{"id":28063,"date":"2025-07-31T21:20:52","date_gmt":"2025-07-31T19:20:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/?p=28063"},"modified":"2025-07-31T21:20:55","modified_gmt":"2025-07-31T19:20:55","slug":"biografia-reimpresa-de-san-alfonso-del-cardenal-a-capecelatro","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/2025\/07\/biografia-reimpresa-de-san-alfonso-del-cardenal-a-capecelatro\/","title":{"rendered":"Biograf\u00eda reimpresa de San Alfonso del Cardenal A. Capecelatro"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Su Excelencia Alfonso Capecelatro, San Alfonso de Ligorio (1896-1787), vol. I, &#8220;Vidas de los Santos&#8221;, Edizioni Effedieffe, Proceno, VT, 2025, p\u00e1gs. 469.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Rese\u00f1a del P. Vincenzo La Mendola, C.Ss.R.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La perenne contemporaneidad de San Alfonso es un hecho. Incluso sus biograf\u00edas &#8220;cl\u00e1sicas&#8221; est\u00e1n regresando y despiertan el inter\u00e9s del lector actual. Prueba de ello es una iniciativa sumamente original de Edizioni Effedieffe: la reimpresi\u00f3n, totalmente fiel al original, de la c\u00e9lebre biograf\u00eda del cardenal oratoriano Alfonso Capecelatro (1824-1912), incluida en la colecci\u00f3n &#8220;Vidas de los Santos&#8221;. Esta obra puede considerarse, con raz\u00f3n, uno de los cl\u00e1sicos de la bibliograf\u00eda alfonsiana. Aunque, como todo lo que se considera apresuradamente &#8220;anticuado&#8221;, corr\u00eda el riesgo de ser eclipsado, e incluso de permanecer en gran parte desconocido.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque napolitano de nacimiento y franc\u00e9s de adopci\u00f3n, el c\u00e9lebre escritor oratoriano conoci\u00f3 a san Alfonso en Marsella, donde pas\u00f3 su juventud. En esa di\u00f3cesis, Eugenio de Mazenod (1762-1861), fundador de los Oblatos de Mar\u00eda Inmaculada y obispo de la di\u00f3cesis hom\u00f3nima, hab\u00eda establecido su culto. El mismo nombre que recibi\u00f3 en el bautismo proven\u00eda de la devoci\u00f3n de su madre al santo napolitano, aprendida no en su ciudad natal, sino de un amigo franc\u00e9s, como \u00e9l mismo relata (cf. Advertencia, XIV-XV).<\/p>\n\n\n\n<p>El arzobispo de Capua (1880) fue una de las figuras m\u00e1s destacadas del panorama cultural del siglo XIX. Mantuvo importantes contactos con A. Manzoni, N. Tommaseo, G. Capponi, el P. Zocchi, A. Fogazzaro, F. Sclopis, C. Guasti, A. Conti y Bernardi. Tambi\u00e9n mantuvo correspondencia con autores no italianos, como Monse\u00f1or Dupanloup, Montalembert, el Cardenal Mercier, Gladstone y Newman, tema de una interesante monograf\u00eda: Newman y la religi\u00f3n cat\u00f3lica en Inglaterra, o El Oratorio Ingl\u00e9s (1886). Estos nombres y su bibliograf\u00eda bastan para darnos una idea del alcance cultural de Capecelatro.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft size-large\"><a href=\"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/07\/CAPECELATRO-ALFONSO-ritratto.jpg\"><img width=\"300\" height=\"404\" src=\"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/07\/CAPECELATRO-ALFONSO-ritratto.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-28064\" srcset=\"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/07\/CAPECELATRO-ALFONSO-ritratto.jpg 300w, http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/07\/CAPECELATRO-ALFONSO-ritratto-223x300.jpg 223w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Fue uno de los escritores m\u00e1s prol\u00edficos de su tiempo. Public\u00f3 las biograf\u00edas de otras dos ilustres figuras napolitanas: el fraile dominico Gregorio Rocco (1881) y el padre Ludovico da Casoria (1893), a quienes conoci\u00f3 personalmente. Otras tres obras maestras hagiogr\u00e1ficas llevan su nombre: Storia di S. Caterina da Siena e del papato dei suoi tempi (Historia de Santa Catalina de Siena y del Papado de su Tiempo) (N\u00e1poles, 1856) y Storia di S. Pier Damiani e del suo tempo (Historia de San Pedro Dami\u00e1n y su Tiempo) (Florencia, 1862), y, por supuesto, una biograf\u00eda de San Felipe Neri (1887).<\/p>\n\n\n\n<p>La de San Alfonso fue escrita y publicada en la c\u00faspide de su carrera literaria. Se presenta como una obra de madurez. En el g\u00e9nero biogr\u00e1fico, relacionada con la vida del Santo Obispo, marca un hito importante. Otros autores del siglo XIX publicaron biograf\u00edas muy conocidas de San Alfonso para celebrar su beatificaci\u00f3n, canonizaci\u00f3n y reconocimiento como \u00abDoctor de la Iglesia\u00bb. Sin embargo, la obra de Capecelatro difiere de las anteriores por sus objetivos y su estilo innovador.<\/p>\n\n\n\n<p>Publicada en 1893, a\u00f1o del nombramiento de su autor como Prefecto de la Biblioteca Apost\u00f3lica Vaticana, la obra atrajo la atenci\u00f3n de La Civilt\u00e0 Cattolica, que le dedic\u00f3 una rese\u00f1a completa de nueve p\u00e1ginas en su secci\u00f3n \u00abLa rivista della stampa\u00bb (XXXXV, serie XV, vol. X, fasc. 1051, 26 de marzo de 1894, 575-583), destacando la novedad del g\u00e9nero elegido por Capecelatro, quien, como se\u00f1al\u00f3 el cr\u00edtico, \u00abha logrado mostrarnos en \u00e9l una grandeza civil, sin detrimento, por cierto, del mayor brillo de la grandeza cristiana y santa ni del delicado cultivo del sentimiento religioso\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La exhaustiva rese\u00f1a tambi\u00e9n destac\u00f3 la capacidad del autor para contextualizar adecuadamente la historia de San Alfonso dentro de los acontecimientos que afectaron la vida de la Iglesia en el siglo XVIII, con todos los desaf\u00edos que planteaban el jansensismo, el regalismo y el indiferentismo, propugnados por corrientes culturales hostiles al cristianismo. Este fue el objetivo que motiv\u00f3 el enfoque del bi\u00f3grafo: \u00abconsiderar la vida de los santos no solo bajo su propia luz, sino tambi\u00e9n bajo la luz que reflejan en la Iglesia y la sociedad civil\u00bb (p. 12).<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, el astuto cr\u00edtico destac\u00f3 una de las cuestiones clave planteadas por Capecelatro en su Introducci\u00f3n: \u00abTras haber declarado que no entend\u00eda por qu\u00e9 el nombre de De Ligorio no figuraba junto al de los grandes italianos del siglo XVIII, mientras que \u00e9l mismo benefici\u00f3 a su siglo con su heroica santidad, al aclarar y perfeccionar el estudio de las ciencias morales, al publicar casi un centenar de obras sobre temas muy serios y tambi\u00e9n de beneficio civil, con su admirable apostolado y con la orden religiosa que fund\u00f3\u00bb. La observaci\u00f3n sonaba como una denuncia contundente de la exclusi\u00f3n sistem\u00e1tica de los intelectuales cat\u00f3licos de la vida cultural que caracteriz\u00f3 a la Italia posterior a la unificaci\u00f3n, liderada por liberales anticlericales.<\/p>\n\n\n\n<p>En su Introducci\u00f3n, Capecelatro enfatiz\u00f3 ingeniosamente: \u00abNo entender\u00eda en absoluto por qu\u00e9 Alfonso de Ligorio no deber\u00eda, por ejemplo, estar al lado de Vico, Muratori y Filangieri, quienes, en diversos aspectos, fueron destacados benefactores de la humanidad\u00bb. El texto, acorde con el estilo de la \u00e9poca, no est\u00e1 exento de matices apolog\u00e9ticos, como se\u00f1ala la rese\u00f1a, recordando la secci\u00f3n introductoria: \u00abFrente a la filosof\u00eda incr\u00e9dula, De Ligorio fue un ap\u00f3stol de esa santa piedad que en parte es en s\u00ed misma una filosof\u00eda nobil\u00edsima, y en parte la produce. A los errores, la dureza y la arrogancia de la moral jansenista, opuso sus profundos estudios de la moral cat\u00f3lica [\u2026] La ciencia pol\u00edtica de Alfonso deb\u00eda convertirse en un verdadero amigo del pueblo, al mismo tiempo que los pol\u00edticos m\u00e1s sabios de la \u00e9poca lo ignoraban y promov\u00edan el despotismo\u00bb. San Alfonso se presenta como uno de los remedios m\u00e1s eficaces para los males de la Iglesia y la sociedad de su tiempo, una especie de ant\u00eddoto contra los errores teol\u00f3gicos y filos\u00f3ficos de la larga Ilustraci\u00f3n europea e incluso del siglo XIX. Capecelatro se hizo eco de la visi\u00f3n de P\u00edo IX, quien, en el Decreto del 23 de marzo de 1871, declar\u00e1ndolo Doctor de la Iglesia, afirm\u00f3 que San Alfonso \u00abdisip\u00f3 las tinieblas del error y las venci\u00f3 con sus obras eruditas, y principalmente con sus Tratados de Teolog\u00eda Moral\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El autor tambi\u00e9n se\u00f1al\u00f3, con evidente amargura, que a pesar de haber nacido en Italia y en la ciudad de N\u00e1poles, San Alfonso es \u00abpoco conocido (me duele decirlo) entre los hombres cultos de nuestro siglo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Se centr\u00f3 deliberadamente en una de las prerrogativas \u00abmenos conocidas\u00bb de la vida y obra del santo, que quiz\u00e1s \u00abdetermina mejor que todas las dem\u00e1s la calidad y la naturaleza de toda su vida\u00bb: su amor al pueblo. Y este \u00e9nfasis encajaba apropiadamente en la \u00abtormenta de la cuesti\u00f3n social\u00bb debatida en ese \u00faltimo pasaje de la Italia del siglo XIX.<\/p>\n\n\n\n<p>San Alfonso \u2014en opini\u00f3n de Capecelatro\u2014 se encuentra en providencial continuidad con otras tres grandes figuras de la era moderna: San Felipe Neri, de quien aprendi\u00f3 la dulzura de la piedad y la sencillez de la vida; San Francisco de Sales, de quien aprendi\u00f3 el conocimiento, la mansedumbre y el celo; y San Vicente de Pa\u00fal, quien fue su modelo en el amor al pueblo y a los pobres: \u00abAl imitar a estos tres santos, San Alfonso no solo se perfecciona, sino que tambi\u00e9n contin\u00faa en el siglo XVIII la obra ben\u00e9fica de caridad y civilizaci\u00f3n que ellos realizaron en los dos siglos anteriores\u00bb (p. 11).<\/p>\n\n\n\n<p>La obra, en el momento de su publicaci\u00f3n, present\u00f3 una novedad adicional, como declar\u00f3 el propio bi\u00f3grafo: \u00abSus buenos hijos de la Congregaci\u00f3n del Sant\u00edsimo Redentor han recopilado en tres grandes vol\u00famenes tantas cartas de nuestro santo como han podido; y ahora que empiezo a escribir, tengo ante m\u00ed el primero de estos vol\u00famenes, y sin duda tendr\u00e9 los dem\u00e1s\u00bb (p. 15). Las cartas del santo (publicadas entre 1887 y 1890) y la biograf\u00eda de Tannoia son las fuentes de referencia que el autor utiliza para reconstruir su figura y destacar \u00absu lado humano. [\u2026] El escritor ve as\u00ed al hombre en su totalidad y conoce la misteriosa e inefable armon\u00eda de lo natural y lo sobrenatural en el santo. El lector lee con provecho porque ve que los santos eran hombres como nosotros; lucharon como nosotros; ten\u00edan ciertas inclinaciones particulares como las nuestras\u00bb (p. 16).<\/p>\n\n\n\n<p>El primer volumen de la obra describe la primera parte de la biograf\u00eda de Alfonso, dividida en dos libros. El primero, compuesto por siete cap\u00edtulos, describe la juventud, la educaci\u00f3n y la vocaci\u00f3n del santo. El segundo, compuesto por once cap\u00edtulos, narra los acontecimientos desde la fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n hasta su nombramiento episcopal.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, lo que llama la atenci\u00f3n no son tanto los acontecimientos vitales, descritos con un estilo vivaz y con cierta introspecci\u00f3n psicol\u00f3gica, para los que el autor se basa \u00edntegramente en Tannoia, sino el estudio de varios temas clave para comprender la personalidad de San Alfonso, tema abordado principalmente en el Libro II.<\/p>\n\n\n\n<p>Se examinan del santo obispo: su producci\u00f3n de obras teol\u00f3gicas, asc\u00e9ticas y morales, y sobre todo su labor misionera en el sur de Italia (Cap. V). Por ejemplo, el Cap\u00edtulo XII est\u00e1 dedicado \u00edntegramente a la predicaci\u00f3n, destacando el estilo y el contenido que San Alfonso favoreci\u00f3 en su multifac\u00e9tica actividad pastoral en favor de los pobres abandonados.<\/p>\n\n\n\n<p>Al detallar la biograf\u00eda y la espiritualidad de San Alfonso, Capecelatro profundiza en los intrincados acontecimientos que rodearon la fundaci\u00f3n, el desarrollo y la aprobaci\u00f3n de su Instituto (Caps. I-II-III-IV-VI-VII-VIII). Su interpretaci\u00f3n de la supresi\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas (cap. X) tambi\u00e9n es interesante, situ\u00e1ndola desde la perspectiva de su personaje. Se dedica un an\u00e1lisis exhaustivo de su t\u00edtulo de Doctor de la Iglesia y de su contribuci\u00f3n a la renovaci\u00f3n de la Teolog\u00eda Moral (cap. XI).<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, esta biograf\u00eda puede clasificarse no solo como una obra estrictamente biogr\u00e1fica, sino tambi\u00e9n como hist\u00f3rica, considerando las frecuentes y oportunas digresiones que se insertan en la narrativa.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s que una biograf\u00eda en el sentido cl\u00e1sico del t\u00e9rmino, tal como se concibi\u00f3 a finales del siglo XIX en Italia, San Alfonso es un estudio profundo y sistem\u00e1tico del pensamiento, la espiritualidad y la contribuci\u00f3n del Fundador de los Redentoristas a la formaci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n, la cultura y la identidad italianas. Est\u00e1 influenciada por las inclinaciones pol\u00edticas de su autor, quien se mostr\u00f3 abiertamente cercano al nuevo Reino de Italia y fue un moderado partidario de la reconciliaci\u00f3n entre la Iglesia y el Estado en la dolorosa Cuesti\u00f3n Romana.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo queda tomar este elegante volumen y embarcarse en una lectura enriquecedora, capaz de revelar aspectos nuevos, y en cierto modo in\u00e9ditos, de la personalidad multifac\u00e9tica del santo napolitano, filtrados por la pluma y el coraz\u00f3n de un apasionado admirador y un estudioso atento, que reafirm\u00f3 su perenne relevancia en una \u00e9poca en la que las transformaciones sociales y los cambios de mentalidad amenazaban con marginar la contribuci\u00f3n de los pensadores cristianos a la formaci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n moderna.<\/p>\n\n\n\n<p>P. Vincenzo La Mendola, C.S.s.R.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Su Excelencia Alfonso Capecelatro, San Alfonso de Ligorio (1896-1787), vol. I, &#8220;Vidas de los Santos&#8221;, Edizioni Effedieffe, Proceno, VT, 2025, p\u00e1gs. 469. Rese\u00f1a del P. Vincenzo La Mendola, C.Ss.R. La perenne contemporaneidad de San Alfonso es un hecho. Incluso sus biograf\u00edas &#8220;cl\u00e1sicas&#8221; est\u00e1n regresando y despiertan el inter\u00e9s del lector actual. 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