La provincia redentorista de Europa Sur vivió el pasado sábado 19 de septiembre un día de profunda alegría con la profesión religiosa temporal de José Antonio Madruga Madruga. La celebración tuvo lugar en la parroquia del Perpetuo Socorro de Mérida, su ciudad natal. Junto a sus familiares y amigos, participaron numerosos cohermanos, amigos y laicos de las comunidades redentoristas llegados desde distintos lugares de España y también de Italia (donde José ha realizado el año de noviciado), que quisieron acompañarlo en este importante momento de su camino vocacional.
La Eucaristía fue presidida por el Padre Provincial de Europa Sur, Gennaro Sorrentino, en un ambiente marcado por la cercanía, la fraternidad y la acción de gracias. La comunidad reunida pudo compartir la alegría de José y renovar, junto a él, la confianza en la llamada que el Señor sigue dirigiendo hoy a quienes deciden entregar su vida al servicio del Evangelio y de la misión redentorista.
A la luz del Evangelio proclamado, el Padre Provincial subrayó la importancia de permanecer en Cristo. Recordó que la vida consagrada encuentra su fundamento en una relación viva y constante con el Señor, de la que brotan la fidelidad a los votos y la capacidad de responder con generosidad a la misión. Solo permaneciendo unidos a Cristo es posible recorrer con alegría y perseverancia el camino de la consagración religiosa.
Asimismo, destacó el valor de la vida comunitaria como espacio privilegiado de crecimiento humano, espiritual y misionero. La comunidad es el lugar donde se aprende a vivir el Evangelio y desde donde nace el impulso para salir al encuentro de los demás y anunciar la abundante redención.
La celebración estuvo marcada por un clima especialmente familiar y festivo. La presencia de personas llegadas desde diferentes lugares puso de manifiesto los vínculos de comunión que unen a la familia redentorista más allá de las fronteras y expresó el cariño hacia José en este paso decisivo de su itinerario vocacional.
La profesión temporal de José constituye un motivo de gratitud para toda la Congregación del Santísimo Redentor y, de manera particular, para la provincia de Europa Sur. En un tiempo en el que cada vocación es un don precioso para la Iglesia y para la misión, este compromiso representa un signo de esperanza para el presente y el futuro de nuestra familia redentorista.
Agradecemos de manera especial a la comunidad del Perpetuo Socorro de Mérida su acogida y su dedicación en la preparación de esta celebración, así como a todos aquellos que, con su presencia, cercanía y oración, acompañaron a José en este día tan significativo. Encomendamos su vocación a la protección de la Virgen del Perpetuo Socorro, de san Alfonso y de todos los santos y beatos redentoristas, para que continúe creciendo en fidelidad al Señor y en disponibilidad para la misión.
Francesco Di Lorenzo








