Filipinas: Pastoral Clínica en la Comunidad de Formación Redentorista SATMI, Davao City

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Encuentro en el Amor

Del 25 de mayo al 25 de julio de 2025, un grupo de religiosos participó en un programa de Educación Clínica Pastoral (ECP) en el Centro Médico Makati de Manila. El propósito de la ECP es brindar a los agentes pastorales la oportunidad de profundizar su capacidad de presencia compasiva mediante la interacción directa con los pacientes y la autorreflexión crítica.

El programa de este año reunió a 23 participantes de diversas congregaciones religiosas: 9 Redentoristas (CSsR), 9 seminaristas del Seminario de San Carlos (SCS), 3 Franciscanos (OFM) y 2 Misioneros del Sagrado Corazón (MSC). Juntos, emprendimos un camino de acompañamiento pastoral, acompañando a los pacientes en sus momentos de sufrimiento físico, emocional y espiritual.

Cada día visitábamos a los pacientes y escuchábamos innumerables historias llenas de dolor, esperanza, miedo y amor. Al ofrecer nuestra presencia, descubrimos que no estábamos allí solo para hacer algo, sino para ser alguien: acompañar a otros en su sufrimiento, sentir con ellos y permitir que sus historias moldearan y transformaran nuestros corazones. Además, en el espacio sagrado de nuestras sesiones grupales de sanación, también compartimos profundamente. Abríamos nuestros corazones, revisábamos viejas heridas y nos permitíamos ser vulnerables. Al hacerlo, encontramos la presencia dulce y sanadora de Dios, no solo en los pacientes que atendíamos, sino también en nuestros hermanos y hermanas, y en nosotros mismos. De hecho, el CPE se convirtió en más que un programa de formación. Fue una experiencia transformadora de amor y encuentro en tres dimensiones profundas: en los rostros de los pacientes, en las historias de nuestros compañeros y en lo más profundo de nuestro propio camino interior. Nos preparó no solo para el futuro ministerio, sino para la vocación de toda la vida de acompañar humildemente a los demás en sus momentos más frágiles. El 25 de julio, celebramos la culminación de este importante camino con una alegre y emotiva ceremonia de graduación. La celebración comenzó con la Santa Eucaristía, seguida de una ceremonia sencilla pero emotiva en la que cada participante compartió su testimonio personal y recibió un certificado. Fue un día de gratitud y gracia, un hito sagrado que nos recordó que el camino de amor y presencia no termina aquí, sino que continúa dondequiera que seamos enviados.

P. Paul Doan Van Thuc, CSsR
Estudiante de teología de tercer año