{"id":19363,"date":"2022-12-10T10:53:00","date_gmt":"2022-12-10T08:53:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/?p=19363"},"modified":"2022-12-07T13:15:28","modified_gmt":"2022-12-07T11:15:28","slug":"a-60-anos-del-vaticano-ii-desde-la-renovacion-a-la-transformacion-liberadora","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/2022\/12\/a-60-anos-del-vaticano-ii-desde-la-renovacion-a-la-transformacion-liberadora\/","title":{"rendered":"A 60 a\u00f1os del Vaticano II, desde la renovaci\u00f3n a la transformaci\u00f3n liberadora"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\">(del Blog de la Academia Alfonsiana)<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El inicio de la d\u00e9cada del 60, del siglo pasado, desde la memoria hist\u00f3rica, fue un tiempo marcado por grandes desaf\u00edos<\/em><\/strong>. Fue un tiempo donde la paz hab\u00eda sido nuevamente puesta a prueba; los olvidos y marginaciones de la mayor\u00eda de la humanidad estaban a la orden del d\u00eda, mientras una parte quer\u00eda ir en b\u00fasqueda del progreso; las Iglesias estaban caminando muy diversamente, buscando caminos de renovaci\u00f3n en medio de grandes resistencias.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>A 60 a\u00f1os, sin que la historia se repita, lamentablemente nos encontramos con desaf\u00edos muy similares. Pero ciertamente no estamos en iguales o peores condiciones<\/em><\/strong>. Sea en la historia de nuestro mundo que en nuestras comunidades eclesiales, mucho ha ido cambiando; cierto, no sin tensiones, avances y retrocesos. <strong>Una celebraci\u00f3n no es solo ni primariamente para despertar o desencadenar nostalgias, m\u00e1s bien es para asumir el camino recorrido \u2013con sus luces y sus sombras- y seguir apuntando a mejores <em>procesos de fidelidad creativa<\/em>, en orden a seguir siendo -desde la fe cristiana- <em>un lugar de di\u00e1logo, colaboraci\u00f3n, servicio y solidaridad<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Recientemente, en el contexto de esta celebraci\u00f3n, <strong>el papa Francisco, hac\u00eda un llamado a no ceder \u00aba la tentaci\u00f3n de la polarizaci\u00f3n\u00bb, y a que \u00absuperemos las polarizaciones y defendamos la comuni\u00f3n\u00bb<\/strong>. Porque todo ello no solo desgasta, sino que adem\u00e1s pervierte la centralidad de la comunionalidad a la cual deber\u00edamos tender, quit\u00e1ndonos sin duda alguna credibilidad. Polarizaciones que cada tanto reaparecen y se acent\u00faan, y que de alguna manera estaban ya en tiempos del Concilio: <strong>entre aquellas personas que piensan que el Vaticano II ha traicionado la \u201cverdadera tradici\u00f3n\u201d de la Iglesia con sus \u00edmpetus renovadores; y aquellas otras que m\u00e1s bien se han desilusionado de frente a lo poco que se ha hecho para salir del \u201cinvierno eclesial\u201d y <em>bien-aventurarse por una real \u201cprimavera de la Iglesia\u201d<\/em><\/strong>. Es por eso que el papa Francisco ha querido encaminar su servicio pastoral mediante signos, palabras y acciones concretas que ayudasen a retomar las m\u00e1s hondas inspiraciones del Vaticano II. <strong>En este sentido, se ubica tambi\u00e9n la invitaci\u00f3n a seguir caminando siendo una <em>Iglesia sinodal<\/em>, dinamizada en y desde <em>la comuni\u00f3n<\/em>, <em>la participaci\u00f3n<\/em> y <em>la misi\u00f3n<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Necesitamos<strong> una Iglesia que sepa poner su centralidad en <em>la pastoralidad<\/em>, en todos sus niveles y dimensiones, que sepa asumir sus errores y aprender de ellos<\/strong>. <strong>Una Iglesia que sepa escuchar y acompa\u00f1ar solidaria y prof\u00e9ticamente a las v\u00edctimas que genera nuestra historia y las que nuestras mismas Iglesias han generado, de diferentes formas<\/strong>. <strong>Una Iglesia que se reconoce vulnerable con los vulnerables, \u00faltima con los \u00faltimos<\/strong>. <strong>Una Iglesia que, desde ellos y con ellos, sigue buscando emprender <em>reales caminos de transformaci\u00f3n liberadora<\/em><\/strong>. Este deber\u00eda ser el real horizonte teol\u00f3gico de la Iglesia, de su quehacer teol\u00f3gico. En nuestro caso, el de la teolog\u00eda moral.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Concilio, como fuerte instancia de renovaci\u00f3n, opt\u00f3 por reubicar los verdaderos \u201ccentros\u201d configuradores. Centros que deb\u00edan ser realmente teol\u00f3gicos<\/strong>. As\u00ed, para la teolog\u00eda se propuso que la Escritura fuera su \u201calma\u201d (\u201cinspiraci\u00f3n\u201d; cf. <em>DV<\/em>, n. 24), de este modo, en el caso de la teolog\u00eda moral se abandonar\u00eda la inspiraci\u00f3n legalista. Adem\u00e1s, deb\u00eda ser \u201ccristoc\u00e9ntrica\u201d, en el sentido de presentar la figura de Jesucristo como centro de la fe e inspiraci\u00f3n de la raz\u00f3n humana, como <em>modelo de nueva humanidad<\/em>. Para que haya moral cristiana tiene que haber un horizonte teol\u00f3gico inspirado en el Dios cristiano. <strong>Todo ello ha sido m\u00e1s que <em>justo y necesario<\/em><\/strong>. Pero, <strong>a la luz de todo el proceso de renovaci\u00f3n posconciliar, podemos decir que, al mismo tiempo, dichas claves resultaron insuficientes<\/strong>. Las experiencias humanas y el mismo volver a las fuentes originarias de la fe cristiana, ped\u00edan algo m\u00e1s. Ese algo era <strong>perfilar mejor la centralidad y el espesor del horizonte inspirador<\/strong>. La centralidad no es solo Dios, sino el Dios de Jesucristo que entra en relaci\u00f3n profunda con la humanidad, por eso la Iglesia sigue esta din\u00e1mica (cf. <em>GS<\/em>, n. 1; <em>LG<\/em>, n. 8). <strong><em>La centralidad est\u00e1 en la reciprocidad relacional<\/em>, por eso est\u00e1 <em>en las actitudes y configuraciones dial\u00f3gicas, comprensivas y liberadoras<\/em><\/strong>. <strong>La moral cristiana no est\u00e1 solo ni principalmente para decir lo que est\u00e1 bien o mal, sino para <em>ofrecer un horizonte desde el cual discernir y realizar las opciones y las adopciones de vida, lo m\u00e1s coherente posible con la propuesta salv\u00edfica de Jesucristo<\/em><\/strong>. Necesitamos <strong>una teolog\u00eda moral que asuma en serio la <em>aut\u00e9ntica secularidad humana<\/em>, escuchando sus razones, atendiendo a sus clamores y acompa\u00f1ando sus vulnerabilidades<\/strong>. Necesitamos <strong>una teolog\u00eda moral que asuma como mediaci\u00f3n anal\u00edtica, ante todo, la <em>inter- y transdisciplinariedad<\/em><\/strong>; y en esta l\u00ednea, <strong>que asuma en serio la renovaci\u00f3n de su lenguaje, no solo para hacerlo m\u00e1s comprensible, sino para que sea fruto de una elaboraci\u00f3n hermen\u00e9utica sapiencial y prof\u00e9tica, un lenguaje que sea transformador y liberador de las consciencias y de las realidades desafiantes<\/strong>. Necesitamos <strong>una teolog\u00eda moral que asuma la \u201c<em>corpOralidad\u201d<\/em> (los cuerpos hablan y van escuchados, discernidos y acompa\u00f1ados), como lugar teol\u00f3gico primordial<\/strong>. En fin, necesitamos <strong>una teolog\u00eda moral realizada por diferentes actores y actoras de modo interrelacional, intercultural, inter-ecum\u00e9nico e inter-religioso<\/strong>. Esperemos que podamos contribuir a <strong>una teolog\u00eda moral que siga dando reales y transformadores \u00abfrutos de caridad para la vida del mundo\u00bb (<em>OT<\/em>, n. 16)<\/strong> y, por sobre todo, <strong>que \u00abensuci\u00e1ndose las manos\u00bb no tema dar pasos que vayan m\u00e1s all\u00e1 de la mera renovaci\u00f3n, hacia <em>una verdadera liberaci\u00f3n humana, personal, social, estructural y sist\u00e9mica<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>p. Antonio Gerardo Fidalgo, CSsR<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(del Blog de la Academia Alfonsiana) El inicio de la d\u00e9cada del 60, del siglo pasado, desde la memoria hist\u00f3rica, fue un tiempo marcado por grandes desaf\u00edos. 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