{"id":22212,"date":"2023-10-26T10:42:01","date_gmt":"2023-10-26T08:42:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/?p=22212"},"modified":"2023-10-26T12:20:56","modified_gmt":"2023-10-26T10:20:56","slug":"miembros-del-sinodo-escriben-al-pueblo-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/2023\/10\/miembros-del-sinodo-escriben-al-pueblo-de-dios\/","title":{"rendered":"Miembros del S\u00ednodo escriben al Pueblo de Dios"},"content":{"rendered":"\n<p>La XVI Asamblea General Ordinaria del S\u00ednodo de los Obispos, sobre el tema: &#8220;Por una Iglesia sinodal: comuni\u00f3n, participaci\u00f3n y misi\u00f3n&#8221;, ha llegado a su \u00faltima semana de trabajos de la primera sesi\u00f3n (4-29 de octubre de 2023). Tres d\u00edas antes de la Misa de clausura, que se celebrar\u00e1 en la Bas\u00edlica de San Pedro el pr\u00f3ximo domingo, los miembros del S\u00ednodo han hecho p\u00fablica ayer, 25 de octubre de 2023, una <strong>Carta al Pueblo de Dios<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYa han pasado dos a\u00f1os desde que, a petici\u00f3n del Papa Francisco, se inici\u00f3 un largo proceso de escucha y discernimiento, abierto a todo el pueblo de Dios, sin excepci\u00f3n, para \u201ccaminar juntos\u201d, bajo la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo, disc\u00edpulos misioneros siguiendo a Cristo Jes\u00fas&#8221;, leemos al comienzo de la carta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHemos compartido humildemente las riquezas y la pobreza de nuestras comunidades en todos los continentes, tratando de discernir lo que el Esp\u00edritu Santo quiere decir a la Iglesia de hoy\u201d, contin\u00faa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Nuestra asamblea tuvo lugar en el contexto de un mundo en crisis\u2026 algunos de nosotros venimos de pa\u00edses donde la guerra est\u00e1 en pleno apogeo. Rezamos por las v\u00edctimas de la violencia asesina, sin olvidar a todos aquellos a quienes la pobreza y la corrupci\u00f3n han arrojado a las peligrosas rutas de la migraci\u00f3n&#8221;, leemos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cD\u00eda tras d\u00eda escuchamos el llamado urgente a la conversi\u00f3n pastoral y misionera. \u00bfY ahora? Esperamos que los meses que nos separan de la segunda sesi\u00f3n, en octubre de 2024, permitan a todos participar concretamente en el dinamismo de la comuni\u00f3n misionera indicada por la palabra &#8220;s\u00ednodo&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Para progresar en su discernimiento, la Iglesia necesita absolutamente escuchar a todos, empezando por los m\u00e1s pobres. Se trata de escuchar a quienes no tienen derecho a hablar en la sociedad o se sienten excluidos, incluso de la Iglesia. La Iglesia tambi\u00e9n necesita escuchar a los laicos, mujeres y hombres, todos llamados a la santidad en virtud de su vocaci\u00f3n bautismal. La Iglesia necesita recoger a\u00fan m\u00e1s las palabras y la experiencia de los ministros ordenados.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final, la Carta concluye: No debemos tener miedo de responder al llamado\u2026 de amar y servir al mundo, incluso en sus contradicciones\u2026 esto requiere que la Iglesia fortalezca las sinergias en todos los \u00e1mbitos de su misi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Compartimos aqu\u00ed el texto \u00edntegro de la \u201cCarta al Pueblo de Dios\u201d aprobada por la Asamblea Sinodal:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Carta de la XVI Asamblea General Ordinaria del S\u00ednodo de los Obispos al Pueblo de Dios<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Queridas hermanas, queridos hermanos:<br>Cuando se acerca la conclusi\u00f3n de los trabajos de la primera sesi\u00f3n de la XVI Asamblea General Ordinaria del S\u00ednodo de los Obispos, queremos, con todos vosotros, dar gracias a Dios por la hermosa y rica experiencia que acabamos de vivir. Este tiempo bendecido lo hemos vivido en profunda comuni\u00f3n con todos vosotros. Hemos sido sostenidos por vuestras oraciones, llevando con nosotros vuestras expectativas, vuestras preguntas y tambi\u00e9n vuestros miedos.<br>Han pasado ya dos a\u00f1os desde que, a petici\u00f3n del Papa Francisco, se inici\u00f3 un largo proceso de escucha y discernimiento, abierto a todo el pueblo de Dios, sin excluir a nadie para \u201ccaminar juntos\u201d, bajo la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo, disc\u00edpulos misioneros siguiendo a Jesucristo.<br>La sesi\u00f3n que nos ha reunido en Roma desde el 30 de septiembre constituye una etapa importante en este proceso.&nbsp;Por muchos motivos, ha sido una experiencia sin precedentes. Por primera vez, por invitaci\u00f3n del Papa Francisco, hombres y mujeres han sido invitados, en virtud de su bautismo, a sentarse en la misma mesa para formar parte no solo de las discusiones, sino tambi\u00e9n de las votaciones de esta Asamblea del S\u00ednodo de los Obispos.<br>Juntos, en la complementariedad de nuestras vocaciones, de nuestros carismas y de nuestros ministerios, hemos escuchado intensamente la Palabra de Dios y la experiencia de los dem\u00e1s. Utilizando el m\u00e9todo de la conversaci\u00f3n en el Esp\u00edritu, hemos compartido con humildad las riquezas y las pobrezas de nuestras comunidades en todos los continentes, tratando de discernir lo que el Esp\u00edritu Santo quiere decir a la Iglesia hoy.<br>As\u00ed hemos experimentado tambi\u00e9n la importancia de favorecer intercambios rec\u00edprocos entre la tradici\u00f3n latina y las tradiciones del Oriente cristiano. la participaci\u00f3n de delegados fraternos de otras Iglesias y Comunidades eclesiales ha enriquecido profundamente nuestros debates. Nuestra asamblea se ha llevado a cabo en el contexto de un mundo en crisis, cuyas heridas y escandalosas desigualdades han resonado dolorosamente en nuestros corazones y han dado a nuestros trabajos una gravedad peculiar, m\u00e1s a\u00fan cuando algunos de nosotros venimos de pa\u00edses en los que la guerra se intensifica.<br>Hemos rezado por las v\u00edctimas de la violencia homicida, sin olvidar a todos a los que la miseria y la corrupci\u00f3n les han arrojado a los peligrosos caminos de la emigraci\u00f3n. Hemos garantizado nuestra solidaridad y nuestro compromiso al lado de las mujeres y de los hombres que en cualquier lugar del mundo act\u00faan como artesanos de justicia y de paz.<br>Por invitaci\u00f3n del Santo Padre, hemos dado un espacio importante al silencio, para favorecer entre nosotros la escucha respetuosa y el deseo de comuni\u00f3n en el Esp\u00edritu. Durante la vigilia ecum\u00e9nica de apertura, experimentamos c\u00f3mo la sed de unidad crece en la contemplaci\u00f3n silenciosa de Cristo crucificado. \u201cLa cruz es, de hecho, la \u00fanica c\u00e1tedra de Aquel que, dando su vida por la salvaci\u00f3n del mundo, encomend\u00f3 sus disc\u00edpulos al Padre, para que \u2018todos sean uno\u2019 (Jn 17,21). Firmemente unidos en la esperanza que nos da Su Resurrecci\u00f3n, Le hemos encomendado nuestra Casa com\u00fan, donde resuenan, cada vez con mayor urgencia, el clamor de la tierra y el clamor de los pobres: \u2018\u00a1Laudate Deum!\u2019\u201d, record\u00f3 el Papa Francisco precisamente al inicio de nuestros trabajos. D\u00eda tras d\u00eda, hemos sentido el apremiante llamamiento a la conversi\u00f3n pastoral y misionera. Porque la vocaci\u00f3n de la Iglesia es anunciar el Evangelio no concentr\u00e1ndose en s\u00ed misma, sino poni\u00e9ndose al servicio del amor infinito con el que Dios ama el mundo (cf. Jn 3,16).<br>Ante la pregunta de qu\u00e9 esperan de la Iglesia con ocasi\u00f3n de este s\u00ednodo, algunas personas sin hogar que viven en los alrededores de la Plaza de San Pedro respondieron: \u201c\u00a1Amor!\u201d Este amor debe seguir siendo siempre el coraz\u00f3n ardiente de la Iglesia, amor trinitario y eucar\u00edstico, como record\u00f3 el Papa, evocando el 15 de octubre, en la mitad del camino de nuestra asamblea, el mensaje de Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas. \u201cEs la confianza\u201d lo que nos da la audacia y la libertad interior que hemos experimentado, sin<br>dudar en expresar nuestras convergencias y nuestras diferencias, nuestros deseos y nuestras preguntas, libremente y humildemente.<br>\u00bfY ahora? Esperamos que los meses que nos separan de la segunda sesi\u00f3n, en octubre de 2024, permitan a cada uno participar concretamente en el dinamismo de la comuni\u00f3n misionera indicada en la palabra \u201cs\u00ednodo\u201d. No se trata de una ideolog\u00eda, sino de una experiencia arraigada en la Tradici\u00f3n Apost\u00f3lica. Como nos record\u00f3 el Papa al inicio de este proceso: \u201cSi no se cultiva una praxis eclesial que exprese la sinodalidad [\u2026] promoviendo la implicaci\u00f3n real de todos y cada uno, la comuni\u00f3n y la misi\u00f3n corren el peligro de quedarse como t\u00e9rminos un poco abstractos\u201d (9 de octubre de 2021).<br>Los desaf\u00edos son m\u00faltiples y las preguntas numerosas: la relaci\u00f3n de s\u00edntesis de la primera sesi\u00f3n aclarar\u00e1 los puntos de acuerdo alcanzados, evidenciar\u00e1 las cuestiones abiertas e indicar\u00e1 c\u00f3mo continuar el trabajo\u201d.<br>Para progresar en su discernimiento, la Iglesia necesita absolutamente escuchar a todos, comenzando por los m\u00e1s pobres. Eso requiere, por su parte, un camino de conversi\u00f3n, que es tambi\u00e9n un camino de alabanza: \u201cTe doy gracias, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los peque\u00f1os\u201d ( Lc 10,21). Se trata de escuchar a aquellos que no tienen derecho a la palabra en la sociedad o que se sienten excluidos, tambi\u00e9n de la Iglesia.<br>Escuchar a las personas v\u00edctimas del racismo en todas sus formas, en particular en algunas regiones de los pueblos ind\u00edgenas cuyas culturas han sido humilladas. Sobre todo, la Iglesia de nuestro tiempo tiene el deber de escuchar, con esp\u00edritu de conversi\u00f3n, a aquellos que han sido v\u00edctimas de abusos cometidos por miembros del cuerpo eclesial, y de comprometerse concretamente y estructuralmente para que eso no vuelva a suceder.<br>La Iglesia necesita tambi\u00e9n escuchar a los laicos, a las mujeres y a los hombres, todos llamados a la santidad en virtud de su vocaci\u00f3n bautismal: el testimonio de los catequistas, que en muchas situaciones son los primeros en anunciar el Evangelio; la sencillez y la vivacidad de los ni\u00f1os, el entusiasmo de los j\u00f3venes, sus preguntas y sus peticiones; los sue\u00f1os de los ancianos, su sabidur\u00eda y su memoria. La Iglesia necesita escuchar a las familias, sus preocupaciones educativas, el testimonio cristiano queofrecen en el mundo de hoy. Necesita acoger las voces de aquellos que desean ser involucrados en ministerios laicales o en organismos participativos de discernimiento y de decisi\u00f3n. La Iglesia necesita particularmente, para progresar en el discernimiento sinodal, recoger todav\u00eda m\u00e1s las palabras y la experiencia de los ministros ordenados: los sacerdotes, primeros colaboradores de los obispos, cuyo ministerio sacramental es indispensable en la vida de todo el cuerpo; los di\u00e1conos, que a trav\u00e9s de su ministerio representan la preocupaci\u00f3n de toda la Iglesia por el servicio a los m\u00e1s vulnerables.<br>Debe tambi\u00e9n dejarse interpelar por la voz prof\u00e9tica de la vida consagrada, centinela vigilante de las llamadas del Esp\u00edritu. Y debe tambi\u00e9n estar atenta a aquellos que no comparten su fe, pero que buscan la verdad, y en los que est\u00e1 presente y activo el Esp\u00edritu, \u00c9l que ofrece \u201ca todos la posibilidad de que, en la forma de s\u00f3lo Dios conocida, se asocien a este misterio pascual\u201d (Gaudium et spes 22).<br>\u201cEl mundo en el que vivimos, y que estamos llamados a amar y servir tambi\u00e9n en sus contradicciones, exige de la Iglesia el fortalecimiento de las sinergias en todos los \u00e1mbitos de su misi\u00f3n. Precisamente el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio\u201d (Papa Francisco, 17 de octubre de 2015).<br>No debemos tener miedo de responder a esta llamada. La Virgen Mar\u00eda, primera en el camino, nos acompa\u00f1a en nuestro peregrinaje. En las alegr\u00edas y en los dolores Ella nos muestra a su Hijo y nos invita a la confianza. \u00a1Es \u00c9l, Jes\u00fas, nuestra \u00fanica esperanza!Ciudad del Vaticano, 25 de octubre de 2023<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La XVI Asamblea General Ordinaria del S\u00ednodo de los Obispos, sobre el tema: &#8220;Por una Iglesia sinodal: comuni\u00f3n, participaci\u00f3n y misi\u00f3n&#8221;, ha llegado a su \u00faltima semana de trabajos de la primera sesi\u00f3n (4-29 de octubre de 2023). 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