{"id":21873,"date":"2023-09-15T11:22:04","date_gmt":"2023-09-15T09:22:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/?p=21873"},"modified":"2023-09-15T19:36:37","modified_gmt":"2023-09-15T17:36:37","slug":"mensaje-de-apertura-y-meditacion-para-la-tercera-fase-del-xxvi-capitulo-general-en-polonia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/2023\/09\/mensaje-de-apertura-y-meditacion-para-la-tercera-fase-del-xxvi-capitulo-general-en-polonia\/","title":{"rendered":"Mensaje de apertura y meditaci\u00f3n para la tercera fase del XXVI Cap\u00edtulo General en Polonia"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><em>Misioneros de la Esperanza tras las huellas del Redentor<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>A\u00f1o dedicado a la vida comunitaria<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Const. 21-75; EG 026-049; Lc 6,12-16<\/p>\n\n\n\n<p>Estimados Cohermanos y laicos asociados a nuestra misi\u00f3n,<\/p>\n\n\n\n<ol type=\"1\"><li>Hoy comenzamos la tercera fase del Cap\u00edtulo General, el modo redentorista de celebrar la sinodalidad en nuestra Congregaci\u00f3n. Me gustar\u00eda recordar la finalidad de esta fase: \u201cA nivel de Conferencia, la Fase de implementaci\u00f3n tendr\u00e1 lugar no m\u00e1s tarde de transcurridos doce meses despu\u00e9s de la Fase Can\u00f3nica del Cap\u00edtulo General. (DC, 809). El cometido principal de la Fase de implementaci\u00f3n ser\u00e1 el de la comunicaci\u00f3n del mensaje y de la orientaci\u00f3n establecida por la Fase Can\u00f3nica del Cap\u00edtulo General en orden a la misi\u00f3n de la Congregaci\u00f3n dentro de la Conferencia. Pueden organizarse determinados eventos que sean oportunos como talleres, retiros, etc., a fin de facilitar dicha ejecuci\u00f3n (DC, 810)\u201d. Por tanto, no es el momento de discutir las decisiones o las razones por las que \u00e9stas se tomaron, sino de estudiar la mejor manera de llevarlas a la pr\u00e1ctica seg\u00fan nuestro Carisma.<\/li><li>De esta manera, <em>estamos en Cap\u00edtulo, discerniendo juntos para escuchar el Esp\u00edritu, encontrar la voluntad de Dios y la mejor forma de aplicar las decisiones, que nos lleven a animar nuestra vida apost\u00f3lica en la Congregaci\u00f3n. Tenemos una misi\u00f3n importante: animar, alentar, indicar caminos e implicar a los Cohermanos en las decisiones capitulares. Los Cap\u00edtulos y las Asambleas Generales y (vice)Provinciales son \u00f3rganos importantes dentro de la vida consagrada. Con todas sus limitaciones, tratan de escuchar y discernir como una sola unidad<\/em>. Quiz\u00e1s las decisiones que tom\u00f3 el Cap\u00edtulo no fueron las que esper\u00e1bamos, pero ese fue el legado de la fase can\u00f3nica. Ahora, en esp\u00edritu de colegialidad, debemos emplear nuestras mejores energ\u00edas y creatividad para ponerlas en pr\u00e1ctica en el contexto de la Conferencia y salir de aqu\u00ed con un Plan Estrat\u00e9gico sencillo, audaz y eficaz.<\/li><li>Iniciando esta tercera fase quisiera proponer el texto de Pentecost\u00e9s (Hechos 2, 1-14) para nuestra reflexi\u00f3n. \u00a1Lo que estamos celebrando es un Pentecost\u00e9s para nosotros! Si no lo creemos as\u00ed, estaremos siguiendo un mero protocolo can\u00f3nico que se vuelve vac\u00edo con el tiempo y no resuena en el coraz\u00f3n de los Cohermanos y mucho menos en el de nuestros laicos. Si hacemos de este momento un tiempo en el que el Esp\u00edritu se abre y habla a nuestros corazones y mentes y nos provoca a abrazar el futuro con esperanza, podremos hacer nuevas todas las cosas (cf. Ap 21,5). \u00a1El Esp\u00edritu Santo nos sorprende!<\/li><li>El texto de los Hechos de los Ap\u00f3stoles dice: \u201cCuando termin\u00f3 el d\u00eda de Pentecost\u00e9s, estaban todos reunidos en un mismo lugar\u201d. Decir \u201cen un mismo lugar\u201d puede significar diferentes cosas, tales como: comunidad, comuni\u00f3n, protecci\u00f3n, clausura, estaticidad y falta de dinamismo. A partir de la muerte de Jes\u00fas, conocemos las crisis de los disc\u00edpulos y de la comunidad: crisis de proyecto, crisis en la reelaboraci\u00f3n del proyecto de Jes\u00fas hasta llegar a una comprensi\u00f3n profunda de lo que signific\u00f3 su vida, muerte y resurrecci\u00f3n. La comunidad discipular vivi\u00f3 la crisis de la liminalidad y pas\u00f3 por el tamiz del tiempo para elaborar su identidad y desde ah\u00ed dar pasos hacia el futuro. <em>\u00bfCu\u00e1les son nuestras crisis personales? \u00bfCu\u00e1les son nuestras crisis provinciales? \u00bfCu\u00e1les son nuestras crisis como Congregaci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 nos pone en crisis? \u00bfQu\u00e9 nos asusta del futuro?<\/em> Sin embargo, la crisis es la posibilidad que tenemos de reconstruirnos. Si estamos aqu\u00ed es porque hemos pasado por la crisis de la expulsi\u00f3n del seno materno. Si la crisis nos purifica, el estancamiento es lo que nos sepulta, porque no nos hace ni fr\u00edos ni calientes (cf. Ap 3, 15-16). <em>El marasmo es el ataque lento y degenerativo a nuestra creatividad y a nuestra capacidad de pensar en el futuro. Endurece el coraz\u00f3n y mata el alma. Como consecuencia, viene el pesimismo y una mirada retro-t\u00f3pica que nos devuelve a las seguridades del pasado que ya no podemos tocar<\/em>.<\/li><li>La comunidad de los disc\u00edpulos, reunida, afronta sus crisis, purifica la imagen de s\u00ed misma y de Jes\u00fas. A partir de ah\u00ed, ve alternativas m\u00e1s all\u00e1 de las puertas cerradas, de los muros y de la permanencia en el mismo lugar. Encuentra y descubre otros lenguajes<em>. \u00bfQu\u00e9 puertas cerradas tenemos en la Congregaci\u00f3n, en las Conferencias, en nuestras (vice) \u00bfProvincias, en nuestras Comunidades? \u00bfQu\u00e9 muros debemos superar? Los muros nos dan una falsa sensaci\u00f3n de seguridad y, con el tiempo, nos sacan de la realidad porque perdemos el contacto con lo concreto de la vida. \u00bfQu\u00e9 muros nos invita el Capitulo General anterior a superar en este XXVI Cap\u00edtulo General? \u00bfQu\u00e9 ventanas nos invita a abrir? \u00bfQu\u00e9 miedos nos invita a superar?<\/em><\/li><li>El XXVI Cap\u00edtulo General nos dej\u00f3 cinco claves importantes para superar los muros y abrir nuevas puertas: identidad, misi\u00f3n, vida consagrada, formaci\u00f3n y liderazgo, junto con el lema del sexenio: <em>Misioneros de la Esperanza tras las huellas del Redentor<\/em>. <em>\u00bfA qu\u00e9 nuevo lenguaje nos inspiran estos temas y el lema del Cap\u00edtulo? \u00bfQu\u00e9 significado le damos a las cinco claves en esta experiencia de Pentecost\u00e9s de la tercera fase y para el sexenio? \u00bfNos lo creemos o es simple ret\u00f3rica? \u00bfC\u00f3mo resuena esto en mi coraz\u00f3n redentorista, como persona consagrada y como misionero que anima la vida de los Cohermanos en un papel de liderazgo, y como laico asociado a la misi\u00f3n redentorista?<\/em><\/li><li>El Cap\u00edtulo nos llama a ser <em>Misioneros de la Esperanza caminando tras las huellas del Redentor<\/em>. Nos recuerda nuestra esencia. Somos misioneros. Somos hombres apost\u00f3licos. Vivimos en com\u00fan- uni\u00f3n, constituimos un solo cuerpo misionero por nuestra profesi\u00f3n religiosa, somos colaboradores, compa\u00f1eros y ministros de Jesucristo en la obra de la Redenci\u00f3n. Somos fuertes en la fe, alegres en la esperanza, fervientes en la caridad, inflamados de celo, humildes y siempre dados a la oraci\u00f3n. Somos aut\u00e9nticos disc\u00edpulos de San Alfonso, seguimos con alegr\u00eda a Cristo Redentor, participamos en su ministerio, anunciamos con sencillez de vida y de lenguaje y con disponibilidad constante a las cosas m\u00e1s dif\u00edciles para llevar a los hombres la abundante redenci\u00f3n (cf. Const. 2 y 20). \u00a1En estas dos Constituciones est\u00e1 lo que somos! Ciertamente, la llamada constante para nosotros es la <em>disponibilidad para las cosas m\u00e1s duras y dif\u00edciles. Nunca debemos olvidar esto como missioneiros redentoristas<\/em>.<\/li><li>La palabra misi\u00f3n viene de <em>mittere<\/em>, enviar, <em>missus<\/em>. Enviar o ser enviado a ejercer un oficio, a realizar una tarea espec\u00edfica, casi siempre de cierta importancia. Enviar (<em>mandare<\/em>) es confiar, dar la mano, una ayuda. El que es enviado recibe un mandato, recibe la confianza de alguien o de la comunidad. No va por su cuenta. La misi\u00f3n se lleva a cabo en nombre de Jes\u00fas, quien fue enviado por el Padre y realiz\u00f3 su misi\u00f3n en su nombre hasta el final. No en nombre de s\u00ed mismo (cf. Jn 3,16-18). La escena de la tentaci\u00f3n fue el momento en que Jes\u00fas se vio confrontado a anunciarse a s\u00ed mismo y no al Padre (cf. Mt 4,3-11). En este sentido, <em>nuestro mandato misionero proviene de Cristo Redentor en cuanto que somos llamados por \u00c9l a compartir la misi\u00f3n del Padre y de la Congregaci\u00f3n como realidad eclesial que comparte un carisma recibido del Esp\u00edritu y lo pone al servicio de la misi\u00f3n junto al Pueblo de Dios<\/em>. Un misionero redentorista <em>enviado<\/em> a un lugar donde no puede identificarse, incluso solo, est\u00e1 en comunidad y en misi\u00f3n porque <em>ha sido enviado en nombre de Cristo<\/em>.\u00a0 No hace carrera solo. Y su presencia all\u00ed es misionera.<\/li><li>La esperanza que proclamamos no es la esperanza ingenua de que todo se resolver\u00e1 de forma m\u00e1gica y tendr\u00e1 un final feliz. Jes\u00fas no termin\u00f3 as\u00ed. Los mismos Evangelios nos llevan m\u00e1s all\u00e1, a la perspectiva de que siempre hay algo nuevo m\u00e1s all\u00e1 del fracaso, m\u00e1s all\u00e1 de la tumba vac\u00eda, m\u00e1s all\u00e1 del miedo, m\u00e1s all\u00e1 del deseo de abandonar, que hace que todo vuelva a empezar, que nos cura, que nos proyecta hacia el futuro, hacia un horizonte de trascendencia. El dicho popular \u201cla esperanza es lo \u00faltimo que muere\u201d nos hace pensar&#8230; Por eso, el mandato que hemos recibido como Congregaci\u00f3n para este sexenio es ser <em>Misioneros de la Esperanza, tras las huellas del Redentor<\/em>. As\u00ed se nos ha dado el mandato y el camino a seguir.<\/li><li>\u00bfQu\u00e9 esperanza proclamamos? Mientras meditaba y rezaba este tema, me vinieron a la mente cuatro dimensiones de la esperanza, que deber\u00edan estar en nuestra reflexi\u00f3n, en el contexto del mundo bello, herido y cambiante en el que vivimos. Son la esperanza teol\u00f3gica, la esperanza antropol\u00f3gica, la esperanza en el mundo y en la Congregaci\u00f3n.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>a) <em>Esperanza teol\u00f3gica.<\/em> Cristo Jes\u00fas, el Redentor, es nuestra esperanza (cf. 1 Tim 1,1). <em>Este aspecto de la esperanza es la raz\u00f3n por la que hemos decidido elegir a la persona de Cristo como centro de nuestra vida<\/em>. Nos identificamos con \u00e9l y le seguimos. Profesamos nuestra fe en \u00e9l y nuestra acci\u00f3n misionera se centra en su persona. Esto da sentido a nuestra consagraci\u00f3n bautismal y a nuestro ser de religiosos. <em>Spe salvi<\/em> nos dice: \u201cen esperanza fuimos salvados, dice san Pablo a los Romanos y tambi\u00e9n a nosotros (Rm 8,24). Seg\u00fan la fe cristiana, la \u2018redenci\u00f3n\u2019, la salvaci\u00f3n, no es simplemente un dato de hecho. Se nos ofrece la salvaci\u00f3n en el sentido de que se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>b) <em>Esperanza antropol\u00f3gica<\/em>. Es la capacidad de creer en nosotros mismos, y especialmente en el otro que es diferente a m\u00ed, de aceptarlo, respetarlo, amarlo y cuidarlo. <em>Se trata de creer en el ser humano, a\u00fan con sus l\u00edmites y contradicciones, pero que siempre es capaz de conversi\u00f3n y de nuevos comienzos<\/em>. En este sentido, la esperanza antropol\u00f3gica nos pone en sinton\u00eda con nuestro deber evang\u00e9lico de estar cerca de los m\u00e1s pobres y abandonados y de ayudarles a tener la fuerza necesaria para seguir adelante con la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>c) <em>La esperanza en el mundo<\/em>: Desde que iniciamos las consultas para este Cap\u00edtulo, la percepci\u00f3n de los Cohermanos sobre el mundo y sus cambios, al igual que las inseguridades, desaf\u00edos y valores que \u00e9ste encierra fue muy clara. <em>Este es el mundo en el que vivimos. Esta es la historia que tenemos que construir ahora. Es nuestro tiempo. Es en este mundo y en esta historia donde estamos salvados<\/em>. Conviene recordar al gran te\u00f3logo Edward Schillebeeckx: \u201cEl mundo y la historia de los hombres, en los que Dios quiere realizar la salvaci\u00f3n, son la base de toda realidad salv\u00edfica: en ellos se realiza principalmente la salvaci\u00f3n&#8230; o se rechaza o se realiza la no-salvaci\u00f3n. En este sentido, <em>\u2018vale extra mundum nulla salus<\/em>\u2019, fuera del mundo de los hombres no hay salvaci\u00f3n\u201d.<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> Desde esta perspectiva estamos llamados, como misioneros de la esperanza, a abrazar con esperanza este mundo como una realidad creada por Dios y el lugar donde nos realizamos como criaturas amadas por \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>d) <em>Esperanza en la Congregaci\u00f3n<\/em>. Por \u00faltimo, la esperanza en la Congregaci\u00f3n. <em>Si como profesos ya no tenemos esperanza en la Congregaci\u00f3n, ya hemos perdido el ardor vocacional y misionero, no encontramos esperanza en el proceso de reestructuraci\u00f3n, no vemos esperanza para la Iglesia y para la Vida Consagrada, entonces vamos hacia el vac\u00edo y la muerte lenta y ag\u00f3nica de nuestro futuro, porque vamos perdiendo nuestra capacidad de comunicar el carisma y de entusiasmar a las nuevas generaciones y a nuestros laicos<\/em>. La Congregaci\u00f3n no es s\u00f3lo una obra humana, intuida por San Alfonso, continuada por otros y que ha llegado hasta nosotros y ahora la transmitimos como una herencia recibida. Es obra del Esp\u00edritu que se apoya en lo humano para realizar la misi\u00f3n en la realidad humana. Si hemos perdido la esperanza en la Congregaci\u00f3n como obra misionera, el sentido de pertenencia y la realizaci\u00f3n de nuestra vocaci\u00f3n bautismal y de servicio a los dem\u00e1s, \u00bfqu\u00e9 sentido tiene estar aqu\u00ed? Es esta esperanza en la Congregaci\u00f3n la que nos hace estar aqu\u00ed, juntos, como cuerpo misionero, con nuestros miedos, incertidumbres, con nuestras alegr\u00edas, sue\u00f1os, visiones de futuro para dar lo mejor de nosotros mismos y poder comunicar el carisma, no como una herencia, sino como un mandato recibido del Esp\u00edritu para ser compartido con los Congregados, los laicos asociados a nuestra misi\u00f3n y con todo el Pueblo de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>11. El Cap\u00edtulo nos aclar\u00f3 por qu\u00e9 camino caminamos, el del Redentor. \u201cYo soy el Camino, la Verdad y la Vida\u201d (Jn 14, 6). Seguimos sus huellas, procuramos seguir, con nuestras fuerzas y debilidades, los caminos que \u00c9l nos indica, conduci\u00e9ndonos hacia su misi\u00f3n. <em>La misi\u00f3n que llevamos a cabo no es la nuestra<\/em>. Somos \u201cDisc\u00edpulos y misioneros de Jesucristo, para que en \u00c9l nuestros pueblos tengan vida\u201d, nos recuerda el V CELAM (Aparecida, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p>12. Quisiera concluir exhort\u00e1ndolos: <em>Somos misioneros de la Esperanza tras huellas del Redentor<\/em>. Con esta esperanza, celebrando este Pentecost\u00e9s, pondremos en pr\u00e1ctica las decisiones del XXVI Cap\u00edtulo General. No tengamos miedo. Tengamos un coraz\u00f3n sereno, abierto al di\u00e1logo, buscando juntos el bien de la realidad evangelizadora de la Congregaci\u00f3n del Sant\u00edsimo Redentor, prepar\u00e1ndonos para los 300 a\u00f1os de su historia. <em>Gran parte del \u00e9xito de nuestra historia reside en las decisiones que tomemos aqu\u00ed. Por eso, reitero, no tengamos miedo de tomar las decisiones que haya que tomar, incluso de recortar lo innecesario. El Esp\u00edritu est\u00e1 con nosotros ilumin\u00e1ndonos y d\u00e1ndonos nuevas maneras de hablar para que la Congregaci\u00f3n permanezca fiel a su carisma a lo largo del camino hasta su fin \u00faltimo, cuando Dios nos llame a s\u00ed habiendo concluido nuestra misi\u00f3n en esta tierra<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>13. Quisiera terminar este apartado con este pensamiento de Moltmann: \u201cLa fuerza vital de la esperanza dirige nuestros sentidos hacia la vida que se realiza. Esperamos con expectativa las experiencias de vida hasta ahora desconocidas. Abrimos nuestros sentidos para lo que viene hacia nosotros. Gracias a la esperanza, no nos abandonamos ante los poderes de la muerte, de la decepci\u00f3n o de la humillaci\u00f3n. La esperanza es la plenitud de la vida despierta nuestros sentidos cada ma\u00f1ana\u201d.<a href=\"#_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>14. Que Mar\u00eda, Madre del Perpetuo Socorro, nos d\u00e9 el valor de perseverar, especialmente en los momentos de desesperaci\u00f3n y que nuestros santos, beatos, m\u00e1rtires y venerables nos inspiren audacia misionera. \u00a1Am\u00e9n!<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para la meditaci\u00f3n personal<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td><strong>Lecturas<\/strong>: Hechos 2, 1-14; Mc 2,22; Ap 21,5; Hb 10,23-24; Const. 10,20,43. El XXVI Cap\u00edtulo General nos dej\u00f3 cinco claves importantes para superar los muros y abrir nuevas puertas: identidad, misi\u00f3n, vida consagrada, formaci\u00f3n y liderazgo, junto con el lema del sexenio: <em>Misioneros de la Esperanza tras las huellas del Redentor<\/em>.<strong> \u00bfA qu\u00e9 nuevo lenguaje nos inspiran estos temas y el lema del Cap\u00edtulo? \u00bfQu\u00e9 significado le damos a las cinco claves en esta experiencia de Pentecost\u00e9s de la tercera fase y para el sexenio? \u00bfNos lo creemos o es simple ret\u00f3rica? \u00bfC\u00f3mo resuena esto en mi coraz\u00f3n redentorista, como persona consagrada y como misionero que anima la vida de los Cohermanos en un papel de liderazgo, y como laico asociado a la misi\u00f3n redentorista<\/strong>? \u00bf<em>Qu\u00e9 vida consagrada redentorista queremos para nosotros y para la Iglesia<\/em>? \u00bfAquella que huye del mundo? \u00bfLa que se esconde en sus castillos, en sus bellos templos, sacrist\u00edas y en sus vestiduras? \u00bfAquella que est\u00e1 fragmentada por proyectos personales o por&nbsp;&nbsp;&nbsp; luchas internas en busca del poder? \u00bfLa que se encuentra en zonas de confort? \u00bfO la que reconoce el mundo, percibe sus bellezas y ambivalencias, que corre el riesgo de caminar con el Redentor y herir y hacer sangrar sus pies? \u00bf<em>Qu\u00e9 vida consagrada redentorista queremos para nosotros y para la Iglesia<\/em>? \u00bfUna vida consagrada redentorista que reconoce el Redentor con sus ojos, se identifica con \u00c9l, que sea un cuerpo misionero y valora a cada cohermano y a los laicos? O la fragmentada que escucha la voz de los \u00eddolos, se encandila y luego es abandonada por el camino. El Se\u00f1or es fiel. Los \u00eddolos nos encantan, nos enamoran y luego nos abandonan. \u00bf<em>Qu\u00e9 vida consagrada redentorista queremos para nosotros y para la Iglesia<\/em>? No la vida consagrada pura, intocable, sin pecado, distante de la realidad, sino la vida consagrada humana, con sus contradicciones, con sus heridas, sin miedos, pero que cada d\u00eda da lo mejor de s\u00ed, se convierte y se renueva, est\u00e1 en el mundo como una luz que danza, resistiendo al viento y se consuma con un coraz\u00f3n sencillo, fiel al Se\u00f1or y a los m\u00e1s abandonados. Estas preguntas nos ayudan a discernir personal y comunitariamente sobre qu\u00e9 estilo de vida consagrada queremos para el futuro. Los retos que tenemos son numerosos y diversos. Sin embargo, no debemos desanimarnos. Somos misioneros de la esperanza que caminan tras las huellas del Redentor. Si esto es cierto, no podemos decretar nuestra muerte prematura. <em>Debemos tener los ojos abiertos a la realidad y hacer nuestra autocr\u00edtica institucional y personal, pero no podemos rendirnos ante lo que nos asusta, los problemas derivados de nuestras infidelidades y los retos del mundo actual<\/em>. Parte de la Iglesia vive un momento complejo con tantas disputas internas, la p\u00e9rdida de credibilidad y alejamiento del Evangelio. A lo largo de la historia, en los momentos controvertidos de la vida eclesial, la vida consagrada ha sido siempre un signo. As\u00ed, <em>en un contexto de tantas divisiones, somos llamados a ser signo de unidad y a proclamar la redenci\u00f3n con valent\u00eda y entusiasmo. Nuestro carisma est\u00e1 vivo y nos fortalece en la misi\u00f3n<\/em> y, por esto, <em>somos llamados a ser luz para las naciones.<\/em> Por \u00faltimo, unas palabras sobre la reestructuraci\u00f3n. Durante estos 30 a\u00f1os, se han dado diferentes enfoques para iluminarnos: a nivel teol\u00f3gico, espiritual y estructural. Todos han sido muy importantes y nos han ayudado a llegar hasta aqu\u00ed. Es fundamental recordar la <em>kenosis <\/em>de Jes\u00fas, el <em>distacco<\/em> alfonsiano para ayudarnos a reflexionar sobre ello. No podemos olvidar la inspiraci\u00f3n que viene de los m\u00e1s abandonados. Ellos tienen que reestructurarse cada d\u00eda para sobrevivir. La experiencia de los emigrantes que abandonan su patria s\u00f3lo con la certeza de sus sue\u00f1os y los pobres que tienen que reinventarse cada d\u00eda, nos hacen pensar. La precariedad de los abandonados nos hace reflexionar sobre nuestra disponibilidad. Vayamos donde vayamos, la Congregaci\u00f3n nos apoya en los m\u00e1s de 80 pa\u00edses en los que estamos presentes. Tenemos una estructura que nos protege. Con la reestructuraci\u00f3n, nadie quedar\u00e1 sin protecci\u00f3n. Si en estos 30 a\u00f1os, seguimos teniendo dificultades es porque quiz\u00e1s no hemos aprendido de los m\u00e1s abandonados, y quiz\u00e1s estamos demasiado alejados de sus vidas. La llamada para nosotros: \u201c\u00a1vino nuevo en odres nuevos!\u201d (cf. Mc 2,22). <em>La reestructuraci\u00f3n es una llamada del Esp\u00edritu Santo a toda la Congregaci\u00f3n para que permanezca fiel al carisma y responda a los signos de los tiempos con un nuevo celo misionero y renovaci\u00f3n de nuestra<\/em> <em>vida apost\u00f3lica<\/em><em>.<\/em><a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a><\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> SCHILLEBEECKX, Edward. <em>Hist\u00f3ria humana revela\u00e7\u00e3o de Deus<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulus, 1994, p. 29-30.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> MOLTMANN, J\u00fcrgen.<em>Hope in these troubled times. <\/em>Translated by Margaret Kohl and Brian McNeil. Geneva: World Council of Churches, 2019, p. 118.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a><em> <\/em>Mensaje a la Vida Consagrada Redentorista. Encuentro online Fiesta de la Presentaci\u00f3n del Se\u00f1or. Roma, 02 de febrero de 2023, n. 8-9.13.<\/p>\n\n\n\n<p><em>P. Rog\u00e9rio Gomes, C.Ss.R<\/em><br>Superior General<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Misioneros de la Esperanza tras las huellas del Redentor A\u00f1o dedicado a la vida comunitaria Const. 21-75; EG 026-049; Lc 6,12-16 Estimados Cohermanos y laicos asociados a nuestra misi\u00f3n, Hoy comenzamos la tercera fase del Cap\u00edtulo General, el modo redentorista de celebrar la sinodalidad en nuestra Congregaci\u00f3n. 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