Maestros de moral y formadores de conciencia

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(del Blog de la Academia Alfonsiana)

El pasado 1 de octubre de 2022, con motivo del encuentro con los miembros del Capítulo General de la Congregación del Santísimo Redentor, el Papa Francisco subrayó algunos elementos que caracterizan la misión redentorista como ser “maestros de moral”, ser “formadores de conciencia», carisma heredado del Fundador – Alfonso M. de Liguori (1696-1787) – «quien también se dedicó a estas cosas, entre otras».

Estos aspectos -la conciencia y su formación- serán objeto de una renovada reflexión el próximo mes de marzo en el marco de unas Jornadas que se celebrarán en la Academia Alfonsiana sobre la actualidad de la propuesta moral del Celosísimo Doctor, actividad que está en continuidad con lo que ya se ha desarrollado durante el año académico 2020-2021 enteramente dedicado al 150 aniversario de la proclamación de San Alfonso Doctor Ecclesiae y marcado por otro texto del Santo Padre, su Mensaje al Superior General de los Redentoristas y Moderador de la Academia. También en este escrito, con distintos acentos, el Papa Francisco destaca la especificidad recién mencionada -maestros de moral, educadores de conciencia- que contribuye a calificar la acción apostólica de los Redentoristas en la Iglesia y contextualiza cómo “el mensaje de San Alfonso [. ..] ] patrón de los confesores y de los moralistas […] indica todavía con fuerza el camino principal para acercar las conciencias al rostro acogedor del Padre”.

Una proximidad, leemos en el texto, llamada ante todo a acoger y escuchar la fragilidad, especialmente la más abandonada espiritualmente, y que está dispuesta a acompañarla con la misericordia. Una cercanía que se deja interpelar por la vida, que sabe hacerse cargo de las preguntas de las personas y en ese horizonte apuesta siempre por situar los principios teóricos y las normas en una circularidad sana y proactiva con un compromiso personal de hacer el bien, movido, a pesar de mil dificultades, de la fidelidad a la llamada a la santidad. “El radicalismo evangélico –escribe el Papa– no debe oponerse a la debilidad humana. Siempre es necesario encontrar el camino que no aleje sino que acerque los corazones a Dios, tal como hizo Alfonso con su enseñanza espiritual y moral”. Este camino de acercamiento a Dios sólo puede partir del ofrecimiento de amistad con él (anunciar), pasar por un camino gradual de reconocimiento de su bendición, mediado sobre todo por la escucha de su palabra (acompañar), y encontrar alimento en los sacramentos (apoyar ) para promover en los fieles en Cristo una madurez moral adulta, capaz de elegir el verdadero bien.

Estos son, pues, los pasos indicados por el Papa Francisco para acompañar las conciencias en la fidelidad a las grandes intuiciones alfonsianas y al carisma redentorista. Un compromiso a declinar obviamente en una perspectiva teológico-pastoral -como docentes y educadores- y a través de un diálogo constructivo con todas las instancias culturales para “buscar respuestas apostólicas, morales y espirituales en favor de la fragilidad humana”. La “cerradura de las ideas, de los preconceptos, son las raíces de donde nacen las ideologías laxas o rigoristas” y san Alfonso -como subraya Francisco en la entrevista concedida a Studia Moralia- “no es ni laxa ni rigorista. Él es un realista en el verdadero sentido cristiano”.

p. Antonio Donato, C.Ss.R.

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