{"id":4883,"date":"2017-12-20T11:05:16","date_gmt":"2017-12-20T11:05:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/?p=4883"},"modified":"2017-12-20T11:05:16","modified_gmt":"2017-12-20T11:05:16","slug":"la-mirada-contemplativa-de-maria-icono-de-realidades-convergentes","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/2017\/12\/la-mirada-contemplativa-de-maria-icono-de-realidades-convergentes\/","title":{"rendered":"La mirada contemplativa de Mar\u00eda: Icono de realidades convergentes"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">El 150\u00b0 aniversario del icono de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro ofrece una oportunidad \u00fanica para que la familia Redentorista reflexione sobre la importancia de Mar\u00eda para el mundo. Esa reflexi\u00f3n debe estar arraigada en la doctrina de la fe cat\u00f3lica, apoyada en la piedad cat\u00f3lica tradicional \u00a0y la devoci\u00f3n a la Virgen, y en las cuestiones relevantes y acuciantes del mundo de hoy. Si es cierto que toda reflexi\u00f3n teol\u00f3gica madura debe tener en cuenta los conceptos de Dios, la persona humana, y el mundo (1), luego, mirando a Nuestra Madre del Perpetuo Socorro tenemos que ver bien lo que dice el icono sobre estas tres realidades, estudiar la manera en que inter-act\u00faan, y decir algo sobre su relevancia para el mundo de hoy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Un mundo, muchos mundos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como un objeto hist\u00f3rico, el icono de la Madre del Perpetuo Socorro pertenece a un mundo y a muchos mundos. Es el mismo mundo que Mar\u00eda camin\u00f3 unos 2.000 a\u00f1os atr\u00e1s, cuando Ella carg\u00f3 a su hijo en sus tiernos y amorosos brazos. Es el mismo mundo del evangelista san Lucas, que, seg\u00fan la leyenda, ha pintado las primeras im\u00e1genes de la Virgen y el Ni\u00f1o y provey\u00f3 a los creyentes un retrato sagrado para ser venerado junto con las palabras santas del santo Evangelio. Es el mismo mundo del iconografista medieval desconocido, quien pint\u00f3 el santo icono de la Madre del Perpetuo Socorro y dio a la Iglesia una nueva ventana a la eternidad a trav\u00e9s de la cual mirar y reflexionar sobre los misterios divinos. Es el mismo mundo de P\u00edo IX, quien dio el icono a los Redentoristas y los encarg\u00f3 en enero de 1866 para &#8220;hacerla conocer en todo el mundo!&#8221; (2) Y es el mismo mundo de los peregrinos del siglo 21, muchos de los cuales viajar\u00e1n a Roma y otros destinos durante el A\u00f1o Jubilar para arrodillarse ante el icono, venerarlo, y presentar sus necesidades y peticiones a Nuestra Bendita Madre. Este mundo es uno, pero siempre en constante cambio. Es el mismo, pero tambi\u00e9n muy diferente, en el que cada uno de nosotros camina tranquilo, con pasos inciertos en el peligroso viaje a trav\u00e9s del tiempo y el espacio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A trav\u00e9s de los siglos, el mundo ha visto innumerables cambios en el lenguaje, la cultura, la religi\u00f3n y las perspectivas, mientras que los anales de historia dan testimonio de innumerables civilizaciones que han venido y se han ido. En la gran configuraci\u00f3n de las cosas, la tierra no es sino una insignificante part\u00edcula de polvo celestial en una peque\u00f1a galaxia de un anodino inimaginablemente inmenso pero inequ\u00edvocamente finito (y en gran parte vac\u00edo) universo. Como resultado, los hombres pueden perder f\u00e1cilmente sus apoyos y se sienten perdidos en un mar de incertidumbres y relatividades competentes. Los que se abren a la luz de la fe, sin embargo, escuchan las palabras del Salmista resonando en sus corazones: &#8220;Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado, \u00bfQu\u00e9 es el hombre para que te acuerdes de \u00e9l, y el hijo del hombre, para darle poder? (sal 8:4 )(3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los Iconos habitan tanto en un mundo como en muchos mundos. Son algo m\u00e1s que obras de arte religioso. En ellos est\u00e1n incorporados la fe, porque el iconografista pone todo su ser, cuerpo, coraz\u00f3n, mente, alma y fuerza&#8212;en esta nueva creaci\u00f3n. Han sido calificados como &#8220;ventanas a la eternidad&#8221;, &#8220;visible teolog\u00eda&#8221;, &#8220;lentes contemplativos&#8221;, &#8220;presencias sacramentales de las realidades sagradas\u201d. Est\u00e1n hechos de los frutos de la tierra&#8211; madera, cal, t\u00e9mperas, pigmentos, l\u00e1minas de oro, y otros ingredientes, y deben ser reverenciados como instrumentos sagrados de la oraci\u00f3n. Ellos hablan en el silencio de los corazones de aquellos que los miran y que se dejan contemplar por la presencia a las que apuntan. Est\u00e1n arraigados en el mundo pero, sin embargo, apuntan m\u00e1s all\u00e1 de el. Expulsan las tinieblas del coraz\u00f3n y abren a la fe. Echan afuera el miedo e inspiran esperanza; y disipan el odio y estimulan el amor. Bautizan el tiempo en la fuente del eterno silencio y extienden la promesa de la vida plena en una nueva creaci\u00f3n. Unen el mundo con los muchos mundos que habitan en un mundo m\u00e1s all\u00e1 del uno y de los muchos y, al hacerlo, transmiten un mensaje al mundo y todos sus habitantes. El icono de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro recuerda a un mundo perdido en falsos sue\u00f1os y promesas rotas que la salvaci\u00f3n est\u00e1 al alcance de la mano y que Dios nunca abandonar\u00e1, ya que \u00e9l ha enviado a su Hijo para atraer a s\u00ed a todos los hombres y a hacer nuevas todas las cosas (cf.\u00a0 Jn 12:32 ; Rev 21:5 ).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Hombre Viejo, Hombre Nuevo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed como la luna refleja la luz del sol, Mar\u00eda es el reflejo radiante de la gracia de su Hijo. Todo lo que Mar\u00eda hace se\u00f1ala a Jes\u00fas. Ella lo trajo a nuestro quebrantado mundo, y ella lleva a todos los que renacen en \u00e9l a un mundo completamente curado, elevado, y transformado en virtud de su Encarnaci\u00f3n y su misterio Pascual. El icono de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro centra las verdades m\u00e1s esenciales de la fe cristiana: Cristo entr\u00f3 en el mundo (misterio de la Encarnaci\u00f3n), se nos ha dado por completo (pasi\u00f3n y muerte), se convirti\u00f3 en alimento para nosotros (Eucarist\u00eda), y una fuente de esperanza (Resurrecci\u00f3n).\u00a0 Estos cuatro temas se encuentran en el coraz\u00f3n mismo de la fe cat\u00f3lica y son elementos fundamentales de la espiritualidad Redentorista. Son verdades eternas nacidas en el tiempo, tiempo que en su cualidad esta ordenado a la eternidad. Marcan el paso del viejo al nuevo mundo, del hombre viejo, al hombre nuevo, del primer Ad\u00e1n al segundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Buena Noticia de Jesucristo, proclama que el hombre viejo ha dado paso al Nuevo. Por el misterio de la Encarnaci\u00f3n, la antropolog\u00eda (lo que decimos sobre la humanidad y a la acci\u00f3n en el mundo) est\u00e1 ahora para siempre \u00edntimamente relacionada con la teolog\u00eda (lo que decimos sobre Dios y la acci\u00f3n divina en el mundo).\u00a0 Esperamos que Jes\u00fas, el nuevo Ad\u00e1n, nos hable del sue\u00f1o de Dios para la humanidad y lo que significa estar completamente vivo. Como San Ireneo de Lyon (c. 180), &#8220;La gloria de Dios es el hombre vivo&#8221;(4). Jes\u00fas, &#8220;el camino, la verdad y la vida&#8221; (Jn 14, 6), revela el sue\u00f1o de Dios para la humanidad. Ese sue\u00f1o va m\u00e1s all\u00e1 de nuestra \u201cloca esperanza\u201d. Reconoce que hemos sido hechos por Dios, porque, debido a nuestra humanidad ca\u00edda y la propensi\u00f3n hacia el pecado, no podemos llegar a \u00e9l a trav\u00e9s de nuestros propios esfuerzos. En palabras de san Agust\u00edn de Hipona (354-430), &#8220;nos hiciste, Se\u00f1or para ti, y nuestro coraz\u00f3n est\u00e1 inquieto hasta que puedan encontrar paz en ti&#8221;(5). Fuimos creados por Dios, pero hemos quedado atrapados en una venenosa &#8220;desintegracion&#8221; de nosotros mismos como resultado de las seducciones del pecado original y los estragos que ha causado en nuestras mentes y en nuestros corazones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dios entr\u00f3 en nuestro mundo en el misterio de la Encarnaci\u00f3n no s\u00f3lo para sanar la humanidad de heridas purulentas y restablecer su antigua dignidad, sino tambi\u00e9n para transformarla, y elevarla a nuevas alturas. Como san Atanasio de Alejandr\u00eda (295-373) ense\u00f1a, &#8220;El Hijo Dios se hizo hombre para que nosotros podamos llegar a ser Dios&#8221;(6). El sue\u00f1o de Dios para la humanidad es la divinizaci\u00f3n de la humanidad. Si el pecado de Ad\u00e1n tuvo que ver con la humanidad equivocada en el intento de &#8220;ser como dioses&#8221; (Gn 3:5 ) y la cruz de Cristo plantada en el G\u00f3lgota, &#8220;lugar de la calavera&#8221; (Mt 27:33 ) trae al resto de la humanidad desde el polvo del cual proviene y le da formas en una nueva humanidad, que no s\u00f3lo ha sido creado a la imagen y semejanza de Dios, sino que le hace participar y compartir en su propia.divinidad. En otras palabras, lo que la humanidad no puede alcanzar a trav\u00e9s de sus propios esfuerzos, Dios le ha concedido libremente como un don. \u00c9l, que es el Amor mismo, faculta a la humanidad a compartir su amor y transformar la humanidad desde dentro hacia fuera: el cuerpo (soma), alma (psique), esp\u00edritu (pneuma) (1tes.5:17) como miembros de su cuerpo en la comunidad de los fieles (1 Cor 12:12).\u00a0 Es decir, que Jes\u00fas, el Hombre-Dios, el Verbo encarnado que fue al mismo tiempo, plenamente humano y plenamente divino, vino al mundo para rescatar a la humanidad de las trampas del Maligno en todos los niveles de su estructura antropol\u00f3gica. Lo hizo despoj\u00e1ndose (k\u00e9nosis) y entrando en el seno de la Virgen Mar\u00eda, la &#8220;nueva Eva&#8221;(7), la primera hija de la nueva humanidad, que, a causa de su humilde y amoroso fiat permiti\u00f3 a la Palabra de Dios tomar forma en su seno y, por tanto, iniciar el proceso de participaci\u00f3n de la humanidad en la vida divina (theosis).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>El Dios loco<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">San Alfonso de Ligorio una vez dijo que Dios era &#8220;Iddio pazzo&#8221;, un Dios loco de amor por la humanidad (8). El no crey\u00f3 que el amor divino fuese separado o sin pasi\u00f3n, pero vio esto como la convergencia de todas las expresiones aut\u00e9nticas de amor. Como se\u00f1ala el Papa Benedicto XVI en su enc\u00edclica Deus caritas est, amor apasionado (eros), amistad (philia), afecto humano y natural (Storge= amor familiar) son sanados y transformados en la caridad cristiana (agape)(9).\u00a0 El Amor aut\u00e9ntico implica dar como recibir, subiendo y bajando como los \u00e1ngeles que est\u00e1n en la escalera de Jacob (Gn 28:12)(10). Consiste en el don del amor y en la necesidad del amor. Dios es la fuente de todo amor verdadero. \u00c9l es padre, amigo, amante y esposo, un Dios celoso y un Dios dador. De acuerdo con San Alfonso, Dios est\u00e1 enamorado de la humanidad y est\u00e1 dispuesto a tomar medidas extremas para lograr que el ser humano entre en una \u00edntima relaci\u00f3n con \u00e9l. Los te\u00f3logos nos dicen que &#8220;El amor de Dios es expansivo (difusivo) por s\u00ed mismo\u201d(11). Dios se niega a contener su amor dentro de s\u00ed mismo, pero libremente lo derrama en los actos de la creaci\u00f3n, la redenci\u00f3n y la santificaci\u00f3n, que son, respectivamente, como el trabajo de Dios, Uno y Trino, la perfecta comunidad de vida, atribu\u00eddo respectivamente a la obra del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">San Alfonso llam\u00f3 a la oraci\u00f3n &#8220;el gran medio de salvaci\u00f3n&#8221;(12) La oraci\u00f3n est\u00e1 al centro de su visi\u00f3n espiritual y teol\u00f3gica. &#8220;Si oras, te salvaras&#8221;, le gustaba decir (13). Sin la oraci\u00f3n ser\u00eda imposible de encontrar el camino a Dios. Aquellos que dejan de orar, se perder\u00e1n. Van a terminar deambulando por toda la eternidad a la b\u00fasqueda de algo para llenar el agujero en su coraz\u00f3n, un agujero que s\u00f3lo puede ser llenado por Dios. Alfonso fue categ\u00f3rico sobre el papel central de la oraci\u00f3n para nuestra salvaci\u00f3n: &#8220;&#8230; lo digo y repito, y se seguir\u00e9 repitiendolo toda mi vida, que toda nuestra salvaci\u00f3n depende de la oraci\u00f3n; y que, por lo tanto, todos los escritores en sus libros, los predicadores en sus sermones, todos los confesores en las instrucciones a sus penitentes, no deben inculcar algo m\u00e1s que oraci\u00f3n cont\u00ednua&#8221;(14). Buscaba que cada persona reciba la suficiente gracia para orar y considera que es la clave en que se unir\u00edan los misterios de Dios con los misterios del coraz\u00f3n humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como un instrumento de la oraci\u00f3n, el icono de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro abre una ventana a la eternidad que permite a Dios poner a prueba el coraz\u00f3n del orante y lo encuentra en la intimidad con \u00e9l mismo. Coloca la oraci\u00f3n en el centro de la historia humana, que Cristo vivi\u00f3 y camin\u00f3 por la tierra contin\u00faa viviendo a trav\u00e9s de los miembros de su cuerpo, la Iglesia. Jes\u00fas fue conocido en su tiempo no s\u00f3lo como un profeta, un maestro o un autor de Milagros (taumaturgo), sino tambi\u00e9n como un hombre de oraci\u00f3n. Comparti\u00f3 una profunda e \u00edntima relaci\u00f3n con &#8220;Abba&#8221;, su padre de los cielos, y a menudo buscaba lugares tranquilos y solitarios en donde pod\u00eda pasar la noche en oraci\u00f3n y comuni\u00f3n con el Padre en el \u00edntimo v\u00ednculo del esp\u00edritu que compart\u00edan. Ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos a orar y quer\u00eda que todos aquellos que creen en \u00e9l, sean guiados por el mismo esp\u00edritu que lo gui\u00f3 y lo impuls\u00f3 a sacrificar su vida por la vida del mundo. Anim\u00f3 a sus disc\u00edpulos a dirigirse a Dios como &#8220;Abb\u00e1, Padre&#8221;, como \u00e9l mismo lo hacia. Ellos confiaban en \u00e9l en todas las cosas, como los ni\u00f1os confian en sus padres por amor. Una frase de la Oraci\u00f3n del Padre Nuestro: &#8220;venga tu reino, h\u00e1gase tu voluntad, as\u00ed en la tierra como en el cielo&#8221; (Mt 6:10 ), parece muy cerca a las palabras inspiradas del humilde fiat de Mar\u00eda, &#8220;que se haga en m\u00ed seg\u00fan tu palabra&#8221; (Lc 1:38 ) y sugiere que Jes\u00fas ha aprendido muy bien las intimidades de la oraci\u00f3n en las rodillas de su madre. Mar\u00eda, &#8220;mujer envuelta en el silencio&#8221;(15), ense\u00f1a a todos sus hijos a orar. Si Dios es, para nosotros, &#8220;Abba, Padre&#8221;, Mar\u00eda es, para nosotros, lo que lo fue para Jes\u00fas, una madre amorosa y compasiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Santa Mar\u00eda, Madre de Dios<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El icono de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro describe a Mar\u00eda, la Madre de Dios (Theot\u00f3kos) sosteniendo y consolando a su hijo Jes\u00fas. Ella sostiene a su hijo de una manera que tambi\u00e9n parece que lo presenta al mundo. En el icono, los tres elementos de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica madura&#8212;Dios, la humanidad y el mundo&#8212;se manifiestan visible y misteriosamente en juego. De forma que cuenta una historia sobre el amor de la Madre de Dios a Dios, a la persona humana y al mundo en que vivimos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>La historia.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El icono activa nuestra imaginaci\u00f3n pidiendonos dibujar un momento especial en la vida de la Virgen (la Madonna) y el Ni\u00f1o. Nos pide que dibujemos en nuestra mente la imagen del ni\u00f1o Jes\u00fas que se est\u00e1 despertando de una terrible pesadilla. El sue\u00f1o de los Santos Arc\u00e1ngeles Miguel y Gabriel encima de \u00e9l con los instrumentos de su pasi\u00f3n le deja muy perturbado, que lo despierta y huye a los brazos de su madre en busca de ayuda. La sutil inclinaci\u00f3n de la cabeza de Mar\u00eda muestra que ella estaba mirando hacia abajo a su hijo para consolarlo, y ahora tambi\u00e9n a los espectadores para recordarles que recurran a ella en tiempos de necesidad. Sus ojos, de hecho, siguen al del espectador que mira a su imagen desde diferentes puntos de vista en el espacio y en el tiempo. De esta manera, el icono conecta la narraci\u00f3n de la pasi\u00f3n y muerte de Cristo a la vida del creyente. Los que ven el icono con los ojos de la fe, no s\u00f3lo ven una hermosa pintura de gran valor est\u00e9tico, sino una invitaci\u00f3n a unir la historia de sus \u00a0vidas a la \u00a0de Jes\u00fas y de Mar\u00eda, la Madre de Dios, que es tambi\u00e9n Madre nuestra, Madre de la Iglesia, y la Madre de la nueva humanidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>El Mundo.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dando rienda suelta a nuestra imaginaci\u00f3n, el icono tambi\u00e9n toca el mundo, el externo a la mente y los muchos dentro de nuestras mentes creadas a partir de las pesadillas que nos acosan en manifiestas (y a veces muy sutiles) maneras. El mundo es hermoso, pero tambi\u00e9n muy peligroso. Guerras, asesinatos, hambre, desastres naturales, enfermedades, accidentes mortales, violencia, y la lista contin\u00faa. La posibilidad de la muerte se cierne alrededor nuestro en los m\u00e1rgenes de nuestra conciencia y, que a veces, incluso nos abruman. Ser\u00eda muy f\u00e1cil de llegar a las voces de miedo que nos rodean &#8212;los que son reales y las que son quimeras de la imaginaci\u00f3n&#8212; y permitirles que nos paralicen. Su mirada se vuelve hacia afuera, lejos de su hijo y se vuelve hacia nosotros, hacia el mundo y hacia los muchos mundos que habitan en nuestras mentes. Irradia amor, consuelo, ayuda y protecci\u00f3n. Que resuena con las palabras atribuidas al disc\u00edpulo amado, a quien Jes\u00fas encomend\u00f3 a su madre mientras colgaba de la cruz (cf.\u00a0 Jn 19:26 ): &#8220;en el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor&#8230;&#8221; (1Jn 4:18 ).\u00a0 La mirada contemplativa de Mar\u00eda nos invita a tomar una mirada m\u00e1s profunda sobre el mundo que nos rodea. Lo que nos obliga a profundizar bajo las apariencias y a experimentar la vida como se supone que tiene que ser vivida. Se nos pide que nos unamos a \u00e9l en esta mirada contemplativa y a reconocer nuestros temores por lo que son. Su mirada sobre el mundo nos recuerda una verdad b\u00e1sica del Evangelio: el amor es m\u00e1s fuerte que la muerte. El icono muestra a Mar\u00eda recordando a su peque\u00f1o hijo esta verdad fundamental en un momento en que era d\u00e9bil y vulnerable. Nos recuerda que el mal es la falta de amor y ser\u00e1 un d\u00eda echado fuera de la presencia penetrante de la luz divina. En la imagen, esta luz brilla a trav\u00e9s de Mar\u00eda y su hijo. Nuestra esperanza es que tambi\u00e9n brille en nosotros y ponga el mundo en fuego.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>La persona humana<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El icono habla de la relaci\u00f3n de una madre con su hijo. No es cualquier madre y cualquier hijo, sino la Madre de Dios y el Salvador del mundo. Jes\u00fas nos revela lo que significa ser verdaderamente humanos. Mar\u00eda nos muestra que la vida divina que brilla en su hijo tambi\u00e9n brilla en ella y puede brillar en nosotros. El icono ha sido denominado una &#8220;ventana a la eternidad.&#8221; Ventanas transparentes conductores de luz. Dan luz a las habitaciones oscuras, y posibilitan a los hombres mirar al mundo que les rodea. El oro, como tel\u00f3n de fondo, penetra en Jes\u00fas y Mar\u00eda y prometen penetrar en nosotros, y brillar a trav\u00e9s de la ventana del icono y entrar en nuestra alma a trav\u00e9s de nuestros ojos. Esta luz divina es otro nombre de la gracia. Mar\u00eda, la Madre de Dios y Madre de la Iglesia, es llena de gracia. Ella nos quiere tambien llenos de gracia, porque la gracia nos abre un camino hacia el cielo. El icono nos recuerda que el viejo mundo se desvanece lentamente y poco a poco se va abriendo espacio al nuevo mundo. La vieja humanidad, agobiada por el pecado y la muerte, se encuentra en un proceso de renacimiento y, en este proceso, se va transformando en una humanidad nueva, guiada por el Esp\u00edritu y libre para vivir su herencia como hijos e hijas de Dios. Por lo tanto nos recuerda que el misterio de la redenci\u00f3n es algo m\u00e1s que simplemente la curaci\u00f3n de nuestra primigenia herida autoinfligida, sino una elevaci\u00f3n y la transformaci\u00f3n de nuestra existencia. El icono nos recuerda que Cristo se hizo hombre para levantar nuestra humanidad en su divinidad y, al hacerlo, produce un cambio en nosotros que va m\u00e1s all\u00e1 de nuestros sue\u00f1os m\u00e1s rec\u00f3nditos. En el icono sigue viva la promesa de nuestro presente y futura gloria. Nos recuerda nuestra dignidad humana fundamental que tiene sus ra\u00edces en este mundo y, de alg\u00fan modo, misteriosamente lo trasciende.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>El Dios de Jesucristo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cada historia tiene un autor, como cada icono un pintor. Un desconocido iconografista est\u00e1 detr\u00e1s del icono de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro. Hacer el icono era, para \u00e9l, un ejercicio espiritual, la participacion en un regimen de ayuno y oraci\u00f3n, y siguiendo unas directivas concretas para su realizacion. El artista produce un instrumento de oraci\u00f3n que yuxtapone los s\u00edmbolos y las im\u00e1genes que transmiten la sensaci\u00f3n de otra dimensi\u00f3n que va m\u00e1s all\u00e1 del tiempo y el espacio para un mundo del m\u00e1s all\u00e1. En una similar, pero mucho m\u00e1s profunda v\u00eda, est\u00e1 Dio-Padre en la historia que el icono cuenta. Como el autor de la nueva creaci\u00f3n, la descripci\u00f3n de la encarnaci\u00f3n de Cristo, la pasi\u00f3n, la muerte y la resurrecci\u00f3n viene de su mano. Habla del Dios de Jesucristo y transmite sus sue\u00f1os m\u00e1s profundos y sus esperanzas por el futuro de la humanidad. Es la historia de un amor infinito que es capaz y est\u00e1 dispuesto a hacer cosas aparentemente imposibles. Como nos recuerda el Evangelio, &#8220;para Dios todo es posible&#8221; (Mt 19:26 ).\u00a0 Porque Dios es amor, el icono nos recuerda, que su sue\u00f1o por la humanidad est\u00e1 \u00edntimamente relacionada con el sue\u00f1o que \u00e9l mismo tiene. Gracias a Cristo, lo divino y lo humano est\u00e1n \u00edntimamente unidos. La humanizaci\u00f3n de Dios en Cristo termina en la divinizaci\u00f3n de la humanidad en Mar\u00eda y en todos los que recurren a ella y a su hijo forjando la gracia transformadora por la incorporaci\u00f3n del Hijo a la voluntad del Padre a trav\u00e9s de su Encarnaci\u00f3n y Misterio Pascual. San Alfonso lo ha expresado de la mejor manera, &#8220;el para\u00edso de Dio es el coraz\u00f3n del hombre&#8221;(16). La historia contada por el icono es la historia de Cristo y de su madre Mar\u00eda; es la historia de la humanidad, y la historia del mundo. Tambi\u00e9n es la historia de Dios y el poder de su amor para iluminar la oscuridad de nuestras almas para que puedan descansar en el pesebre de nuestros corazones y permitir que su Esp\u00edritu habite en nosotros y, en \u00faltima instancia, nos lleve a casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El icono de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro une nuestra historia a la de Mar\u00eda y su hijo. Conecta nuestra imaginaci\u00f3n y nos invita a contemplar una humanidad divinizada, que vive en una nueva creaci\u00f3n basada en el amor a Dios y en la vida en el Esp\u00edritu. Se trata de una obra de arte sacro que revela nuestros m\u00e1s \u00edntimos anhelos y esperanzas, que nos anima a ver el mundo y nuestro lugar en \u00e9l como la obra de un Dios amoroso y compasivo. La mirada contemplativa de Mar\u00eda toca los corazones de aquellos que la meditan en la fe, la reciben con esperanza, y aceptan su invitaci\u00f3n con compasi\u00f3n y amor. El icono narra la historia de una madre y su hijo, que tambi\u00e9n es la Madre de Dios y del Salvador del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La historia es tambi\u00e9n nuestra historia, pues Mar\u00eda no es s\u00f3lo la Madre de Dios, sino tambi\u00e9n la Madre de la Iglesia y nosotros, la comunidad de los fieles, somos los miembros de su Hijo resucitado y glorificado. El icono nos desaf\u00eda a &#8220;caminar por la fe, no por la vista&#8221; (2Cor 5:7) y nos ayuda a profundizar m\u00e1s all\u00e1 de las apariencias y ver el mundo que nos rodea con una tranquila y contemplativa mirada. Con esa mirada, somos capaces de ver la verdad de las cosas y su sentido alrededor de nosotros como tocado por la gracia de un amoroso Dios. En 1866, el Papa P\u00edo IX, dio el icono de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro a los Redentoristas, pidiendoles que la hagan conocer en todo el mundo. Lo hizo, porque comprendi\u00f3 una verdad muy simple: la historia de Mar\u00eda est\u00e1 \u00edntimamente ligada a la del Evangelio y acompa\u00f1ar\u00e1 siempre a aquellos que llevan su mensaje a los confines de la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El papel del icono en el mundo de hoy no es la de proporcionar soluciones concretas a problemas dif\u00edciles y complejos, pero quiere recordar a la gente que su historia est\u00e1 \u00edntimamente relacionada con la de Mar\u00eda y su hijo. El icono nos dice que la transformaci\u00f3n del mundo debe comenzar con la transformaci\u00f3n del coraz\u00f3n humano. Este tipo de cambio s\u00f3lo ser\u00e1 posible cuando la gente deje caer sus defensas, abrir sus corazones, y hacerse vulnerables al dulce, compasivo y misericordioso amor del Emmanuel, Dios con nosotros&#8221; (Mt 1:23).\u00a0 Al final, el icono de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro ofrece una invitaci\u00f3n a todo tipo de oraci\u00f3n: vocal, meditaci\u00f3n, contemplaci\u00f3n, lit\u00fargicos, devocionales, comunitarias, personales&#8211; que todo de nuestra parte invite a Dios en nuestras vidas y le pida que juegue un papel activo en nuestro mundo. San Alfonso ha llamado a la oraci\u00f3n &#8220;el gran medio de salvaci\u00f3n&#8221;, porque entendi\u00f3 que ella puede llevar a la transformaci\u00f3n del coraz\u00f3n humano. Una vez que se logre esto, la b\u00fasqueda de soluciones a los problemas que pesan en nuestro coraz\u00f3n y en el que el mundo parece tan \u00edntimamente ligado se ver\u00e1 sumida en una luz muy diferente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nota Biogr\u00e1fica: Dennis J. Billy, C. Ss.R. ense\u00f1\u00f3 por m\u00e1s de 20 a\u00f1os en la Academia Alfonsiana de Roma, Pontificia Universidad Lateranense. Ahora ocupa el Cardenal John Krol la c\u00e1tedra de Teolog\u00eda Moral en Seminario San Carlos Borromeo en Wynnewood, Pennsylvania y tambi\u00e9n sirve como Karl Rahner Profesor de Teolog\u00eda cat\u00f3lica en la Graduate Theological Foundation en Mishawaka, Indiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[1] See N. Max Wildiers, The Theologian and His Universe:\u00a0 Theology and Cosmlogy from the Middle Ages to the Present (New York:\u00a0 The Seabury Press, 1982), 1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">2 The Perpetual Help Story (Liguori, MO:\u00a0 Liguori Publications, 1976), 50.\u00a0 See also The Redemptorists, https:\/\/www.cssr.com\/english\/whoarewe\/iconstory.shtml (accessed March 30, 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">3 Unless otherwise stated, all Scriptural citations come from The Catholic Study Bible: The New American Bible Revised Edition (New York:\u00a0 Oxford University Press, 2011).\u00a0 See also, The Holy See, http:\/\/www.vatican.va\/archive\/ENG0839\/_INDEX.HTM (accessed March 30, 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">4 Irenaeus of Lyons Adversus haereses, 4.20.7.\u00a0 See also The Catechism of the Catholic Church, no. 294, http:\/\/www.vatican.va\/archive\/ENG0015\/__P19.HTM (accessed March 25, 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">5 Augustine of Hippo, Confessions 1.1, trans. Rex Warner (New York:\u00a0 New American Library, 1963), 17.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">6 Athanasius of Alexandria, De incarnatione, 54.3.\u00a0 \u00a0See also The Catechism of the Catholic Church, no. 460, http:\/\/www.vatican.va\/archive\/ENG0015\/__P19.HTM (accessed March 25, 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">7 Adversus haereses, 5.19.1.\u00a0 See also the Second Vatican Council, Lumen gentian, no. 56, The Holy See, http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_ council\/ documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_en.html\u00a0 (accessed March 30, 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">8 Alphonsus de Liguori, Selected Writings.\u00a0 The Classics of Western Spirituality (New York\/Mahwah, NJ:\u00a0 Paulist Press, 1999), 268.\u00a0 See also, Idem, L\u2019amore dell\u2019anime, 2.11 in Opere ascetiche, vol. 5(Roma:\u00a0 Sant\u2019Alfonso, 1943), 33.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">9 Pope Benedict XVI, Deus caritas est, nos. 3-8, The Holy See, http:\/\/w2.vatican.va\/ content\/benedict-xvi\/en\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est.html (accessed March 30, 2015).\u00a0 See also C.S. Lewis, The Four Loves (San Diego\/New York\/London:\u00a0 Harcourt Brace Jovanovich Publishers, 1960), 184.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">10 Pope Benedict XVI, Deus caritas est, no. 7, The Holy See, http:\/\/w2.vatican.va\/ content\/benedict-xvi\/en\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est.html (accessed March 30, 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">11 See, for example, Pseudo-Dionysius, On the Divine Names, 4.1.20; The Celestial Hierarchy, 4.1 in Pseudo-Dionysius:\u00a0 The Complete Works, trans. Colm Luibheid,\u00a0 The Classics of Western Spirituality (New york\/Mahwah, NJ:\u00a0 Paulist Press, 1987), 93-94, 156.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">12 Alphonsus de Liguori, Prayer, The Great Means of Salvation in The Complete Works of Saint Alphonsus de Liguori, ed., Eugene Grimm, vol. 3 (Brooklyn\/St. Louis\/Toronto:\u00a0 Redemptorist Fathers, 1927), 22.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">13 Ibid., 49.\u00a0 See also The Catechism of the Catholic Church, no. 2744 http:\/\/www.vatican.va\/archive\/ENG0015\/__P19.HTM (accessed March 30, 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">14 Liguori, Prayer, The Great Means of Salvation, 240.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">15 See John W. Lynch, A Woman Wrapped in Silence (New York\/Paramus, NJ:\u00a0 Paulist Press, 1941, 1968).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">16 Alphonsus de Liguori, The Way to Converse Always and Familiarly with God in The Complete Works of Saint Alphonsus de Liguori, ed., Eugene Grimm, vol. 2 (Brooklyn\/St. Louis\/Toronto:\u00a0 Redemptorist Fathers, 1927), 395.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pe. Dennis J. Billy, C. Ss.R. (Provincia de Baltimore)<\/p>\n<p>Traducido por Pe Miguel \u00c1ngel Mart\u00ednez Cantero CSsR (Provincia de Paraguay)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 150\u00b0 aniversario del icono de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro ofrece una oportunidad \u00fanica para que la familia Redentorista reflexione sobre la importancia de Mar\u00eda para el mundo. 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