Después de 147 años, se publica la Historia de las Herejías de San Alfonso

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Después de 147 años, se publica la Historia de las Herejías de San Alfonso: el contenido de la obra y la reseña del volumen por el P. Vincenzo La Mendola CSsR

SANT’ALFONSO MARIA DE LIGUORI, Historia de las Herejías con sus refutaciones, editado por Alessio Celletti, Phronesis Editore, Palermo 2022, pp. 533, 37,00 €.

Sorprende positivamente advertir en el escaparate de una librería católica de Roma una obra de san Alfonso, que ya no se reedita desde 1875: la Historia de las herejías, tema siempre vigente e investigado desde diversas perspectivas en la historiografía católica, hasta hasta el día de hoy.

La obra alfonsiana pertenece a ese género, poco conocido y hasta la fecha menos estudiado, que incluye un rico apartado de la producción editorial del Fundador de los Redentoristas: las obras teológico-apologéticas. Al respecto, el historiador Francesco Chiovaro subraya: “el último cuarto del siglo XIX marca el fin del éxito editorial de este tipo de literatura alfonsiana” (Sincronicidad y diacronía en la tradición en S. Alfonso Maria de Liguori, en Actas del Congreso Internacional por el Bicentenario de la muerte del santo, Florencia 1990, 139-160, pp. 147-148), que en cambio tuvo una gran resonancia entre finales del siglo XVIII y más allá de la primera mitad del siglo XIX, principalmente en Italia.

La de 1875 es en realidad la vigésima primera edición, publicada por Marietti de Turín, que, en varias ocasiones, había reeditado, a lo largo del siglo XIX, todas juntas (Opera omnia) y/o individualmente las obras del Santo Médico. La edición a la que nos referimos cerró el círculo de la publicación de sus obras dogmático-eruditas, pues están indicadas según una clasificación diferente. Ninguna publicación de la obra, que sepamos, aparece en el largo siglo XX. Pasaron 147 años antes de que El triunfo de la Iglesia o Historia de las herejías con sus refutaciones -este es el título original- pudiera tener una edición contemporánea.

De Liguori redactó su Istoria en plena madurez, como obispo de Sant’Agata de ‘Goti, completándola en un trienio (1769-1771), como se desprende de su correspondencia, a la que nos referiremos comprender la génesis y las motivaciones subyacentes.

La primera edición salió en Nápoles en 1772, de la imprenta de Gianfrancesco Paci. Como él mismo informa en algunas de sus cartas, le había costado al autor literalmente “sangre”, “más años de trabajo” y “grandes pesares” (S. Alfonso a Pietro Paolo Blasucci, 14 de mayo de 1772 y a Giambattista Remondini, 15 de junio 1772). Cargado de dolencias y con sus 77 años, había realizado un esfuerzo considerable: no sólo por la consulta de “tantos libros que tuve que leer para hacer este trabajo mío” (S. Alfonso a Giambattista Remondini, 12 de julio 1772), sino por la severa censura a la que fue sometido por el jansenista Giuseppe Simioli (1712-1779), teólogo y canónigo napolitano: quien “me quitó muchas cosas, pero finalmente me dio la aprobación” (S. Alfonso a Pietro Paolo Blasucci, 14 de mayo de 1772), y por las adiciones y correcciones que se vio obligado a hacer al texto, en su segunda edición (en tres volúmenes), realizada en 1773 en Bassano del Grappa.

Él, obligado a un posterior y exigente trabajo de reexamen y archivo del texto, desde lo alto de su experiencia, afirmaba con serena conciencia “que el escritor debe sustraerse a críticas claras y ciertas, porque entonces es imposible sustraerse a toda crítica y todos los malentendidos que pueden venir a la cabeza de todos” (San Alfonso a un sacerdote amigo suyo, agosto de 1772). Para facilitar su publicación en el Reino, Alfonso había ideado un ingenioso golpe de mano: dedicar la obra a Bernardo Tanucci, Caballero de la Real Orden de San Gennaro y primer Secretario de Estado. Con astuta intuición “arrojó audazmente su obra a los brazos del santo patrón de los censores, ¡felicitándolo sobre todo por haber combatido los libros malos!” Siglo de las Luces, Città Nuova, Roma 1982, pp. 717-718).

La intención no era reescribir la historia de todas las herejías en una forma analítica, sino “mostrar que la Iglesia Católica Romana es entre todas las demás iglesias la única verdadera” (p. 1) y crear “una ‘singular y obra deseada por todos, no realizada por otros antes que yo”, como precisó el propio Alfonso a su editor, a quien, además, estando aún en plena fase de elaboración, le comunicó los criterios adoptados para la investigación y redacción del texto: «Escribiré con mi estilo conciso todos los hechos más memorables, tomándolos de los últimos autores que escribieron sobre ellos» (S. Alfonso a Giambattista Remondini, 19 de enero y 8 de abril de 1870).

Con la previsión que le era propia, Monseñor De Liguori la había concebido como “una historia resumida” de todas las herejías (Carta de San Alfonso a Giambattista Remondini, 12 de julio de 1772), “muy útil no sólo para el clero, sino también para toda clase de personas, especialmente hablando de la historia; mientras que en este trabajo mío hay un pequeño resumen de lo que dicen muchos autores antiguos y modernos en muchos volúmenes. Aquí está todo en breve, pero no tan breve como algunos libritos: aquí está en breve toda la sustancia de los hechos más famosos; y este fue mi gran esfuerzo” (S. Alfonso a Giambattista Remondini, 15 de junio de 1772). La idea de concebir una obra apologética tan específica “para toda clase de personas” fue audaz y absolutamente moderna, permitiendo al lector medio de su tiempo adentrarse en un ámbito cultural que hasta entonces había sido prerrogativa exclusiva de clérigos eruditos y de una pequeña clase de intelectuales. No secundario pero coherente con sus principios, en materia de libros y destinatarios, se revela al mismo tiempo la elección de escribirlo íntegramente en lengua vernácula.

La valiente iniciativa editorial de reingresar la Historia de las herejías en el circuito editorial contemporáneo es de Phronesis Editore, vinculada al Centro Internacional Thomas Italia, con sede en Palermo. La editorial ha querido situarlo al comienzo de la serie Doctrina Christiana, una elección que, además de denotar un nuevo interés por “una obra historiográfica de marcado carácter apologético”, pone en conocimiento de los lectores de hoy un clásico de la apologética moderna, casi ignorado.

La edición está editada por Alessio Celletti, bajo la supervisión de Adriano Virgili, y contiene el texto definitivo de San Alfonso de 1773, que apareció en todas las ediciones posteriores. En la Introducción, después de haber presentado la intención del Autor, Celletti sitúa al lector en el contexto histórico inmediato en el que se compiló y publicó el libro, ayudándolo a comprender las razones que inspiraron su creación y brindándole los resultados de su análisis. el texto, en una definición personal: “En todos los aspectos, por lo tanto, la Historia de las herejías puede identificarse como una lista taxonómica de ideas heréticas y las historias de los movimientos asociados con ellas, desde los albores del cristianismo hasta el siglo XVIII” (Introducción , I).

El Autor se presenta como un “muy ferviente defensor de la doctrina y la tradición católica”, aspecto que se puede rastrear mejor en la segunda parte de la obra, formada por las llamadas refutaciones. En ellas “San Alfonso procede precisamente a un trabajo muy certero y sumamente diligente de corroborar las tesis católicas y de desmantelar las tesis heterodoxas, mostrando que tiene una cierta confianza envidiable con las fuentes de la doctrina” (Introducción, II). Se advierte también que la abrumadora mayoría de las fuentes utilizadas por el Santo “son indudablemente del lado católico”, pero no sólo, ya que -destaca el comisario- “El cuadro sería parcial si no se señalara que San Alfonso en todo caso se sirve también de la aportación de escritores de historia eclesiástica sobre los que se cierne el recelo de una conducta intelectual no exactamente reflejada en el sentido católico”, aspecto que pone de manifiesto la amplitud de sus intereses culturales y la amplitud de sus lecturas sobre el tema, manifestándose no sólo como un acreditado apologista de la católica moderna, sino -elemento de gran relevancia- como un escritor de amplias miradas, capaz de interceptar entre sus fuentes, autores no universalmente reconocidos por la severa crítica/censura católica por sus posiciones, sino también portadores de ideas e información que él encuentra compartibles.

Si la primera parte de la Obra es más bien recopilatoria, por la gran cantidad de datos, fechas y personajes que ordena cronológicamente, demuestra la capacidad del Autor para captar “la sustancia” de los hechos y plasmarlos en una forma armoniosa y amena desde el punto de vista literario, la segunda parte revela el arte retórico utilizado por Alfonso -antiguo abogado- en la construcción de la confutatio, y su “agudeza y minuciosidad con que acompaña el texto de la obra las notas bibliográficas del propio autor: signo de un incipiente rigor crítico que encontrará una progresiva e inevitable afirmación en la práctica historiográfica de las décadas siguientes” (Introducción, III).

Se reproduce íntegramente el texto de la Obra, manteniendo la forma original, con el único añadido de las notas, puestas por San Alfonso, en el texto y entre paréntesis. Las notas al pie (¡723 en total!) en cambio son del editor e informan la traducción de las citas latinas, con atención a las bíblicas, de la versión CEI de la Biblia (2008), que no siempre corresponden en la traducción literal al texto de la Vulgata a la que se refiere el Autor.

El volumen en sus últimas páginas (pp. 528-533) va acompañado de un breve perfil de San Alfonso, una presentación panorámica de su producción editorial y una reflexión final sobre la “amplia y profunda” influencia de San Alfonso en el pensamiento europeo. de su tiempo y sobre todo del catolicismo del siglo XIX, impregnando su espiritualidad y la práctica de la devoción.

El tamaño del volumen (28 × 22 cm), la elegante maquetación editorial, la distribución del texto en la maquetación, la elección de las fuentes, hacen amena su lectura y fomentan su estudio.

Esperamos que la presente edición de la Historia de las herejías sea el primer intento “profético” de superar el olvido editorial que durante demasiado tiempo ha afectado a las obras teológico-apologéticas de san Alfonso, suscitando una nueva atención a este género: una perspectiva hasta ahora poco explorada, a partir del cual es posible comprender mejor la riqueza de la contribución que el doctor zelantissimus ha aportado a la teología dogmática y a la apologética moderna.

Vincenzo La Mendola C.Ss.R.

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