritual marcado por pruebas e incomprensiones, la hermana María Celeste (nombre que adoptó en el monasterio de Scala), con el apoyo decisivo de san Alfonso de Ligorio, fundó en 1731 la Orden del Santísimo Redentor —las Monjas Redentoristas— con el carisma de ser «memoria viva» del amor redentor de Cristo. Falleció en Foggia en 1755, venerada ya en vida por su santidad. El milagro que abrió el camino a su beatificación ocurrió precisamente en Foggia en 1955, cuando una novicia recuperó repentinamente el oído al apoyar la oreja sobre los restos de la Sierva de Dios durante una inspección canónica.
Con motivo del aniversario, la Federación de las Hermanas Redentoristas «Beata María Celeste» ha querido renovar la memoria con una carta de la presidenta, la Hna. Imma di Stefano, dirigida a las comunidades de la Federación. «Estamos llamadas no solo a recordar este acontecimiento de gracia —escribe la Hna. Imma—, sino a redescubrir la frescura del don recibido». En el mensaje, la Hna. Imma invita a las hermanas a encontrar en el legado espiritual de la Fundadora una respuesta actual a las inquietudes de nuestro tiempo: no gestos extraordinarios, sino la transformación cotidiana que Cristo obra en cada vida consagrada.
Las celebraciones por el décimo aniversario de la beatificación de la Madre María Celeste Crostarosa se llevarán a cabo en Foggia el viernes 19 de junio de 2026. A las 18:00 horas, en el Santuario de la Incoronata, el arzobispo de Foggia-Bovino, monseñor Giorgio Ferretti, presidirá la misa solemne de acción de gracias, abierta a todos los fieles y a la ciudadanía.

Perfil biográfico de María Celeste Crostarosa
La beata hermana María Celeste Crostarosa, mística italiana y fundadora de la Orden del Santísimo Redentor (Monjas Redentoristas), nació en Nápoles el 31 de octubre de 1696 y fue bautizada al día siguiente con los nombres de Giulia, Marcella y Santa. Décima hija del abogado Giuseppe Crostarosa y de la noble Paola Battista Caldari, creció en un entorno familiar profundamente religioso, lo que favoreció el desarrollo de su carácter fuerte y extrovertido y de una inteligencia vivaz.
Por su gran amor a Cristo, ingresó en el Carmelo a los 22 años. Sin embargo, ese monasterio fue suprimido y ella, junto con sus hermanas, se trasladó a Scala, donde emprendió un nuevo camino entre las Visitandinas. Aún era novicia cuando, el 25 de abril de 1725, tras la celebración eucarística, tuvo una revelación que la inspiró a fundar un nuevo instituto religioso.
Siguiendo el consejo de su confesor y de la maestra de novicias, redactó las reglas: Instituto y Reglas del Santísimo Salvador contenidas en los Santos Evangelios. Tras algunos años de difíciles pruebas, gracias al apoyo de san Alfonso María de Ligorio, el 13 de mayo de 1731, día de Pentecostés, nació en Scala la Orden de las Redentoristas.
Su vida, tal como ella misma la describió en laAutobiografía, estaba iluminada por un Sol que Dios Padre había encendido en su alma. Ese Sol es Cristo. Al transformarla en memoria viva de su amor, Él trazó a través de ella el camino para sus hijas espirituales —las redentoristas— a fin de que fueran para el mundo testigos luminosas y radiantes del amor redentor. El resplandor de ese Sol, que marcó el camino de la Madre Celeste, también tocó al Fundador de los Redentoristas, san Alfonso María de Ligorio, en el período en que Dios le confió la tarea de dar vida a la Congregación del Santísimo Redentor (fundada el 9 de noviembre de 1732 en Scala).
Otros acontecimientos dolorosos, relacionados con la fidelidad a la misión que Dios le había confiado a María Celeste, llevaron a su expulsión del monasterio. Finalmente, en 1738, fundó en Foggia el monasterio en el que pudo poner en práctica plenamente la Regla escrita en 1725.
Todo el peregrinaje terrenal de María Celeste lo vivió en profunda unión con Jesús, repitiendo casi con cada aliento: «Ya no soy yo quien vive, sino que Cristo vive en mí». Todo lo que hacía tenía un propósito claro, animado por un único deseo: «no dejar pasar ninguna ocasión para que Dios sea amado por todos».
En Foggia, María Celeste renovó sus vínculos con los Redentoristas, en particular con San Gerardo Majella. Incluso San Alfonso de Ligorio acudía al monasterio de Foggia para reunirse con ella.
Falleció en la fiesta de la Exaltación de la Cruz, el 14 de septiembre de 1755, a las 15:00.
Los habitantes de Foggia, que la llamaban «la santa superiora», al enterarse de su muerte acudieron en gran número al monasterio para encomendarse a su intercesión. Ese mismo día, en Materdomini, San Gerardo —ya en su lecho de muerte—, dirigiéndose al hermano que lo asistía, dijo: «Hoy, en Foggia, se ha ido la Madre María Celeste, a disfrutar de Dios».
Además de la ya mencionada Autobiografía y las Reglas de la Orden, Crostarosa dejó catorce obras, todas de contenido místico, y una interesante correspondencia que pone de manifiesto su actitud interior en los momentos más críticos de su vida.
Fue elevada a los honores de los altares el 18 de junio de 2016 en Foggia. Su memoria litúrgica se fijó para el 11 de septiembre.




