Testimonio y solidaridad durante la erupción del volcán Taal.

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(Lipa, Filipinas) – Impulsada por la situación de los pobres abandonados y motivada por el llamado a ser testigos del Redentor, la comunidad de la Misión Redentorista Lipa de la Viceprovincia de Manila respondió a las consecuencias de las crecientes actividades del volcán Taal después de su erucción. Hecho que afectó a nuestras hermanas y hermanos del lugar obligándolos a huir por seguridad. El volcán Taal es uno de los volcanes activos en Filipinas, ubicado a 60 kilómetros al sur de la ciudad de Manila, en la provincia de Batangas, la isla de Luzón. La última vez que el volcán hizo erupción fue en 1977. El 12 de enero de 2020, Filipinas vió su terrible explosión con la expulsión de materiales volcánicos y de cenizas. Esto provocó una evacuación masiva de comunidades de las ciudades cercanas al volcán, particularmente dentro de un radio de 14 km. La comunidad redentorista de Lipa se encuentra a 30 kilómetros del volcán. Como resultado, algunas de las familias en estas áreas han acudido a las puertas de nuestra comunidad en busca de refugio y seguridad.

Ya en la madrugada del 13 de enero de 2020, los Redentoristas junto con nuestros socios laicos de inmediato pudieron acoger a 26 familias, un total de 98 personas. Estas familias provenían de las ciudades de Lemery, Balete, Agoncillo y algunas aldeas de la ciudad de Lipa afectadas por la erupción. A partir del 21 de enero, el número aumentó a 75 familias y 255 personas.

Toda la comunidad, tanto los profesos como los laicos, movilizaron de inmediato su respuesta a las necesidades de las familias y su solidaridad con otras personas ubicadas en los centros de evacuación cercanos. En asociación con Art Relief Mobile Kitchen (ARMK), una organización socia redentorista en Manila que proporciona estaciones de cocina móviles para dar comidas calientes a familias que huyen de desastres naturales, brindamos comidas a miles de familias, dando cuidados y ofreciendo acogida en centros preparados todos los días alrededor de la zona. Agradecemos la contribución de cada socio por parte de donantes, voluntarios y personas desplazadas en este esfuerzo. Sin embargo, nuestra respuesta no se limita a proporcionar alojamiento y comida. Junto con nuestros socios, también llevamos a cabo sesiones de información a través del arte y la narración de cuentos con niños, compartiendo el baile de Zumba con adultos, lo que facilita la posibilidad de tener un espacio para que las familias compartan sus miedos y ansiedades. en este momento de calamidad. También estamos agradecidos de que las familias afectadas también mostraron su entusiasmo por ayudar a otros desplazados internos al ofrecerse como voluntarios en la cocina y proporcionar comidas a través de estaciones de cocina móviles. Reunimos toda esta experiencia en nuestra celebración de la Eucaristía como comunidad de Dios.

La comunidad y los voluntarios también pudieron mostrar solidaridad con otras familias afectadas fuera de nuestro lugar. También visitamos y distribuimos donaciones a otras iglesias y centros de evacuación que albergan a otras familias afectadas. En coordinación con el gobierno local y la arquidiócesis, hemos podido extender nuestros esfuerzos a otros centros de evacuación y familias que viven fuera de los centros de evacuación. Esto ha sido posible gracias a nuestros cientos de socios, voluntarios y donantes que continúan participando activamente en este esfuerzo desde el comienzo de este desastre. Según datos de la oficina provincial de Batanga, hay alrededor de 26,000 personas en las zonas sujetas a erupciones y que pueden durar varios días. Por esto, pedimos oraciones continuas y apoyo para que el Señor ponga fin a las actividades del volcán Taal.

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