{"id":29641,"date":"2025-12-31T13:01:55","date_gmt":"2025-12-31T11:01:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/?p=29641"},"modified":"2025-12-31T13:01:57","modified_gmt":"2025-12-31T11:01:57","slug":"mensaje-del-superior-general-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2026","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cssr.news\/spanish\/2025\/12\/mensaje-del-superior-general-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2026\/","title":{"rendered":"Mensaje del Superior General para la Jornada Mundial de la Paz 2026"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><em><strong>\u00abEn un mundo marcado por la guerra, la divisi\u00f3n y la crisis medioambiental, la llamada a ser constructores de paz nunca ha sido tan urgente\u00bb. En la 59.\u00aa Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por la Paz, el P. Rog\u00e9rio Gomes, CSsR, Superior General de los Redentoristas, nos invita a \u00abreimaginar\u00bb nuestra misi\u00f3n como testigos de la esperanza y constructores de una paz desarmada.<\/strong><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El P. Rog\u00e9rio Gomes escribe en su mensaje a la Familia Redentorista con motivo de la Jornada Mundial de la Paz 2026: <br><em>no podemos dejar de pensar en la guerra que Ucrania est\u00e1 sufriendo en estos momentos y que nuestros cohermanos redentoristas viven y padecen en primera persona. Del mismo modo, dirigimos nuestra mirada a los pueblos de Nigeria y de \u00c1frica Occidental y Central, donde nuestros cohermanos est\u00e1n igualmente presentes y donde muchas comunidades contin\u00faan amenazadas en su vida y en su integridad, bajo el constante temor del desplazamiento forzado<\/em>.\u00a0<em>Las angustias y zozobras de nuestros cohermanos y de nuestras comunidades en estos territorios marcados por la violencia y la guerra son un recordatorio permanente de que nuestra Congregaci\u00f3n participa plenamente en la misi\u00f3n de Cristo Redentor en el mundo (cf. Const. 52), lo cual nos llama a ser constructores, anunciadores y testigos de su paz. El Redentor es nuestra paz (cf. Flp 4,7; Ef 2,14-16), y nuestro anuncio de la redenci\u00f3n y de la vida abundante incluye necesariamente el compromiso con el anuncio y la promoci\u00f3n de la paz.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lea el mensaje completo del Superior General a continuaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Roma, 1\u00ba de enero de 2026<br>Solemnidad de Santa Mar\u00eda, Madre de Dios<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Misioneros de la Esperanza tras las huellas del Redentor<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>A\u00d1O DEDICADO A LA MISI\u00d3N<\/strong><br><em>El Se\u00f1or que nos env\u00eda como misioneros y peregrinos de la Esperanza en un mundo herido<\/em><br>Lc 4,16-19, Mc 6,7-12, Lc 9,2-6, Sal 130,7 Const. 1-20, Est. 01-020<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">MENSAJE DEL SUPERIOR GENERAL\u00a0PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ\u00a0\u00a02026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>La paz est\u00e9 con todos ustedes: hacia una paz \u201cdesarmada y desarmante\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Apreciados Cohermanos, Formandos, Familia Redentorista y Laicos Asociados a nuestra Misi\u00f3n,<\/p>\n\n\n\n<ol type=\"1\"><li><em>El c\u00e1ntico \u00ab\u00a1Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad!\u00bb (Lc 2,14)&nbsp;<\/em>sigue resonando en nuestros corazones como anuncio de la paz que brota de la Nochebuena e ilumina el camino de la humanidad. La contemplaci\u00f3n del misterio de Jes\u00fas en el pesebre, junto con Jes\u00fas Eucarist\u00eda y Jes\u00fas en la cruz, ha sido siempre uno de los focos privilegiados de nuestra espiritualidad y misi\u00f3n. Pensar que el Ni\u00f1o recostado en el pesebre es el mismo Cordero inocente sacrificado en la cruz nos ayuda a reconocer el rostro del Redentor en el rostro de los ni\u00f1os que hoy sufren las consecuencias de la guerra.&nbsp;<\/li><li>Seg\u00fan datos recientes del&nbsp;<em>Uppsala Conflict Data Program<\/em>&nbsp;(UCDP)<a href=\"applewebdata:\/\/98C78C68-099A-4647-BF44-6BEDD01C9E6C#_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>&nbsp;y del&nbsp;<em>Global Peace Index<a href=\"applewebdata:\/\/98C78C68-099A-4647-BF44-6BEDD01C9E6C#_ftn2\"><sup><strong>[2]<\/strong><\/sup><\/a><\/em>, el mundo vive hoy uno de los per\u00edodos m\u00e1s violentos desde el final de la Segunda Guerra Mundial. En 2024 se registraron 61 conflictos armados que involucraron al menos a un Estado, la cifra m\u00e1s alta desde 1946, de los cuales 11 alcanzaron el nivel de guerra. Aunque el n\u00famero total de muertes mostr\u00f3 una ligera disminuci\u00f3n en comparaci\u00f3n con 2022, cerca de 160 mil personas murieron a causa de la violencia organizada, lo que convierte a 2024 en el cuarto a\u00f1o m\u00e1s violento desde el genocidio de Ruanda en 1994. La guerra en Ucrania contin\u00faa siendo el conflicto m\u00e1s letal, mientras que en Oriente Medio, especialmente en Gaza y en el L\u00edbano, la violencia ha afectado de manera desproporcionada a la poblaci\u00f3n civil. De forma alarmante, ha aumentado significativamente la violencia dirigida contra civiles, as\u00ed como la internacionalizaci\u00f3n de los conflictos, con 92 pa\u00edses involucrados en guerras fuera de sus propias fronteras. Paralelamente, seg\u00fan el&nbsp;<em>Comit\u00e9 Internacional de la Cruz Roja,<\/em>&nbsp;se estima que existen actualmente m\u00e1s de 120 focos de conflicto armado en el mundo, muchos de ellos olvidados por la atenci\u00f3n internacional, pero marcados por graves violaciones del Derecho Internacional Humanitario, que hieren la dignidad humana y los derechos fundamentales de millones de personas.<\/li><li>Este escenario pone de manifiesto la urgencia de fortalecer la protecci\u00f3n de los civiles, la construcci\u00f3n de la paz y el compromiso global con el di\u00e1logo y la justicia<em>. Conviene recordar que, en muchos de estos contextos de conflicto, nuestra misi\u00f3n redentorista est\u00e1 presente, compartiendo el sufrimiento causado por la guerra y convirti\u00e9ndose, al mismo tiempo, en apoyo y signo de esperanza para los inocentes que padecen sus consecuencias.<\/em><\/li><li>La Jornada Mundial de la Paz fue inaugurada por iniciativa del papa Pablo VI, quien, en 1967, dos a\u00f1os despu\u00e9s de la clausura del Concilio Vaticano II y en medio de la guerra de Vietnam, propuso comenzar el a\u00f1o civil con anhelos y aspiraciones de paz como fuerza impulsora en la construcci\u00f3n de la historia humana. En un contexto de creciente polarizaci\u00f3n, el llamado a ser constructores de paz sigue siendo necesario y relevante, y debemos verlo como una oportunidad para \u00abreimaginar\u00bb nuestra misi\u00f3n y nuestra identidad religiosa en el mundo actual. Mientras el mundo contin\u00faa experimentando profundas transformaciones, nos esforzamos por interpretarlas y por discernir nuestro papel como misioneros de la esperanza y testigos de la vida abundante en el Redentor. Nuestra escucha del mundo, en \u00faltima instancia, busca atender al clamor de los pueblos, especialmente de los m\u00e1s pobres (Dt 9,1), y al clamor de la misma Tierra (LS 2; 49).<\/li><li>En esta 59.\u00aa Jornada de Oraci\u00f3n por la Paz, la Iglesia nos invita a centrarnos en&nbsp;<em>una paz desarmada y desarmante. Los conflictos b\u00e9licos y la amenaza nuclear siguen sembrando el miedo de manera persistente y ponen a prueba nuestra esperanza. Vivimos en un mundo multipolar en el que las grandes potencias buscan mantener la primac\u00eda o, al menos, ser protagonistas de un nuevo orden mundial que se percibe como fr\u00e1gil.<\/em>&nbsp;<em>En la actualidad, presenciamos guerras crueles y fratricidas que destrozan la vida, especialmente la de los m\u00e1s pobres.&nbsp;<\/em>Si bien gran parte de la responsabilidad de construir la paz recae en los l\u00edderes mundiales, desde nuestra fe y nuestro carisma tambi\u00e9n asumimos nuestra parte en la tarea com\u00fan de promover y edificar la paz. En este sentido, el papa Le\u00f3n XIV nos ha recordado recientemente que el mundo de hoy necesita \u00abuna Iglesia que no pone l\u00edmites al amor, que no conoce enemigos a los que combatir, sino solo hombres y mujeres a los que amar\u00bb (DT, 120).&nbsp;<\/li><li>Resulta profundamente simb\u00f3lico que hoy, en una de las iglesias de Bel\u00e9n, el pesebre haya sido elaborado sobre una pila de escombros, sobre la cual se encuentra recostado el Ni\u00f1o Jes\u00fas. Escenas similares se han visto en iglesias de Norteam\u00e9rica, donde la Sagrada Familia aparece detenida, separada o rodeada de elementos que evocan miedo y desesperaci\u00f3n.&nbsp;&nbsp;En la actual guerra de Ucrania, muchos ni\u00f1os han sido separados forzosamente de sus familias y de su cultura; otros han muerto sepultados bajo los escombros de sus propias casas, destruidas por bombardeos indiscriminados. Este es el mundo que el Redentor visita en esta Navidad y en el que vuelve a resonar el anuncio de los \u00e1ngeles: \u00abpaz en la tierra\u00bb.&nbsp;<\/li><li>El papa Francisco, por su parte, sin recurrir a subterfugios, sol\u00eda hablar de una \u00abtercera guerra mundial a pedazos\u00bb para referirse a la realidad de numerosos conflictos localizados que emplean t\u00e1cticas tanto convencionales como h\u00edbridas y que tienen profundas repercusiones en gran parte de la poblaci\u00f3n mundial, incluidas nuestras comunidades. En este contexto, el evangelio, como Buena Noticia, nos impulsa siempre a actuar como misioneros de la esperanza.&nbsp;<\/li><li><em>Como ya se ha recordado anteriormente, no podemos dejar de pensar en la guerra que Ucrania est\u00e1 sufriendo en estos momentos y que nuestros cohermanos redentoristas viven y padecen en primera persona. Del mismo modo, dirigimos nuestra mirada a los pueblos de Nigeria y de \u00c1frica Occidental y Central, donde nuestros cohermanos est\u00e1n igualmente presentes y donde muchas comunidades contin\u00faan amenazadas en su vida y en su integridad, bajo el constante temor del desplazamiento forzado<\/em>.&nbsp;<em>Las angustias y zozobras de nuestros cohermanos y de nuestras comunidades en estos territorios marcados por la violencia y la guerra son un recordatorio permanente de que nuestra Congregaci\u00f3n participa plenamente en la misi\u00f3n de Cristo Redentor en el mundo (cf. Const. 52), lo cual nos llama a ser constructores, anunciadores y testigos de su paz. El Redentor es nuestra paz (cf. Flp 4,7; Ef 2,14-16), y nuestro anuncio de la redenci\u00f3n y de la vida abundante incluye necesariamente el compromiso con el anuncio y la promoci\u00f3n de la paz.<\/em><\/li><li>El evangelio que predicamos es, por su propia naturaleza, un evangelio de paz. Por ello, la paz debe preocuparnos a todos, no solo a los l\u00edderes de las naciones, sino tambi\u00e9n a quienes nos profesamos disc\u00edpulos misioneros del Se\u00f1or de la paz (cf. Is 9,6; 2 Ts 3,16). El Redentor la ofrece (cf. Jn 14,27) como don, pero al mismo tiempo es recibida como conquista y realizaci\u00f3n humana. Por ello, la paz solo se alcanza aunando esfuerzos con miembros de otras religiones e instituciones que, de m\u00faltiples maneras, se empe\u00f1an, como nosotros, en promover la justicia, la paz y el cuidado de la creaci\u00f3n. Desafortunadamente, las organizaciones internacionales y la voluntad de los l\u00edderes mundiales ya no son suficientes para garantizar y salvaguardar la paz y la justicia entre las naciones. Es aqu\u00ed donde nuestro ministerio, nuestros \u00abpocos panes y pocos peces\u00bb, aunque puedan parecer insignificantes, adquieren su verdadera relevancia y pueden convertirse en fermento de redenci\u00f3n dentro del tejido de la sociedad. Se trata de un ministerio que se lleva a cabo en colaboraci\u00f3n con nuestros asociados laicos, as\u00ed como con instituciones y con hombres y mujeres de buena voluntad que trabajan por este bien com\u00fan que es la paz.<\/li><li>En su visita a Beirut, el papa Le\u00f3n hizo un llamado a que todos pongamos de nuestra parte para que nuestra tierra pueda recuperar su esplendor: \u00abY solo hay una forma de hacerlo: desarmemos nuestros corazones, dejemos caer las armaduras de nuestras cerrazones \u00e9tnicas y pol\u00edticas, abramos nuestras confesiones religiosas al encuentro mutuo\u00bb (Beirut, 2 de diciembre de 2025). En un mundo globalizado y plurirreligioso, no podemos sustraernos a la responsabilidad de encontrarnos, dialogar y trabajar juntos por este bien com\u00fan. Algunos cohermanos desarrollan precisamente su ministerio misionero en contextos hostiles; ellos nos reconfortan con su testimonio y su creatividad para generar espacios de di\u00e1logo y reconciliaci\u00f3n.&nbsp;<\/li><li>En este horizonte, es iluminador el aporte del redentorista Bernhard H\u00e4ring (1912-1998), quien, desde su reflexi\u00f3n moral, insisti\u00f3 en la urgencia de formar una conciencia cristiana no violenta, sana y madura. Para \u00e9l, la paz no nace de equilibrios impuestos ni de la simple ausencia de conflicto, sino de una conversi\u00f3n interior profunda que libera a las personas y a las comunidades de las l\u00f3gicas de la confrontaci\u00f3n, del resentimiento y de la dominaci\u00f3n. Desde la centralidad del evangelio, H\u00e4ring nos recuerda que creer en Cristo, nuestra paz, implica dejarnos transformar desde las ra\u00edces mismas de nuestra existencia, para participar activamente de su no violencia y de su amor reconciliador y sanador. Esta opci\u00f3n evang\u00e9lica, lejos de toda pasividad, educa la conciencia para rechazar toda forma de explotaci\u00f3n, odio y venganza, y nos compromete a construir relaciones personales y sociales marcadas por la verdad, la justicia y el perd\u00f3n, como camino concreto hacia una paz aut\u00e9ntica y duradera.<\/li><li><em>Quisiera aprovechar esta ocasi\u00f3n para subrayar la paz con la creaci\u00f3n como otro de los aspectos que hoy interpelan con fuerza a nuestro carisma. La destrucci\u00f3n del medio ambiente puede considerarse una manifestaci\u00f3n m\u00e1s de la naturaleza conflictiva del ser humano y una realidad que nuestro carisma est\u00e1 llamado a afrontar.&nbsp;<\/em>La enc\u00edclica Laudato Si\u2019 se ha convertido en un hito fundamental de la Doctrina Social de la Iglesia, ayud\u00e1ndonos a comprender mejor la profunda interconexi\u00f3n entre nuestra fe en el Dios de la vida y el cuidado de la creaci\u00f3n, entre la redenci\u00f3n del ser humano y la redenci\u00f3n de toda la creaci\u00f3n. Para profundizar en este aspecto, la Iglesia celebra desde hace algunos a\u00f1os la \u00abJornada Mundial de Oraci\u00f3n por el Cuidado de la Creaci\u00f3n\u00bb, cada 1 de septiembre. En la misma l\u00ednea, el papa Le\u00f3n promulg\u00f3 el decreto del formulario de la \u00abMisa por el Cuidado de la Creaci\u00f3n\u00bb (<em>Missa pro custodia creationis<\/em>), que nos inspira a tomar conciencia de las profundas relaciones entre Dios y su creaci\u00f3n. As\u00ed, un aspecto esencial de la b\u00fasqueda de la paz implica tambi\u00e9n el restablecimiento de las relaciones y la reconciliaci\u00f3n con toda la creaci\u00f3n. En relaci\u00f3n con la finalidad de nuestra acci\u00f3n misionera, las Constituciones hablan de nuestra elecci\u00f3n para el ministerio de la reconciliaci\u00f3n (cf. Const. 11). Y si todo est\u00e1 interconectado en nuestras vidas (cf.&nbsp;<em>LS<\/em>&nbsp;34), la b\u00fasqueda de la paz y la reconciliaci\u00f3n debe incluir tambi\u00e9n la sanaci\u00f3n de las relaciones rotas entre el Creador y nosotros, sus criaturas.&nbsp;<\/li><li>A Mar\u00eda, la&nbsp;<em>Theotokos<\/em>, por quien recibimos la paz verdadera y la reconciliaci\u00f3n con Dios, y a cuyos cuidados nos encomendamos al inicio de este a\u00f1o, le pedimos que contin\u00fae inspir\u00e1ndonos en el seguimiento de su Hijo. \u00c9l proclam\u00f3 bienaventurados a los que trabajan por la paz, porque ellos ser\u00e1n llamados hijos de Dios (cf. Mt 5,9). Con raz\u00f3n Mar\u00eda proclam\u00f3 que todas las generaciones la llamar\u00edan bienaventurada (cf. Lc 1,48), y gracias a su testimonio de fe ella sigue inspir\u00e1ndonos a construir un mundo en el que el amor venza al odio, la verdad a la mentira y la reconciliaci\u00f3n a la venganza.&nbsp;<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>Fraternalmente,<\/p>\n\n\n\n<p>P. Rog\u00e9rio Gomes, C.Ss.R<br>Superior General<\/p>\n\n\n\n<p>Original:&nbsp;<em>espa\u00f1ol<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/98C78C68-099A-4647-BF44-6BEDD01C9E6C#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>&nbsp;Cf. Organized Violence &amp; Armed Conflict Trends 2024 (UCDP Data).&nbsp;<a href=\"https:\/\/ucdp.uu.se\/year\/2024\">https:\/\/ucdp.uu.se\/year\/2024<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/98C78C68-099A-4647-BF44-6BEDD01C9E6C#_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>&nbsp;Cf. World Map of Peace and Conflict Indicators.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.visionofhumanity.org\/maps\/#\/\">https:\/\/www.visionofhumanity.org\/maps\/#\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abEn un mundo marcado por la guerra, la divisi\u00f3n y la crisis medioambiental, la llamada a ser constructores de paz nunca ha sido tan urgente\u00bb. En la 59.\u00aa Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por la Paz, el P. 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