{"id":25074,"date":"2024-09-25T10:23:02","date_gmt":"2024-09-25T08:23:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/?p=25074"},"modified":"2024-10-02T08:45:04","modified_gmt":"2024-10-02T06:45:04","slug":"tiempo-de-la-creacion-2024-hacia-una-espiritualidad-ecologica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/2024\/09\/tiempo-de-la-creacion-2024-hacia-una-espiritualidad-ecologica\/","title":{"rendered":"Tiempo de la Creaci\u00f3n 2024(5): Hacia una Espiritualidad Ecol\u00f3gica"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Para el Tiempo de la Creaci\u00f3n 2024, que se celebra del 1 de septiembre al 4 de octubre, la Secretar\u00eda General para la Evangelizaci\u00f3n, Comisi\u00f3n General de Pastoral Social &#8211; Justicia, Paz e Integridad de la Creaci\u00f3n, ha preparado una serie de reflexiones e ideas para el di\u00e1logo en las comunidades. En la 4\u00aa semana se propone el tema: Hacia una espiritualidad ecol\u00f3gica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Quiero proponer a los cristianos algunas l\u00edneas de espiritualidad ecol\u00f3gica que nacen de las convicciones de nuestra fe. Porque lo que el Evangelio nos ense\u00f1a tiene consecuencias en nuestra forma de pensar, sentir y vivir. (..) La\u00a0espiritualidad no est\u00e1 desconectada del propio cuerpo ni de la naturaleza o de las realidades de este mundo, sino que se vive con ellas y en ellas, en comuni\u00f3n con todo lo que nos rodea\u201d\u00a0<\/em> <em>(LS 216).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Si el pecado ecol\u00f3gico se manifiesta en la ruptura de las tres relaciones a las que se refiere el Papa Francisco: Dios \u2013 Persona \u2013 Creaci\u00f3n, esto va a exigir una conversi\u00f3n, que solo puede ser el resultado de un camino espiritual. Nosotros, como creyentes, creemos que el comienzo de un compromiso y una acci\u00f3n en favor del medio ambiente parte del \u00e1mbito de los valores y las convicciones m\u00e1s profundas, es decir, de nuestra espiritualidad. Las circunstancias de la realidad del mundo actual nos exigen encontrar lenguajes comunes entre nuestro legado espiritual como redentoristas y el tema ecol\u00f3gico, para que el potencial de nuestro carisma y nuestra misi\u00f3n redunde en vida abundante tambi\u00e9n para nuestra Casa Com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho de que nuestros santos, beatos y m\u00e1rtires redentoristas lograran encontrar a Dios en las personas y en los acontecimientos cotidianos, se derivaba en gran parte de un encuentro previo dado en la oraci\u00f3n y en la contemplaci\u00f3n. Estos eran espacios que les permit\u00eda distinguir la realidad de la ilusi\u00f3n (Conf. Const. 24, 27, 84). Ellos nos ense\u00f1an que la contemplaci\u00f3n afecta la manera como nosotros vemos y nos relacionamos con la realidad, con el mundo creado. Como San Alfonso, que comprend\u00eda muy bien que la oraci\u00f3n nos lleva a cultivar las mismas relaciones de Jes\u00fas. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como respuesta a la invitaci\u00f3n del \u00faltimo Cap\u00edtulo General a reimaginarnos en el mundo, necesitamos pasar de una espiritualidad desconectada del mundo natural, a una espiritualidad que nos introduzca en una \u00edntima relaci\u00f3n con Dios que se revela en el libro de la naturaleza. La creciente conciencia ecol\u00f3gica ofrece un mundo de posibilidades para leer nuestra espiritualidad redentorista en perspectiva ecol\u00f3gica.&nbsp; Se trata de considerar la teolog\u00eda de la Redenci\u00f3n y de la Creaci\u00f3n como dos caras de una misma moneda, con las consecuencias que esto tiene para nuestra vida espiritual, para nuestro ministerio y en \u00faltimas para la construcci\u00f3n de un mundo mejor.<\/p>\n\n\n\n<h2><strong>La Encarnaci\u00f3n en Perspectiva Ecol\u00f3gica<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Nuestra fe cristiana profesa que Jesucristo, por quien todo fue hecho, se encarn\u00f3 por nuestra salvaci\u00f3n en el seno de Mar\u00eda. Esta verdad que se encuentra en el coraz\u00f3n de nuestra espiritualidad ha definido nuestra ser y quehacer como redentoristas, y tiene el potencial de descifrar para nosotros la dimensi\u00f3n ecol\u00f3gica de nuestro carisma. El Dios de la vida y la redenci\u00f3n abundante no es el dios de los de\u00edstas, es decir, el dios que crea el mundo, pero lo abandona para nunca m\u00e1s relacionarse con \u00e9l. No, el Dios \u00fanico y Trino profesado por la fe cristiana es el Dios que crea, pero es tambi\u00e9n el Dios que sostiene la creaci\u00f3n con la acci\u00f3n del Esp\u00edritu dador de vida, y es el Dios que redime en Jesucristo Redentor. De tal modo que nuestra fe en el Redentor nos permitir\u00e1 percibir mejor el mundo natural, no como una realidad independiente, sino como un proyecto de comuni\u00f3n y de Vida abundante cuya fuente est\u00e1 en la Trinidad y de la cual nosotros hacemos parte. Creaci\u00f3n, Encarnaci\u00f3n y Redenci\u00f3n constituyen los fundamentos de nuestra espiritualidad redentorista, pero tenemos qu\u00e9 reconocer que tenemos todav\u00eda mucho camino por recorrer para articularlas arm\u00f3nicamente de tal modo que se expresen mejor en nuestro ministerio apost\u00f3lico.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido son iluminadoras las palabras del papa Benedicto XVI: \u201cEl Redentor es el Creador, y si nosotros no anunciamos a Dios en toda su grandeza, de Creador y de Redentor, quitamos valor tambi\u00e9n a la Redenci\u00f3n.\u201d (6 de agosto, 2008). Reconocer y profundizar este estrecho v\u00ednculo, implica para los redentoristas, reconocer nuestra responsabilidad con respecto a la creaci\u00f3n, una responsabilidad que pasa y se expresa a trav\u00e9s de nuestro ministerio y predicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra espiritualidad redentorista, al situarse en la teolog\u00eda de la encarnaci\u00f3n-redenci\u00f3n nos ayuda a reconectarnos con el cuidado de la Creaci\u00f3n. Con la afirmaci\u00f3n \u201cla Palabra de hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros\u201d (Jn 1, 14) el evangelio de san Juan expresa que Dios asume no solo la carne humana, sino la carne en el sentido hebreo, es decir la materia (<em>adama \u2013 afar<\/em>), la sustancia de la cual est\u00e1 compuesta toda la creaci\u00f3n. Estamos hablando de la Palabra hecha tierra &#8211; polvo. En Jes\u00fas Dios participa del entramado de la vida en el mundo creado, de tal modo que los procesos biol\u00f3gicos y qu\u00edmicos del mundo natural tambi\u00e9n aplican a la persona de Jes\u00fas. Jes\u00fas, como unidad biol\u00f3gica, se une al entramado de la vida en la Tierra que se viene desplegando en el tiempo y sigue proyectando hacia el futuro. Al \u201cponer su tienda entre nosotros\u201d como algunas traducciones de la Biblia lo expresan, Jes\u00fas respira el mismo aire que todos los seres vivos de la tierra respiran; se alimenta con los frutos de la tierra que tambi\u00e9n alimentan a todas las creaturas; recibe los rayos del sol que hacen posible los procesos de fotos\u00edntesis, y bebe del agua que cae de las nubes y se evapora despu\u00e9s de haber hecho producir la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Te\u00f3logos como San Ireneo han reconocido que, con la encarnaci\u00f3n, Dios se encarna no \u00fanicamente en la humanidad de un jud\u00edo de Galilea. As\u00ed como Ad\u00e1n representa el culmen de la creaci\u00f3n, Jesucristo el nuevo Ad\u00e1n, representa a toda la Creaci\u00f3n redimida. Algunos te\u00f3logos contempor\u00e1neos se refieren a esta perspectiva en t\u00e9rminos de \u201cencarnaci\u00f3n profunda (<em>Deep incarnation<\/em>.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Los evangelios nos permiten contemplar la vida terrena de Jesucristo en una estrecha relaci\u00f3n con el mundo natural, desde su nacimiento en un establo, caminando por las monta\u00f1as, playas, y campos, orando en lugares apartados de la naturaleza. Sus par\u00e1bolas e historias nos revelan no solo los numerosos escenarios en los que se desarrolla su ministerio, sino tambi\u00e9n una \u00edntima y especial relaci\u00f3n con el mundo natural: reba\u00f1os, aves, lirios, semillas, agua, fuego, el clima son algunas de las im\u00e1genes que nos revelan esta relaci\u00f3n. En esta manera, los evangelios y todo el Nuevo Testamento, nos presentan la Buena Noticia de Jesucristo Redentor, como Buena Noticia destinada a toda la creaci\u00f3n, porque en El han sido reconciliadas todas las cosas, las del cielo y las de la tierra (Ef. 1, 20).<\/p>\n\n\n\n<h2><strong>El Sacrifico Redentor que renueva la Creaci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Conceptos tan cercanos a notros como el anonadamiento, la entrega, el desprendimiento o el <em>distacco<\/em>, encuentra paralelos en el mundo natural y la ecolog\u00eda. La vida y obra de Cristo Redentor nos revela que el poder que mueve el coraz\u00f3n humano y la naturaleza es el poder del amor y la entrega. La espiritualidad redentorista puede encontrar, en el seguimiento del Redentor, \u201cque nos am\u00f3 y se entreg\u00f3 por nosotros como ofrenda agradable\u201d (Ef. 5, 2) la inspiraci\u00f3n para la defensa y la promoci\u00f3n de la vida en todas sus expresiones.<\/p>\n\n\n\n<p>En la naturaleza existe esta ley de reciprocidad que hace que un individuo luche y se entregue por el bien del grupo, familiar o tribal. &nbsp;Se trata de un sentido de unidad con el Todo que sugiere que para las especies vivientes que se encuentran en circunstancias de riesgo, el asegurar un futuro constituye uno de los factores m\u00e1s decisivos para la cooperaci\u00f3n y el auto-sacrificio. Desde este punto de vista evolutivo se podr\u00eda explicar el grado de sacrificio, por ejemplo, que una madre o un padre est\u00e1n dispuestos a soportar por el bien de su progenie; en este sentido se puede tambi\u00e9n explicar el grado de sacrificio que como individuos o como generaci\u00f3n, estamos dispuestos a asumir por el bien de los otros y de generaciones futuras.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, el t\u00e9rmino <em>sacrificio<\/em>, que desde sus or\u00edgenes ha tenido un uso religioso (del lat\u00edn <em>sacrififium<\/em>) hunde sus ra\u00edces en las palabras <em>sacer<\/em> (algo que se separa de lo que es profano), y <em>facere<\/em> (hacer). Dentro del \u00e1mbito religioso, el sacrificio ha constituido ese esfuerzo del ser humano por entrar en comuni\u00f3n con la realidad trascendental que lo abarca todo. Este, a su vez, ha constituido el acto fundamental del culto. De esta manera, lo que se ofrece en sacrificio, de alguna manera u otra, es la vida misma como reconocimiento de su car\u00e1cter divino cuya fuente se encuentra no est\u00e1 en la creatura.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, en el sacrificio de Jesucristo, el Redentor, el flujo de la vida abundante que comenz\u00f3 desde la Creaci\u00f3n y que se vio afectada con el pecado original, se restablece nuevamente para beneficiar a toda la Creaci\u00f3n. Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida (Jn 14, 6), y su resurrecci\u00f3n renueva la Creaci\u00f3n. Por su sacrificio participamos de la vida plena y somos criaturas nuevas (Cfr. 2Cor 5, 17; Ef 4, 17 \u2013 32). Solo el sacrificio de Jes\u00fas puede ponernos en contacto con la Fuente de la vida, porque su sacrificio, a diferencia de los otros, no es simplemente un m\u00e9todo, sino EL camino por medio del cual accedemos a esa Vida. Cuando los redentoristas hablamos de la redenci\u00f3n abundante, estamos afirmando que los efectos del sacrificio redentor se desbordan m\u00e1s all\u00e1 de la realidad humana, hasta tocar a cada criatura dentro del entramado del todo creado.<\/p>\n\n\n\n<p>Es as\u00ed como las estructuras de pecado que alimentan la arrogancia, la indiferencia y la codicia de lucro en el ser humano solo pueden ser vencidas con \u00abla entrega por el bien del pr\u00f3jimo, juntamente con la disponibilidad a &#8220;perderse&#8221;, en sentido evang\u00e9lico, por el otro\u00bb como lo hizo el Redentor (Juan Pablo II, Enc.&nbsp;Sollicitudo rei socialis,&nbsp;38: AAS 80 (1988) 566). Este es el espejo frente al que los Redentoristas nos ponemos al momento de comprender el sacrifico redentor de Cristo y comprender nuestro rol de colaboradores en la obra redentora. La intuici\u00f3n de San Alfonso sobre el <em>distacco<\/em> del Redentor, como camino espiritual sigue siendo actual, porque nos muestran que solo el amor desinteresado y la entrega pueden sanar las relaciones y romper el c\u00edrculo de degradaci\u00f3n del que el ser humano no se puede liberar por sus propias fuerzas. Esto tiene implicaciones directas a la hora de comprender y asumir, por ejemplo, el reciclaje, uso racional de los recursos naturales, el consumo responsable de bienes y servicios, etc.<\/p>\n\n\n\n<h2><strong>Una espiritualidad Eucar\u00edstica<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Para los cat\u00f3licos, el sacrificio por excelencia es el sacrificio de Jesucristo celebrado en la Eucarist\u00eda. Ese es el sacrificio que renueva al acto primordial de la Creaci\u00f3n a trav\u00e9s del acto Redentor de la Cruz. Para los redentoristas, la Eucarist\u00eda es un \u00e1mbito privilegiado para el encuentro con Dios Creador, el Hijo Redentor, y el Esp\u00edritu Santificador; es el lugar que nos hace apreciar el don de nuestra creaturalidad y de nuestra Redenci\u00f3n. En la Eucarist\u00eda, como en la liturgia en general, somos invitados a abrazar el mundo en un nivel distinto. \u201c<em>El agua, el aceite, el fuego y los colores son asumidos con toda su fuerza simb\u00f3lica y se incorporan en la alabanza<\/em>\u00bb (LS 235). <em>En la Eucarist\u00eda \u00ablo creado encuentra su mayor elevaci\u00f3n\u2026 La Eucarist\u00eda une el cielo y la tierra, abraza y penetra todo lo creado. El mundo que sali\u00f3 de las manos de Dios vuelve a \u00c9l en feliz y plena adoraci\u00f3n. Es por esto que \u00abla Eucarist\u00eda es tambi\u00e9n fuente de luz y de motivaci\u00f3n para nuestras preocupaciones por el ambiente, y nos orienta a ser custodios de todo lo creado<\/em>\u00bb (Cfr. LS 236).<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa Benedicto XVI, despu\u00e9s de haber celebrado en su vida la Eucarist\u00eda en escenarios tan diversos y variados, contemplaba su car\u00e1cter universal y c\u00f3smico: \u201c<em>Porque tambi\u00e9n cuando se celebra sobre el peque\u00f1o altar de una iglesia en el campo, la Eucarist\u00eda se celebra, en cierto sentido,&nbsp;sobre el altar del mundo. Ella une el cielo y la tierra. Abarca e impregna toda la creaci\u00f3n. El Hijo de Dios se ha hecho hombre, para reconducir todo lo creado, en un supremo acto de alabanza, a Aqu\u00e9l que lo hizo de la nada. De este modo, \u00c9l, el sumo y eterno Sacerdote, entrando en el santuario eterno mediante la sangre de su Cruz, devuelve al Creador y Padre toda la creaci\u00f3n redimida. Lo hace a trav\u00e9s del ministerio sacerdotal de la Iglesia y para gloria de la Sant\u00edsima Trinidad. Verdaderamente, \u00e9ste es el&nbsp;mysterium fidei&nbsp;que se realiza en la Eucarist\u00eda: el mundo nacido de las manos de Dios creador retorna a \u00c9l redimido por Cristo\u201d<\/em> (EE, 8). Esta bella imagen nos ayuda a reimaginar c\u00f3mo el misterio de Redenci\u00f3n, celebrado en la Eucarist\u00eda, tiene un impacto sobre todo el universo. Para los redentoristas no es dif\u00edcil encontrar estos puntos de uni\u00f3n con la naturaleza en nuestras liturgias, nuestra predicaci\u00f3n y la promoci\u00f3n de la piedad eucar\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la dimensi\u00f3n ecol\u00f3gica de la espiritualidad eucar\u00edstica permanece todav\u00eda un campo amplio por explorar. El elemento sacrificial de la Eucarist\u00eda, por ejemplo, podr\u00eda fortalecer nuestra capacidad de renuncia a tantos h\u00e1bitos y pr\u00e1cticas destructivas del medio ambiente, as\u00ed como lo hizo Jes\u00fas. La vida que se desenvuelve en la naturaleza lleva en s\u00ed misma esta imprenta sacrificial que entrega la vida para promoverla. La vida que se extingue es generadora de una vida renovada, como la del grano de trigo que cae a tierra y muere para dar mucho fruto (Cfr. Jn 12, 23 \u2013 24).<\/p>\n\n\n\n<p>Las consecuencias pr\u00e1cticas de esta visi\u00f3n para nuestro ministerio se deber\u00edan traducir, por ejemplo, en el rito penitencial dentro de la Eucarist\u00eda, que podr\u00eda incorporar los elementos rituales necesarios para restablecer el orden sagrado que Dios instaur\u00f3 en su Creaci\u00f3n y Redenci\u00f3n (Cfr. Mt 5, 23 \u2013 24). Deber\u00eda ser tambi\u00e9n la oportunidad para suscitar el dolor y el duelo por las especies vivientes extintas a causa de la acci\u00f3n directa del ser humano, y para vigorizar nuestras conexiones y la restauraci\u00f3n con el mundo creado. Porque \u201cel consumo brutal de la creaci\u00f3n comienza donde no est\u00e1 Dios, donde la materia es s\u00f3lo material para nosotros, donde nosotros mismos somos las \u00faltimas instancias, donde el conjunto es simplemente una propiedad nuestra y el consumo es s\u00f3lo para nosotros mismos. El derroche de la creaci\u00f3n comienza donde no reconocemos ya ninguna instancia por encima de nosotros, sino que s\u00f3lo nos vemos a nosotros mismos; comienza donde no existe ya ninguna dimensi\u00f3n de la vida m\u00e1s all\u00e1 de la muerte, donde en esta vida debemos acapararlo todo y poseer la vida de la forma m\u00e1s intensa posible, donde debemos poseer todo lo que es posible poseer\u201d (Benedicto XVI, 6 agosto 2008).<\/p>\n\n\n\n<h2><strong>La Mirada \u201c<em>Contemplativa<\/em>\u201d de los Redentoristas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El Papa Francisco ha dicho que el mejor ant\u00eddoto contra el abuso de nuestra Casa Com\u00fan es la contemplaci\u00f3n. Cuando abordamos el problema de la crisis ambiental, podemos perder de vista que \u00e9sta es tambi\u00e9n una crisis espiritual y que, que necesita tambi\u00e9n ser abordada desde esta perspectiva. El af\u00e1n por el dinero, el ego\u00edsmo y la falta de consideraci\u00f3n por el otro son realidades de tipo moral y espiritual que contaminan, como se ha se\u00f1alado atr\u00e1s, las relaciones con el Creador y con las criaturas. La p\u00e9rdida de biodiversidad, el cambio clim\u00e1tico y el colapso ecol\u00f3gico son los signos y s\u00edntomas de aquella enfermedad que los creyentes llamamos pecado y que es la causante de tantas heridas a nuestra Casa Com\u00fan. A partir de ah\u00ed podr\u00edamos afirmar que la mejor contribuci\u00f3n que le podemos hacer a nuestro mundo es nuestra conversi\u00f3n individual y comunitaria, que solo puede ser el resultado de una profunda espiritualidad ecol\u00f3gica que se manifiesta como contemplaci\u00f3n y acci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los Redentoristas conocemos muy bien la importancia que San Alfonso le dio a la oraci\u00f3n mental (y\/o contemplaci\u00f3n- meditaci\u00f3n) dentro del amplio espectro de la vida cristiana. De igual manera, siguiendo la insistencia de nuestro Fundador, los redentoristas hemos encontrado en la oraci\u00f3n y la contemplaci\u00f3n los anclajes que conectan nuestra misi\u00f3n y espiritualidad con las realidades del mundo. En este sentido, la contemplaci\u00f3n\/meditaci\u00f3n como ha sido ense\u00f1ada por San Alfonso y practicada por los Redentoristas, podr\u00eda recibir ahora este matiz ecol\u00f3gico que nos ayude a conectarnos con la belleza de la Creaci\u00f3n, as\u00ed como tambi\u00e9n con sus heridas. San Alfonso consideraba la oraci\u00f3n como el medio indispensable e imprescindible de la pr\u00e1ctica cristiana con un potencial transformador inmenso. La contemplaci\u00f3n, al ayudarnos a ser m\u00e1s conscientes de lo que somos y nos rodea, nos puede tambi\u00e9n ayudar a sanar nuestras relaciones con el mundo Creado, y a profundizar en nuestra interconectividad e interdependencia con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>La creaci\u00f3n no deja de proclamar la gloria de Dios. La cuesti\u00f3n es si prestamos la suficiente atenci\u00f3n, si somos capaces de interpretar lo que nos dice el libro de la Creaci\u00f3n. \u201c<em>Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento anuncia la obra de sus manos; el d\u00eda al d\u00eda comunica el mensaje, la noche a la noche le pasa la noticia. Sin hablar y sin palabras, y sin voz que pueda o\u00edrse, por toda la tierra resuena su proclama<\/em> (Salmo 19, 1-4). Aunque durante la \u00e9poca moderna se haya perdido la capacidad de contemplaci\u00f3n y de escucha del libro de la naturaleza, en la actualidad nos sentimos llamados a promover una contemplaci\u00f3n que nos reconecte con la sacralidad del mundo creado y con su Creador.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Dios ha escrito un libro precioso, \u00abcuyas letras son la multitud de criaturas presentes en el universo\u00bb \u2026 \u00abDesde los panoramas m\u00e1s amplios a la forma de vida m\u00e1s \u00ednfima, la naturaleza es un continuo manantial de maravilla y de temor. Ella es, adem\u00e1s, una continua revelaci\u00f3n de lo divino\u00bb.. \u00abPercibir a cada criatura cantando el himno de su existencia es vivir gozosamente en el amor de Dios y en la esperanza\u00bb. Esta contemplaci\u00f3n de lo creado nos permite descubrir a trav\u00e9s de cada cosa alguna ense\u00f1anza que Dios nos quiere transmitir, porque \u00abpara el creyente contemplar lo creado es tambi\u00e9n escuchar un mensaje, o\u00edr una voz parad\u00f3jica y silenciosa\u00bb. Podemos decir que, \u00abjunto a la Revelaci\u00f3n propiamente dicha, contenida en la sagrada Escritura, se da una manifestaci\u00f3n divina cuando brilla el sol y cuando cae la noche\u00bb. Prestando atenci\u00f3n a esa manifestaci\u00f3n, el ser humano aprende a reconocerse a s\u00ed mismo en la relaci\u00f3n con las dem\u00e1s criaturas: \u00abYo me autoexpreso al expresar el mundo; yo exploro mi propia sacralidad al intentar descifrar la del mundo\u00bb<\/em> (LS 85)<\/p>\n\n\n\n<h2>Preguntas para el di\u00e1logo<\/h2>\n\n\n\n<p>La contemplaci\u00f3n, la meditaci\u00f3n y la oraci\u00f3n tienen el gran potencial de cambiar no solo nuestras actitudes, sino tambi\u00e9n nuestros h\u00e1bitos y comportamiento con relaci\u00f3n al mundo creado.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>\u00bfC\u00f3mo entiendo el potencial sanador de nuestra vida sacramental, espiritual y de la oraci\u00f3n?<\/li><li>La naturaleza tiene un potencial transformador y sanador. Muchos redentoristas reconocen y aprecian la naturaleza como lugar para la oraci\u00f3n y la contemplaci\u00f3n. La existencia de los jardines en nuestras comunidades o la elecci\u00f3n de casas con espacios verdes para nuestros retiros comunitarios son un testimonio de ello. \u00bfC\u00f3mo podemos explicar la relevancia de los espacios naturales para la contemplaci\u00f3n y la meditaci\u00f3n?<\/li><li>Los Redentoristas sabemos muy bien que los pobres son portadores de un potencial evangelizador, es decir, ellos nos evangelizan. Hoy d\u00eda estamos siendo tambi\u00e9n conscientes de la capacidad transformadora y sanadora de la naturaleza. \u00bfDe qu\u00e9 manera podr\u00edamos integrar dentro de nuestras pr\u00e1cticas espirituales y lit\u00fargicas el potencial transformador y sanador de la naturaleza?<\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para el Tiempo de la Creaci\u00f3n 2024, que se celebra del 1 de septiembre al 4 de octubre, la Secretar\u00eda General para la Evangelizaci\u00f3n, Comisi\u00f3n General de Pastoral Social &#8211; Justicia, Paz e Integridad de la Creaci\u00f3n, ha preparado una serie de reflexiones e ideas para el di\u00e1logo en las comunidades. 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