{"id":29107,"date":"2025-11-06T09:10:00","date_gmt":"2025-11-06T07:10:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/?p=29107"},"modified":"2025-11-07T10:11:04","modified_gmt":"2025-11-07T08:11:04","slug":"newman-san-alfonso-y-los-redentoristas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/2025\/11\/newman-san-alfonso-y-los-redentoristas\/","title":{"rendered":"Newman, San Alfonso y los Redentoristas"},"content":{"rendered":"\n<p>La proclamaci\u00f3n de San John Henry Newman como Doctor de la Iglesia y patrono de la Universidad Urbaniana ha vuelto a poner su figura monumental en el centro de la atenci\u00f3n, despertando un renovado inter\u00e9s por sus escritos y su compleja y fascinante biograf\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los numerosos contactos significativos del Cardenal a lo largo de su vida, destaca su relaci\u00f3n con San Alfonso y los Redentoristas. El pensamiento de Newman, en sus diversas facetas, ha sido objeto de un extenso estudio en Italia desde la d\u00e9cada de 1960 por parte del te\u00f3logo y profesor Giovanni Velocci (1924-2016), autor de varias obras de gran inter\u00e9s. Entre ellas se encuentran: <em>Newman el M\u00edstico<\/em> (Roma, 1964); <em>Newman en el Concilio<\/em> (Alba, 1966); <em>Newman: El Problema de la Conciencia<\/em> (Roma, 1985); <em>Newman: La Valent\u00eda de la Verdad<\/em> (Ciudad del Vaticano, 2000); y <em>La Oraci\u00f3n en Newman<\/em> (Ciudad del Vaticano, 2004). Velocci recopil\u00f3 sus contribuciones m\u00e1s importantes en el volumen <em>Incontrando Newman <\/em>(Mil\u00e1n, 2009). Adem\u00e1s de estas obras m\u00e1s conocidas, existen numerosos ensayos, art\u00edculos, rese\u00f1as, ponencias y presentaciones en jornadas de estudio y congresos \u2014alrededor de noventa trabajos (por ejemplo, E. Marcelli)\u2014 que convirtieron al padre Velocci en uno de los estudiosos m\u00e1s prestigiosos del pensamiento del cardenal oratoriano. La pasi\u00f3n del padre Velocci por Newman tambi\u00e9n se cultiv\u00f3 gracias a su amistad con la comunidad del Oratorio Vallicelli, que frecuentaba regularmente durante sus estancias en Roma.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/11\/sn251106-veloci-newman.jpg\"><img width=\"871\" height=\"741\" src=\"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/11\/sn251106-veloci-newman.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-29110\" srcset=\"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/11\/sn251106-veloci-newman.jpg 871w, http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/11\/sn251106-veloci-newman-300x255.jpg 300w, http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/11\/sn251106-veloci-newman-768x653.jpg 768w, http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/11\/sn251106-veloci-newman-696x592.jpg 696w, http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/11\/sn251106-veloci-newman-494x420.jpg 494w\" sizes=\"(max-width: 871px) 100vw, 871px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>El padre Giovanni estudi\u00f3 la relaci\u00f3n entre Newman y san Alfonso, publicando el fruto de su investigaci\u00f3n en el cap\u00edtulo final de su obra <em>\u00abLa espiritualidad de san Alfonso de Ligorio\u00bb<\/em> (Edizioni Redentoristi, Roma, 1989, pp. 257-278), con un prefacio de B. H\u00e4ring, y posteriormente republicada con a\u00f1adidos en sus otros libros. El autor, que hab\u00eda le\u00eddo y estudiado las obras del nuevo Doctor de la Iglesia a partir de las ediciones en su idioma original, sit\u00faa su primer contacto con san Alfonso en 1839, cuando Newman, estudiando la historia de las herej\u00edas en los primeros siglos del cristianismo, inici\u00f3 su viaje de exploraci\u00f3n interior que lo llevar\u00eda a su posterior ingreso en la Iglesia cat\u00f3lica. Ese mismo a\u00f1o, san Alfonso fue canonizado, un acontecimiento de gran repercusi\u00f3n universal que no pas\u00f3 desapercibido en Inglaterra. Su encuentro con el Dr. Russell, un sacerdote irland\u00e9s que le obsequi\u00f3 una colecci\u00f3n de los discursos sagrados de De Liguori, fue una propicia oportunidad para entrar en contacto con la vasta obra de Alfonso: \u00abNewman\u00bb, afirma Velocci, \u00abno encontr\u00f3 las exageraciones que tem\u00eda, sino una doctrina seria y concreta presentada con la mentalidad y la calidez de un italiano\u00bb. Y al concluir la lectura de los textos homil\u00e9ticos de Alfonso, escribi\u00f3: \u00abOjal\u00e1 vuestra Iglesia fuera m\u00e1s conocida entre nosotros [los anglicanos] gracias a libros como este\u00bb. A\u00f1adi\u00f3: \u00abHay muchos pasajes que podr\u00edan considerarse ejemplos legendarios; pero la esencia es una predicaci\u00f3n sencilla, concreta e impactante de las grandes verdades necesarias para nuestra salvaci\u00f3n\u00bb. A este \u00abprimer encuentro\u00bb con San Alfonso le siguieron otros que marcaron su vida como pastor y te\u00f3logo.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/11\/Velocci-Giovanni_foto-migliorato-con-IA-.jpeg\"><img src=\"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/11\/Velocci-Giovanni_foto-migliorato-con-IA-.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-29117\" width=\"354\" height=\"472\" srcset=\"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/11\/Velocci-Giovanni_foto-migliorato-con-IA-.jpeg 637w, http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/11\/Velocci-Giovanni_foto-migliorato-con-IA--225x300.jpeg 225w, http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/11\/Velocci-Giovanni_foto-migliorato-con-IA--315x420.jpeg 315w\" sizes=\"(max-width: 354px) 100vw, 354px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En 1846, se encontraba en Roma, asistiendo al Centro de estudios superiores de Propaganda Fide. Por aquel entonces, atravesaba un dif\u00edcil periodo de discernimiento, considerando c\u00f3mo reorientar su vida y la posibilidad de ingresar en un instituto religioso. Entre las opciones que barajaba estaba la Congregaci\u00f3n del Sant\u00edsimo Redentor, de la cual, refiri\u00e9ndose a sus miembros, afirm\u00f3: \u00abO\u00edmos hablar muy bien de ellos. [\u2026] Dicen que son como los jesuitas, pero algo menos militaristas\u00bb. Se reuni\u00f3 con dos redentoristas de la comunidad de Santa Mar\u00eda en Monterone, a quienes pidi\u00f3 aclaraciones sobre su vida y misi\u00f3n. Tras aquella esclarecedora reuni\u00f3n, concluy\u00f3: \u00abMe temo que no son para nosotros. [\u2026] El prop\u00f3sito de la Congregaci\u00f3n es ense\u00f1ar y predicar a la gente del campo. [\u2026] Las misiones son su principal tarea\u00bb. Finalmente, eligi\u00f3 el Oratorio de San Felipe Neri, sin olvidar a los santos afines a la espiritualidad de su fundador. Entre ellos, sent\u00eda predilecci\u00f3n por los santos Camilo y Alfonso, \u00absantos a quienes podr\u00edamos llamar oratorianos, por los estrechos v\u00ednculos que manten\u00edan con el Oratorio\u00bb, e impuls\u00f3 la publicaci\u00f3n de sus biograf\u00edas en ingl\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1847, durante un viaje a N\u00e1poles, se detuvo en el Oratorio de los Gerolamini, donde escuch\u00f3 con inter\u00e9s a varios padres, entre ellos un anciano de 89 a\u00f1os que hab\u00eda conocido a san Alfonso. El testimonio de este oratoriano acrecent\u00f3 su estima por el santo; de hecho, pocos d\u00edas despu\u00e9s, se le encontr\u00f3 en Pagani, rezando ante su cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>En otro momento crucial de su vida, cuando surgi\u00f3 la posibilidad de ser nombrado obispo de Liverpool o Nottingham, el ejemplo de san Alfonso volvi\u00f3 a sostenerlo. Intent\u00f3 con todas sus fuerzas evitar lo que consideraba un peligro, prepar\u00e1ndose, como el santo obispo, para obedecer al Papa en cualquier caso.<\/p>\n\n\n\n<p>Los Redentoristas retomaron sus pasos cuando un compa\u00f1ero redentorista, el padre Coffin, dej\u00f3 el Oratorio para unirse a su Congregaci\u00f3n. Durante muchos a\u00f1os, mantuvo correspondencia con \u00e9l, apoyando sus proyectos editoriales. De hecho, Coffin tradujo las obras de San Alfonso al ingl\u00e9s. Newman, sin embargo, no cre\u00eda necesario reimprimirlas todas, argumentando que muchos conceptos eran repetitivos, sino que hubiera preferido una selecci\u00f3n cuidadosa. Consideraba a San Alfonso, de quien hab\u00eda le\u00eddo varias biograf\u00edas y algunas de sus obras, el verdadero reformador de las costumbres, especialmente las italianas, que, para un extranjero que llegaba a Italia por primera vez, resultaban demasiado laxas, sobre todo en materia de moral y liturgia. En una carta al padre Coffin, Newman expres\u00f3 su profunda preocupaci\u00f3n por la reforma de las costumbres de San Alfonso. Fargan, de regreso de un viaje a Sicilia, donde qued\u00f3 consternado por los abusos de los sacerdotes durante la celebraci\u00f3n de la Misa, reafirm\u00f3 su admiraci\u00f3n por el santo: \u00abCreo que en las costumbres y h\u00e1bitos de los italianos se refleja el pensamiento de San Alfonso; por ejemplo, creo que comprender\u00e1s mejor lo que significa \u201cabusar de la Misa\u201d despu\u00e9s de haber estado en Palermo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En otro momento de su vida, en 1859, recurri\u00f3 al pensamiento de San Alfonso cuando, tras la publicaci\u00f3n de un art\u00edculo \u00abmuy audaz\u00bb que promov\u00eda y defend\u00eda el papel de los laicos en la Iglesia, fue objeto de violentos ataques por parte de c\u00edrculos clericales, especialmente en Roma, hasta el punto de que se consider\u00f3 su enjuiciamiento. Fue entonces cuando escribi\u00f3 confidencialmente a un amigo: \u00abNo somos mejores que nuestros Padres. Piensa en San Jos\u00e9 de Calasanz, San Pablo de la Cruz, San Alfonso y mi San Felipe: ellos tambi\u00e9n fueron incomprendidos por las autoridades de Roma\u00bb. Al obispo T. J. Brown, quien lo hab\u00eda defendido en Roma, ante el Papa y el Superior General de los Jesuitas, le expres\u00f3 con gratitud las motivaciones espirituales que lo hab\u00edan sostenido en aquellos tiempos dif\u00edciles: \u00abSan Alfonso y San Jos\u00e9 Calasanz son mi ejemplo y mi lecci\u00f3n para sobrellevar los falsos juicios que los hombres hacen sobre m\u00ed\u00bb. En sus acaloradas confrontaciones con algunas corrientes teol\u00f3gicas rigoristas, defendi\u00f3 con aguda inteligencia ciertos principios de la moral alfonsiana, como el de la restricci\u00f3n mental, objeto de graves y gratuitas acusaciones por parte del predicador de la corte de la reina Victoria, a quien dedic\u00f3 un p\u00e1rrafo de su Apolog\u00eda. En aquella ocasi\u00f3n, m\u00e1s de quinientos sacerdotes ingleses de diversas di\u00f3cesis expresaron su apoyo y gratitud a Newman por \u00abhaber elucidado claramente el problema de la verdad y por haber proporcionado una correcta interpretaci\u00f3n de la doctrina de san Alfonso, de su concordancia o discrepancia con otros autores y de la importancia de la aprobaci\u00f3n de sus obras por la Santa Sede\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la honestidad intelectual que lo caracterizaba, incluso cuando tuvo que distanciarse de algunas afirmaciones de san Alfonso, principalmente relacionadas con el lenguaje y el contexto cultural de su \u00e9poca, no dud\u00f3 en llamarlo \u00abun santo que ama la verdad y cuya intercesi\u00f3n espero no perder, aunque en el caso que nos ocupa prefiera otra gu\u00eda\u00bb y no tuvo miedo de declarar que &#8220;en las moralejas de San Alfonso no hay nada que pueda ser censurado&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Volvi\u00f3 a la carga, defendiendo con vehemencia a San Alfonso, ampliamente le\u00eddo y debatido en Inglaterra por aquel entonces, contra los dominicos que lo consideraban un te\u00f3logo moral \u00ablaxo\u00bb. Afirm\u00f3: \u00abCuantas m\u00e1s opiniones escuchamos sobre San Alfonso, m\u00e1s nos convencemos, como ya pensaba Faber, de que es el Doctor de la moral de nuestro tiempo; de hecho, su teolog\u00eda moral se est\u00e1 extendiendo por doquier. [\u2026] Y San Alfonso puede convertirse ahora en el Doctor de la Moral, mientras que Santo Tom\u00e1s conserva su lugar en la teolog\u00eda\u00bb. Sosten\u00eda firmemente que sus libros eran una ayuda para los pecadores y que deb\u00edan concebirse no \u00aben manos de un predicador, sino de un confesor\u00bb, enfatizando su prop\u00f3sito pastoral. No tard\u00f3 en llamarlo \u00abun le\u00f3n en el p\u00falpito, un cordero en el confesionario\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, en otra ocasi\u00f3n, buscando interpretar las afirmaciones del Santo Doctor con la mayor precisi\u00f3n posible, con gran perspicacia, declar\u00f3: \u00abLos santos est\u00e1n en un plano diferente al nuestro, y podemos usarlos como modelos, como ejemplos. San Alfonso escribi\u00f3 sus sermones y su moral para los napolitanos, a quienes \u00e9l conoci\u00f3 y a quienes nosotros no\u00bb. Posteriormente, tuvo la oportunidad de expresar, de forma m\u00e1s extensa y expl\u00edcita, sus reflexiones sobre el santo y su congregaci\u00f3n, apreciando su car\u00e1cter misionero: \u00abSu reputaci\u00f3n se ciment\u00f3 en sus iniciativas misioneras. Entre ellas se encuentra su orden religiosa, que promovi\u00f3 su conocimiento y extendi\u00f3 la influencia de sus obras. Su elevado car\u00e1cter y los grandes logros de su vida lo convirtieron en una figura importante e influyente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras la definici\u00f3n de la infalibilidad del Romano Pont\u00edfice en 1870, recurri\u00f3 a San Alfonso, respondiendo a quienes la cuestionaban con un principio moral del santo que \u00e9l mismo compart\u00eda incluso antes de que se definiera el dogma: \u00abHay que obedecer a un superior, aun cuando parezca excederse en sus atribuciones, porque ya posee la autoridad\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso en el \u00e1mbito de la mariolog\u00eda, al distinguir entre \u00abfe\u00bb y \u00abdevoci\u00f3n\u00bb, coincidi\u00f3 esencialmente con los argumentos del santo, aconsejando a quienes ten\u00edan dificultades con ciertas expresiones: \u00abDeben tomar en serio lo que escribe San Alfonso. Sus palabras no son meras figuras ret\u00f3ricas, aunque la expresi\u00f3n de la doctrina adquiera el matiz y el tono de la narraci\u00f3n y la mentalidad del orador\u00bb, ofreciendo as\u00ed un espl\u00e9ndido ejemplo de lectura profunda y perspicacia psicol\u00f3gica sobre el autor y sus escritos.<\/p>\n\n\n\n<p>Dada esta extensa bibliograf\u00eda, citada en su texto por el P. Velocci, queda claro que San Alfonso fue un modelo y un maestro para Newman, a quien estudi\u00f3 con admiraci\u00f3n, sabiendo adem\u00e1s leer sus obras con esp\u00edritu cr\u00edtico y ahondar en la esencia de cada cuesti\u00f3n con las distinciones necesarias. Siempre con una perspicacia sorprendente y una honestidad intelectual inquebrantable, sin separarse jam\u00e1s de su innato buen juicio, como lo demuestran las ingeniosas reflexiones que salpican sus escritos.<\/p>\n\n\n\n<p>San Alfonso, junto con otras figuras de la santidad cat\u00f3lica moderna, contribuy\u00f3 significativamente a la investigaci\u00f3n de Newman y fue para \u00e9l un referente fiable, incluso en su propio camino espiritual. Lo que el santo napolitano hab\u00eda adquirido del padre Pagano, en el Oratorio Napolitano que frecuentaba desde hac\u00eda tiempo, en cierto modo se lo devolvi\u00f3 a uno de los hijos m\u00e1s ilustres de San Felipe Neri, reafirmando la cercan\u00eda espiritual de los oratorianos y los redentoristas, de la cual Newman encuentra uno de sus testimonios hist\u00f3ricos m\u00e1s elocuentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Padre Vincenzo La Mendola, C.Ss.R.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La proclamaci\u00f3n de San John Henry Newman como Doctor de la Iglesia y patrono de la Universidad Urbaniana ha vuelto a poner su figura monumental en el centro de la atenci\u00f3n, despertando un renovado inter\u00e9s por sus escritos y su compleja y fascinante biograf\u00eda. 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