{"id":1456,"date":"2015-04-26T10:21:11","date_gmt":"2015-04-26T10:21:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cssr.news\/spanish\/?p=1456"},"modified":"2024-05-27T09:42:11","modified_gmt":"2024-05-27T07:42:11","slug":"de-un-mismo-pensar-y-de-un-mismo-sentir-hechos-4-32-reflexion-sobre-la-solidaridad-en-la-congregacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/2015\/04\/de-un-mismo-pensar-y-de-un-mismo-sentir-hechos-4-32-reflexion-sobre-la-solidaridad-en-la-congregacion\/","title":{"rendered":"DE UN MISMO PENSAR Y DE UN MISMO SENTIR (Hechos 4, 32) Reflexi\u00f3n sobre la solidaridad en la Congregaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #008080; font-size: large;\"><b>Communicanda IV &#8211; 1997-2003<\/b><\/span><\/p>\n<p><strong><em><br \/>\nCOMMUNICANDA IV<br \/>\n<\/em><\/strong>Nr. Prot. 0000 &nbsp;292\/01<br \/>\n31 de marzo de 2002<br \/>\nResurrecci\u00f3n del Se\u00f1or<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos cohermanos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me complace ofrecer a la Congregaci\u00f3n esta primera <em>Communicanda<\/em> del nuevo milenio y pedirles que se unan a mi reflexi\u00f3n sobre un signo de esperanza que percibo en ella. Puesto que, ciertamente, existen diversos motivos para mirar el futuro con confianza, en esta carta me fijar\u00e9 solamente en uno que expongo a su consideraci\u00f3n: veo un creciente esp\u00edritu de solidaridad en la Congregaci\u00f3n; es decir, una creciente unanimidad en el pensar y en el sentir as\u00ed como un fortalecimiento de los v\u00ednculos que unen a la familia Redentorista global y que nos llevan a una acci\u00f3n misionera m\u00e1s eficaz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00bfPor qu\u00e9 escribo esta carta?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta solidaridad es, a la vez, el resultado de la renovaci\u00f3n que ha tenido lugar en la Congregaci\u00f3n durante los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os y fruto tambi\u00e9n de las fuerzas de globalizaci\u00f3n que est\u00e1n conformando nuestro mundo. Pienso que debemos reconocer los positivos desarrollos actualmente presentes en la vida de nuestra Congregaci\u00f3n, y mirar juntos el futuro en un esfuerzo por discernir lo que Dios quiere de nuestro Instituto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una reflexi\u00f3n sobre la solidaridad debe interesarnos, adem\u00e1s, para continuar trabajando en el tema de este sexenio. Nos ayuda nuestra espiritualidad a contestar las \u201cb\u00e1sicas y, a menudo, inquietantes preguntas: <em>\u00bfQui\u00e9nes somos?<\/em> <em>\u00bfPara qu\u00e9 existimos? \u00bfC\u00f3mo debemos vivir?\u201d <\/em>(<em>Communicanda<\/em> 2, de enero de 1999, n. 8). Pienso tambi\u00e9n que una reflexi\u00f3n sobre la solidaridad nos llevar\u00e1 a cuestionarnos \u00bfc\u00f3mo nos relacionamos mutuamente dentro de la Congregaci\u00f3n? y \u00bfc\u00f3mo reac-cionamos, teni\u00e9ndonos mutuamente en cuenta, ante los acontecimientos de nue-stro mundo? O a hacernos preguntas como \u00e9stas otras: \u201c\u00bfHemos sido llamados a una congregaci\u00f3n internacional o a una federaci\u00f3n de (vice)provincias?\u201d o \u201c\u00bfNos sentimos inc\u00f3modos ante un modelo de econom\u00eda global que divide y fomenta la discriminaci\u00f3n en nuestro mundo?\u201d Todas estas preguntas son de orden espiritual. Nos invitan a reflexionar sobre lo que somos, sobre aquello que valoramos y sobre la forma en que debemos vivir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, veo esta carta en conexi\u00f3n con un proyecto decisivo y ya en marcha dentro de la Congregaci\u00f3n: la preparaci\u00f3n del pr\u00f3ximo Cap\u00edtulo General. Espero que esta <em>Communicanda<\/em> contribuya a la reflexi\u00f3n con la que se va preparando la Congregaci\u00f3n para un momento excepcional de solidaridad: el XXIII Cap\u00edtulo General que se celebrar\u00e1 en 2003.<\/p>\n<p><strong>La preparaci\u00f3n de este texto<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Las reuniones Regionales a mitad de sexenio<\/strong><\/p>\n<p>Perm\u00edtanme decirles algo de c\u00f3mo se gest\u00f3 esta carta. En 1999, el Consejo General prepar\u00f3 la agenda para las seis reuniones Regionales de la Congregaci\u00f3n que tendr\u00edan lugar a mitad de este sexenio. En un periodo de doce mes, de enero de 2000 a enero de 2001, los superiores mayores de todas las regiones se reunieron con los miembros del Consejo General; primero, en Madagascar, despu\u00e9s en Estados Unidos, Brasil, Filipinas, Italia y Polonia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Consejo General, siguiendo la recomendaci\u00f3n del \u00faltimo Cap\u00edtulo General, pidi\u00f3 a los superiores mayores que abordaran los mismos temas en todos los encuentros regionales. En el programa se inclu\u00edan el tema del sexenio sobre la espiritualidad, la vocaci\u00f3n de Hermano en la Congregaci\u00f3n y los temas que ten\u00edan que ver con la preparaci\u00f3n del pr\u00f3ximo Cap\u00edtulo General. Se dedic\u00f3 tambi\u00e9n un tiempo a temas de inter\u00e9s particular de cada Regi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de estos temas, yo personalmente present\u00e9 la solidaridad como un especial signo de esperanza que veo en la Congregaci\u00f3n y que, previamente, ya hab\u00eda tenido oportunidad de discutir con los superiores mayores en cuanto \u201csigno de los tiempos\u201d. Incluso entonces pensaba en la posibilidad de publicar el mensaje en forma de <em>Communicanda<\/em> para comprometer en su reflexi\u00f3n a todos los cohermanos. En cada uno de los seis encuentros regionales se present\u00f3 un mismo boceto del texto y los superiores aportaron sugerencias muy \u00fatiles. Con entusiasmo, estuvieron de acuerdo en continuar con el estudio del tema de la solidaridad y me animaron a que se publicara una <em>Communicanda<\/em> sobre el mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Reflexi\u00f3n de la Uni\u00f3n de Superiores Generales<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia finales del a\u00f1o 2000, juntamente con otros superiores generales de religio-sos varones, particip\u00e9 en una reflexi\u00f3n sobre el futuro de la vida consagrada en un mundo globalizado. Fue con ocasi\u00f3n de la reuni\u00f3n que semestralmente celebra la <em>Uni\u00f3n de Superiores Generales<\/em> (22-25 de noviembre de 2000) y en la que estudiamos un documento de trabajo preparado por la comisi\u00f3n teol\u00f3gica internacional de la <em>Uni\u00f3n<\/em>. A primera vista, dir\u00edase que fuera necesario un diccionario teol\u00f3gico para entenderlo. El documento se titulaba \u201cDesde el interior de la Globalizaci\u00f3n: hacia una comuni\u00f3n descentralizada e intercultural. Implicaciones eclesiol\u00f3gicas para la administraci\u00f3n de nuestros Institutos\u201d (publicado el 8 de diciembre de 2000). Representaba el fruto de tres a\u00f1os de di\u00e1logo entre los te\u00f3logos y los superiores generales sobre los r\u00e1pidos cambios de horizonte en que la vida consagrada se mueve hoy d\u00eda. El texto ofrece una valiosa perspectiva desde la que situar temas como el de la inculturaci\u00f3n del carisma y el de la descentralizaci\u00f3n en un contexto de fen\u00f3menos sociol\u00f3gicos, culturales y econ\u00f3micos nuevos. El debate, al menos, me convenci\u00f3 de que la mayor\u00eda de los responsables de las \u00f3rdenes y congregaciones internacionales tratan de hacer frente a temas tales como \u00e9ste: \u201c\u00bfDe qu\u00e9 forma pensar globalmente y actuar localmente?\u201d<\/p>\n<p><strong>El mundo en el 2002<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los informativos que hablan de lo que ocurre alrededor del mundo, nos llevan a muchos a pensar en lo estrechamente relacionados que se encuentran entre s\u00ed, por un tipo de v\u00ednculos absolutamente nuevos, todos los pueblos de la tierra. Sin que importe la riqueza ni el poder que se posea, ning\u00fan estado puede pretender vivir en paz si permanece en total aislamiento. La prosperidad de un pa\u00eds puede construirse sobre la miseria de otros muchos. Decisiones tomadas o ignoradas en una naci\u00f3n tienen un serio impacto en tierras lejanas. Las consecuencias pueden ser terribles si no acertamos a globalizar la solidaridad entre los ciudadanos del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Un motivo para la esperanza<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Han pasado dos a\u00f1os desde que el primer esbozo de esta carta fuera discutido en la primera reuni\u00f3n Regional, en enero de 2000. Desde entonces, muchos acontecimientos han ido sucedi\u00e9ndose en el mundo y, algunos de ellos, puede que hayan engendrado en nosotros una duda real y un presagio nada halag\u00fce\u00f1o sobre nue-stro futuro como misioneros y, por supuesto, tambi\u00e9n como ciudadanos del mundo. A\u00fan as\u00ed, la preocupaci\u00f3n central de este mensaje sigue siendo la esperanza y el esfuerzo por exponer los motivos de esperanza que nos acompa\u00f1an \u2013 tarea nada f\u00e1cil como hicimos notar en la primera <em>Communicanda<\/em> de este sexenio (<em>Communicanda<\/em> 1, 25 de febrero de 1998, n. 17). \u00bfC\u00f3mo atrevernos hoy a esperar? Con el Ap\u00f3stol de las gentes, los misioneros Redentoristas contin\u00faan trabajando y esforz\u00e1ndose porque \u201ctenemos puesta la esperanza en Dios vivo, que es el Salvador de todas las gentes, principalmente de los creyentes\u201d (1 Tim. 4, 10). La raz\u00f3n por la que no nos arredramos ante las dificultades o las decepciones es porque estamos firmemente arraigados en la convicci\u00f3n de que hemos recibido una Misi\u00f3n y de que su Dador es digno de confianza, Dios, que, en Jesucristo, \u00e9l mismo se ha unido a nosotros para siempre. \u00bfPuede darse un acto m\u00e1s dram\u00e1tico de solidaridad que nuestra redenci\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuanto m\u00e1s profundizamos en la Misi\u00f3n concreta que se le ha encomendado a nuestra Congregaci\u00f3n, m\u00e1s hondos son los deseos de muchos cohermanos de trabajar juntos. Estos deseos se traducen en una forma de vida que podemos llamar solidaridad: unanimidad en los objetivos y en el mutuo entendimiento dentro de la global familia Redentorista que conduce a una m\u00e1s eficaz acci\u00f3n misionera. \u00bfEn qu\u00e9 percibo yo este esp\u00edritu que, de hecho, se da ya entre nosotros?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Signos de solidaridad<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor\u00eda de los Redentoristas quiere saber lo que pasa en nuestra Congrega-ci\u00f3n en los diversos pa\u00edses en los que vivimos y trabajamos. Los miembros del Consejo General coinciden en que uno de los momentos culminantes de toda visita es cuando, en cada comunidad local, discutimos sobre la situaci\u00f3n actual de nuestra misi\u00f3n global. Casi sin excepci\u00f3n, los cohermanos est\u00e1n \u00e1vidos de o\u00edr, de for-ma detallada, el relato de las luces y las sombras que existen hoy en la Congregaci\u00f3n. La posibilidad de compartir esta informaci\u00f3n se da tambi\u00e9n por otras v\u00edas como: las reuniones internacionales, los boletines informativos publicados por el departamento de Comunicaciones, las cada vez m\u00e1s frecuentes visitas entre las distintas (vice)provincias y a trav\u00e9s de la comunicaci\u00f3n que permite Internet. Todo esto contribuye a aumentar el conocimiento de los esfuerzos que realizan los cohermanos en situaciones enormemente diferentes entre s\u00ed, y tambi\u00e9n a que dismi-nuya la aparente indiferencia o la falta de entendimiento que, a veces, existi\u00f3 entre provincias y regiones, principalmente porque nosotros, Redentoristas, sencillamente sab\u00edamos poco los unos de los otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La solidaridad es m\u00e1s que el simple inter\u00e9s o el conocimiento de la situaci\u00f3n de los dem\u00e1s. El mutuo conocimiento debe traducirse en acci\u00f3n concreta. Me complace se\u00f1alar algunos \u201chechos\u201d de nuestra hermandad a nivel internacional. Es digno de menci\u00f3n el hecho de que muchas de nuestras m\u00e1s recientes misiones <em>ad gentes<\/em> se han proyectado y sostenido con la colaboraci\u00f3n de diversas unidades de la Congregaci\u00f3n. Nuestra presencia misionera en Nigeria, Siberia, Corea y Bolivia son ejemplos de esta colaboraci\u00f3n. Cuando visit\u00e9 Corea en 1999, el Arzobispo de Se\u00fal me hizo la observaci\u00f3n de que el \u00e9xito que estaban obteniendo los Redentoristas a la hora de atraer nuevos miembros se deb\u00eda al hecho de que d\u00e1bamos a los j\u00f3venes la imagen de una comunidad de \u201crostro internacional\u201d; es decir, una comunidad de hermanos procedentes de diferentes naciones y culturas a los que, efectivamente, un\u00eda el amor mutuo y el celo misionero. La misi\u00f3n de Corea empez\u00f3 como una expresi\u00f3n de solidaridad entre las unidades de Asia y Ocean\u00eda, muchas de las cuales contribuyeron con fondos y personal a que se llevara nuestro carisma a dicha naci\u00f3n. Me siento feliz al ver c\u00f3mo este esp\u00edritu fundador contin\u00faa a\u00fan. Hoy, los Redentoristas coreanos, tailandeses y filipinos viven y trabajan juntos dando, con ello, al pueblo coreano un vigoroso mensaje de hermandad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Evidentemente, tambi\u00e9n en muchas otras unidades existe una larga tradici\u00f3n de Redentoristas de diversas nacionalidades que dan claro testimonio de comuni\u00f3n entre pueblos, razas y culturas diferentes; un testimonio que es tanto m\u00e1s significativo cuanto se da en un tiempo caracterizado por la globalizaci\u00f3n de los problemas y por el retorno de los \u00eddolos del nacionalismo exagerado, el racismo y la xenofobia (cf. <em>Vita Consecrata, 51). <\/em>Entre las muchas familias religiosas de la Iglesia, esta clase de testimonio es la mejor contribuci\u00f3n que pueden hacer las congregaciones internacionales como la nuestra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los \u00faltimos a\u00f1os han sido testigos de nuevas experiencias de solidaridad en la formaci\u00f3n de los misioneros Redentoristas. Esta cooperaci\u00f3n puede encontrarse tanto al nivel de la formaci\u00f3n inicial como en el de la responsabilidad compartida al confeccionar programas conjuntos de formaci\u00f3n continua o permanente. Algunas unidades trabajan conjuntamente en una etapa concreta de la formaci\u00f3n, como es el noviciado compartido, mientras otras unidades dan la bienvenida en sus propios programas a los candidatos de otras (vice)provincias. Algunas Regiones patrocinan programas para la formaci\u00f3n continua de los Redentoristas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunas unidades est\u00e1n deseosas de compartir la abundancia que tienen de miem-bros j\u00f3venes a fin de apoyar el ministerio de (vice)provincias envejecidas, haciendo as\u00ed posible llevar a cabo iniciativas totalmente nuevas. Se comparten tambi\u00e9n recursos econ\u00f3micos entre los Redentoristas. Sin duda alguna, contin\u00faan d\u00e1ndose a\u00fan en la Congregaci\u00f3n dram\u00e1ticas diferencias en el estilo y nivel de vida al persistir en ella todav\u00eda est\u00e1ndares muy distintos en este sentido, pero no podemos ignorar la encomiable generosidad que practica un buen n\u00famero de unidades con mayores recursos econ\u00f3micos. Algunas de estas unidades contribuyen regularmente al Fondo de Solidaridad y ayudan tambi\u00e9n, de forma discreta, a sus hermanos Redentoristas en tierras lejanas. Siempre que el Consejo General ha pedido a estas unidades ayuda para una provincia o vice-provincia en dificultades econ\u00f3micas, la respuesta, casi siempre, ha sido positiva y magn\u00e1nima. Muchas (vice)provincias han hecho generosas aportaciones a proyectos tales como la reestructuraci\u00f3n de la casa general, la Academia Alfonsiana y, m\u00e1s recientemente, un considerable esfuerzo por aumentar el patrimonio del Gobierno General (cf. XXII Cap\u00edtulo General, postulado 9.5). Sin embargo, a\u00fan necesitamos descubrir medios eficaces para llevar a cabo la llamada \u201csolidaridad mediante la ayuda al desarrollo\u201d pedida por el \u00faltimo Cap\u00edtulo General (Postulado 9.7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Un tr\u00edptico de los Hechos de los Ap\u00f3stoles<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Palabra de Dios nos muestra que la solidaridad es una cualidad esencial a la vida apost\u00f3lica. Podemos encontrar una rica fuente de reflexi\u00f3n en los Hechos de los Ap\u00f3stoles, sobre todo en la descripci\u00f3n que hacen de la comunidad apost\u00f3lica. Perm\u00edtanme proponer tres escenas de los Hechos, como en una especie de tr\u00edptico, que sirva para nuestra meditaci\u00f3n. En el panel izquierdo ver\u00edamos a los Ap\u00f3stoles y a Mar\u00eda en oraci\u00f3n (Hechos 1, 12-14), en el panel central se representar\u00eda la venida del Esp\u00edritu en Pentecost\u00e9s (2, 1ss) y, finalmente, en el panel derecho se reflejar\u00eda la vida en com\u00fan de los primeros Cristianos (4, 32-35). \u00bfQu\u00e9 podemos observar en estas tres im\u00e1genes?<\/p>\n<p><strong>La solidaridad en la oraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer panel revela la importancia de la oraci\u00f3n en la comunidad apost\u00f3lica. La Misi\u00f3n que los ap\u00f3stoles van a emprender no es algo que se han inventado ellos; Jes\u00fas les dice: \u201cRecibir\u00e9is la fuerza del Esp\u00edritu Santo, que vendr\u00e1 sobre vosotros, y ser\u00e9is mis testigos en Jerusal\u00e9n, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra\u201d (Hechos 1, 8). Desde el principio, la Misi\u00f3n de los ap\u00f3stoles es internacional e intercultural. La Misi\u00f3n es m\u00e1s grande que ellos mismos. Deben, por lo mismo, estar atentos y esperar la venida del Esp\u00edritu, el don de su Se\u00f1or Resucitado, que les dar\u00e1 poder y los \u201cguiar\u00e1 hasta la verdad plena\u201d (cf. Jn 16, 13). Junto con la Madre del Se\u00f1or y otras mujeres, los Ap\u00f3stoles eran \u201cconstantes en la oraci\u00f3n\u201d (Hechos 1, 14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera experiencia de solidaridad entre los disc\u00edpulos es la oraci\u00f3n. \u00bfCabe imaginar una comunidad verdaderamente apost\u00f3lica en la que la oraci\u00f3n est\u00e9 ausente o sea solamente una rutina? Sin la oraci\u00f3n constante nos arriesgamos a reducir la Misi\u00f3n a peque\u00f1as actividades que se corresponden exclusivamente con lo que queremos hacer o con lo que pensamos que podemos hacer. \u00bfHasta qu\u00e9 punto dependemos del don del Esp\u00edritu para cerciorarnos d\u00f3nde debemos dar testimonio del Se\u00f1or Resucitado y poder realizar, as\u00ed, nuestra misi\u00f3n? \u00bfNos acompa\u00f1a Mar\u00eda en nuestra oraci\u00f3n? \u00bfEst\u00e1 abierta nuestra oraci\u00f3n comunitaria a otros disc\u00edpulos, a nuestros colaboradores?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La solidaridad en la Misi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El panel central del tr\u00edptico muestra el d\u00eda de Pentecost\u00e9s, cuando el viento y el fuego del Esp\u00edritu Santo impulsan a los disc\u00edpulos, apocados en la seguridad del cen\u00e1culo, a abrazar una misi\u00f3n universal. Los ap\u00f3stoles hablan un lenguaje que puede ser entendido por todos y, desde los mismos comienzos, est\u00e1 claro que la Iglesia no es un bien de dominio privado, de una sola raza o naci\u00f3n. M\u00e1s bien, el Esp\u00edritu Santo \u201cglobaliza\u201d el Evangelio y, a trav\u00e9s de los ap\u00f3stoles, pone la salvaci\u00f3n al alcance de todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una enorme diversidad de situaciones sociales, econ\u00f3micas, pol\u00edticas y eclesiales conforman la realidad de la Congregaci\u00f3n hoy d\u00eda. \u00bfEs razonable promover una especie de \u201ccultura\u201d Redentorista en medio de tal diversidad? Yo creo que es posible y que, de hecho, pueden descubrirse las caracter\u00edsticas comunes que se dan en la vida de los Redentoristas del mundo entero. En el anterior sexenio, el Padre Lasso se\u00f1al\u00f3 algunas de estas caracter\u00edsticas en su segunda <em>Communicanda<\/em>, <em>Unidad en la Diversidad<\/em> (14 de enero de 1994; cfr. especialmente los nn. 32-36). La fuente de esta unidad es el Esp\u00edritu, el mismo que une a la multitud de las gentes que oyen el Evangelio predicado el d\u00eda de Pentecost\u00e9s (Hechos 2, 7-12). El texto, sin embargo, no sugiere que todas estas personas sacrificaran su cultura en el momento del bautismo. Las diferentes razas y lenguas de las primitivas comunidades cristianas revelan, m\u00e1s bien, una fuerza de unidad que las conecta entre s\u00ed y las enriquece: el Esp\u00edritu Santo. Este mismo Esp\u00edritu ayuda a los miembros de nuestra Congregaci\u00f3n a ser \u201cde un mismo pensar y de un mismo sentir\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Solidaridad en lo que se posee<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tercer y \u00faltimo panel del tr\u00edptico representa la descripci\u00f3n id\u00edlica de la primitiva comunidad cristiana donde todos los miembros comparten sus posesiones y permanecen unidos en la oraci\u00f3n, en la asidua escucha de la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles y en la fracci\u00f3n del pan (Hechos 2, 42-47; 4, 32-35). Debemos reconocer que la descripci\u00f3n que se hace de la unidad que disfruta la comunidad de Jerusal\u00e9n puede ser tambi\u00e9n un tanto rom\u00e1ntica y que el libro de los Hechos es bastante honesto al recordar los momentos m\u00e1s dolorosos cuando la comunidad se encuentra dividida por sectores \u00e9tnicos (cf. Hechos 6, 1ss) o cuando Pedro y Pablo se enfrentan al comienzo del Concilio de Jerusal\u00e9n (Hechos 15, 1) y, m\u00e1s tarde, en Antioquia (Gal 2, 11-14). Tales incomprensiones no contradicen la verdad de que la comunidad disfrut\u00f3 de una notable unidad, claramente atribuible a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primitiva comunidad pudo compartir lo que ten\u00edan porque eran \u201cde un mismo pensar y de un mismo sentir\u201d (Hechos 4, 32). Los miembros no fueron forzados a ser generosos, sino que lo hicieron libremente porque ten\u00edan unanimidad de objetivos (\u201cun mismo pensar\u201d) y uni\u00f3n de corazones (\u201cun mismo sentir\u201d). Esta unidad, realizada por el Esp\u00edritu Santo, produjo una caridad que fue suficiente para satisfacer las necesidades de la comunidad (Hechos 4, 34). Esta solidaridad efectiva no es simplemente un imperativo moral. Los ap\u00f3stoles oraron mientras esperaban (cen\u00e1culo) y se les dio el Esp\u00edritu y \u00e9ste les condujo a su Misi\u00f3n (Pentecost\u00e9s). El entregar sus bienes y sus mismas vidas es una respuesta necesaria a los dones del Esp\u00edritu y est\u00e1 \u00edntimamente ligada a la Misi\u00f3n apost\u00f3lica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfNo es cierto que cuanto m\u00e1s permitamos al Esp\u00edritu hacer que seamos \u201cde un mismo pensar y de un mismo sentir\u201d tanto m\u00e1s estaremos deseosos de compartir lo que tenemos? A pesar de las enormes diferencias de situaciones culturales en que se encuentra la Congregaci\u00f3n hoy d\u00eda, el Esp\u00edritu nos ofrece un est\u00edmulo para la unidad. Es la com\u00fan vocaci\u00f3n que todos nosotros compartimos: \u201cseguir el ejemplo de Cristo por medio de la vida apost\u00f3lica, que comprende a la vez la vida de especial consagraci\u00f3n a Dios y la actividad misionera\u201d (Constituci\u00f3n 1). La aceptaci\u00f3n de este principio fundamental de unidad, cuyo valor pondr\u00e1n de manifiesto y matizar\u00e1n las dem\u00e1s Constituciones y Estatutos, hace que la verdadera solidaridad sea posible entre los Redentoristas.<\/p>\n<p><strong>Orientaciones para el futuro<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La efusi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo y la predicaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles inducen a las muchedumbres en las calles de Jerusal\u00e9n a una pregunta: \u201c\u00bfQu\u00e9 debemos hacer, hermanos?\u201d (Hechos 2, 37). Lo r\u00e1pidamente que cambia la faz de nuestro mundo, el mismo mundo donde debemos proclamar el Evangelio, debe llevarnos a hacernos unos a otros la misma pregunta: \u201cHermanos, \u00bfqu\u00e9 debemos hacer?\u201d Si la respuesta es: \u201charemos lo que siempre hemos hecho\u201d, nos estaremos equivocando de forma tr\u00e1gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Solidaridad dentro de la (Vice)Provincia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El desaf\u00edo consiste en globalizar la solidaridad dentro de la Congregaci\u00f3n en funci\u00f3n de nuestra Misi\u00f3n mundial. Cuando en las reuniones Regionales de 2000-2001 compart\u00ed el primer boceto de este texto, un buen n\u00famero de superiores mayores me pidi\u00f3, sin embargo, que no pensara en la solidaridad solamente en t\u00e9rminos mundiales; la unanimidad en el pensar y en el sentir debe caracterizar la vida de los Redentoristas tambi\u00e9n dentro de cada provincia y viceprovincia. Desgraciadamente, hay unidades donde el di\u00e1logo y el discernimiento no forman parte de la vida de la Congregaci\u00f3n. En estos casos, generalmente, falta en ellas una visi\u00f3n compartida sobre el futuro y el sentido de corresponsabilidad que son un principio esencial de nuestro gobierno (Const. 92). El resultado es la fragmentaci\u00f3n de la (vice)provincia juntamente con un estancamiento en el celo misionero. \u00bfEs l\u00f3gico esperar que se tenga sentido de solidaridad con los Redentoristas que trabajan en otras unidades si nosotros mismos, en la pr\u00e1ctica, sentimos poca responsabilidad por el futuro de nuestra (Vice)Provincia?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Solidaridad en la formaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existe una creciente necesidad de mayor colaboraci\u00f3n en la formaci\u00f3n inicial de los misioneros Redentoristas. Como ya he hecho notar antes, la colaboraci\u00f3n en esta \u00e1rea ha crecido entre algunas (vice)provincias. Esto se ha evidenciado en un reparto de responsabilidades entre las diferentes unidades al compartir una misma casa o programa de formaci\u00f3n. Pienso que necesitamos avanzar todav\u00eda m\u00e1s en esta direcci\u00f3n. El \u00faltimo Cap\u00edtulo General reconoci\u00f3 la necesidad de ofrecer a los directores de formaci\u00f3n una preparaci\u00f3n adecuada (Orientaciones, 5.2), ofrecer cursos sobre nuestra historia y espiritualidad (Ibid., 5.3) y de que se d\u00e9 especial atenci\u00f3n a la etapa de transici\u00f3n de la formaci\u00f3n inicial a las comunidades apost\u00f3li-cas (5.6), as\u00ed como que se estimulen los encuentros interprovinciales de formadores y el intercambio del personal acad\u00e9mico (5.5). Estas expectativas exigen una mayor colaboraci\u00f3n entre las (vice)provincias as\u00ed como la ayuda del Gobierno General.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La formaci\u00f3n inicial de los Redentoristas comporta otros desaf\u00edos que pueden afrontarse mejor mediante alguna forma de solidaridad. Por ejemplo, algunas unidades cargan con el peso de llevar adelante un gran n\u00famero de futuros Redentoristas mientras otras muchas (vice)provincias tienen tan s\u00f3lo un pu\u00f1ado de candidatos. Ambas situaciones me preocupan, pero particularmente la \u00faltima. \u00bfEs normal continuar con un programa de formaci\u00f3n en el que los estudiantes tienen un contacto muy limitado con otros Redentoristas de su misma edad? Y no olvidemos el fen\u00f3meno de inmigrantes y refugiados que est\u00e1n creando sociedades multiculturales, frecuentemente en situaci\u00f3n de grandes urgencias pastorales. En un mundo donde una de cada cuarenta y cinco personas es refugiado o inmigrante, hay necesidad urgente de misioneros que puedan ejercitar su ministerio en circunstancias culturales diferentes a aquellas en que nacieron. El programa de forma-ci\u00f3n inicial debe preparar a nuestros j\u00f3venes para estas nuevas situaciones. Creo que el futuro de la Congregaci\u00f3n estar\u00e1 m\u00e1s garantizado si somos capaces de encontrar nuevas formas de colaboraci\u00f3n en la primera formaci\u00f3n de los misioneros Redentoristas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Estructuras de la Congregaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estoy convencido de que la Misi\u00f3n de la Congregaci\u00f3n requerir\u00e1 en el futuro que descubramos nuevas estructuras internas. Mientras el actual sistema de provincias, vice-provincias y regiones nos ha servido muy bien durante, aproximadamente, siglo y medio, me pregunto si estas mismas estructuras ser\u00e1n adecuadas para el futuro. \u00bfNo deberemos descubrir nuevos modelos de gobierno que refuercen nuestra movilidad y flexibilidad? Hoy d\u00eda, se dan ciertamente casos en la Congregaci\u00f3n en los que el mantenimiento de una estructura existente, como una provincia o viceprovincia, exige un tremendo coste en personal y en recursos materiales. \u00bfNo podr\u00edamos imaginar una forma diferente de organizar el Gobierno General a fin de que sirviera mejor a la unidad y a la pluralidad de la Congregaci\u00f3n? Aparte ya del sistema de provincias, \u00bfno necesitamos alguna forma de estructura intermedia que coordine el trabajo misionero de los Redentoristas en una misma \u00e1rea geogr\u00e1fica? Una unidad de objetivos juntamente con la simpat\u00eda hacia los Redentoristas que viven fuera de los l\u00edmites de la propia unidad particular nos ayudar\u00e1 a descubrir nuevas estructuras que sostendr\u00e1n nuestra Misi\u00f3n en el vig\u00e9simo primer siglo.<\/p>\n<p><strong>Las Prioridades Regionales<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las unidades de algunas Regiones han comenzado ya a mirar m\u00e1s all\u00e1 de sus propios l\u00edmites individuales para reconocer el valor de un determinado apostolado que responde a una situaci\u00f3n de urgencia pastoral y que s\u00f3lo podr\u00e1 abordarse si varias (vice)provincias trabajan juntas. Estas unidades empiezan a hacer frente a prioridades Regionales mediante cohermanos de la Regi\u00f3n que se comprometen a llevar a cabo trabajos pastorales que, originariamente, formaban parte del proyecto de una sola unidad, o bien a colaborar en una iniciativa completamente nueva de la Regi\u00f3n. Los responsables de las (vice)provincias de Am\u00e9rica del Norte y de Europa Norte ya han empezado a dialogar sobre la viabilidad de prioridades conjuntas de sus respectivas Regiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Comunidades Internacionales<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00faltimo Cap\u00edtulo General expres\u00f3 su apoyo al establecimiento de comunidades internacionales de Redentoristas al servicio de nuestra Misi\u00f3n (XXII Cap\u00edtulo General, postulado 3.2). Aunque no se trate de una panacea o soluci\u00f3n universal a problemas tales como el envejecimiento de las provincias que tienen pocas vocaciones, creo firmemente que las comunidades internacionales son una potente expresi\u00f3n de nuestro carisma en un mundo de globalizaci\u00f3n. \u00bfNo deber\u00edamos buscar nuevas formas de solidaridad, incluyendo las comunidades internacionales, a fin de predicar el Evangelio a comunidades hispanas y asi\u00e1ticas en Am\u00e9rica del Norte? \u00bfPodemos garantizar que nuestro carisma contribuir\u00e1 a la nueva evangelizaci\u00f3n de Europa? La vida en una comunidad internacional no siempre est\u00e1 exenta de dificultades, pero puede ser muy enriquecedora. Yo lo s\u00e9. Tengo el privilegio de vivir en una.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La nueva situaci\u00f3n del mundo y de nuestra Iglesia invita a todos los Redentoristas a mirar m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras de las propias unidades individuales y a considerar las m\u00e1s vastas urgencias de nuestra Misi\u00f3n. Creo que existen ya en la Congregaci\u00f3n ejemplos prometedores de solidaridad y que \u00e9stos son una base para futuros esfuerzos. Nuestra confianza est\u00e1 en el Esp\u00edritu de Cristo que nos permite \u201cclamar <em>Abba<\/em>\u201d a quien contin\u00faa envi\u00e1ndonos a predicar la Buena Nueva y que nos hace sabedores de la necesidad que tenemos unos de otros para llevar a cabo la Misi\u00f3n que nos ha confiado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la imagen ante nuestros ojos de Mar\u00eda y los Ap\u00f3stoles en el cen\u00e1culo, les invito a profundizar en nuestra solidaridad en la oraci\u00f3n, en tanto confiamos que el Se\u00f1or nos abrir\u00e1 a\u00fan m\u00e1s al trabajo del Esp\u00edritu de manera que podamos ser de \u201cun mismo pensar y de un mismo sentir\u201d, de palabra y de obra, para el bien de nuestra Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>En nombre del Consejo General,<\/p>\n<p>Joseph W. Tobin, C.Ss.R.<br \/>\nSuperior General<\/p>\n<p><em>(El texto original es el ingl\u00e9s.)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Communicanda IV &#8211; 1997-2003 COMMUNICANDA IV Nr. 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