30 años de la Beatificación de Gennaro María Sarnelli

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«Los Santos, llamados como todo creyente a continuar la misión del Verbo Encarnado, han hecho suyo el estilo de vida que Él Mismo quiso asumir para realizarla. De este modo, su figura adquiere, como la de Cristo, un significado profético y pascual: en la respuesta a su vocación y en la realización de la misión a ellos confiada, han seguido la dinámica propia de las vocaciones proféticas, que tienen su culminación en Jesús de Nazaret. Su diversidad, por otra parte, nos muestra caminos diversos de santidad, formas concretas de vivir el Evangelio, porque ellos mismos son, como decía San Alfonso, “el Evangelio vivo”» (F. Ferrero, El Beato Jenaro Mª Sarnelli, Madrid 1996, p. 6).

La pascua personal se hace memoria de la Iglesia en la fiesta litúrgica

El historiador de la Congregación P. Fabriciano Ferrero describió con acierto las dos claves fundamentales para comprender la vida de nuestro cohermano, el Beato Gennaro Maria: el profetismo y la pascua.

Hace 30 años, el 12 de mayo de 1996, en una plaza de San Pedro abarrotada, el que podemos considerar el primer sacerdote de la Congregación después del fundador, fue solemnemente beatificado por el Papa Juan Pablo II. La Iglesia celebraba así su Pascua, la santificación del hombre llamado por Dios a ser Cristo mismo para sus contemporáneos, pues es “semejante a Él” (cf. 1 Jn 3,2). La gloria del Resucitado brilla en su personalidad, en sus hechos y escritos, en su legado, y la celebración litúrgica de su fiesta es manifestación de la fe pascual en la obra del Espíritu Santo en aquellos que se dejan conducir por él.

Gennaro María Sarnelli, amigo y compañero de San Alfonso, fue “evangelio vivo” para las personas que lo conocieron. San Alfonso, su primer biógrafo, destaca cómo edificaba a todos con su espíritu de oración, cómo impresionaba a sus contemporáneos con su pasión, cómo iluminaba la oscuridad de su tiempo con sus escritos.

Ambos, Alfonso Maria y Gennaro Maria, son Santos de Nápoles en una Iglesia que anhelaba reformarse, misioneros populares llenos de celo por poner remedio a los problemas acuciantes de su tiempo, miembros de una élite formada y preparada que no abdica de su responsabilidad ante la historia y la sociedad.

La profecía vivida se convierte en nuevo impulso para la Congregación

Las reliquias del Beato Sarnelli se veneran hoy en la Iglesia de la SS. Trinidad adyacente a la Casa Madre de Ciorani. La paz de esta casa, hoy Noviciado de la Provincia de Europa Sur, contrasta con la vitalidad de este redentorista atípico, cuya característica principal fue el ardor en al acción.

Sus biógrafos hablan de él como un redentorista agotado por su actividad constante, idealista y espontáneo. A veces ha quedado escondido su importante papel tanto en la consolidación de la fundación de la Congregación, después del abandono de los primeros compañeros de Alfonso en Scala, como en la fundación de la primera casa canónica de la Congregación, en el feudo de su padre y con la donación de su propio hermano. En otras presentaciones del perfil de nuestro protagonista no se destaca lo suficiente su carácter reflexivo, su disponibilidad para las responsabilidades encomendadas, su pericia en la dirección espiritual, su vivencia práctica de la fe y su profundidad espiritual. Es un redentorista que vive su vocación en movimiento, con versatilidad: entre la realidad y el ideal evangélico, entre sus responsabilidades sacerdotales y sus convicciones misioneras. Todo para ayudar al ser humano a recuperar y vivir el sentido profundo de la propia dignidad humana en el Dios Trinidad.

Raíces profundas de un árbol frondoso

Siempre es hermoso destacar los paralelismos que existen entre San Alfonso y el Beato Gennaro María: nobles, doctores en leyes, sensibles a la lucha contra la marginación, activistas de la formación de los laicos para el apostolado con las Capillas al Atardecer, miembros de la sociedad sacerdotal de las Apostólicas Misiones, escritores y divulgadores de la doctrina cristiana, reformadores de las costumbres del clero, místicos enamorados de la Eucaristía y de la Madre de Dios.

El Beato Gennaro María es una de las raices fuertes del árbol frondoso de la Congregación, pues aunque no se le reconozca un protagonismo de primer plano, es sin duda parte de las figuras sin als cuales no se entiende a San Alfonso ni todo el camino espiritual que le lleva a fundar los Redentoristas para la evangelización de los más abandonados.

Sarnelli fue un profeta, un héroe del amor a Dios y al prójimo, un ilustrado a la busqueda de una nueva sociedad, un sacerdote alineado con las necesidad de reformas en la Iglesia.

Sarnelli continua a ser profético porque, como decía F. Chiovaro, “posee el raro privilegio de poder hablar todavía hoy a los hombres de nuestro tiempo”. ¿Por qué? Sobretodo porque las palabras del Evangelio eran acciones concretas en la vida cotidiana de Sarnelli, donde todos los días se encontraba con pobres, enfermos, marginados, penitentes, personas desorientadas, jóvenes en búsqueda. También porque este redentorista inspira a los jóvenes que quieren vivir el Evangelio como una verdadera alternativa al mundo de hoy. Otra razón es porque estaba totalmente enamorado de Cristo y vivía una profunda comunión con él. Porque su nombre aparece en actividades sociales de la Congregación, en todo el mundo, siempre unido a la lucha contra la marginación, la explotación de las personas de cualquier condición y cualquier tipo de violencia contra las mujeres, los niños y los inocentes. Porque, como destacaba el Papa en su Beatificación, poseía una desarrollada sensibilidad contra la pobreza y la injusticia.

Ciorani, custodio de su herencia

A los 30 años de su beatificación, la iglesia redentorista de Ciorani, que desde 2022 es Santuario Diocesano del Beato Gennaro Maria Sarnelli, ha celebrado solemnemente este aniversario, con el deseo de que pronto llegue su canonización. Estamos a la espera de un nuevo milagro.

Cuatro redentoristas han guiado el triduo de preparación y la fiesta del Beato, inspirando a los participantes con sus experiencias personales con el Beato Sarnelli. Los predicadores han sido el coordinador de PJVR de la Provincia Europa Sur, P. Daniele Carta, el párroco de la casa histórica de Scifeli, P. Habib Badran, quien también predicó el triduo de preparación a la declaración del santuario diocesano; mons. Alfonso Amarante, rector de la Universidad Lateranense que recordó a los presentes que estuvo presente en la beatificación como acólito en 1996, y mons. Antonio De Luca, obispo de Teggiano-Policastro, que trazó un perfil redentorista para el evangelizador actual.

Ciorani, el antiguo feudo de los Sarnelli, custodia con cariño la historia de esta familia, y celebra con orgullo al redentorista cuyas reliquias se custodian en su iglesia. Además de las celebraciones eucarísticas, la solemne procesión de la imagen del Beato por el pueblo atraviesa las calles decoradas con banderas de colores vaticanos. También las personas más activas de la parroquia, el grupo misionero, las catequistas y los jóvenes, cada tarde ofrecieron momentos de fiesta, música y comida para honrar al Apóstol de los marginados de Nápoles. Todo ello también en el recuerdo del P. antonio Marrazzo, quien impulsó como nadie que el Beato Gennaro María fuera conocido y amado por los Redentoristas y el pueblo al que dió su vida.

P. Laureano Del Otero Sevillano CSSR
Rector de la Casa Madre de Ciorani