{"id":24876,"date":"2024-08-30T21:44:21","date_gmt":"2024-08-30T19:44:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/?p=24876"},"modified":"2024-10-02T08:49:49","modified_gmt":"2024-10-02T06:49:49","slug":"el-tiempo-de-la-creacion-2024-misioneros-de-la-esperanza-en-un-mundo-que-clama-por-su-redencion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/2024\/08\/el-tiempo-de-la-creacion-2024-misioneros-de-la-esperanza-en-un-mundo-que-clama-por-su-redencion\/","title":{"rendered":"El Tiempo de la Creaci\u00f3n 2024(1): Misioneros de la esperanza en un mundo que clama por su redenci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>No existen lugares que no sean sagrados. Solo existen lugares sagrados y lugares desacralizados (Wendell Berry)<\/p>\n\n\n\n<p>El XXVI Cap\u00edtulo general concibi\u00f3 la imagen del misionero de la esperanza que camina tras las huellas del Redentor, como el paradigma que describe al redentorista en el mundo de hoy. Es en este mundo, marcado particularmente por la crisis clim\u00e1tica, donde somos llamados a dar raz\u00f3n de la esperanza alegre que nos caracteriza (Cfr. 1Pe 3, 15; Const. 20).<\/p>\n\n\n\n<p>El Tiempo de la Creaci\u00f3n se presenta as\u00ed, como una oportunidad para realizar un ejercicio de reimaginaci\u00f3n del carisma redentoristas, como el Cap\u00edtulo lo pidi\u00f3, pero esta vez de cara a la actual crisis ecol\u00f3gica actual. El tiempo de la Creaci\u00f3n es una celebraci\u00f3n ecum\u00e9nica que se desarrolla cada a\u00f1o, a partir del 1 de septiembre (Jornada Mundial por el Cuidado de la Creaci\u00f3n) y se extiende hasta el 4 de octubre (fiesta de San Francisco de As\u00eds) y que busca dirigir la atenci\u00f3n de la comunidad cristiana sobre la necesidad de contemplaci\u00f3n y la acci\u00f3n por nuestra Casa Com\u00fan. Para la familia redentorista el Tiempo de la Creaci\u00f3n nos permite entrar en sinton\u00eda con el Esp\u00edritu que sigue iluminando la conciencia de los creyentes frente al desaf\u00edo medioambiental. As\u00ed mismo, es una oportunidad para reconocer que todo y todos estamos conectados, y as\u00ed, unidos con la familia ecum\u00e9nica, encontrar caminos para sanar nuestras relaciones, con el Creador y con toda la Creaci\u00f3n, a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n, la reflexi\u00f3n y la acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En conformidad con el lema del sexenio, el lema del tiempo de la creaci\u00f3n nos llama a \u201c<strong>esperanzar y actuar con la Creaci\u00f3n<\/strong>\u201d. Efectivamente, la esperanza no es pasividad ni quietismo, sino que nos mueve a la acci\u00f3n como una forma de anticipaci\u00f3n al futuro que esperamos y queremos construir. El Tiempo de la Creaci\u00f3n nos llama a asumir la herencia de nuestro rico carisma y a conectarlo con la historia presente para que el mundo pueda participar de vida abundante del Redentor (Cfr. Jn 10, 10). Oramos, reflexionamos y actuamos porque tenemos esperanza, y esperamos con una esperanza que no defrauda (Cfr. Rom 5, 5), con la esperanza alegre de quien sabe en qui\u00e9n ha puesto su confianza (2Tim 1, 12).<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta que algunos sectores de la sociedad dan a la cat\u00e1strofe ambiental causada por el ser humano pasan por el negacionismo, la indiferencia y el rechazo. Dichas actitudes incluso persisten entre creyentes y algunos c\u00edrculos eclesiales, quienes consideran que el tema ambiental no tiene ninguna relaci\u00f3n con el \u00e1mbito religioso o espiritual. Es posible que en algunos lugares el compromiso con el cuidado de la Casa Com\u00fan sea visto como una acci\u00f3n ideol\u00f3gica incompatible con la vivencia de la fe. Lo cierto es que el cuidado de la Creaci\u00f3n es una expresi\u00f3n de la fe profesada, as\u00ed como una responsabilidad moral y espiritual, y estas no se pueden separar.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, como familia redentorista, nos vemos en la necesidad de preguntarnos, \u00bfde qu\u00e9 manera la abundante redenci\u00f3n, de la cual los redentoristas somos sus proclamadores y testigos, est\u00e1 relacionada con el cuidado de la creaci\u00f3n? El cuidado de la Creaci\u00f3n es un tema que nos toca a todos como familia humana, porque todos compartimos no solo esta una misma Casa Com\u00fan, sino tambi\u00e9n un mismo destino. Este es un sentido de familia que se abarca a todo el g\u00e9nero humano, pero tambi\u00e9n a las dem\u00e1s especies creadas con las que compartimos el mismo origen y el mismo destino.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cient\u00edficos est\u00e1n de acuerdo con que vivimos en un mundo que est\u00e1 experimentando cambios radicales, los cuales afectan de manera m\u00e1s severa a los pobres. Este no es un problema con implicaciones meramente pol\u00edticas o morales, sino tambi\u00e9n espirituales. Es por esta raz\u00f3n que como redentoristas nos vemos llamados a reimaginar nuestra identidad a la luz de esta realidad. Cada a\u00f1o alcanzamos nuevos picos en el calentamiento global, los noticieros nos informan de sequ\u00edas cada vez m\u00e1s prolongadas, inundaciones, y otros desastres naturales que tienen sus causas directas en la acci\u00f3n humana; \u00bfqu\u00e9 tienen que ver las cat\u00e1strofes ambientales con nuestra fe cristiana y con nuestro ministerio como redentoristas?, algunos se podr\u00edan preguntar. La respuesta puede parecer muy obvia, pero en realidad no lo es. No pocas veces concepciones teol\u00f3gicas distorsionadas, con una fuerte orientaci\u00f3n antropoc\u00e9ntrica de dominio, han justificado la explotaci\u00f3n de la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>La lectura atenta de la espiritualidad redentorista, nos permite acercarnos a una teolog\u00eda de la creaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n que propicie relaciones saludables con la naturaleza y soluciones a los graves problemas de contaminaci\u00f3n ambiental, deforestaci\u00f3n, extinci\u00f3n de especies, etc. Una de las cosas m\u00e1s dif\u00edciles de comprender es que el mundo natural tiene su propio derecho a existir porque es creaci\u00f3n de Dios y es sostenido por Dios; nuestra espiritualidad redentorista tiene el potencial de reorientar en nosotros como religiosos y en nuestros destinatarios, estas concepciones erradas. Nuestro planeta Tierra, nuestra Casa Com\u00fan como obra del mismo Creador, es tambi\u00e9n beneficiaria de la redenci\u00f3n, porque est\u00e1 inserta en una \u00fanica econom\u00eda de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos gustar\u00eda, durante este Tiempo de la Creaci\u00f3n, continuar con nuestro ejercicio de reflexi\u00f3n y exploraci\u00f3n sobre la dimensi\u00f3n ecol\u00f3gica de nuestro carisma. Sabemos que el potencial es grande, pero tenemos qu\u00e9 descubrirlo por nosotros mismos. A partir de la invitaci\u00f3n del Cap\u00edtulo a reimaginar, nos vemos llamados a hacer una especie de \u201cresocializaci\u00f3n teol\u00f3gico-espiritual\u201d, a nivel individual y comunitario que nos lleve a superar esa actitud antropoc\u00e9ntrica de dominio y, en cambio, nos ayude a adoptar una espiritualidad teoc\u00e9ntrica que se tome en serio el mundo creado, la realidad del pecado ecol\u00f3gico y la urgencia de la conversi\u00f3n ecol\u00f3gica. El prefijo \u201cteo\u201d, cuando nos referimos a una espiritualidad teoc\u00e9ntrica, hace referencia a la Trinidad, como fuente de la existencia y de la vida; podr\u00edamos referirnos tambi\u00e9n de una espiritualidad bioc\u00e9ntrada, siempre y cuando nuestra idea de \u201cbio\u201d apunte a esa Fuente fundamental de la vida que es la Trinidad. Parte de esa \u201cresocializaci\u00f3n\u201d teol\u00f3gico-espiritual implica tambi\u00e9n una actualizaci\u00f3n cristol\u00f3gica que pueda apreciar a toda la creaci\u00f3n como beneficiaria de la obra redentora en Cristo. En nuestra tradici\u00f3n espiritual, la lectura del misterio de la encarnaci\u00f3n nos ofrece puntos de encuentro fascinantes con la realidad medioambiental. Se trata as\u00ed, de un esfuerzo reimaginativo que busca articular una espiritualidad genuinamente redentorista que promueve la vida abundante a todo el mundo creado. Los redentoristas somos portadores de la Buena Noticia de una redenci\u00f3n tan abundante que tiene alcances c\u00f3smicos.<\/p>\n\n\n\n<p>De ora parte, nuestro ministerio apost\u00f3lico como hijos del Patrono de moralistas, implica identificar y diferenciar el bien del mal. Todos vivimos y estamos integrados dentro de un sistema econ\u00f3mico global que ha hecho de la destrucci\u00f3n del planeta un negocio no solamente rentable, sino legal y moralmente aceptable. La conciencia de nuestra sociedad se ve adormecida y muchas veces hace ver como bueno lo que es fundamentalmente no es. Y dado que, hasta el momento nuestra generaci\u00f3n, no ha sido lo suficientemente responsable con el cuidado de la Casa Com\u00fan, comprometiendo as\u00ed el bienestar de generaciones futuras, a las instituciones, los l\u00edderes mundiales y los gobiernos les corresponde hacer los ajustes al sistema econ\u00f3mico, pol\u00edtico y educativos. A los seguidores de Jesucristo, por nuestra parte, nos corresponde hacer los ajustes a nivel de nuestra comprensi\u00f3n teol\u00f3gica, de la formaci\u00f3n de la conciencia y de nuestra relaci\u00f3n con el mundo creado. Nuestra gran responsabilidad es la de ser buenos ancestros de las generaciones futuras (Jonas Salk); construyendo sobre las bases de nuestra tradici\u00f3n, los redentoristas queremos hacer nuestro aporte a la construcci\u00f3n de ese mundo mejor todos queremos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Esta reflexi\u00f3n ha sido propuesta por la Secretar\u00eda general para la evangelizaci\u00f3n, Comisi\u00f3n general para la pastoral social &#8211; justicia, paz e integridad de la creaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No existen lugares que no sean sagrados. 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