La lluvia cayó incesantemente desde el mediodía hasta la tarde. A pesar de la persistente llovizna, los fieles llegaron con alegría y expectación para asistir a la Misa de las Luces el 23 de mayo de 2025 en la parroquia de San Luis Gonzaga en Cijantung.
El tema de la Misa fue: “Peregrinación con María: Encendiendo la esperanza en la luz de Cristo”, con el subtema: Con María, caminamos en la fe, nos sentamos en silencio, compartimos la luz y construimos la esperanza como una sola familia de Dios. Este momento formó parte de nuestro camino espiritual en el Año Jubilar, invitando a todos los fieles a caminar junto a María, abrir sus corazones a la luz de Cristo y convertirse en portadores de esperanza en el mundo.
Inicialmente, la Misa se celebraría al aire libre, sentados sobre esteras frente a la Puerta Santa. Sin embargo, dado que el suelo aún estaba húmedo, la celebración se trasladó al interior de la iglesia, sin perder su profundidad ni significado. La iglesia se decoró con luces tenues y velas, creando un ambiente sereno y de oración. Los cantos de Taizé llenaron suavemente el espacio, llevando a los fieles a una profunda reflexión y adoración.
En su homilía, el Padre Willy invitó a todos a mirar a María como modelo en nuestra peregrinación de vida. «Llevamos la luz de Cristo en cada paso y estamos llamados a ser esa luz en nuestras familias, en nuestras comunidades y en la sociedad», dijo.
La celebración eucarística de esa noche conmovió a muchos corazones. El ambiente tranquilo, la luz de las velas y los hermosos himnos ayudaron a todos a acercarse a la presencia de Dios. Un feligrés compartió: «Espero que este tipo de Misa pueda celebrarse con regularidad. Realmente trae paz al corazón y profundiza nuestra fe».
Después de la Misa, la comunidad se reunió en el patio de la iglesia para disfrutar de diversos bocadillos y alimentos traídos por las familias. Las conversaciones cálidas y alegres, así como el intercambio de experiencias de la peregrinación, añadieron aún más alegría a esta bendita velada.
La velada concluyó con danzas Tebe y Ja’i, en las que participaron tanto las hermanas como los feligreses. La música y los sencillos movimientos se convirtieron en una expresión de alegría y verdadera comunión, una celebración de fe que reavivó la esperanza y fortaleció nuestra unidad como familia de Dios.
P. Willy Ng Pala, CSsR.







