
Miembros de la comunidad redentorista junto a la casa del noviciado común rehabilitada en Andranokobaka, Madagascar.
La rehabilitación integral de la casa del noviciado común en Andranokobaka refuerza la misión formativa compartida en un momento decisivo de la reestructuración y reconfiguración de la Congregación.
Una casa de formación nunca es solo un edificio. Es un lugar donde los jóvenes hermanos aprenden a seguir a Cristo Redentor, profundizan en su vocación, crecen en comunidad fraterna y se preparan para proclamar la redención abundante, especialmente a los pobres y a los más abandonados. En Andranokobaka, en la diócesis de Moramanga, esta misión cuenta ahora con un hogar más seguro, más digno y más funcional.
Con el apoyo de la Oficina de Solidaridad Redentorista para África y Madagascar (RSO), Ayuda a la Iglesia Necesitada Internacional y la Viceprovincia Redentorista de Madagascar, se ha completado la rehabilitación integral de la Casa de Noviciado Común. Respondiendo a una necesidad local concreta, el proyecto refuerza también la misión de formación redentorista en África y Madagascar en general.
«Una casa de formación renovada es una inversión en la futura vida misionera de la Congregación».
De un edificio deteriorado a una casa de formación rehabilitada
Antes de que comenzaran las obras, la Casa del Noviciado presentaba grietas estructurales, filtraciones de agua, suelos y paredes deteriorados, aberturas dañadas, instalaciones sanitarias y eléctricas obsoletas, y zonas de servicio exteriores en mal estado. Estas condiciones comprometían la seguridad, la funcionalidad y la capacidad de una casa a la que se había confiado la formación canónica de los novicios.
El edificio principal antes y después de la renovación: una transformación visible en seguridad, aspecto y aptitud para la formación
La rehabilitación abarcó el edificio en su conjunto. Las reparaciones de albañilería y los tratamientos protectores reforzaron la estructura; la renovación de la cubierta y la impermeabilización redujeron el riesgo de nuevos daños por humedad; se repararon y acabaron las habitaciones, los pasillos, las escaleras y las zonas de acceso; y se modernizaron las instalaciones de fontanería, sanitarias y eléctricas. También se restauraron la cocina exterior, la torre de agua, el sistema de drenaje, las zonas de aseo y las instalaciones de servicio relacionadas.
Espacios que favorecen la oración, la vida comunitaria y la vida cotidiana
La casa rehabilitada ofrece ahora 16 plazas para novicios, frente a las 9 plazas funcionales que había antes de las obras. Incluye los espacios esenciales necesarios para una comunidad de noviciado completa: una capilla con sacristía, aula, refectorio, lavandería, zonas para visitantes, habitaciones para formadores, sala de visitas, sala de ocio y salas de material, así como instalaciones sanitarias y de servicio mejoradas. La capilla es un lugar digno para la liturgia, la oración y el acompañamiento. Las instalaciones sanitarias se han mejorado para garantizar la higiene y unas mejores condiciones de vida cotidiana tanto para los novicios como para los formadores. La cocina y la zona de servicios ofrecen un espacio más limpio y funcional para la vida comunitaria compartida.
Estas mejoras responden al objetivo más profundo de la formación. Ofrecen a los jóvenes redentoristas un entorno propicio para la oración, el recogimiento, el estudio, la vida fraterna y el acompañamiento personal, al tiempo que fomentan la madurez humana, la profundidad espiritual, la disponibilidad apostólica y la identidad misionera.
La formación en un tiempo de reestructuración y reconfiguración
La rehabilitación de la Casa del Noviciado Común de Andranokobaka llega en un momento importante de la vida de la Congregación. El proceso en curso de reestructuración y reconfiguración exige una mayor colaboración, una responsabilidad compartida y una disponibilidad misionera más allá de los límites de las unidades individuales. Su futuro depende en gran medida de una formación seria, fiel y cada vez más común.
El Noviciado Común acoge a candidatos de Madagascar, la República Democrática del Congo y Angola, y permanece abierto a otras unidades de la Conferencia de Redentoristas de África y Madagascar (COREAM). Su carácter internacional e intercultural permite a los jóvenes cohermanos descubrir desde el principio que comparten un mismo carisma y una misma misión, vividos en diversas culturas y contextos pastorales.
La comunidad de formación en la capilla renovada, donde la oración, la fraternidad y el discernimiento misionero ocupan un lugar central en la formación redentorista.
La Iglesia de hoy necesita misioneros profundamente arraigados en Cristo, fieles al carisma de San Alfonso, capaces de vivir y trabajar en comunidades interculturales, atentos a las nuevas formas de pobreza y abandono, y dispuestos a ir allí donde la misión es más urgente. El Noviciado Común está llamado a formar a esta nueva generación de redentoristas con fidelidad, discernimiento y valentía misionera.

La solidaridad redentorista hecha realidad
La finalización con éxito de la rehabilitación refleja la estrecha colaboración entre la comunidad local, la Viceprovincia de Madagascar, la RSO y sus socios. La supervisión por parte de la dirección viceprovincial garantizó que la obra se mantuviera estrechamente vinculada a las necesidades prácticas de la formación y la vida comunitaria.
Para la RSO (Oficina de Solidaridad Redentorista), este proyecto materializa la solidaridad redentorista: recursos, relaciones y acompañamiento profesional puestos al servicio de la formación y la misión. La Casa del Noviciado Común rehabilitada no es, por tanto, simplemente un proyecto de infraestructura finalizado, sino un compromiso a largo plazo con el futuro de la vida misionera redentorista en África y Madagascar, así como en toda la Congregación.
Formar misioneros para la Iglesia de hoy
El renovado Noviciado Común está ahora listo para acoger y acompañar a los jóvenes redentoristas llamados a seguir a Cristo Redentor, a vivir el carisma de la Congregación con fidelidad y creatividad, y a proclamar la redención abundante entre los pobres y los más abandonados.
Hno. Leon Masiala Phuati, C.Ss.R.








