{"id":1493,"date":"2015-04-27T06:38:07","date_gmt":"2015-04-27T06:38:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/?p=1493"},"modified":"2016-04-27T06:38:28","modified_gmt":"2016-04-27T06:38:28","slug":"la-communidad-apostolica-redentorista-en-si-misma-proclamacion-profetica-y-libertadora-del-evangelio","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/2015\/04\/la-communidad-apostolica-redentorista-en-si-misma-proclamacion-profetica-y-libertadora-del-evangelio\/","title":{"rendered":"LA COMMUNIDAD APOSTOLICA REDENTORISTA EN SI MISMA: PROCLAMACI\u00d3N PROFETICA Y LIBERTADORA DEL EVANGELIO"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #008080; font-size: large;\"><b>Communicanda &#8211; 1985-1991<\/b><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>COMMUNICANDA 11<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Roma, 25 de diciembre de 1988<br \/>\nGen. 476\/88<\/p>\n<p>Queridos hermanos,<\/p>\n<p><strong>I<\/strong>.<strong><em>FINALIDAD DE ESTA COMMUNICANDA<\/em><\/strong><\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Cuando hablamos de \u00abproclamaci\u00f3n del Evangelio\u00bb normalmente tendemos a pensar en la predicaci\u00f3n y en otras actividades apost\u00f3licas. Tenemos una tradici\u00f3n seg\u00fan la cual el trabajo pastoral goza de prioridad absoluta. Ese trabajo apost\u00f3lico se ha entendido principalmente que es el ministerio sacramental, la predicaci\u00f3n y la catequesis. Todo debe estar al servicio de ese trabajo. Por eso, nuestra misma comunidad religiosa fue concebida \u00fanicamente en t\u00e9rminos de las necesidades de ese apostolado.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en los \u00faltimos a\u00f1os hemos ido descubriendo progresivamente que nuestra vida de comunidad es en s\u00ed misma testimonio evang\u00e9lico, y como tal constituye parte vital de nuestra misi\u00f3n de evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestras Constituciones dan gran relieve a la vida de comunidad; vivir en comunidad es uno de los valores esenciales de nuestra Congregaci\u00f3n, como la proclamaci\u00f3n expl\u00edcita y la opci\u00f3n por los pobres. \u00abLey esencial de la vida de los congregados es: vivir en comunidad y realizar la obra apost\u00f3lica a trav\u00e9s de la comunidad\u00bb (Const. 21).<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li style=\"text-align: justify;\">Muchas veces hablamos de la dicotom\u00eda entre nuestra \u00abvida religiosa\u00bb y nuestro \u00abapostolado\u00bb; acerca de esa dicotom\u00eda nos pone sobre aviso la Constituci\u00f3n primera: \u00abLa Congregaci\u00f3n sigue el ejemplo de Cristo por la profesi\u00f3n de la vida apost\u00f3lica, la cual comprende a la vez la vida especialmente consagrada a Dios y la actividad misionera de los Redentoristas\u00bb. Uno de los motivos por los que sufrimos tal dicotom\u00eda es por no caer en la cuenta de un punto de la predicaci\u00f3n misionera: \u00abEl fin de toda acci\u00f3n misionera es suscitar y formar comunidades que vivan dignamente la vocaci\u00f3n con que han sido llamadas, ejercitando la funci\u00f3n sacerdotal, prof\u00e9tica y regia que el Se\u00f1or les ha confiado\u00bb (Const.12). Si tenemos que proclamar ese mensaje a los pobres abandonados \u00bfno debemos vivirlo primero nosotros mismos?<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">El \u00faltimo Cap\u00edtulo General de nuestra Congregaci\u00f3n, al fijar el tema principal para el presente sexenio, indic\u00f3 a qui\u00e9nes somos enviados \u00ab<em>evangelizare pauperibus<\/em>\u00bb a\u00f1adiendo una caracter\u00edstica importante: \u00ab<em>a pauperibus evangelizari<\/em>\u00bb. Pensamos que ambas partes del tema tienen relaci\u00f3n directa no s\u00f3lo con nuestro trabajo pastoral sino tambi\u00e9n con nuestra vida de comunidad apost\u00f3lica. Invitamos a reexaminar las verdaderas bases de nuestra vida de comunidad, para poder valorar la cualidad evang\u00e9lica de nuestras mutuas relaciones como hermanos, y a reflexionar sobre el testimonio que nuestra comunidad apost\u00f3lica puede ofrecer a la sociedad humana actual (ver DF, 09, 10, 11, 12).<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Escribimos esta carta para promover este proceso en nuestra Congregaci\u00f3n. Estas reflexiones no pretenden ser un tratado sobre las dimensiones de nuestra comunidad apost\u00f3lica. Podemos encontrarlo f\u00e1cilmente en nuestras Constituciones, especialmente en el cap\u00edtulo II. Lo que nos proponemos es reflexionar sobre nuestro vivir y trabajar como comunidad apost\u00f3lica, y esto a la luz del tema principal del \u00faltimo Cap\u00edtulo General: <em>evangelizare pauperibus et a pauperibus evangelizari<\/em>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Invitamos, pues, a todos nuestros cohermanos a hacer con nosotros una reflexi\u00f3n seria sobre nuestra comunidad apost\u00f3lica, para que podamos progresar en la renovaci\u00f3n de nuestra Congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p>II.<strong><em>SITUATION ACTUAL DE NUESTRA CONGREGACI\u00d3N<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5.Gracias a Dios, en nuestras comunidades se est\u00e1n produciendo importantes iniciativas y realizaciones. No debemos lamentar nos inconsideradamente de nuestras comunidades que, aunque no son perfectas, posees grandes m\u00e9ritos,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Secretariado para la Vida Comunitaria ha hecho un sondeo sobre la situaci\u00f3n de la vida comunitaria en la Congregaci\u00f3n, Pese a que pertenecemos a culturas muy diversas, se comprueba que, como Redentoristas, compartimos muchas vivencias semejantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0&#8211; Nuestra misi\u00f3n apost\u00f3lica en la Iglesia la vamos concibiendo cada vez m\u00e1s como una tarea que desempe\u00f1ar juntos en comunidad. Este hecho se evidencia en los esfuerzos hechos por fijar las prioridades apost\u00f3licas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0&#8211; La gran mayor\u00eda de nuestras comunidades son conocidas por su cordialidad y su hospitalidad. La sencillez exenta de formalismos preside nuestras relaciones mutuas, por encima de barreras artificiales. Se comprueba que somos generosos en ayudarnos unos a otros en el trabajo y en nuestras obligaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0&#8211; Se ve una mayor apertura en convidar a nuestras casas a aqu\u00e9llos que colaboran con nosotros en la pastoral y a aqu\u00e9llos que tratan de discernir su propia vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0 Tras las crisis pasadas, se nota en la mayor\u00eda de nuestras unidades un esfuerzo por descubrir nuevas formas de vida comunitaria.<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li style=\"text-align: justify;\">Pero tenemos la impresi\u00f3n de que algunos congregados no captan la posibilidad de vivir el ideal de la vida comunitaria. Tal vez han tenido problemas en su experiencia de relacionarse con los hermanos, que ahora les hacen sentir dificultades en vivir y trabajar con otros en comunidad. Tras semejantes experiencias, algunos pueden concluir que no vale la pena de molestarse en procurar vivir y trabajar juntos, y tratan de ver qu\u00e9 pueden hacer ellos solos.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ello, para esos congregados la comunidad <u>primera<\/u> no es su comunidad en la Congregaci\u00f3n. Para sustituirla, buscan amigos o grupos que les ayuden a aguantar o a aceptar las dificultades que experimentan en su comunidad, o a encontrar sentido y satisfacci\u00f3n en aquello que hacen.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"7\">\n<li>En algunas comunidades, el problema para algunos congregados es la falta que sienten de un aut\u00e9ntico afecto. Algunos han quedado anclados en el antiguo ideal de una vida com\u00fan basada principalmente en la regla y la disciplina, sin especial inter\u00e9s por la comunicaci\u00f3n fraterna. Hay comunidades que echaron por la borda todas las estructuras antiguas de vida de comunidad, sin lograr introducir ninguna estructura nueva, lo que ha producido una sensaci\u00f3n de vac\u00edo y sentimientos de frustraci\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso, algunas comunidades van descubriendo cada vez m\u00e1s la necesidad de fomentar la aut\u00e9ntica vida afectiva en las relaciones intercomunitarias y con otras personas.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"8\">\n<li>Nos encontramos, pues, de camino; estamos a\u00fan buscando nuevas formas de vida comunitaria: formas adaptadas a las diversas culturas y tradiciones y a las diferentes clases de comunidades.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestra misma comunidad del Consejo General experimentamos esos desaf\u00edos a desarrollar en nuestra vida de comunidad un proceso continuo de experiencia; tambi\u00e9n en el Consejo General, como comunidad, tenemos que buscar renovarnos continuamente, para poder vivir y testimoniar los valores evang\u00e9licos en nuestra misi\u00f3n como Congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong><em>III.\u00a0\u00a0\u00a0 BASES DE LA COMUNIDAD APOST\u00d3LICA<\/em><\/strong><\/p>\n<ol start=\"9\">\n<li style=\"text-align: justify;\">Cuando nuestras Constituciones hablan de \u00abcomunidad apost\u00f3lica\u00bb, hacen referencia a la primer\u00edsima comunidad apost\u00f3lica, la de Jes\u00fas con sus ap\u00f3stoles: \u00abLa vida comunitaria se ordena a que los congregados, a ejemplo de los Ap\u00f3stoles (ver Mc 3,14; Hch 2,42-45; 4,32), compartan en sincera comuni\u00f3n fraternal las oraciones y deliberaciones, los trabajos y los sufrimientos, los triunfos y los fracasos, y tambi\u00e9n los bienes temporales al servicio del Evangelio\u00bb (Const. 22).<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">En consecuencia, necesitamos contemplar esa comunidad apost\u00f3lica primitiva:<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Jes\u00fas) \u00absubi\u00f3 al monte y llam\u00f3 a los que \u00e9l quiso, y vinieron donde \u00e9l. Instituy\u00f3 doce, para que estuvieran con \u00e9l, y para enviarlos a predicar&#8230;\u00bb (Mc 3,13-14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tres son los elementos esenciales de la vida de esa comunidad apost\u00f3lica:<\/p>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">ser llamado por Jes\u00fas;<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">estar con Jes\u00fas;<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">ser enviados por Jes\u00fas.<\/li>\n<\/ul>\n<ol start=\"11\">\n<li style=\"text-align: justify;\">No nos reunimos en comunidad por nuestra propia iniciativa, ni por motivos de eficiencia pastoral o de apoyo psicol\u00f3gico. Acreditamos haber sido llamados por el Se\u00f1or para estar con \u00e9l. Esta llamada es la que nos constituye en comunidad, no los lazos de sangre, de amistad o de ideolog\u00edas o de nacionalidad. Esta llamada nos confiere la posibilidad de ser una continuaci\u00f3n de la comunidad apost\u00f3lica, de ser \u00abante los hombres signos y testigos de la fuerza de su Resurrecci\u00f3n, mientras anuncian la vida nueva y eterna\u00bb (Const.51).<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">La iniciativa de Jes\u00fas, al llamar a los ap\u00f3stoles para que estuvieran con \u00e9l y para ser enviados por \u00e9l, no s\u00f3lo cre\u00f3 aquella comunidad particular, sino que tambi\u00e9n cre\u00f3 una nueva especie de relaci\u00f3n entre los pertenecientes a tal comunidad; \u00abNo os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo, A vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he o\u00eddo a mi Padre os he dado a conocer\u00bb (Jn 15,15-16).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta experiencia de comunidad (o amistad) con Jes\u00fas capacita a los ap\u00f3stoles para escuchar y comprender el mensaje del Reino de Dios vivido y proclamado por Jes\u00fas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abA vosotros se os dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos,..\u00a1Dichosos, pues, vuestros ojos, porque ven, y vuestros o\u00eddos, porque oyen!\u00bb (Mt 13,11.16).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13.La relaci\u00f3n de los Ap\u00f3stoles con Jes\u00fas revela tambi\u00e9n una relaci\u00f3n nueva con Dios y ellos mismos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0 Aprenden a llamar \u00abPadre\u00bba Dios: \u00abEstando \u00e9l orando en cierto lugar, cuando termin\u00f3, le dijo uno de sus disc\u00edpulos: Maestro, ens\u00e9\u00f1anos a orar, como ense\u00f1\u00f3 Juan a sus disc\u00edpulos. El les dijo: Cuando or\u00e9is, decid: Padre&#8230;\u00bb (Lc 11,1-2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0&#8211; Existiendo un solo Padre, ellos ya no pueden ser sino hermanos unos de otros. \u00abVosotros no os dej\u00e9is llamar Rab\u00ed, porque uno solo es vuestro maestro, y vosotros sois todos hermanos&#8230; Ni llam\u00e9is a nadie \u00abPadre\u00bb en la tierra, pues uno solo es vuestro Padre, el del cielo\u00bb (Mt 23,8-9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14.Por esto, esa comunidad vive seg\u00fan leyes nuevas, muy diversas de las de este mundo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abJes\u00fas, llam\u00e1ndoles, les dice: Sab\u00e9is que los que son tenidos como jefes de las naciones, las gobiernan como se\u00f1ores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser as\u00ed entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, ser\u00e1 vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, ser\u00e1 esclavo de todos\u00bb (Mc 10,42-44),<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"15\">\n<li>A trav\u00e9s de esta forma de vivir juntos, el Reino de Dios se hace ya presente en este mundo. Y la unidad fraterna de esta comunidad es el testimonio que dispone a las personas a creer en ese Reino: \u00ab(Ruego por) que todos sean uno, como t\u00fa, Padre en m\u00ed, y yo en ti; que ellos tambi\u00e9n sean uno en nosotros, para que el mundo crea que t\u00fa me has enviado\u00bb (Jn 17,21).<\/li>\n<li>Este nuevo estilo de comunidad humana debe conservarse vivo y ser testimoniado ante el mundo por aquellos que anuncian Jesucristo, o sea, por toda la Iglesia y por cada una de las comunidades cristianas de dentro de la Iglesia.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tarea especial de un religioso es ser signo profetice de viabilidad y validez de Reino dentro de la Iglesia y entre el pueblo. Este testimonio precede a cualquier clase de predicaci\u00f3n expl\u00edcita. La experiencia de la redenci\u00f3n copiosa, de realidad del amor del Padre, debe realizarse primeramente en el seno de la propia comunidad religiosa. Sin esa experiencia personal ser\u00e1 dif\u00edcil \u2013 por no decir imposible \u2013 predicar hacia afuera ese amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abFieles siempre al magisterio de la Iglesia, los Redentoristas han de ser entre lo hombres, servidores humildes y audaces del Evangelio de Cristo Redentor y Se\u00f1or, principio y ejemplar de la nueva humanidad. En su anuncio proclaman de manera especial la \u00abredenci\u00f3n copiosa\u00bb, es decir: el amor del Padre \u00abque nos am\u00f3 primero y nos envi\u00f3 a su Hijo como propiciaci\u00f3n de nuestros pecados.\u00bb (1Jn 4,10), y que vivifica el Esp\u00edritu Santo a cuantos creen en El\u00bb (Const\u00f3).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"17\">\n<li>La realidad de nuestra consagraci\u00f3n religiosa posee en s\u00ed misma una fuerza evang\u00e9lica, cuando se encuentra con aqu\u00e9llos que est\u00e1n fuera de nuestra comunidad, en cuanto significa desafiar los ideales de la sociedad mundana. Mientras que la sociedad del mundo se manifiesta individualista y aprovechada, la comunidad apost\u00f3lica redentorista contrar\u00eda esa realidad mediante la participaci\u00f3n comunitaria y la puesta de todos los bienes en com\u00fan. Mientras que la sociedad mundana se manifiesta dominante y viola la dignidad humana, el testimonio de la comunidad apost\u00f3lica redentorista consiste en el respeto incondicional hacia todos los cohermanos como hermanos que son iguales.<\/li>\n<li>Nuestras Constituciones hablan con frecuencia del testimonio: Somos testigos de la gracia de Dios y como tales, los Redentoristas &#8220;reconocen ante todo la grandeza de la vocaci\u00f3n de cada hombre y de todo el g\u00e9nero humano&#8221; (Const.7).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;En cada circunstancia indagar\u00e1n con ah\u00ednco qu\u00e9 es lo que conviene hacer o decir: si anunciar expl\u00edcitamente a Cristo o hacerlo, al menos, con el testimonio callado de la presencia fraterna&#8221; (Const.8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;&#8230;los misioneros, con paciencia y prudencia unidas a una gran confianza, den testimonio de la caridad de Cristo y, en la medida que les sea posible ofr\u00e9zcanse como hermanos a todos los hombres. Esta caridad la podr\u00e1n de manifiesto por la oraci\u00f3n, el servicio sincero prestado a los dem\u00e1s y el testimonio de su vida, irradiado en formas diversas&#8221; (Const.9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;El testimonio de vida y de caridad lleva al testimonio de la palabra&#8221; (Const.10).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"19\">\n<li>Este testimonio de vida y caridad es posible a todos en nuestra Congregaci\u00f3n. Por eso es por lo que nuestras Constituciones dicen que todos los Redentoristas son verdaderamente misioneros., &#8220;lo mismo si est\u00e1n dedicados a las diversas tareas del ministerio apost\u00f3lico que si se encuentran impedido para el trabajo&#8221; (Const.55).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Por esa total consagraci\u00f3n a la Misi\u00f3n de Jesucristo, los congregados comparten la abnegaci\u00f3n de la cruz del Se\u00f1or, la libertad virginal de su coraz\u00f3n, su profunda disponibilidad para dar vida al mundo. Por consiguiente es necesario que sean ante todo los signos y testigos de la fuerza de su Resurrecci\u00f3n, mientras anuncian la vida nueva y eterna&#8221; (Const.51).<\/p>\n<ol start=\"20\">\n<li style=\"text-align: justify;\">En consecuencia, la comunidad apost\u00f3lica redentorista, en la que vivimos y trabajamos juntos, es en s\u00ed misma parte del contenido aut\u00e9ntico de nuestra proclamaci\u00f3n prof\u00e9tica y liberadora de la palabra de Dios a los abandonados, y especialmente a los pobres. Nuestra comunidad apost\u00f3lica es el hecho que testimonia la verdad de nuestra proclamaci\u00f3n; es realmente el medio fundamental que tenemos para cumplir nuestro deber de \u00absolidarizarse con los pobres y promover sus derechos fundamentales de justicia y libertad\u00bb (Const.5), porque formando comunidades que respeten debidamente los derechos y libertades de los cohermanos, damos consistencia a nuestra predicaci\u00f3n de justicia y de paz.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong><em> VI.COMO VIVIR ESTE TESTIMONIO<br \/>\nPROFETICO Y LIBERADOR<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>VI.1 \u00abConstituir una verdadera hermandad\u00bb (Const36)<\/strong><\/p>\n<p><strong>VI<\/strong>.<strong>1.1 Antes que nada, una actitud de fraternidad<\/strong><\/p>\n<ol start=\"20\">\n<li style=\"text-align: justify;\">Para que nuestra comunidad religiosa pueda dar testimonio de esta visi\u00f3n evang\u00e9lica, y antes de comenzar a pensar en cualquier estructura concreta o en cualquier modelo de organizaci\u00f3n, necesitamos construir una comunidad sobre la base de la fraternidad cristiana, o sea, debe estar enraizada en una actitud de amor mutuo que Jes\u00fas nos dej\u00f3 en su palabra y en su ejemplo: \u00abEste es el mandamiento m\u00edo: que os am\u00e9is unos a otros como yo os he amado\u00bb (Jn 15,12). Este ideal de amor fraterno que Jes\u00fas nos dej\u00f3, cuando va unido a nuestra espiritualidad redentorista, asume la caracter\u00edstica de ser continuaci\u00f3n de la presencia del Sant\u00edsimo Redentor para el bien de los otros (Const. 1).<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Nuestros votos se asientan sobre esta base dela mutua fraternidad:<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">La obediencia, que rechaza cualquier forma de dominio de los unos sobre los otros, que nos dispone a servir libremente (Mc 10,42-45) y que acepta el fracaso individual para garantizar el bien com\u00fan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La castidad, que renuncia al derecho a un mundo limitado de afectos para abrir la persona al amor de muchos como repuesta a sentirse amada por el Se\u00f1or. El cuidado esmerado por la vida de castidad desarrolla en nosotros actitudes de acogida de los otros, de atenci\u00f3n a ellos, de sinceridad, sin juzgar ni condenar, de acercarse a otros sin dominarlos, y finalmente de una profunda amistad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pobreza que dispone a vivir \u00abcon aquel esp\u00edritu que animaba a la comunidad apost\u00f3lica, por el que se convierten en signo de la vida fraterna de los disc\u00edpulos de Cristo\u00bb (Const. 62).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"23\">\n<li>Fomentando esta profunda fraternidad cristiana en nuestras comunidades, damos el primer paso fundamental en la proclamaci\u00f3n del Evangelio liberador de paz y de justicia. Si esperamos realmente convertir a otros hacia esas actitudes sociales, por las que en nuestro mundo actual sean posibles la paz y la justicia, tenemos que hablar por experiencia y con el apoyo de una verdadera comunidad cristiana.<\/li>\n<li>La palabra clave que describe esta actitud de fraternidad es \u00abcomuni\u00f3n\u00bb, como lo dicen nuestras Constituciones:<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLa comunidad no consiste tan s\u00f3lo en la cohabitaci\u00f3n material de los cohermanos, sino a la vez en la comuni\u00f3n de esp\u00edritu y de hermandad\u00bb (Const.21).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLa vida comunitaria se ordena a que los congregados, a ejemplo de los ap\u00f3stoles (cf Mc 3,14; Hch 2,42-45;4,32), compartan en sincera comuni\u00f3n fraternal las oraciones y deliberaciones, los trabajos y los sufrimientos, los triunfos y los fracasos, y tambi\u00e9n los bienes temporales al servicio del Evangelio\u00bb (Const.22)<\/p>\n<ol start=\"25\">\n<li style=\"text-align: justify;\">Una condici\u00f3n fundamental (indispensable) de fraternidad, de amistad y de comuni\u00f3n es el reconocimiento y la profunda estima que debemos tener por la persona de cada uno, por sus valores y cualidades (ver Const.35). S\u00f3lo la aceptaci\u00f3n de los cohermanos, tales como ellos son, abre el camino a la comuni\u00f3n, a la fraternidad e incluso a la amistad, y proporciona la posibilidad de \u00abque se fomente la madurez y responsabilidad de todos los cohermanos, dando a cada uno oportunidades de tomar decisiones personales\u00bb (Const.36).<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>IV.1.2\u00a0\u00a0\u00a0 Medios pr\u00e1cticos para desarrollar<br \/>\nla comuni\u00f3n fraterna<\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8211; Todos los miembros son iguales<\/strong><\/p>\n<ol start=\"26\">\n<li style=\"text-align: justify;\">La primera consecuencia de la realidad de una comunidad apost\u00f3lica es el hecho de existir un \u00fanico padre y ser todos hermanos (ver Mt 23, 8-9). Nuestras Constituciones afirman esto claramente: \u00abEn la comunidad todos los hermanos son de por s\u00ed iguales\u00bb (Const.35).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existan ciertamente diversas tareas y servicios que realizar en nuestras comunidades redentoristas, pero que no alteran la cualidad esencial de la realidad de ser \u00abhermanos unos de otros\u00bb. Repasando la historia y las tradiciones de nuestra Congregaci\u00f3n, nos gana la convicci\u00f3n de que nosotros, los Redentoristas, necesitamos una conversi\u00f3n radical en esta materia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este punto es importante considerar c\u00f3mo nuestra comunidad apost\u00f3lica atribuye un puesto a aqu\u00e9llos que no son sacerdotes, o no puedan ejercer su sacerdocio activamente: Hermanos, congregados de edad avanzada, enfermos, neoprofesos. Si queremos tener una aut\u00e9ntica comunidad apost\u00f3lica, es necesario que nuestro modo de tratar a dichos cohermanos manifieste nuestra creencia de que todos somos iguales como Redentoristas y de que todos somos misioneros (Const. 55)<\/p>\n<ol start=\"27\">\n<li style=\"text-align: justify;\">La comunidad redentorista reconoce la condici\u00f3n de misionero a cada uno de los congregados y conf\u00eda a cada cual la responsabilidad de una misi\u00f3n espec\u00edfica, sea la predicaci\u00f3n expl\u00edcita, sea el ministerio laical, sea un servicio dom\u00e9stico en la comunidad. En el caso de los Hermanos, tenemos que confesar que a\u00fan hay en la Congregaci\u00f3n comunidades en que se les trata m\u00e1s como criados que como cohermanos. El hecho de que una persona no haya sido llamada a predicar expl\u00edcitamente o a celebrar funciones lit\u00fargicas, no quiere decir que tenga menos derecho en la participaci\u00f3n comunitaria. El discernimiento del papel de nuestros Hermanos y de su preparaci\u00f3n para asumir las responsabilidades de su propia misi\u00f3n, tanto personal como pastoral, es derecho que debe ser respetado y programado. La comunidad debe prever la posibilidad de trabajo pastoral misionero a nuestras hermanos que tengan capacidad, prepar\u00e1ndoles y confi\u00e1ndoles responsabilidad en ministerios que no exigen la ordenaci\u00f3n sacramental.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">El respeto, la acogida y la atenci\u00f3n que dedicamos a los cohermanos de edad avanzada y a los enfermos es un testimonio real de amor fraterno en una sociedad acostumbrada a apartar de la vida normal a los ancianos y a los enfermos. Va en aumento actualmente, en muchas (vice)provincias el n\u00famero de congregados mayores, es importante que cada (vice)provincia determine el modo mejor de atender debidamente a dichos cohermanos. Por un lado se debe proveer a las necesidades f\u00edsicas y sicol\u00f3gicas de dichas personas, y procurar que no queden abandonadas a s\u00ed mismas. Por otro lado, no se puede esperar que comunidades peque\u00f1as con compromisos apost\u00f3licos atiendan como se debe a esos cohermanos mayores o enfermos. Cada (vice)provincia debe afrontar esos problemas, preparando a los congregados a saber vivir en medio de las inevitables limitaciones de edad y de salud, pero satisfaciendo tambi\u00e9n las necesidades previsibles de tales personas.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Los neoprofesos, que se encuentran a\u00fan en la fase de su primera formaci\u00f3n, deben tambi\u00e9n ser tratados con respeto. Debe permit\u00edrseles participar en las realidades de la vida apost\u00f3lica y comunitaria de la (vice)provincia en el modo fijando en el programa de formaci\u00f3n. La actitud de fraternidad cristiana requiere, de parte de esos congregados, que mantengan una disponibilidad respetuosa y abierta a la experiencia de los cohermanos mayores, as\u00ed como la actitud de duda ante la propia inexperiencia y falta de pr\u00e1ctica prolongada. Por parte de la comunidad debe existir la buena voluntad de ense\u00f1ar con el ejemplo, de permitir nuevas formas de oraci\u00f3n y participaci\u00f3n y de conceder la libertad necesaria para nuevos intentos e iniciativas. Los congregados j\u00f3venes, que comienzan a integrarse en nuestro trabajo, no pueden ser considerados como meros substitutos o continuadores obligados \u00fanicamente a repetir lo que siempre se ha hecho. La renovaci\u00f3n pastoral y comunitaria es imposible sin una sabia combinaci\u00f3n de la experiencia de los mayores con la creatividad y energ\u00eda de los j\u00f3venes. Si queremos una Congregaci\u00f3n siempre renovada, debemos aplaudir a los cohermanos que se abren a las nuevas necesidades pastorales y a los nuevos m\u00e9todos de evangelizaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>&#8211; Vivir juntos<\/strong><\/p>\n<ol start=\"30\">\n<li style=\"text-align: justify;\">Una comunidad de comuni\u00f3n fraterna requiere tiempo de cohabitaci\u00f3n. Cada una de las comunidades locales debe buscar momentos naturales y oportunos para que, al menos la mayor parte de los cohermanos, puedan estar juntos. Esos momentos deben sucederse regularmente: todos los d\u00edas en las casas en que la comunidad vive junta, todas las semanas o meses en las comunidades en que los congregados tienen que vivir separados. El tiempo de las comidas es momento natural de comuni\u00f3n fraterna. La comida en com\u00fan es el signo m\u00e1s natural de amistad: quienes comparten el pan, comparten el medio fundamental de sobrevivencia. Cada comunidad ha de esforzare para que haya regularmente una comida en com\u00fan. Momentos de recreo juntos son tambi\u00e9n esenciales, ya sea diarios u ocasionales de algunas fiestas, momentos vividos en \u00ab<em>gaudeamus<\/em>\u00bb o en paseos fuera de casa, etc.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Un segundo paso de gran importancia son las reuniones comunitarias regulares. No hablamos aqu\u00ed de las reuniones destinadas a decidir puntos pr\u00e1cticos u horarios, presupuestos, etc., que se deben tener en todas las comunidades. Revisten m\u00e1s importancia, para nuestro intento, las reuniones en que se comparten actitudes, perspectivas teol\u00f3gicas, preocupaciones y ansiedades, etc. Diversas provincias tienen programas sencillos de revisi\u00f3n de vida cada tres o cuatro meses. Tales reuniones se centran en la lectura de la Sagrada Escritura o de nuestras Constituciones, dejando un tiempo para la reflexi\u00f3n personal, para la oraci\u00f3n y para la comunicaci\u00f3n de ideas. En momentos como esos es cuando vislumbramos la vida interior propia y de los otros, pudiendo as\u00ed negar a ver las dificultades, necesidades, alegr\u00edas y sufrimientos que constituyen la base para la comunicaci\u00f3n fraterna y para la simpat\u00eda mutua. Entonces es cuando comenzamos a remover los obst\u00e1culos que nos impiden la penetraci\u00f3n en la debilidad humana de unos y otros, y podemos empezar a proporcionar el apoyo que necesitamos para la vida.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Finalmente, no podemos pasar por alto el \u00faltimo fundamento para realizar esta fraternidad cristiana: desear y pedir la conversi\u00f3n. Necesitamos pedir al Se\u00f1or el don de sentir la igualdad fundamental de todos los cohermanos y de fomentar el deseo sincero de realizar juntos nuestro proyecto misionero. La realidad de la comunidad cristiana requiere la gracia de la conversi\u00f3n, de la humildad, de la sed de justicia. Esto exige la comprensi\u00f3n de la oraci\u00f3n com\u00fan y el inter\u00e9s por ella en todos nosotros.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Una tarea indispensable en todas las comunidades cristianas, como la nuestra, que desean vivir fraternalmente el Evangelio, es la asimilaci\u00f3n de la Palabra de Dios en com\u00fan. Una comunidad que no puede rezar junta no puede ser una fraternidad cristiana. La participaci\u00f3n en la Palabra de Dios debe iluminar los acontecimientos de la comunidad y de los hombres a quienes servimos, de modo que produzca actitudes concretas de compromiso por la justicia y la paz. El uso adecuado de los tiempos de oraci\u00f3n comunitaria puede proporcionar esa posibilidad. Cada comunidad debe tener celebraciones regulares de la Eucarist\u00eda y\/o de la Liturgia de las Horas, de modo que, a trav\u00e9s de la homil\u00eda o de las reflexiones participadas, el grupo pueda ver su centro y su inspiraci\u00f3n en el Evangelio de Jes\u00fas. La oraci\u00f3n com\u00fan de s\u00faplica, atenta a nuestra misi\u00f3n evang\u00e9lica, acredita que \u00absi dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo con seguir\u00e1n de mi Padre que est\u00e1 en los cielos\u00bb (Mt 18,19). Por consiguiente, lo mismo en casa que en tiempo de trabajo misionero, reunirse para rezar constituye la garant\u00eda de que testimoniamos la naturaleza evang\u00e9lica de nuestra comunidad.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>IV.2\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abVivir una vida pobre en realidad<br \/>\ny en espirito\u00bb (C. 68)<\/strong><\/p>\n<ol start=\"34\">\n<li style=\"text-align: justify;\">El testimonio evang\u00e9lico de nuestra vida comunitaria y \u00abla caridad misionera exige que los Redentoristas lleven una vida verdaderamente pobre, que sea pareja a la de los pobres que evangelizar. De este modo demuestran solidaridad con los pobres y se convierten en se\u00f1al de esperanza para ellos\u00bb (Const.65).<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">El actual esc\u00e1ndalo de creciente enriquecimiento de algunos, de una parte, y de progresivo empobrecimiento de los dos tercios de la humanidad, por otra, cuando ya van veinte siglos de predicaci\u00f3n de la Buena Nueva de Jes\u00fas, necesariamente debe conducirnos a una revisi\u00f3n de nuestra consagraci\u00f3n de pobreza. Tenemos que reconocer que la pobreza religiosa ha sido malherida tambi\u00e9n por el secularismo y el consumismo, que no s\u00f3lo aleja nuestro nivel de vida del de mayor parte de la humanidad, sino que nos vuelva incapaces de ser sensibles ante la injusticia social.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Sin duda, dejarse interpelar por los pobres (<em>a pauperibus evangelizari<\/em>) significa volvernos conscientes, como comunidad, de la situaci\u00f3n de injusticia social en el mundo, y testimoniar la posibilidad de vivir de un modo distinto. Para ello, necesitamos gracia y decisi\u00f3n de cambiar maneras y actitudes impropias, a fin de ganar credibilidad para las propuestas de Jes\u00fas.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Con profunda seriedad debemos dedicarnos a recuperar muchos aspectos de la experiencia y del mensaje de San Alfonso sobre la vida de pobreza de los Redentoristas, si queremos responder positivamente a la llamada que, el tema principal del Cap\u00edtulo General, hace a la comunidad. Llamamos la atenci\u00f3n sobre los siguientes cuatro aspectos, que nos parecen de los m\u00e1s importantes.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>IV.2.1\u00a0\u00a0\u00a0 Participaci\u00f3n de los bienes<\/strong><\/p>\n<ol start=\"38\">\n<li style=\"text-align: justify;\">Sea cual sea la teor\u00eda que tenemos sobre la pobreza, de hecho, en nuestras comunidades redentoristas, la pr\u00e1ctica de la pobreza se centra en \u00abuna vida com\u00fan\u00bb, o sea, en compartir los bienes (ver Const. 64). Quiz\u00e1 esta cara de la pobreza es la \u00fanica que hoy d\u00eda es moralmente posible que podamos manifestar para dar sentido a nuestro voto de pobreza, tanto ante nosotros mismos como ante los dem\u00e1s. La capacidad de la comunidad en compartir sus bienes, de modo que cada uno reciba lo que necesita, que nadie se sienta precisado a buscar ayudas fuera de la comunidad, que nadie pretenda poseer cosas mejores que los otros, y que todos quieran colaborar con todo lo que ganan y con su trabajo, no puede dejar de ser una se\u00f1al de esperanza para el mundo. \u00abPoner libremente en com\u00fan todos los bienes fomenta de modo excelente la voluntad de comuni\u00f3n y de participaci\u00f3n, sobre todo con los humildes y los pobres. A ejemplo de Cristo, quien nos lo dio todo, la pobreza lleva consigo la comunicaci\u00f3n (Est. 044).<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Compartir nuestros bienes con nuestra comunidad y Congregaci\u00f3n da testimonio de un modelo alternativo de sociedad en el mundo capitalista y en el mundo socialista. Colocar en com\u00fan nuestros bienes y ganancias para el bien com\u00fan y las necesidades del apostolado es verdaderamente un acto de justicia distributiva,<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Es tambi\u00e9n obligaci\u00f3n nuestra compartir nuestros bienes con ajenos a nuestra comunidad. Esto significa evitar el enriquecimiento a nivel institucional, y as\u00ed damos testimonio de solidaridad concreta con la mayor\u00eda de la humanidad que carece de riquezas econ\u00f3micas. Si en la Congregaci\u00f3n es inadmisible una actitud de propiedad privada personal, la propiedad privada de la comunidad ha de estar constantemente sometida a revisi\u00f3n. Delante de las necesidades fundamentales de tantos pobres, tal vez el tren de vida de nuestras casas, nuestros coches, nuestro mobiliario, etc., se convierta pecaminosamente extravagante. Juzgamos que sensatamente nuestro planteamiento financiero debe tener en cuenta a la generaci\u00f3n actual, sin trasmitir a la siguiente una riqueza peligrosa,<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>IV.2.2\u00a0\u00a0\u00a0 Desprendimiento<\/strong><\/p>\n<ol start=\"41\">\n<li style=\"text-align: justify;\">El esp\u00edritu de participaci\u00f3n, m\u00e1s arriba mencionado, no es posible sin una actitud fundamental de desprendimiento, que fue el timbre de la espiritualidad de San Alfonso. El desprendimiento nos exige un alejamiento, a veces incluso geogr\u00e1fico, del modelo de sociedad materialista y consumista en que nos encontramos: estar en el mundo, pero sin integrarse en las in justicias de su sistema (Jn 17,14-15). Si el deseo de poseer cada vez m\u00e1s y el apego a los bienes materiales (que es realmente un \u00absigno de nuestro tiempo\u00bb) se introducen en nuestras comunidades, en nuestra vida personal, comunitaria, (vice)provincial, acabar\u00e1 por colocar el \u00abtener\u00bb por encima del \u00abser\u00bb, transform\u00e1ndonos en agentes de injusticia social. Aparece como importante que en nuestras comunidades examinemos temas como: reservas monetarias que acumulamos para el futuro; uso personal de los fondos y los donativos; nivel de \u00abcomfort\u00bb o de imagen que damos con la clase de nuestros coches, diversiones, etc.; duraci\u00f3n y frecuencia de nuestras vacaciones, etc. No existen respuestas f\u00e1ciles para estas cuestiones delicadas, ni se logra en un instante el acuerdo o la concordancia. Tales decisiones s\u00f3lo se pueden alcanzar con un deseo profundo de conversi\u00f3n al Se\u00f1or \u00abel cual, siendo rico, por vosotros se hizo pobre, a fin de que os enriquecierais con su pobreza\u00bb (2Cor 8,9). Este sentido de desprendimiento constituye un signo importante que nuestra comunidad fraterna puede ofrecer a nuestro tiempo y a un mondo que no anhela compartir lo que posee sino salvaguardarlo lo m\u00e1s posible.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>IV.2.3\u00a0\u00a0\u00a0 Austeridad<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"42\">\n<li>Nuestro compartir con otros ser\u00e1 consistente s\u00f3lo si cada uno procura limitar sus propias apetencias y trata de evitar crear \u00abnecesidades artificiales\u00bb, que transforman lo que s\u00f3lo es \u00fatil en algo \u00abindispensable\u00bb y lo que realmente es superfluo en \u00abnecesario\u00bb. Austeridad quiere decir contentarse con aquello que es necesario para nuestra vida: alimentaci\u00f3n suficiente, vivienda decente, salud congruente, formaci\u00f3n primera y continuada, instrumentos necesarios para el trabajo pastoral y medios apropiados para el descanso y recreo. La eliminaci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n de bienes o, lo que a\u00fan es m\u00e1s importante, de creaci\u00f3n de necesidades artificiales, depende de una sensibilizaci\u00f3n social radicada en el Evangelio. La llamada de Jes\u00fas a no olvidarnos, en su presencia, de los pobres que nos rodean y de las urgentes necesidades materiales de tant\u00edsimos otros, est\u00e1 pidiendo a la comunidad una respuesta. No podemos justificar gastos en cosas superfinas para nosotros, nuestras casas, nuestras provincias, cuando con ese dinero podr\u00edamos costear lo que es necesario para la sobrevivencia de otros seres humanos. \u00abComo miembros de un Instituto destinado a la evangelizaci\u00f3n de los pobres, los congregados tengan una fina sensibilidad ante la pobreza del mundo y los graves problemas sociales, que angustian a casi todo los hombres\u00ab (Est. 44).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>IV.2.4\u00a0\u00a0\u00a0 Nuestras casas<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"43\">\n<li>Los proyectos de nuevas fundaciones deben tomar en serio la pr\u00e1ctica de San Alfonso en cuanto a la situaci\u00f3n de nuestras casas, o sea, que se establezcan entre aqu\u00e9llos que estamos llamados a servir, para estar siempre a su disposici\u00f3n. Es un hecho descubierto por la sociolog\u00eda que el lugar social en que se vive condiciona fuertemente el comportamiento y la actitudes de cada uno. Fuimos fundados especialmente para evangelizar los pobres; por consiguiente, debemos vivir donde ellos se hallan. Uno de los grandes esc\u00e1ndalos de nuestra Congregaci\u00f3n consiste en que algunas (vice)provincias se atan a fundaciones por un ideal mal entendido de que, por perseverar abierta una fundaci\u00f3n, la Congregaci\u00f3n est\u00e1 obligada a mantener un trabajo en ese lugar. Atarse a fundaciones que perdieron casi enteramente la raz\u00f3n de ser de la presencia de los Redentoristas est\u00e1 en contradicci\u00f3n con una de la caracter\u00edsticas fundamentales del desprendimiento redentorista: \u00abAbr\u00e1cense de buena gana con aquellas situaciones que tal vez les llamen a pasar de un lugar a otro para vivir as\u00ed en esp\u00edritu de abnegaci\u00f3n, la libertad evang\u00e9lica\u00bb (Const. 67). En muchos casos, ese apego impide el lanzamiento de iniciativas que podr\u00edan servir mejor a los abandonados, especialmente a los pobres.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>IV.3\u00a0\u00a0\u00a0 Comunidad abierta<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"44\">\n<li>Evangelizar a los pobres y ser evangelizados por ellos significa que nosotros, como comunidad, tenemos que estar pr\u00f3ximos al pueblo. Esto ha sido una tradici\u00f3n fuerte desde el comienzo mismo de la Congregaci\u00f3n, y cobra mucho resalte en nuestras Constituciones.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPara desarrollar eficazmente la acci\u00f3n misionera en cooperaci\u00f3n conjunta con la Iglesia, se requiere un adecuado conocimiento y experiencia del mundo. Por eso, los congregados entablan confiadamente un di\u00e1logo misionero con \u00e9ste. Interpretando fraternalmente los angustiosos interrogantes de los hombres, procuren discernir los signos ver\u00eddicos, que ellos dejan traslucir, de la presencia y los designios de Dios\u00bb (Const. 19).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La comunidad \u00abdebe estar abierta al mundo que los rodea a fin que, en di\u00e1logo con los hombres, conozcan los designios de los tiempos y lugares y se adapten mejor a las exigencias de la evangelizaci\u00f3n\u00bb (Const. 43).<\/p>\n<ol start=\"45\">\n<li style=\"text-align: justify;\">Una de las m\u00e1s importantes tradiciones de nuestra Congregaci\u00f3n, ya desde el principio, es la llamada \u00abmisi\u00f3n permanente\u00bb, iniciada por el propio San Alfonso, Uno de los elementos de esa misi\u00f3n era la oraci\u00f3n con el pueblo: dos veces por d\u00eda, la comunidad hac\u00eda meditaci\u00f3n juntamente con el pueblo en nuestras iglesias, adem\u00e1s de la visita al Sant\u00edsimo Sacramento. Esta tradici\u00f3n se perdi\u00f3 cuando comenzamos a reunimos en la capilla de nuestras casas para la oraci\u00f3n de comunidad.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">La oraci\u00f3n manifiesta nuestra fe, y cuando la hacemos juntamente con el pueblo, se transforma en plegaria aut\u00e9ntica. Invitar al pueblo y facilitarle la participaci\u00f3n en nuestra vida de oraci\u00f3n com\u00fan es expresi\u00f3n de espiritualidad alfonsiana que vale la pena recuperar.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"46\">\n<li>El \u00faltimo Cap\u00edtulo General puso en mucho relieve nuestra colaboraci\u00f3n con los seglares. No la debemos restringir a la colaboraci\u00f3n en el apostolado; s\u00ed es ley esencial de nuestra vida el vivir en comunidad y ejercer nuestro apostolado a trav\u00e9s de la comunidad (ver Const. 21), esto implica de alguna manera a los seglares, que colaboran con nosotros, en nuestra vida de comunidad.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concebir de este modo la colaboraci\u00f3n de los seglares puede vitalizar el inoperante concepto de oblatos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Animamos a las Provincias a que promuevan nuevas formas de asociaci\u00f3n con los seglares, a que programen asociaciones con ellos, a que compartan con ellos las experiencias.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"47\">\n<li>Nuestras comunidades tienen una misi\u00f3n especial ante los j\u00f3venes. Muchos j\u00f3venes buscan la experiencia de acogida, de comunidad y de participaci\u00f3n, mediante la cual lograr descubrir el sentido y la orientaci\u00f3n de la propia vida. Nuestras comunidades podr\u00edan desempe\u00f1ar ese papel.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su mensaje a los Redentoristas, tras el encuentro de Pagani, los j\u00f3venes dec\u00edan: \u00abPrecisa ser corroborado el don de mantener viva la posibilidad de que los j\u00f3venes encuentren a Cristo. Para ellos es necesario que abr\u00e1is vuestras casas como lugares de acogida y de oraci\u00f3n a los seglares, y especialmente a los j\u00f3venes, que son los nuevos pobres del mundo&#8230;No teng\u00e1is recelo en participar con nosotros la espiritualidad de San Alfonso en su tiempo y en sus circunstancias de vida\u00bb.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"48\">\n<li>\u00abEn ciertos casos los congregados, con el consentimiento de la comunidad, pueden sentirse movidos a compartir realmente la penuria y la inseguridad de los pobres de m\u00e1s humilde condici\u00f3n\u00bb (Est. 045). Todas las comunidades redentoristas deben estar pr\u00f3ximas al pueblo; pero no todas hay que incluirlas en el contenido de este Estatuto.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">En algunas Provincias, especialmente del Tercer Mundo, algunas comunidades est\u00e1n practicando las recomendaciones de este Estatuto viviendo como \u00abcomunidades insertas\u00bb, esto es, como comunidades que adoptan el modo de vida de los pobres entre los que viven, y act\u00faan con ellos en la lucha por la liberaci\u00f3n. Grande es nuestra estima por tales comunidades y cohermanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la vida en estas comunidades insertas puede hacerse dif\u00edcil, y a veces puede ejercer gran presi\u00f3n sicol\u00f3gica sobre los cohermanos. Por eso, necesitan del pleno apoyo de la Provincia. Dicho de otra forma, el Gobierno Provincial debe proporcionar tambi\u00e9n a esos congregados espacio y tiempo para vivir en verdadera comunidad redentorista, a fin de evitar el peligro del desgaste.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"49\">\n<li>Muchas Provincias sienten dificultad en comprender y en practicar la segunda parte del tema principal \u00ab<em>a pauperibus evangelizari<\/em>\u00bb.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un modo de descubrir su sentido puede ser abrir m\u00e1s nuestras casas a las personas; compartir con ellas la fe, la oraci\u00f3n, el discernimiento; trabajar con ellas, evitando sin embargo perturbar la vida personal de los dem\u00e1s congregados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estamos convencidos de que una conversi\u00f3n de nuestro modo de sentir y vivir la comunidad, as\u00ed como nuestra vida persona], puede producir una mayor apertura en nuestra vida de comunidad.<\/p>\n<p><strong><em>V.CONCLUSI\u00d3N<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">50.En nuestro primer Communicanda sobre el Tema Principal present\u00e1bamos unos puntos de reflexi\u00f3n; algunos de ellos se refer\u00edan a \u00abVida comunitaria y solidaridad con los pobres\u00bb (ver <em>Communicanda<\/em> 4, n. 9.3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A ello queremos referirnos de nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab&#8230;que la vida com\u00fan de los congregados se adapte verdaderamente a la mentalidad de cada regi\u00f3n y ofrezca un testimonio eficaz de pobreza y solidaridad con los pobres&#8230;\u00bb (Est. 046.2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestro estilo de vida en las comunidades debe corresponder a la situaci\u00f3n de las personas entre las que vivimos y trabajamos. Lo que se llama \u00abaculturaci\u00f3n\u00bb. Nuestra opci\u00f3n por los pobres nos pide tambi\u00e9n una sencillez de vida que haga m\u00e1s aut\u00e9ntica nuestra predicaci\u00f3n a los pobres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0&#8211; \u00bfNuestro estilo de vida \u00bfrefleja nuestra solidaridad con los pobres a los que anunciamos el Evangelio?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0&#8211; \u00bfVemos alguna posibilidad de participar en la penuria e in seguridad de los pobres, como propone el Est. 045?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0&#8211; \u00bfC\u00f3mo nos portamos ante el dinero (en nuestro modo de poseer, de invertir, de gastar)?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0&#8211; \u00bfC\u00f3mo practicamos la solidaridad con los pobres dentro de nuestra misma Congregaci\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">49.Muchos viven en el mundo solos, alienados y sin esperanza. Buscan una alternativa a su experiencia diaria en la sociedad en que viven. Desean alcanzar y experimentar la Buena Nueva, que es redenci\u00f3n copiosa y liberaci\u00f3n. Intentamos vivir esa alternativa en nuestras comunidades, como proclamaci\u00f3n prof\u00e9tica y liberadora de esa Buena Nueva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero cuando, llegado el momento en que el Se\u00f1or les abre la puerta de la predicaci\u00f3n (Col 4,9), los Redentoristas est\u00e1n siempre dispuestos a dar raz\u00f3n de la esperanza que los anima (ver 1Pd 3,15).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra predicaci\u00f3n expl\u00edcita de la Palabra complementa el testimonio t\u00e1cito de la presencia fraterna con el anuncio confiado y constante del misterio de Cristo (ver Const.10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fraternalmente vuestro en Cristo Redentor,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan M. Lasso de la Vega, C.Ss.R.<br \/>\nSuperior General<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Communicanda &#8211; 1985-1991 &nbsp; COMMUNICANDA 11 Roma, 25 de diciembre de 1988 Gen. 476\/88 Queridos hermanos, I.FINALIDAD DE ESTA COMMUNICANDA Cuando hablamos de \u00abproclamaci\u00f3n del Evangelio\u00bb normalmente tendemos a pensar en la predicaci\u00f3n y en otras actividades apost\u00f3licas. Tenemos una tradici\u00f3n seg\u00fan la cual el trabajo pastoral goza de prioridad absoluta. Ese trabajo apost\u00f3lico se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1493"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1493"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1493\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1494,"href":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1493\/revisions\/1494"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1493"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1493"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1493"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}