{"id":23004,"date":"2024-01-31T13:11:11","date_gmt":"2024-01-31T11:11:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/?p=23004"},"modified":"2024-01-31T13:12:06","modified_gmt":"2024-01-31T11:12:06","slug":"construir-la-comunidad-redentorista-hoy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/2024\/01\/construir-la-comunidad-redentorista-hoy\/","title":{"rendered":"Construir la comunidad Redentorista hoy"},"content":{"rendered":"\n<h2><strong>UN CUERPO SOLO &#8211; 1\/2024<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<h3>Pr\u00f3logo<\/h3>\n\n\n\n<p>Al comienzo de esta reflexi\u00f3n, debo admitir que al preparar un esquema para esta puesta en com\u00fan, se me pasaron por la cabeza algunas preguntas: \u00bfA qu\u00e9 comunidad me dirijo? \u00bfGrande o peque\u00f1a, multicultural u homog\u00e9nea, nacional o internacional (dadas las provincias reci\u00e9n formadas o reconfiguradas que tenemos hoy)? \u00bfC\u00f3mo hablo de comunidad a hermanos que pueden formar parte de una gran comunidad multicultural y multiling\u00fce, y tal vez internacional, que es, cuando menos, original y multiforme, formada por tantos intereses diferentes (&#8220;misi\u00f3n&#8221;) como grupos la componen? Nuestra realidad de Reconfiguraci\u00f3n para la Misi\u00f3n nos ha dado la oportunidad de reflexionar sobre una nueva realidad de la vida comunitaria actual. El sabor de la diversidad en la vida comunitaria de hoy en t\u00e9rminos de culturas, lenguas, intereses, or\u00edgenes, aspiraciones, grupos de edad, formas de experimentar y vivir la \u00fanica misi\u00f3n de la Congregaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/01\/1_24-ESP.pdf\">UN CUERPO SOLO &#8211; 1\/2024 como un PDF file<\/a><a href=\"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/01\/1_24-ESP.pdf\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<p>Una primera respuesta a estas preguntas me dice que todos, sin excluir a nadie, incluidos los sabios y los eruditos, nos sentimos interpelados por el tema de la comunidad. Al fin y al cabo, cada uno de nosotros, con el paso de los a\u00f1os, acaba cre\u00e1ndose un espacio, una idea de comunidad y una forma de relacionarse con ella; un espacio que a veces puede convertirse en un nido, en un refugio. Y es desde ese espacio desde donde el tema de la comunidad, de alguna manera, nos quiere &#8220;sacar&#8221; para meternos en la red de la relaci\u00f3n, de la confrontaci\u00f3n con el otro, de la confrontaci\u00f3n con Dios y con lo que \u00c9l nos pide. Cada uno de nosotros no deja nunca de aprender de ese maestro exigente y a menudo despiadado que es la vida, una de cuyas lecciones m\u00e1s exigentes se refiere a la comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra pregunta pas\u00f3 por mi mente: \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s y mejor decir que lo que ya dijo el Cap\u00edtulo General (particularmente en el Documento Final de la segunda fase) sobre un tema tan fundamental y decisivo como la vida comunitaria? \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s y mejor decir que lo que el Superior General dijo a toda la Congregaci\u00f3n en la valiosa carta enviada a la Congregaci\u00f3n el pasado mes de diciembre, en el marco del a\u00f1o dedicado a la vida comunitaria?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Yo s\u00f3lo podr\u00eda responder a estas preguntas con otras preguntas: \u00bfqu\u00e9 uso hacemos de lo que nos viene de aquellos hermanos -sea un Superior General o un (Vice) Provincial o los propios miembros del Cap\u00edtulo General- a quienes hemos confiado el doble ministerio de gobierno y comuni\u00f3n? Demos por supuesto que son personas falibles, tanto y quiz\u00e1 m\u00e1s que nosotros: pero si hay algo espec\u00edfico en su tarea (antes habl\u00e1bamos de la gracia de estado, que a veces se convierte en &#8220;carga de estado&#8221;) esto se llama, en primer lugar, &#8220;visi\u00f3n de conjunto&#8221;, mientras que nosotros normalmente echamos de menos algo de lo que ellos saben (a menudo por razones de prudencia); y en segundo lugar, la preocupaci\u00f3n por poner en pr\u00e1ctica aqu\u00ed y ahora, lo que encontramos bello y grande en nuestras Constituciones o en la misma Palabra de Dios. Visi\u00f3n de conjunto y actualizaci\u00f3n de la que no est\u00e1n dispensados los dem\u00e1s hermanos, pero que no es su primera preocupaci\u00f3n cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad todos sabemos, yo mismo por ejemplo, el destino que reservamos a una circular, a una Comunicanda, a una carta que nos llega de un superior. No me refiero al aire de complacencia, de indiferencia o, peor a\u00fan, de ignorancia que reservamos a estos documentos. M\u00e1s bien, quiero pensar en lo positivo del cohermano que lee, asimila y sigue adelante, porque hay muchas cosas que hacer, estudiar y leer. Me pregunto con ustedes: \u00bfno es un uso individual de estos documentos -aunque no se pretenda- un aval a alguna forma de individualismo? Si el Cap\u00edtulo general utiliz\u00f3 varias veces el verbo &#8220;reimaginar&#8221;, \u00bfno es \u00e9ste un campo en el que debemos ponerlo en pr\u00e1ctica? En nuestra creatividad, \u00bfno podemos encontrar maneras de compartir estos textos, tal vez de criticarlos, o de reaccionar? No tengo nostalgia de los tiempos en que las circulares se le\u00edan en la mesa. S\u00f3lo quiero plantear una cuesti\u00f3n, y tal vez responder a una necesidad que subsiste: hacer un uso com\u00fan, poner al servicio del bien com\u00fan lo que a todos concierne.<\/p>\n\n\n\n<h3>Fe y vida fraterna<\/h3>\n\n\n\n<p>Me encuentro muy en sinton\u00eda con lo determinado por el Gobierno General, que ha puesto en primer lugar la vida comunitaria en su programa de animaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n. Lo hago a la luz de mi experiencia m\u00e1s reciente, la de Superior Provincial (aunque est\u00e9 a punto de concluir), pero tambi\u00e9n de aquella m\u00e1s lejana en el tiempo (\u00a1han pasado 14 a\u00f1os!) que me ha permitido tener un conocimiento directo y prolongado de nuestra familia religiosa.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Estaba y estoy convencido de que la primera urgencia para la Congregaci\u00f3n es redescubrir la comunidad como su ley fundamental (Const.&nbsp;21).&nbsp;No es la Misi\u00f3n lo que nos falta, al contrario, adquiere esplendor y relevancia incluso ante escenarios in\u00e9ditos y todos por explorar, como los del tercer milenio. No son los pobres y los abandonados los que echaremos de menos, siempre los tendremos con nosotros (Jn, 12-8). Desaf\u00edos y problemas afligen la formaci\u00f3n y el gobierno de la comunidad apost\u00f3lica, como nuestra misma Consagraci\u00f3n. Pero es la comunidad el filtro por el que todo pasa, y sin el cual todo se detiene.<\/p>\n\n\n\n<p>El P. General nos lo dice claramente en su carta sobre la comunidad: &#8220;empezamos por la comunidad porque es una realidad fr\u00e1gil en la Congregaci\u00f3n&#8221; (n\u00ba 1). E inmediatamente despu\u00e9s nos recuerda que esta preocupaci\u00f3n aflige hoy a toda la vida religiosa: el Dicasterio Vaticano para la vida consagrada informa que las principales razones por las que al menos dos mil religiosos abandonan la vida consagrada cada a\u00f1o son la p\u00e9rdida de la fe y de la vida comunitaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Las razones por las que se apaga la fe en la vida de una persona consagrada pueden ser muchas, empezando por ceder a una explicaci\u00f3n cient\u00edfica de la realidad, que explica el mundo como fruto del azar, o por nuestra pretensi\u00f3n frustrada de dar un rostro a Dios, cayendo en el primero de todos los pecados, el de la idolatr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Quisiera m\u00e1s bien destacar la relaci\u00f3n entre fe y vida comunitaria. No s\u00f3lo en el sentido en que lo entiende el P. General, cuando nos pregunta si creemos suficientemente en la vida comunitaria (2.a), sino en otro nivel de profundidad. Lo que nos hace decir que la fe y la comunidad van juntas, o se complementan juntas.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que me lleva a este nivel es una constataci\u00f3n: si, a lo largo de las d\u00e9cadas, la vida comunitaria sigue siendo un problema para muchos, si no conseguimos llegar al fondo del asunto a pesar de los muchos intentos que se han hecho y urgido (pi\u00e9nsese en el Proyecto de Vida Comunitaria, en las propuestas de formaci\u00f3n permanente, en las llamadas a procesos de decisi\u00f3n, etc.), es evidente que la soluci\u00f3n hay que buscarla en un nivel distinto al de las t\u00e9cnicas o las metodolog\u00edas. O somos capaces de descender a ese nivel m\u00e1s profundo, que cuestiona la fe, o las t\u00e9cnicas y metodolog\u00edas acaban convirti\u00e9ndose en formas de ensa\u00f1amiento con un enfermo terminal, en este caso la comunidad. Y espero no parecer catastrofista.<\/p>\n\n\n\n<p>Este nivel pone en tela de juicio la coherencia de nuestra relaci\u00f3n con Dios. Tenemos que admitir que, a pesar nuestro, por falta de conciencia debida a la simple rutina, hay una especie de erosi\u00f3n en nuestras vidas de ese &#8220;s\u00ed&#8221; que antes dec\u00edamos con entusiasmo ante Dios.&nbsp;&nbsp;El P. General alude a este riesgo cuando dice: &#8220;Una comunidad religiosa que no tiene relaci\u00f3n con Dios est\u00e1 vac\u00eda&#8221;&#8230; y -para concretar- a\u00f1ade inmediatamente despu\u00e9s: &#8220;La relaci\u00f3n con Dios incluye la oraci\u00f3n personal y comunitaria&#8221; (n\u00ba 1-a).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Si esto ocurre, si se produce esta erosi\u00f3n, no siempre se debe a los fallos o fracasos macrosc\u00f3picos de Ticio o Cayo. Al fin y al cabo, es el aire que respiramos, es la cultura posmoderna la que lo fomenta. Intento capturar este aire dentro de una f\u00f3rmula, el famoso &#8220;factor D&#8221;, que simplemente -por as\u00ed decirlo- elimina la inicial de la palabra Dios, dejando al &#8220;yo&#8221; desnudo y todopoderoso.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando hablo del factor D, me refiero a la forma en que miro la historia, a las personas, las noticias, la comunidad, el cohermano que se sienta a mi lado o con el que me cruzo en el pasillo. Se trata de una postura mental que para nosotros, Redentoristas, presupone la contemplaci\u00f3n: una palabra que instintivamente excluimos de nuestro vocabulario, creyendo que es prerrogativa de monjes de clausura y cartujos, o que tal vez se ha colado en nuestras Constituciones por qui\u00e9n sabe qu\u00e9 v\u00eda, impropia de misioneros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por mi parte, estoy convencido de que un redentorista que habla de contemplaci\u00f3n lo hace inspir\u00e1ndose en el coraz\u00f3n de Alfonso, siempre que no reduzca su espiritualidad a una serie de definiciones fabricadas o de s\u00edntesis apresuradas.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que apreciamos mejor a Alfonso si lo vemos como navegante de un r\u00edo, que comienza con los Padres del Monacato, pasa por el&nbsp;Hesicasmo,&nbsp;llega a Meister Eckart y a los m\u00edsticos&nbsp;renanos, a Teresa de \u00c1vila y a Juan de la Cruz, y que a trav\u00e9s de Alfonso alcanza lo que hoy se configura como oraci\u00f3n profunda: un deseo de oraci\u00f3n que pueda alejarnos de la superficialidad y la desorientaci\u00f3n que hoy dominan. Si en Alfonso la oraci\u00f3n verbal toma el relevo del silencio, esto sucede por una raz\u00f3n casi exclusivamente misionera, para poner en sus labios contenidos sencillos y de la mayor calidad (P. Giuseppe De Luca), pero lo que est\u00e1 en juego es lo mismo: pensemos en la l\u00f3gica del amor que impregna las Visitas al Sant\u00edsimo Sacramento o la Pr\u00e1ctica de amar a Jesucristo, o la asamblea celestial que decide la encarnaci\u00f3n (v\u00e9ase la Novena de Navidad) porque Dios ha perdido al hombre con el que compart\u00eda sus delicias; o de cuando Alfonso dice que el para\u00edso de Dios es el coraz\u00f3n del hombre (Manera de conversar familiarmente con Dios); o de la misma concepci\u00f3n que subyace en la Uniformidad a la voluntad de Dios, haciendo de los hechos una manera de amar y enamorarse de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Perd\u00f3n por la larga&nbsp;digresi\u00f3n, era s\u00f3lo para decir que la contemplaci\u00f3n es una dimensi\u00f3n indispensable de nuestra fe (y de la vida comunitaria). Raz\u00f3n de nuestras Constituciones, cuando la ven como condici\u00f3n para:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;desarrollar y fortalecer la fe, y reconocer a Dios en las personas y en los acontecimientos cotidianos, captar a su verdadera luz su designio de salvaci\u00f3n y distinguir la realidad de la ilusi\u00f3n&#8221; (Cf. Const 24).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que una cita de Thomas Merton nos ayuda a comprender mejor lo que est\u00e1 en juego hoy:<\/p>\n\n\n\n<p>El &#8220;yo&#8221; que act\u00faa en el mundo, que piensa en s\u00ed mismo, que observa sus propias reacciones, que habla de s\u00ed mismo, no es el &#8220;verdadero yo&#8221; que se ha unido a Dios en Cristo. Es, en el mejor de los casos, el ropaje, la m\u00e1scara, el disfraz de ese yo misterioso y desconocido que la mayor\u00eda de nosotros no llega a conocer verdaderamente hasta despu\u00e9s de la muerte. Nuestra personalidad exterior no es eterna ni espiritual; est\u00e1 lejos de serlo. Este &#8220;yo&#8221; est\u00e1 destinado a desaparecer como el humo. Es totalmente fr\u00e1gil y evanescente. La contemplaci\u00f3n es precisamente la toma de conciencia de que este &#8220;yo&#8221; es en realidad el &#8220;no yo&#8221; (&#8230;). Nada m\u00e1s contrario a la contemplaci\u00f3n que el \u201ccogito ergo sum\u201d de Descartes. &#8220;Pienso, luego existo&#8221;. Es la declaraci\u00f3n de un ser alienado, exiliado de sus profundidades espirituales, obligado a buscar consuelo en la prueba de su existencia (!) basada en la constataci\u00f3n de que &#8220;piensa&#8221;. (&#8230;) Llega a su ser como si fuera una realidad objetiva, es decir, se esfuerza por tomar conciencia de s\u00ed mismo como si fuera algo exterior a \u00e9l. Y comprueba que tal &#8220;cosa&#8221; existe. Y se convence a s\u00ed mismo: &#8220;Por lo tanto, soy algo&#8221;. Luego se convence de que incluso Dios, lo infinito, lo trascendente, es una &#8220;cosa&#8221;, un &#8220;objeto&#8221; como los dem\u00e1s objetos finitos y limitados de nuestro pensamiento. El infierno puede definirse como la alienaci\u00f3n perpetua de nuestro verdadero ser, de nuestro verdadero &#8220;yo&#8221; que est\u00e1 en Dios. (Semillas de contemplaci\u00f3n, 2).<\/p>\n\n\n\n<p>Estas palabras me parecen extraordinarias por su eficacia y claridad. Nos ayudan a distinguir la contemplaci\u00f3n de la raz\u00f3n, y a comprender lo que pertenece a una y a otra. Y a preguntarnos: \u00bfen qu\u00e9 lado de la cancha estoy jugando, en el de Dios o en el del ego? No hay manera de quedarse en la grada. O se est\u00e1 de un lado o del otro, tertium non datur.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, la raz\u00f3n es responsable de tantas cosas bellas y buenas que no voy a enumerar aqu\u00ed, pero tambi\u00e9n de todo lo que el Papa Francisco llama autorreferencialidad, o mundanidad, creo que en la \u00f3rbita de la contemplaci\u00f3n, la libertad interior, el desapego, la gratuidad, la ascesis, el entusiasmo, la castidad, la meditaci\u00f3n, las cosas hechas por amor a Jesucristo, el recordarme -una y cien veces- que mi vida es un DON y una entrega a El.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto puede parecer una lista de ideales abstractos, de &#8220;valores&#8221;, como se les suele llamar: pero puedo decir, a la luz de mi experiencia personal (antiguo formador, conocimiento de la Congregaci\u00f3n y&#8230; de la Provincia), c\u00f3mo al final todo se reduce a la l\u00f3gica con la que enfocamos nuestro vivir. Al final debemos admitir (repito: no como proclamaci\u00f3n ideol\u00f3gica, sino como constataci\u00f3n de un hecho) que a menudo nos detenemos en las dos primeras dimensiones de la antropolog\u00eda cristiana, la bi\u00f2s y la psyk\u00e8, sacrificando la del pneuma (o zo\u00e8 para Juan).<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que esta conciencia deber\u00eda ser la materia prima de la formaci\u00f3n, ya en sus etapas iniciales. Si no se asimila suficientemente, nos resta esfuerzo propio y cotidiano para hacer nuestro el &#8220;pensamiento de Cristo&#8221; (1 Cor 2,16). Y se manifiesta en la esclerosis del coraz\u00f3n, que no s\u00f3lo permite el&nbsp;libelo&nbsp;del repudio, sino tambi\u00e9n tantas manifestaciones que nos vemos obligados a remontar al &#8220;car\u00e1cter&#8221;, al &#8220;as\u00ed son las cosas&#8221;, a los juicios despiadados, al distanciamiento de los dem\u00e1s; o a cambiar -como dice el P. General en su carta- la comunidad por un hotel (nr 1.a).<\/p>\n\n\n\n<h3>\u00bfEn qu\u00e9 punto nos encontramos?<\/h3>\n\n\n\n<p>Una de las afirmaciones que m\u00e1s me ha llamado la atenci\u00f3n del Documento Preparatorio de la segunda fase del XXVI Cap\u00edtulo General se encuentra en el \u00faltimo p\u00e1rrafo:<\/p>\n\n\n\n<p>El XXVI Cap\u00edtulo General podr\u00eda ser uno de los m\u00e1s importantes de los \u00faltimos tiempos en la renovaci\u00f3n de nuestra vida apost\u00f3lica. \u00bfSeremos valientes en la direcci\u00f3n que debemos tomar? \u00bfResponderemos a los impulsos del Esp\u00edritu, especialmente en un contexto post-pand\u00e9mico en el que el mundo ya no es el mismo? \u00bfC\u00f3mo responderemos, como Congregaci\u00f3n, siendo fieles al Esp\u00edritu, al Evangelio y al carisma fundacional?&nbsp;Eso depende de cada uno de nosotros&#8230; (n. 106)<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora que ya hemos celebrado no s\u00f3lo la segunda, sino tambi\u00e9n la tercera fase del Cap\u00edtulo, \u00bfqu\u00e9 podemos decir de este &#8220;poder&#8221;? \u00bfSe nos ha escapado el Cap\u00edtulo, sin dejar la menor huella a la altura de sus predecesores?<\/p>\n\n\n\n<p>Al plantearme estas preguntas, soy el primero en reconocer mi fracaso. Tambi\u00e9n soy un hijo de este tiempo, tentado de dar al Documento Final del Cap\u00edtulo la misma importancia (y menos tiempo) que reservo a la \u00faltima serie de Netflix.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, s\u00f3lo ocho a\u00f1os nos separan de 2032, cuando la Congregaci\u00f3n celebrar\u00e1 el tercer centenario de su fundaci\u00f3n: una buena ocasi\u00f3n para mirar atr\u00e1s, hacer balance y reimaginarnos con una reimaginaci\u00f3n justa y&nbsp;sacrosanta.<\/p>\n\n\n\n<p>Mirando hacia atr\u00e1s, podemos decir que no han faltado est\u00edmulos, se han hecho intentos. Ya he mencionado el Plan de Vida Comunitario. No han faltado tampoco hermosos documentos del Magisterio, como la Vida fraterna en comunidad, que nos recuerda la grandeza y al mismo tiempo la fatiga propia de toda comunidad, el paso del YO al NOSOTROS&#8230; Por otra parte, estar\u00e1n de acuerdo conmigo en que el cap\u00edtulo segundo de nuestras Constituciones es particularmente bello e intenso, representando un alto ideal, si se quiere, que se integra tambi\u00e9n con algunas condiciones concretas de vida (comunidad de oraci\u00f3n, de personas, ordenada, de trabajo, de conversi\u00f3n, abierta).<\/p>\n\n\n\n<p>Luego ocurre en realidad que la propia experiencia de nuestras comunidades entra\u00f1a para muchos el riesgo -sobre todo para los sacerdotes reci\u00e9n profesos o reci\u00e9n ordenados- del llamado &#8220;no entiendo, pero me adapto&#8221;. Para no molestar, pro bono pacis&#8230; (al fin y al cabo, hasta nuestros egos est\u00e1n de acuerdo) nos adaptamos a lo de menos, nos conformamos. \u00daltimamente se han a\u00f1adido como excusas otras connotaciones de vivir en comunidad, que el General recuerda en su carta: &#8216;hoy las comunidades son m\u00e1s peque\u00f1as, las agendas personales son muchas, las relaciones han cambiado, las nuevas tecnolog\u00edas han entrado en nuestras vidas y la vida comunitaria se ha hecho l\u00edquida&#8230; con relaciones a menudo virtuales&#8217; (3. a).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el P. General se atreve a reclamar una mayor calidad en nuestra vida comunitaria. Es una palabra &#8211; calidad &#8211; que se repite no menos de once veces en el documento. Oigo &#8220;calidad&#8221; y la palabra me evoca la fascinaci\u00f3n de las cosas bien hechas, ya sea una tesis de licenciatura o de grado (\u00a1la metodolog\u00eda!), o un plato preparado con amor, la pasi\u00f3n de un Miguel \u00c1ngel al idear, esculpir y terminar la Piedad, el montaje de nuestra pel\u00edcula favorita, el cuidado con que Mozart compuso sus sinfon\u00edas. Deber\u00edamos reservar el mismo cuidado a la comunidad, sin excluir a nadie, protegi\u00e9ndonos de cualquier tentaci\u00f3n de aproximaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Oigo la palabra &#8220;calidad&#8221; y pienso en la comunidad como una l\u00e1mpara colocada en el candelero (Mc, 4-21) para iluminar un mundo como el nuestro, fundamentalmente inspirado por el individualismo. Pienso que una comunidad que busca la calidad debe hacer suyo un principio activo impl\u00edcito en nuestras Constituciones aprobadas en 1982, por tanto a una distancia de 42 a\u00f1os (\u00a1y ya sabemos cu\u00e1nto significa este n\u00famero, en una \u00e9poca acelerada como la nuestra!) pueden parecer anticuadas, al menos en su parte normativa. Pero el principio activo que nos conf\u00edan es en realidad un pase, una luz verde que nos dice: el Redentorista es esto, la comunidad redentorista es esto, a ustedes les corresponde, aqu\u00ed y ahora, en situaciones a veces cambiantes y a menudo desorientadoras, &#8220;inventar&#8221; lo que se puede y se debe hacer para salvar la sustancia. Tiempos de oraci\u00f3n, asistencia a reuniones, momentos formativos: te pedimos que hagas lo que puedas. Pero no se trata de que, ante las limitaciones de cada situaci\u00f3n, acabes tirando el beb\u00e9 (la sustancia) con el agua del ba\u00f1o (la imposibilidad de mantener ciertos compromisos). Desgraciadamente, a la luz de mi experiencia, tengo que decir que eso es lo que ocurre.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la carta del General no s\u00f3lo nos pide que respetemos los procesos de toma de decisiones, sino que nos dice algo m\u00e1s, y aqu\u00ed veo un salto cualitativo que me interpela. Es donde nos recuerda que &#8220;la comunidad es el lugar donde compartimos nuestra existencia, nuestra historia de salvaci\u00f3n y nuestras memorias de redenci\u00f3n&#8221; (Conclusi\u00f3n). El salto cualitativo deber\u00eda consistir en recordar que en cada uno de nosotros hay residuos de humanidad, situaciones ligadas a nuestro pasado y miedos de nuestro presente, limitaciones propias de nuestro cuerpo o car\u00e1cter, que de alguna manera hemos confinado en zonas inalcanzables para nosotros mismos. Son espacios inalcanzables y sin embargo nos pertenecen, espacios que el evangelio con la concreci\u00f3n del lenguaje sem\u00edtico define como impuros, y que Jes\u00fas tambi\u00e9n cura. So\u00f1ar con compartir todo esto en nuestras comunidades es quiz\u00e1s imposible. Pero al menos recordarnos a nosotros mismos que tambi\u00e9n esto puede hacernos bien.<\/p>\n\n\n\n<p>Si es as\u00ed, la verdadera reconfiguraci\u00f3n -no s\u00f3lo de nuestras Unidades, sino de nuestras mismas comunidades- deber\u00eda consistir en reprogramar los tiempos, reprogramar los compromisos, poner las estructuras al servicio de las personas, crear las premisas para escucharnos unos a otros (&#8220;Relacionarse con los dem\u00e1s es siempre aprender&#8221;, n\u00ba 1.b), hacer de nuestras comunidades talleres de sinodalidad. Y todo esto -ojo- no por un mal entendido sentido de la comodidad, no para hacer de la comunidad una isla feliz en un mundo complicado: todo es por la misi\u00f3n. La primera en sufrir, por una visi\u00f3n autorreferencial, es precisamente la misi\u00f3n, porque tal visi\u00f3n nos lleva a ser predicadores para los dem\u00e1s, sin vivir lo que predicamos (2.j).<\/p>\n\n\n\n<p>Y, por otra parte, queda, m\u00e1s all\u00e1 de todo esto, un amplio y decisivo margen de gracia. No es necesariamente dar el salto, o ser testigo para este mundo, &#8220;funcione&#8221; autom\u00e1ticamente. No se ven necesariamente recompensados por una respuesta vocacional. S\u00f3lo lo hacemos porque sentimos que en este tiempo nuestro, en la propia l\u00f3gica creatural de evoluci\u00f3n hacia el bien, no podemos eludir nuestra vocaci\u00f3n. Al final diremos &#8220;somos siervos in\u00fatiles. Hemos hecho lo que ten\u00edamos que hacer&#8221; (Lc 17,10).<\/p>\n\n\n\n<h3>Humildad<\/h3>\n\n\n\n<p>Para este \u00faltimo punto, me gustar\u00eda reservar un espacio a una virtud hoy m\u00e1s decisiva que nunca, la humildad. M\u00e1s all\u00e1 de un ejercicio asc\u00e9tico abstracto, o de la tentaci\u00f3n de utilizarla&#8230; para evitar la fatiga, veo la humildad como ese palo de fibra de vidrio o de carbono -flexible y al mismo tiempo s\u00f3lido- que los atletas utilizan para cruzar una barra colocada a alturas &#8220;imposibles&#8221; (6 metros y m\u00e1s), sin dejarla caer.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace falta humildad para aprender de la vida, y para comprender que la vida no contin\u00faa sin el combustible que representa el amor. Estoy convencido de que en el viaje espiritual de Alfonso -lo que con raz\u00f3n se ha llamado un &#8220;\u00e9xodo&#8221;- la Via dei Tribunali de N\u00e1poles fue una etapa decisiva. All\u00ed, en un rinc\u00f3n que a\u00fan escapa a la mirada del turista, se encuentra la peque\u00f1a iglesia de Sant&#8217;Angelo a Segno, el lugar de su primer ministerio napolitano como sacerdote. A\u00fan hoy sigue siendo un foco de vida efervescente y bulliciosa. Podemos imaginar que Alfonso se encontr\u00f3 de pronto con gente humilde que, para ganarse la vida, sacar adelante una familia, mantener a raya a hombres bebedores de vino y a ni\u00f1os demasiado vivarachos, se enfrentaban a todo tipo de sacrificios y desesperaciones. Imag\u00ednense la pregunta que debi\u00f3 de rondarle por la cabeza: pero a esta gente, \u00bfde d\u00f3nde le viene la fuerza para seguir adelante? Y la respuesta habr\u00e1 sido la misma que dar\u00edamos nosotros: es el amor. \u00danica y simplemente amor. La genialidad de Alfonso consisti\u00f3 en sobreponer esta fuerza humana a su relaci\u00f3n con Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Se necesita humildad para aprender de los laicos, para transferir la misma pasi\u00f3n que anima sus relaciones hacia el ser amado, hacia sus hijos, al contexto de consagraci\u00f3n. Nos hace bien leer poemas de amor, o los versos de muchos cantautores de cada naci\u00f3n, para comprender que el amor nunca se rinde, el amor siempre da nuevas alas, el amor es siempre concreto y creativo, el amor es lo que queda al final, para citar a San Pablo.<\/p>\n\n\n\n<p>Necesitamos humildad con nosotros mismos, porque especialmente en las fases de la juventud y de la vida adulta un sentido incomprendido de la libertad nos hace creer que estamos por encima de todo juicio. Cuando llegamos a una edad m\u00e1s madura, al menos me pasa a m\u00ed, mirando algunos de nuestros pecados hacemos nuestra la oraci\u00f3n del salmista: \u201cFui insensato y no entend\u00ed, estuve delante de ti como una bestia\u201d (Sal 73,22).<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, tambi\u00e9n hay que ser humildes por una raz\u00f3n cient\u00edfica, con una mirada realista a lo que es nuestro cr\u00e1neo, donde se alojan 90 mil millones de neuronas, cada una de las cuales es capaz de establecer hasta diez mil sinapsis con sus vecinas (G. Tonelli, G\u00e9nesis, 212). Es decir que incluso nuestras presuntas libertades (con esta palabra nos referimos a los mecanismos establecidos en nuestra vida, nuestras formas de pensar, las gratificaciones que nos otorgamos, por no hablar de las transgresiones) las pagamos caras: algo se estructura en nuestro cerebro, las sinapsis se consolidan y son dif\u00edciles, si no imposibles, de construir. Algo por otra parte acorde con el dicho latino Natura non facit saltus.<\/p>\n\n\n\n<p>Imposible para los hombres, pero no para Dios. Su gracia lo puede todo, con tal que hagamos un camino hacia atr\u00e1s y nos dediquemos a un ejercicio igualmente constante y paciente, para redescubrir cualquier raz\u00f3n profunda de nuestra consagraci\u00f3n o de nuestro ministerio: que sea un verdadera relaci\u00f3n de amor con Jesucristo, que sea la intenci\u00f3n correcta, que sea la verdad con nosotros mismos. Pero este ejercicio tambi\u00e9n requiere mucha humildad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Textos B\u00edblicos:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u2022 Salmo 27 (El Se\u00f1or es mi luz y mi salvaci\u00f3n)<\/p>\n\n\n\n<p>\u2022 1Jn 1, 5 \u2013 10 (Caminemos en la luz)<\/p>\n\n\n\n<p>\u2022 Rom 13, 8-14 (La deuda del amor)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Preguntas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1. \u00bfC\u00f3mo podemos hacer de nuestra comunidad, sujeto de misi\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 espacio debemos dar al discernimiento, para encarnar nuestro servicio a los m\u00e1s pobres y abandonados hoy?<\/p>\n\n\n\n<p>2. \u00bfQu\u00e9 prevalece en nuestra vida personal y comunitaria: la dimensi\u00f3n humana de la raz\u00f3n o el esp\u00edritu de contemplaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>3. C\u00f3mo buscar una mayor calidad en nuestra vida comunitaria, para responder al perfil de comunidad redentorista trazado por las Constituciones: comunidad de oraci\u00f3n (nn. 26-33), de personas (nn. 34-38), de trabajo (n. 39), de conversi\u00f3n (n. 40-42), abierta (n. 43) y ordenada (n. 44-45)?&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>P. Serafino Fiore, C.Ss.R<\/p>\n\n\n\n<p>Traducci\u00f3n,<strong>\u00a0Fr. Jairo D\u00edaz Rodr\u00edguez, C.Ss.R.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>UN SOLO CUERPO es un texto de oraci\u00f3n propuesto por el Centro de Espiritualidad Redentorista. Para m\u00e1s\u00a0informaci\u00f3n:\u00a0P.\u00a0<strong>Piotr Chyla CSsR<\/strong>\u00a0(Director del Centro de Espiritualidad,\u00a0Roma) \u2013\u00a0<a href=\"mailto:fr.chyla@gmail.com\">fr.chyla@gmail.com<\/a>\u00a0\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UN CUERPO SOLO &#8211; 1\/2024 Pr\u00f3logo Al comienzo de esta reflexi\u00f3n, debo admitir que al preparar un esquema para esta puesta en com\u00fan, se me pasaron por la cabeza algunas preguntas: \u00bfA qu\u00e9 comunidad me dirijo? \u00bfGrande o peque\u00f1a, multicultural u homog\u00e9nea, nacional o internacional (dadas las provincias reci\u00e9n formadas o reconfiguradas que tenemos hoy)? [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":23,"featured_media":23005,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[21],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23004"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/users\/23"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23004"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23004\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23009,"href":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23004\/revisions\/23009"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/media\/23005"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23004"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23004"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23004"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}