{"id":2205,"date":"2016-08-05T08:08:22","date_gmt":"2016-08-05T08:08:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/?p=2205"},"modified":"2016-08-05T08:09:18","modified_gmt":"2016-08-05T08:09:18","slug":"el-perdon-de-dios-no-conoce-limites-lo-recuerda-el-papa-en-asis-invitando-a-no-renunciar-a-ser-signos-de-perdon-e-instrumentos-de-misericordia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/2016\/08\/el-perdon-de-dios-no-conoce-limites-lo-recuerda-el-papa-en-asis-invitando-a-no-renunciar-a-ser-signos-de-perdon-e-instrumentos-de-misericordia\/","title":{"rendered":"\u201cEl perd\u00f3n de Dios no conoce l\u00edmites\u201d, lo recuerda el Papa en As\u00eds, invitando a no renunciar a ser signos de perd\u00f3n e instrumentos de misericordia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">(RV).-\u00a0 Con ocasi\u00f3n del <strong>VIII Centenario del Perd\u00f3n de As\u00eds<\/strong>, la <strong>indulgencia<\/strong> que <strong>San Francisco<\/strong>pidi\u00f3 a <strong>Honorio III<\/strong> en 1216, el\u00a0 <strong>Papa Francisco <\/strong>peregrin\u00f3 hasta la <strong>bas\u00edlica papal de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/strong>.\u00a0 All\u00ed el <strong>Obispo de Roma<\/strong> tuvo un momento de oraci\u00f3n en la <strong>Porci\u00fancula<\/strong>.\u00a0 Luego ofreci\u00f3 una meditaci\u00f3n inspirada en <strong>Mateo<\/strong> 18,21-35.\u00a0 \u00bfPor qu\u00e9 debemos perdonar a una persona que nos ha hecho mal?\u00a0 pregunt\u00f3 el Papa. \u201cPorque nosotros somos los primeros que hemos sido perdonados, e infinitamente m\u00e1s\u201d, respondi\u00f3. Al\u00a0 hacernos conscientes de nuestra condici\u00f3n, que nos lleva a recaer con frecuencia en los mismos <strong>pecados<\/strong>,\u00a0 el Santo Padre\u00a0 record\u00f3 \u00a0que<strong> Dios<\/strong> no se cansa de ofrecer siempre su perd\u00f3n cada vez que se lo pedimos. \u201cEs un perd\u00f3n pleno,\u00a0 con el que nos da la certeza de que, aun cuando podemos recaer en los mismos pecados, tiene piedad de nosotros y no deja de amarnos\u201d. Por esto el<strong>Pont\u00edfice<\/strong> puntualiz\u00f3 que el <strong>perd\u00f3n de Dios<\/strong> no conoce l\u00edmites sino que va m\u00e1s all\u00e1 de nuestra imaginaci\u00f3n y alcanza a quien reconoce haberse equivocado y quiere volver a \u00c9l.<\/p>\n<p>\u201cEl perd\u00f3n del que nos habla <strong>San Francisco<\/strong> se ha hecho \u2018cauce\u2019 aqu\u00ed en la Porci\u00fancula, y contin\u00faa a \u2018generar para\u00edso\u2019 todav\u00eda despu\u00e9s de ocho siglos. En este<strong> A\u00f1o Santo de la Misericordia<\/strong>, es todav\u00eda m\u00e1s evidente c\u00f3mo la v\u00eda del perd\u00f3n puede renovar verdaderamente la<strong> Iglesia y el mundo<\/strong>\u201d, reflexion\u00f3 el Papa, recordando que ofrecer hoy el testimonio de la misericordia en el mundo es una tarea de la que nadie puede rehuir. \u201cEl mundo necesita el perd\u00f3n; demasiadas personas viven encerradas en el<strong> rencor<\/strong> e incuban el<strong> odio<\/strong>, porque, incapaces de perdonar, arruinan su propia vida y la de los dem\u00e1s, en lugar de encontrar la<strong>alegr\u00eda<\/strong> de la <strong>serenidad<\/strong> y de la<strong> paz<\/strong>\u201d, observ\u00f3, invocando por esto la intercesi\u00f3n del <strong>Santo de As\u00eds <\/strong>para que jam\u00e1s renunciemos a ser signos humildes de perd\u00f3n e <strong>instrumentos<\/strong> de<strong>misericordia<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/08\/banner_Pope_Francis_visits_the_Porziuncola_in_Assisi_on_Aug_4_2016_Credit_Angelia_Ambrogetti_CNA_3.jpg\"><img class=\"aligncenter size-full wp-image-2206\" src=\"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/08\/banner_Pope_Francis_visits_the_Porziuncola_in_Assisi_on_Aug_4_2016_Credit_Angelia_Ambrogetti_CNA_3.jpg\" alt=\"banner_Pope_Francis_visits_the_Porziuncola_in_Assisi_on_Aug_4_2016_Credit_Angelia_Ambrogetti_CNA_3\" width=\"1087\" height=\"453\" srcset=\"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/08\/banner_Pope_Francis_visits_the_Porziuncola_in_Assisi_on_Aug_4_2016_Credit_Angelia_Ambrogetti_CNA_3.jpg 1087w, http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/08\/banner_Pope_Francis_visits_the_Porziuncola_in_Assisi_on_Aug_4_2016_Credit_Angelia_Ambrogetti_CNA_3-300x125.jpg 300w, http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/08\/banner_Pope_Francis_visits_the_Porziuncola_in_Assisi_on_Aug_4_2016_Credit_Angelia_Ambrogetti_CNA_3-768x320.jpg 768w, http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/08\/banner_Pope_Francis_visits_the_Porziuncola_in_Assisi_on_Aug_4_2016_Credit_Angelia_Ambrogetti_CNA_3-1024x427.jpg 1024w, http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/08\/banner_Pope_Francis_visits_the_Porziuncola_in_Assisi_on_Aug_4_2016_Credit_Angelia_Ambrogetti_CNA_3-600x250.jpg 600w, http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/08\/banner_Pope_Francis_visits_the_Porziuncola_in_Assisi_on_Aug_4_2016_Credit_Angelia_Ambrogetti_CNA_3-696x290.jpg 696w, http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/08\/banner_Pope_Francis_visits_the_Porziuncola_in_Assisi_on_Aug_4_2016_Credit_Angelia_Ambrogetti_CNA_3-1068x445.jpg 1068w, http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/08\/banner_Pope_Francis_visits_the_Porziuncola_in_Assisi_on_Aug_4_2016_Credit_Angelia_Ambrogetti_CNA_3-1008x420.jpg 1008w\" sizes=\"(max-width: 1087px) 100vw, 1087px\" \/><\/a><br \/>\n<strong>Texto completo de la meditaci\u00f3n del Papa Francisco<\/strong><\/p>\n<p>Quisiera recordar hoy, queridos hermanos y hermanas, ante todo, las palabras que, seg\u00fan la antigua tradici\u00f3n, San Francisco pronunci\u00f3 justamente aqu\u00ed ante todo el pueblo y los obispos: \u00abQuiero enviar a todos al para\u00edso\u00bb. \u00bfQu\u00e9 cosa m\u00e1s hermosa pod\u00eda pedir el Pobrecillo de As\u00eds, si no el don de la salvaci\u00f3n, de la vida eterna con Dios y de la alegr\u00eda sin fin, que Jes\u00fas obtuvo para nosotros con su muerte y resurrecci\u00f3n?<\/p>\n<p>El Para\u00edso, despu\u00e9s de todo, \u00bfqu\u00e9 es sino el misterio de amor que nos une por siempre con Dios para contemplarlo sin fin? La Iglesia profesa desde siempre esta fe cuando dice creer en la comuni\u00f3n de los santos. Jam\u00e1s estamos solos cuando vivimos la fe; nos hacen compa\u00f1\u00eda los santos y los beatos, y tambi\u00e9n las personas queridas que han vivido con sencillez y alegr\u00eda la fe, y la han testimoniado con su vida. Hay un nexo invisible, pero no por eso menos real, que nos hace ser \u00abun solo cuerpo\u00bb, en virtud del \u00fanico Bautismo recibido, animados por \u00abun solo Esp\u00edritu\u00bb (cf. Ef 4,4). Quiz\u00e1s San Francisco, cuando ped\u00eda al Papa Honorio III la gracia de la indulgencia para quienes ven\u00edan a la Porci\u00fancula, pensaba en estas palabras de Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos: \u00abEn la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera as\u00ed, \u00bfles habr\u00eda dicho que voy a prepararles sitio? Cuando vaya y les prepare sitio, volver\u00e9 y los llevar\u00e9 conmigo, para que donde estoy yo, est\u00e9n tambi\u00e9n ustedes\u00bb (Jn 14,2-3).<\/p>\n<p>La v\u00eda maestra es ciertamente la del perd\u00f3n, que se debe recorrer para lograr ese puesto en el Para\u00edso. Es dif\u00edcil perdonar. \u00bfCu\u00e1nto cuesta, a nosotros, perdonar a los dem\u00e1s? Pensemos un poco. Y aqu\u00ed, en la Porci\u00fancula, todo habla de perd\u00f3n. Qu\u00e9 gran regalo nos ha hecho el Se\u00f1or ense\u00f1\u00e1ndonos a perdonar \u00a0\u2013o, al menos, tener el deseo de perdonar- \u00a0para experimentar en carne propia la misericordia del Padre. Hemos escuchado la par\u00e1bola con la que Jes\u00fas nos ense\u00f1a a perdonar (cf. Mt 18,21-35). \u00bfPor qu\u00e9 debemos perdonar a una persona que nos ha hecho mal? Porque nosotros somos los primeros que hemos sido perdonados, e infinitamente m\u00e1s. No hay ninguno entre nosotros , aqu\u00ed, que no haya sido perdonado. Cada uno piense\u2026 Pensemos en silencio en las cosas malas que hemos hecho y c\u00f3mo el Se\u00f1or nos las ha perdonado.\u00a0 La par\u00e1bola nos dice justamente esto: como Dios nos perdona, as\u00ed tambi\u00e9n nosotros debemos perdonar a quien nos hace mal. Es la caricia del perd\u00f3n. El coraz\u00f3n que perdona. El coraz\u00f3n que perdona, acaricia. Tan lejano de aquel gesto: \u00a1me la pagar\u00e1s! El perd\u00f3n es otra cosa. \u00a0Exactamente como en la oraci\u00f3n que Jes\u00fas nos ense\u00f1\u00f3, el Padre Nuestro, cuando decimos: \u00abPerdona nuestros pecados como tambi\u00e9n nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo\u00bb (Mt 6,12). Las deudas son nuestros pecados ante Dios, y nuestros deudores son aquellos que nosotros debemos perdonar.<\/p>\n<p>Cada uno de nosotros podr\u00eda ser ese siervo de la par\u00e1bola que tiene que pagar una gran deuda, pero es tan grande que jam\u00e1s podr\u00eda lograrlo. Tambi\u00e9n nosotros, cuando en el confesionario nos ponemos de rodillas ante el sacerdote, repetimos simplemente el mismo gesto del siervo. Decimos: \u00abSe\u00f1or, ten paciencia conmigo\u00bb. \u00bfHan pensado alguna vez en la paciencia de Dios? Tiene paciencia. \u00a0En efecto, sabemos bien que estamos llenos de defectos y recaemos frecuentemente en los mismos pecados. Sin embargo, Dios no se cansa de ofrecer siempre su perd\u00f3n cada vez que se lo pedimos. Es un perd\u00f3n pleno, total, con el que nos da la certeza de que, aun cuando podemos recaer en los mismos pecados, \u00c9l tiene piedad de nosotros y no deja de amarnos. Como el rey de la par\u00e1bola, Dios se apiada, prueba un sentimiento de piedad junto con el de la ternura: es una expresi\u00f3n para indicar su misericordia para con nosotros. Nuestro Padre se apiada siempre cuando estamos arrepentidos, y nos manda a casa con el coraz\u00f3n tranquilo y sereno, dici\u00e9ndonos que nos ha liberado y perdonado todo. El perd\u00f3n de Dios no conoce l\u00edmites; va m\u00e1s all\u00e1 de nuestra imaginaci\u00f3n y alcanza a quien reconoce, en el \u00edntimo del coraz\u00f3n, haberse equivocado y quiere volver a \u00c9l. Dios mira el coraz\u00f3n que pide ser perdonado.<\/p>\n<p>El problema, desgraciadamente, surge cuando nosotros nos ponemos a confrontarnos con nuestro hermano que nos ha hecho una peque\u00f1a injusticia. La reacci\u00f3n que hemos escuchado en la par\u00e1bola es muy expresiva: \u00abP\u00e1game lo que me debes\u00bb (Mt 18,28). En esta escena encontramos todo el drama de nuestras relaciones humanas. Todo el drama. Cuando nosotros estamos en deuda con los dem\u00e1s, pretendemos la misericordia; en cambio cuando estamos en cr\u00e9dito, invocamos la justicia. Y todos hacemos as\u00ed, todos. Esta no es la reacci\u00f3n del disc\u00edpulo de Cristo ni puede ser el estilo de vida de los cristianos. Jes\u00fas nos ense\u00f1a a perdonar, y a hacerlo sin l\u00edmites: \u00abNo te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete\u00bb (v. 22). As\u00ed pues, lo que nos propone es el amor del Padre, no nuestra pretensi\u00f3n de justicia. En efecto, limitarnos a lo justo, no nos mostrar\u00eda como disc\u00edpulos de Cristo, que han obtenido misericordia a los pies de la cruz s\u00f3lo en virtud del amor del Hijo de Dios. No olvidemos, las palabras severas con las que se concluye la par\u00e1bola: \u00abLo mismo har\u00e1 con ustedes mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de coraz\u00f3n a su hermano\u00bb (v. 35).<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas: el perd\u00f3n del que nos habla San Francisco se ha hecho \u00abcauce\u00bb aqu\u00ed en la Porci\u00fancula, y contin\u00faa a \u00abgenerar para\u00edso\u00bb todav\u00eda despu\u00e9s de ocho siglos. En este A\u00f1o Santo de la Misericordia, es todav\u00eda m\u00e1s evidente c\u00f3mo la v\u00eda del perd\u00f3n puede renovar verdaderamente la Iglesia y el mundo. Ofrecer el testimonio de la misericordia en el mundo de hoy es una tarea que ninguno de nosotros puede rehuir. Repito: ofrecer el testimonio de la misericordia en el mundo de hoy es una tarea que ninguno puede rehuir. El mundo necesita el perd\u00f3n; demasiadas personas viven encerradas en el rencor e incuban el odio, porque, incapaces de perdonar, arruinan su propia vida y la de los dem\u00e1s, en lugar de encontrar la alegr\u00eda de la serenidad y de la paz. Pedimos a San Francisco que interceda por nosotros, para que jam\u00e1s renunciemos a ser signos humildes de perd\u00f3n e instrumentos de misericordia. Y podemos orar por esto. Cada uno a su manera. \u00a0Invito a los frailes y a los obispos \u00a0a ir a los confesionarios &#8211; tambi\u00e9n yo ir\u00e9-\u00a0 para estar a disposici\u00f3n del perd\u00f3n. Hoy nos har\u00e1 bien recibirlo, aqu\u00ed, juntos. Que el Se\u00f1or nos d\u00e9 la gracia de decir aquella palabra que el Padre no nos deja terminar de decir, aquella que dijo el hijo pr\u00f3digo: \u00a0\u201cPadre he pecado con\u2026\u201d\u00a0 \u00a0le tap\u00f3 la boca y lo abraz\u00f3.\u00a0 Nosotros comenzaremos a decir y \u00c9l nos tapar\u00e1 la boca y nos vestir\u00e1. \u201c Pero Padre, tengo miedo de hacer lo mismo ma\u00f1ana\u201d. \u00a1Vuelve! El Padre siempre est\u00e1 mirando hacia el camino. Mira en espera que regrese el hijo pr\u00f3digo y todos nosotros lo somos. Que el Se\u00f1or nos d\u00e9 esta gracia.<\/p>\n<p>(Ra\u00fal Cabrera, Radio Vaticano)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).-\u00a0 Con ocasi\u00f3n del VIII Centenario del Perd\u00f3n de As\u00eds, la indulgencia que San Franciscopidi\u00f3 a Honorio III en 1216, el\u00a0 Papa Francisco peregrin\u00f3 hasta la bas\u00edlica papal de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles.\u00a0 All\u00ed el Obispo de Roma tuvo un momento de oraci\u00f3n en la Porci\u00fancula.\u00a0 Luego ofreci\u00f3 una meditaci\u00f3n inspirada en Mateo 18,21-35.\u00a0 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2207,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[10],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2205"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2205"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2205\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2209,"href":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2205\/revisions\/2209"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2207"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2205"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2205"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2205"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}