{"id":24989,"date":"2024-09-13T10:14:00","date_gmt":"2024-09-13T08:14:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/?p=24989"},"modified":"2024-10-02T08:46:00","modified_gmt":"2024-10-02T06:46:00","slug":"el-tiempo-de-la-creacion-2024-re-imaginar-nuestro-carisma-redentorista-en-clave-ecologica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/2024\/09\/el-tiempo-de-la-creacion-2024-re-imaginar-nuestro-carisma-redentorista-en-clave-ecologica\/","title":{"rendered":"El Tiempo de la Creaci\u00f3n 2024(3): Re-imaginar nuestro Carisma Redentorista en clave ecol\u00f3gica"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>\u201cLa batalla por la conservaci\u00f3n continuar\u00e1 siempre. Es parte de la batalla universal entre lo que est\u00e1 bien y lo que est\u00e1 mal\u201d.\u00a0 (John Muir)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>SIGNO: El escudo de la Congregaci\u00f3n y la inscripci\u00f3n \u201c<em>Copiosa Apud Eum Redemptio<\/em><\/strong>\u201d<\/p>\n\n\n\n<ul><li>Desde una perspectiva ecol\u00f3gica, \u00bfqu\u00e9 lectura puedo hacer de estos signos?<\/li><li>\u00bfDe qu\u00e9 manera los elementos de nuestra espiritualidad redentorista pueden ayudarnos a formar una conciencia ecol\u00f3gica?<\/li><li>\u00bfDe qu\u00e9 manera el mundo natural es tambi\u00e9n destinatario del anuncio de la copiosa redenci\u00f3n de Jesucristo?<\/li><\/ul>\n\n\n\n<h2><strong>En di\u00e1logo con la realidad ecol\u00f3gica emergente<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La crisis clim\u00e1tica actual es de una magnitud sin precedentes y constituye uno de los desaf\u00edos m\u00e1s grandes que la humanidad enfrenta hoy. Los delicados balances que hasta el momento hab\u00edan sostenido nuestros ecosistemas muestran deterioros significativos, generando una serie de reacciones en cadena cuyas consecuencias todav\u00eda no logramos medir ni cuantificar. Se ha hablado de esta realidad como una verdad inc\u00f3moda (Al Gore) que no nos ofrece otra alternativa, sino la de asumir las consecuencias de nuestro actuar con relaci\u00f3n al mundo natural y la de actuar con prontitud. Algunos estudiosos definen esta crisis como una crisis de imaginaci\u00f3n (Lawrence Buell), no solo en t\u00e9rminos del reconocimiento de las amenazas que enfrentamos, sino tambi\u00e9n de las posibilidades que tenemos frente a nosotros. Reconocer las causas y consecuencias de la acci\u00f3n humana sobre los sistemas que sostienen la vida en nuestro planeta, nos deber\u00eda llevar a reconocer tambi\u00e9n nuestra responsabilidad con un futuro que, en gran parte depende de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Detr\u00e1s de un conocido dicho de la sabidur\u00eda popular se encierra una din\u00e1mica que nos puede ayudar a comprender de qu\u00e9 manera nuestras acciones son el reflejo nuestros valores y creencias. El dicho lee: \u201ccuida tus pensamientos, ellos se convierten en palabras. Cuida tus palabras, ellas se convierten en acciones. Cuida tus acciones, ellas se convierten en h\u00e1bitos. Cuida tus h\u00e1bitos, porque ellos se convierten en tu destino.\u201d As\u00ed, en el ejercicio de reconocer las causas y los sujetos de la actual crisis ecol\u00f3gica, podr\u00edamos cuestionar hasta qu\u00e9 punto una inadecuada interpretaci\u00f3n del mundo creado y de nuestra relaci\u00f3n con \u00e9l podr\u00eda estar contribuyendo a la degradaci\u00f3n ambiental actual.&nbsp; Ya algunos estudiosos han se\u00f1alado que la crisis ecol\u00f3gica, adem\u00e1s de ser una crisis moral o de valores, es esencialmente tambi\u00e9n una crisis de tipo religioso y espiritual. Quiz\u00e1 una de nuestras mejores contribuciones consista en recuperar el sentido cristiano de la sacralidad de la naturaleza. Para ello contamos con el tesoro de una rica tradici\u00f3n cristiana y un maravilloso capital simb\u00f3lico que nos pueden ayudar leer e interpretar la realidad ambiental, y a restablecer las relaciones rotas con nuestra Casa Com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>La l\u00f3gica de la econom\u00eda de mercado que ha logrado implantarse en la consciencia de las personas hoy, se basa en la idea de una producci\u00f3n masiva de bienes y servicios que deben ser consumidos con rapidez como condici\u00f3n necesaria para mantener un crecimiento econ\u00f3mico. En este modelo, la instancia o valor \u00faltimo que define el comportamiento humano est\u00e1 representada por la triada: producir, consumir y acumular. En contraposici\u00f3n, la conservaci\u00f3n de los recursos naturales, la sobriedad, el reciclaje o la reutilizaci\u00f3n no son considerados valores, al no favorecer ni la producci\u00f3n, ni el consumo, ni la acumulaci\u00f3n. Este es un modelo sustentado en una idea falaz de progreso perpetuo que, al no establecer l\u00edmites, favorece una \u201ccultura del descarte\u201d que estimula la voracidad de los recursos naturales, y nuestra desconexi\u00f3n con el medio ambiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro sistema de valores y nuestras creencias dan forma no solo a nuestras palabras, sino tambi\u00e9n nuestras acciones, nuestros h\u00e1bitos y, en \u00faltimas, a lo que somos. Precisamente, es aqu\u00ed donde la religi\u00f3n en general, y nuestro carisma redentorista en particular, entran en juego al tener el rol fundamental de ser generadores de valores y de sentido. Adem\u00e1s, como formadores de la conciencia, los redentoristas podemos tener un impacto importante que redunde en el cuidado de la Casa Com\u00fan. En este sentido, la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) constituye una herramienta que nos ayuda a reimaginar nuestra fe y nuestro carisma de cara a la realidad ecol\u00f3gica. Precisamente, el cuidado de la casa com\u00fan se ha venido articulando como uno de los principios gu\u00eda de la DSI.<\/p>\n\n\n\n<p>El Magisterio eclesial ha tomado distancia de la visi\u00f3n antropocentrista que ha permeado nuestra teolog\u00eda y nuestra relaci\u00f3n con la visi\u00f3n del mundo y nos mueve a explorar de nuevo la riqueza de nuestra tradici\u00f3n.&nbsp; Y, dado que no hay un \u00fanico modo de interpretar y transformar la realidad, la <em>Laudato Si<\/em> nos llama a entablar un di\u00e1logo con los diferentes saberes, entre los que se encuentra nuestra tradici\u00f3n teol\u00f3gica y redentorista.<\/p>\n\n\n\n<h2><strong>Los destinatarios de la Obra de la Redenci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Todos los que participamos del carisma Redentorista, como su nombre lo sugiere, somos colaboradores en la obra de la Redenci\u00f3n llevada a cabo en la persona de Jes\u00fas, que se encarn\u00f3 para restaurar las relaciones rotas entre el mundo creado y su Creador. A partir de <em>Laudato Si<\/em>, los redentoristas nos hemos sentido interpelados a encontrar nuevos acentos y matices a la formulaci\u00f3n y experiencia de la obra Redentora que abarque a toda la creaci\u00f3n. De ah\u00ed la importancia de profundizar nuestros presupuestos de fe y nuestros valores, porque de la manera como los interpretemos, van a depender nuestras acciones, esto es, la vivencia de nuestro carisma y moral cristiana. En nuestro caso, reconocer que la redenci\u00f3n tiene efectos que se extienden m\u00e1s all\u00e1 de la persona humana, nos ayudar\u00e1 a restablecer las relaciones con el mundo creado y a mostrar la relevancia de nuestro mensaje y nuestro ministerio de cara a la degradaci\u00f3n ambiental del mundo actual.<\/p>\n\n\n\n<p>La redenci\u00f3n cristiana apunta a una liberaci\u00f3n c\u00f3smica y sobrenatural, pero no pierde de vista el aqu\u00ed y el ahora, y tampoco queda reducida \u00fanicamente a una liberaci\u00f3n del \u00e1mbito espiritual o sociopol\u00edtico. Ella toca tambi\u00e9n a la naturaleza sufriente y oprimida, pues ella entra tambi\u00e9n dentro de la categor\u00eda de los pobres (Cfr. LS 49) a quienes Cristo llama bienaventurados (Mt 5, 3) y que son los destinatarios preferenciales de la abundantemente redenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Si nuestra comprensi\u00f3n de la redenci\u00f3n se centra exclusivamente en el ser humano, desconectado de toda la creaci\u00f3n, nuestra moral igualmente estar\u00e1 centrada \u00fanicamente en la b\u00fasqueda del bien del ser humano, a expensas de las dem\u00e1s criaturas. Algunos te\u00f3logos proponen un \u201cantropocentrismo teologal\u201d que deber\u00eda promover la fraternidad entre las criaturas y rechazar cualquier pretensi\u00f3n de dominio y utilitarismo por parte del ser humano contra las dem\u00e1s formas de vida; se trata de una visi\u00f3n antropol\u00f3gica que debe reconocer, sobre todo, el se\u00f1or\u00edo de Dios sobre la Tierra a trav\u00e9s de Jesucristo Redentor.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy hemos llegado a reconocer el grado de interconectividad e interdependencia de todas las criaturas dentro del mundo creado, de tal modo que ya no es posible seguir asumiendo una redenci\u00f3n que excluya nuestra Casa Com\u00fan y dem\u00e1s especies que la habitan. Esos v\u00ednculos nos ayudan a entendernos a nosotros mismos como criaturas dentro de la misma creaci\u00f3n, y a reconocer la dignidad inherente de cada criatura, pues todos compartimos un mismo origen y un mismo destino.<\/p>\n\n\n\n<p>Reimaginar nuestro carisma a la luz de la actual crisis ecol\u00f3gica deber\u00eda llevar nuestra espiritualidad, y particularmente nuestra teolog\u00eda, a mover su centro de gravedad del antropocentrismo ego\u00edsta a su verdadero centro: Dios Trino, principio y fundamento del que emana la vida, la existencia y la redenci\u00f3n del cosmos. La proclamaci\u00f3n de la abundante redenci\u00f3n implica el restablecimiento de relaciones aut\u00e9nticas con Dios creador, para que as\u00ed todas las criaturas sean beneficiarias de la vida abundante que el misterio de Jesucristo Redentor nos ofrece. Porque la redenci\u00f3n, de la cual los redentoristas somos sus testigos es Buena Noticia, no solo para todo tiempo y todos los tiempos, sino para todas y cada una de las criaturas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Existe una cultura redentorista que nos ofrece una cosmovisi\u00f3n, una manera de ver, interpretar y responder al mundo. Redimir significa restaurar, recuperar, sanar, liberar. Estas son acciones que tocan la profundidad del dolor y del sufrimiento en el mundo, no solo del g\u00e9nero humano, sino de todas las formas de vida; toda la creaci\u00f3n est\u00e1 implicada en la obra de la Redenci\u00f3n, ha afirmado el Papa Francisco (Junio 25, 2024). Por eso, la sensibilidad de los redentoristas frente a al abandono y el sufrimiento de los m\u00e1s abandonados, toca tambi\u00e9n a la abandonada y empobrecida Tierra. De esta manera, buscamos leer la redenci\u00f3n en clave de la ecolog\u00eda integral de <em>Laudato Si<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Creer en Dios creador y en su Hijo Redentor que por medio del Esp\u00edritu Santo comunica la Vida abundante, significa reconocer la dignidad de la creaci\u00f3n, as\u00ed como la oferta redentora que toca a cada creatura.&nbsp; Es decir, que como religiosos y laicos, el carisma redentorista nos exige reconocer el alcance y la amplitud del proyecto redentor. El gemido de la creaci\u00f3n del que habla San Pablo, no es solo el gemido humano, es el gemido de toda la creaci\u00f3n que espera su redenci\u00f3n: \u00ab<em>tambi\u00e9n la creaci\u00f3n ser\u00e1 liberada de la esclavitud de la corrupci\u00f3n para participar de la gloriosa libertad de los hijos de Dios<\/em>\u00bb (Rm&nbsp;8,21). Y as\u00ed, \u201c<em>en la redenci\u00f3n de Cristo es posible contemplar con esperanza el v\u00ednculo de solidaridad entre el ser humano y todas las dem\u00e1s criaturas<\/em>\u201d (Francisco), porque todo est\u00e1 conectado (Cfr LS 34).<\/p>\n\n\n\n<h2><strong>Reivindicar la Teolog\u00eda de la Creaci\u00f3n- Redenci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Una interpretaci\u00f3n parcial de la teolog\u00eda de la Creaci\u00f3n a partir de la descripci\u00f3n del primer cap\u00edtulo del libro del G\u00e9nesis pudo haber favorecido la separaci\u00f3n que el ser humano hizo del resto de la creaci\u00f3n, y su posicionamiento como dominador de las dem\u00e1s especies creadas (Cfr. Gen 1, 28). Leonardo Boff afirma que una comprensi\u00f3n de Dios sin el mundo es equivalente a un mundo sin Dios. En esta perspectiva separatista, el orden de lo natural es visto \u00fanicamente como como escenario de fondo sobre el que se construye la historia humana. Pero esta es una lectura narcisista que traiciona no \u00fanicamente la esencia del mensaje cristiano, sino tambi\u00e9n nuestra vocaci\u00f3n com\u00fan de creaturas. Es una visi\u00f3n que nos ha convertido en autistas espirituales y nos hace incapaces de escuchar el mundo natural.<\/p>\n\n\n\n<p>La (teolog\u00eda de la) creaci\u00f3n, concebida en los relatos b\u00edblicos ubica al ser humano dentro de la totalidad de la obra creadora que es bella y es buena. A su vez, la Biblia presenta la Redenci\u00f3n como un plan divino que abarca toda la creaci\u00f3n; la restauraci\u00f3n de todas las cosas (Hch 3, 21, Ef 1, 10), la reconciliaci\u00f3n en Jesucristo, de todo lo visible e invisible. Es un plan de redenci\u00f3n con un alcance mayor al que tiene la realidad del pecado, pues donde abund\u00f3 el pecado sobreabund\u00f3 la gracia (Rom 5, 20).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es una noci\u00f3n de creaci\u00f3n que ya indica que el mundo no aparece del caos o por casualidad, sino como una manifestaci\u00f3n del amor de Dios Creador, quien nos hace part\u00edcipes de la comuni\u00f3n trinitaria y de la comuni\u00f3n universal. Dios crea, y al crear Dios establece una relaci\u00f3n fundamental con su obra creada. La progresividad de la creaci\u00f3n en el relato b\u00edblico encuentra paralelos con la evoluci\u00f3n de la vida y del ser humano en la tierra. Nuestro planeta, con m\u00e1s de 4.500 millones de a\u00f1os, es testigo de la aparici\u00f3n de la especie humana (homo sapiens) hace tan solo 120.000 a\u00f1os, en la retaguardia de la cadena evolutiva. Esto significa, como expresa tambi\u00e9n el relato b\u00edblico que el ser humano no se encuentra al principio de la creaci\u00f3n, y que el mundo ha existido sin \u00e9l y antes que \u00e9l (Cfr L. Boff). Es decir, que a la base de nuestra teolog\u00eda de la creaci\u00f3n est\u00e1 la idea de que el mundo creado le pertenece \u00fanicamente a Dios, porque es en Dios en quien la creaci\u00f3n encuentra su origen y su plenitud. Por tanto, el mundo le pertenece \u00fanicamente a Dios Creador. Nosotros somos parte de la Creaci\u00f3n y&nbsp; como tal, tambi\u00e9n le pertenecemos a Dios. Por eso los creyentes nos reconocemos parte de esta creaci\u00f3n; no por encima de ella, sino dentro de ella. M\u00e1s a\u00fan, por nuestra capacidad de transformar el mundo, reconocemos la responsabilidad de ser colaboradores en el proyecto creador del que hacemos parte.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto nos lleva a reconocer que <strong>nuestro modo de ser en el mundo como creaturas es relacional<\/strong>, porque Dios es relacional. Es decir, que nuestra realizaci\u00f3n como especie humana depende del tipo de relaciones que establezcamos con nuestro Creador, con el mundo y con las dem\u00e1s creaturas. De este modo, \u201c<em>vivir la vocaci\u00f3n de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana<\/em>\u201d (LS 217).&nbsp;La mutualidad e interdependencia es una caracter\u00edstica del mundo creado, as\u00ed como lo es tambi\u00e9n del mundo redimido. La salvaci\u00f3n acontece no para los individuos aislados, sino para los individuos en cuanto parte de una comunidad. Porque nuestro origen, como nuestro destino como especie humana est\u00e1n \u00edntimamente entrelazados, y no son distintos al de toda la creaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El reivindicar los fundamentos b\u00e1sicos de nuestra teolog\u00eda de la creaci\u00f3n nos ayudar\u00e1 a restablecer las relaciones con Dios y con el mundo creado. La doctrina de la creaci\u00f3n describe la acci\u00f3n amorosa y constante de Dios Trino que desde el principio crea; y durante el proceso evolutivo sostiene el universo creado, lo redime y lo encamina a su restauraci\u00f3n definitiva en Jesucristo. Una adecuada comprensi\u00f3n de la teolog\u00eda de la creaci\u00f3n desde esta perspectiva, nos ayuda a entender la acci\u00f3n redentora de Jesucristo y la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo dentro de todo el espectro de la historia profunda de la Creaci\u00f3n. El Dios que crea, es el mismo que redime y santifica. Este referente trinitario es el que nos permite apreciar nuestra interconectividad e interdependencia dentro del inmenso entramado de relaciones del universo.<\/p>\n\n\n\n<h2><strong>Por amor Dios crea y por amor Dios Redime<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En el drama de la redenci\u00f3n presentado en las Escrituras, la creaci\u00f3n se presenta como el acto primero. La narrativa b\u00edblica del G\u00e9nesis describe c\u00f3mo Dios, despu\u00e9s de crear a partir de la nada, ve que todo lo creado es bueno. Al decir que Dios crea <em>ex nihilo <\/em>(de la nada) se subraya la gratuidad de Dios, que crea <em>ex amore. <\/em>De esta manera, la creaci\u00f3n es buena porque es creada como acto de amor. Es una creaci\u00f3n donde Dios se manifiesta y se proyecta a S\u00ed mismo y a su amor intratrinitario.&nbsp; Porque as\u00ed lo quiso, Dios crea un mundo distinto de Si, manteniendo una continua relaci\u00f3n y dependencia con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Y como el amor es la \u00fanica raz\u00f3n y fuerza que da origen al mundo creado, con la creaci\u00f3n Dios tambi\u00e9n se involucra de manera anticipada en la Redenci\u00f3n del mundo. Por amor Dios crea y por amor Dios redime.&nbsp; El misterio de Cristo, (su vida, muerte y resurrecci\u00f3n) es el \u201cSi\u201d irrevocable de Dios a su creaci\u00f3n, en la que Dios desde el principio ha encontrado su complacencia (Gen 1,2). Se trata de la misma Presencia que se cern\u00eda sobre las aguas, cuya gloria se manifest\u00f3 en la creaci\u00f3n, y que en Jesucristo se manifiesta ya de manera definitiva al ser humano. Toda la Biblia en su conjunto es el testimonio de una creaci\u00f3n redimida y orientada a su plenificaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El redescubrimiento y la apreciaci\u00f3n de la teolog\u00eda de la creaci\u00f3n-redenci\u00f3n, y de la sacralidad del mundo creado se ha convertido hoy en un imperativo para nosotros y casi en una condici\u00f3n para que el mensaje cristiano pueda encontrar su relevancia en medio de la crisis ecol\u00f3gica actual. De una adecuada comprensi\u00f3n de la teolog\u00eda de la creaci\u00f3n y la redenci\u00f3n va a depender tambi\u00e9n la eficacia de nuestro ministerio para el cuidado de la Casa Com\u00fan. Si entendemos el mundo natural como la revelaci\u00f3n primigenia de Dios, podremos entrever tambi\u00e9n su valor y su dignidad. La existencia de cada criatura en el universo, como lo afirma T. Berry, es un modo en que la Divina Presencia se manifiesta. Se trata de una revelaci\u00f3n a partir de una Creaci\u00f3n que es continua y din\u00e1mica. Y si logramos ubicar nuestra comprensi\u00f3n de la redenci\u00f3n dentro de este proceso evolutivo din\u00e1mico, lograremos comprender que esta redenci\u00f3n no est\u00e1 destinada exclusivamente a la criatura humana.<\/p>\n\n\n\n<p>El significado de este car\u00e1cter sagrado y activo de la creaci\u00f3n-redenci\u00f3n est\u00e1 en que cuanto m\u00e1s el Creador se hace presente, m\u00e1s la creatura se va perfeccionando a imagen de su Creador. Y entre m\u00e1s la criatura se deja afectar por su Creador, mejor se manifiesta su Creador y el car\u00e1cter sagrado y din\u00e1mico de su creaci\u00f3n. Se trata de un \u201cenriquecimiento mutuo\u201d en el que las relaciones entre la criatura humana con su creador, y de las creaturas entre s\u00ed, se hacen mutuamente ben\u00e9ficas (Cfr. T. Berry). Se trata, como dir\u00eda T. De Chardin, de la cristificaci\u00f3n del mundo. En Cristo, el Redentor, se restablecen las relaciones rotas entre el Creador y las criaturas; en \u00c9l se manifiesta la perfecci\u00f3n a la que toda la creaci\u00f3n est\u00e1 llamada a participar, porque en \u00e9l la vida es abundante.<\/p>\n\n\n\n<h2><strong>Jesucristo, Redentor de Todo lo Creado<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En el Credo profesamos que el Dios que Crea, tambi\u00e9n redime y santifica. Esta afirmaci\u00f3n apunta al coraz\u00f3n mismo de la Trinidad y nos muestra la creaci\u00f3n no como un evento del pasado, sino como un acto din\u00e1mico que afecta el presente y se extiende hacia su plenificaci\u00f3n en el futuro. Jesucristo es el Redentor de la Creaci\u00f3n y el catalizador de esta din\u00e1mica, porque en \u00c9l todo ha sido creado, en \u00c9l todo subsiste y en \u00c9l todo ser\u00e1 consumado. Cristo, el Redentor, es la totalidad de la Salvaci\u00f3n: La Redenci\u00f3n de Jes\u00fas no es solo acto pasado o futuro, se hace presente tambi\u00e9n aqu\u00ed y ahora, porque \u201cen \u00c9l todas las cosas encuentran su fundamento y por medio de \u00c9l existimos\u201d (1 Cor. 8, 6; cfr. Col 1, 15 \u2013 29; Fil. 2, 5 \u2013 11).<\/p>\n\n\n\n<p>El misterio de Cristo (su encarnaci\u00f3n, vida, muerte y resurrecci\u00f3n) reintroduce en la creaci\u00f3n el principio de vital que restaura la dignidad perdida a causa del pecado, haciendo que la creaci\u00f3n puede pregustar de nuevo el privilegio que Ad\u00e1n y Eva tuvieron y que luego perdieron en el jard\u00edn. As\u00ed, la creaci\u00f3n es el fundamento de la Redenci\u00f3n y la Redenci\u00f3n es la plenificaci\u00f3n de la Creaci\u00f3n (Cfr. Rom. 8, 19 \u2013 22). El mundo que es Creado es el mismo mundo que es Redimido, y el Redentor es quien nos revela la verdad definitiva de la creaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No es coincidencia que el evangelio de Juan inicie evocando el relato de la creaci\u00f3n del G\u00e9nesis: \u201c<em>En el principio exist\u00eda la Palabra<\/em>\u2026\u201d. El evangelista subraya la obra redentora de Jes\u00fas como una nueva Creaci\u00f3n. El evangelista usa expresiones similares, como \u201c<em>nacer de nuevo<\/em>\u201d (3,3), o \u201c<em>nacer de Dios<\/em>\u201d (1, 12 \u2013 13) para mostrar que el Dios que actu\u00f3 en la creaci\u00f3n es el mismo Dios que act\u00faa en Jes\u00fas para restaurar la creaci\u00f3n. San Pablo igualmente hablar\u00e1 de \u201c<em>una nueva creaci\u00f3n en Cristo<\/em>\u201d (2Cor. 5, 18) como referencia a esa nueva vida que en Cristo reciben todos los que en \u00e9l Creen. Este es el programa redentor que, a la vez, es c\u00f3smico (Cfr. 8, 19 \u2013 21) y que se extiende en el tiempo hasta la liberaci\u00f3n definitiva en la consumaci\u00f3n de los tiempos. Toda la creaci\u00f3n participa de esta obra redentora que restablece el proyecto original afectado por el pecado y lo proyecta hacia su consumaci\u00f3n definitiva.<\/p>\n\n\n\n<p>La participaci\u00f3n de Dios en la historia humana manifiesta la voluntad divina de entrar en la Gran Historia del universo creado, en la \u201chistoria profunda\u201d que abarca desde los or\u00edgenes del universo descritas por las teor\u00edas evolutivas hasta la consumaci\u00f3n final de los tiempos. Nuestra fe en la creaci\u00f3n, la encarnaci\u00f3n y la redenci\u00f3n nos lleva a afirmar que nuestra vida y la existencia del Cosmos es la participaci\u00f3n de la vida en Dios. Y no solo eso, sino que, en Jesucristo, el nuevo Ad\u00e1n, se manifiesta tambi\u00e9n el potencial co-creador del ser humano, &#8220;<em>pues todas las cosas han sido creadas por \u00c9l y en \u00c9l.&nbsp; Dios tuvo a bien hacer residir en \u00c9l toda la Plenitud, y reconciliar por \u00e9l y para \u00e9l todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos<\/em>.&#8221; (Col. 1, 16. 19 \u2013 20). De esta manera, en Jesucristo Redentor el mundo creado se \u201cre-crea,\u201d la muerte y el mal son en El asumidos y la vida encuentra su plenitud, su redenci\u00f3n. Los evangelios nos muestran a Jes\u00fas que devuelve la salud perdida, libera de la posesi\u00f3n del mal, perdona pecados, alimenta a los hambrientos, ense\u00f1a a sus seguidores, y otorga la misma autoridad para que los suyos hagan lo mismo (Cfr. Lc 9, 1 \u2013 10). Estos son los signos que traen sanaci\u00f3n a un mundo herido. La muerte en cruz asume y manifiesta el sufrimiento de la Tierra, porque la carne de Jes\u00fas es la carne del mundo (Col. 1, 18), su cruz es nuestra cruz, y su victoria es la victoria del mundo. De un mundo que fue creado por amor, y que solo puede recrearse, sanarse y avanzar hacia su perfecci\u00f3n por el amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Jesucristo Redentor es la cabeza de \u201c<em>lo que est\u00e1 en los cielos y la tierra<\/em>\u201d (Ef. 1. 10), la \u201c<em>Plenitud que lo llena todo<\/em>\u201d (Ef. 1, 23; Col, 1, 19); porque en \u00c9l han sido creadas y reconciliadas todas las cosas (Ef. 1, 23, Col 1, 20) y \u201c<em>en \u00e9l todo encuentra su consistencia<\/em>\u201d (Col 1, 17). La vida, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas es un acto Trinitario de proporciones c\u00f3smicas (Frank Macchia), que tiene a la base la obra del Padre que crea y llama a la existencia, la obra del Hijo que por amor redime y la obra del Esp\u00edritu que da la vida.&nbsp; De la fe y del seguimiento de Jesucristo el Redentor se desprende nuestra misi\u00f3n de comunicar la vida abundante no solo a la especie humana, sino a todo el mundo creado en general. De esta manera se puede apreciar tambi\u00e9n alcance c\u00f3smico del carisma redentorista que reconoce que los beneficios de la redenci\u00f3n alcanzan a todo el mundo creado. As\u00ed que, reimaginar nuestro carisma en el mundo de hoy podr\u00eda incluir poder articular la ecolog\u00eda integral de la <em>Laudato Si<\/em>, donde todas las cosas encuentren su restauraci\u00f3n y vida plena a trav\u00e9s de Cristo Redentor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn la primera creaci\u00f3n, Dios me dio mi propio ser, como imagen y semejanza de su propio Ser. Pero en su Nueva Creaci\u00f3n realizada en Jesucristo Dios me dio su Mismo Ser, restaurando as\u00ed mi ser que se hab\u00eda perdido a causa del pecado. He sido creado y he sido restaurado. As\u00ed, me debo doblemente a mi Creador y Redentor. Pero, \u00bfqu\u00e9 puedo ofrecer, en pago de esos dones, si todo lo que tengo y soy lo he recibido de \u00c9l? Jesucristo Redentor ya lo hecho por m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>(Inspirado en los pensamientos de San Bernardo).<\/p>\n\n\n\n<p>DIALOGUEMOS Y ACTUEMOS<\/p>\n\n\n\n<ul><li>Muchas instituciones vienen avanzando en un proceso de concientizaci\u00f3n sobre cuidado de nuestra Casa Com\u00fan. Este es el caso de comunidades religiosas que han adoptado la Plataforma de Acci\u00f3n Laudato Si. \u00bfDe qu\u00e9 manera podr\u00edamos avanzar como Congregaci\u00f3n en la misma direcci\u00f3n?<\/li><li>\u00bfDe qu\u00e9 manera podemos incorporar en nuestra liturgia y celebraciones, elementos de nuestra espiritualidad que nos ayuden a vigorizar el sentido de responsabilidad con el mundo creado?<\/li><li>\u00bfDe qu\u00e9 manera mi fe en un Dios creador y en Jesucristo Redentor se podr\u00edan expresar como Buena Noticia para toda la Creaci\u00f3n?<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p><strong>ORACI\u00d3N REDENTORISTA POR NUESTRA CASA COM\u00daN<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Alabado seas, Padre Creador! En Ti vivimos, nos movemos y existimos (Hch 17, 28). En tu Hijo Jesucristo nos has redimido y en el Esp\u00edritu Santo nos has dado la plenitud de la vida.<br>T\u00fa nos llamas a continuar la presencia de tu Hijo Jesucristo y su misi\u00f3n redentora en el mundo. Ay\u00fadanos a escuchar el grito silencioso de los pobres que sufren a causa de la destrucci\u00f3n ecol\u00f3gica, y el grito silencioso de la tierra en las especies que se extinguen a causa del comportamiento humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Que al contemplar admirados las maravillas de tu creaci\u00f3n podamos reconocer que no somos due\u00f1os del mundo sino parte de \u00e9l, y podamos tambi\u00e9n restablecer las relaciones contigo Padre, y con las dem\u00e1s creaturas.<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00fa, que derribas del trono a los poderosos y enalteces a los humildes, corrige nuestras pretensiones de dominadores de nuestra hermana tierra y ay\u00fadanos a ser administradores fieles de tu multiforme gracia.&nbsp; Ll\u00e9nanos de tu Esp\u00edritu que renueva la faz de la tierra y conc\u00e9denos el don de la conversi\u00f3n ecol\u00f3gica.<br>&nbsp;<br>Mar\u00eda, t\u00fa eres la Reina de todo lo creado, porque por medio de ti ha venido al mundo Cristo, el Redentor. Cuida con amor materno de este mundo herido como cuidaste a tu Hijo, para que con \u00e9l podamos cantar las alabanzas al Padre Creador por toda la eternidad. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>En los pa\u00edses que deber\u00edan producir los mayores cambios de h\u00e1bitos de consumo, los j\u00f3venes tienen una nueva sensibilidad ecol\u00f3gica y un esp\u00edritu generoso, y algunos de ellos luchan admirablemente por la defensa del ambiente, pero han crecido en un contexto de alt\u00edsimo consumo y bienestar que vuelve dif\u00edcil el desarrollo de otros h\u00e1bitos. Por eso estamos ante un desaf\u00edo educativo. (LS 209)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa batalla por la conservaci\u00f3n continuar\u00e1 siempre. 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