Principios de la DSC desde una perspectiva ecológica

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(del Blog de la Academia Alfonsiana)

La creciente conciencia ecológica nos invita a ampliar los horizontes de los cuatro principios de la Doctrina Social Católica (DSC): dignidad humana, solidaridad, subsidiariedad y bien común.(1)

El primer principio afirma que el ser humano es imagen de Dios (“imago Dei”) y tiene una dignidad muy especial que, sin embargo, no implica separación, sino colaboración y servicio. Siendo capaz para Dios (“capax Dei”) y, al mismo tiempo, hermano de todas las criaturas, el ser humano debe servirlas en la lógica del don, imitando así la kénosis de Cristo. Por tanto, la conciencia de su dignidad humana no debe separarlo del resto de la creación, sino reforzar su responsabilidad hacia todas las criaturas. Todos somos hermanos y hermanas del mismo Dios celestial y parte de un solo proyecto de amor.

Por otro lado, el respeto por la creación no significa que sea estática e intocable, como pretenden algunos movimientos neopaganos o panteístas que la santifican como “un tabú intocable” (CV 48).

En nombre de una idea inspirada en el egocentrismo y el biocentrismo, se propone eliminar la diferencia ontológica y axiológica entre el hombre y los demás seres vivos, ya que la biosfera es considerada una unidad biótica de valor indiferenciado.(2)

El cristianismo ha desacralizado la naturaleza, allanando así el camino para el conocimiento científico y el uso de la tecnología. El divino artista la ha dejado en nuestras manos para que llevemos a la perfección su obra, pero debemos respetar su plan creativo original. La naturaleza es por tanto una realidad dinámica y perfectible. Como tal, ha sido puesto a nuestro cuidado y nosotros, a su vez, cuidamos de las criaturas. Les damos voz y ellas nos sostienen y nos ayudan a contemplar la presencia de Dios.

El principio de subsidiariedad (subsidium afferre) nos obliga a apoyar a las criaturas para que puedan realizar el proyecto que el Creador les ha asignado a cada una de ellas. Esto excluye cualquier dominio despótico y cualquier intento de reducirlos a pura materia neutral. En su Cántico de las Criaturas, Francisco de Asís las preside, da voz a su alabanza y cataliza su deseo de entrar en comunión con el Dios uno y trino.

El principio de solidaridad también debe extender su alcance en el espacio (a toda la familia cósmica) y en el tiempo (para incluir a las generaciones futuras). “Hay una solidaridad entre todas las criaturas que se deriva del hecho de que todas tienen el mismo Creador y están todas ordenadas a su gloria” (CIC 344). “La crisis ecológica revela la urgente necesidad moral de una nueva solidaridad, a nivel internacional, para la promoción de un entorno natural y social pacífico y saludable” (WDP 1990, 10).

El Papa Benedicto XVI, en el capítulo 3 de la encíclica Caritas in Veritate, prefiere usar el término “fraternidad” en lugar de “solidaridad”, para subrayar la individualidad de cada ser. Se valora la igualdad sin menospreciar la diversidad. Se promueve la hospitalidad incondicional, en lugar de la uniformidad.(3) Incluso las criaturas son hermanas y tienen un valor en sí mismas, así como una funcionalidad que no podemos ignorar, ya que todo está íntimamente ligado.

La ideología liberal-capitalista ha reducido el principio del bien común a la suma de los intereses particulares (CA 47). La ideología marxista lo equiparó con el bien del estado soberano y le sacrificó el bien del individuo. Con el Papa Juan XXIII, la Iglesia reafirma la dimensión universal del bien común, que muchas veces se había reducido a los límites de cada Estado soberano. La crisis ecológica nos obliga a ampliar el concepto de bien común para incluir a todas las personas, incluidas las generaciones futuras, y a toda la creación.

P. Martín Carbajo Nuñez, OFM


[1] To properly frame these paragraphs, see the book from which they are taken: Carbajo-Núñez Martín, Everything is Connected. Integral ecology and communication in the Digital Age, TAU Phoenix (AZ) 2021.

[2] John Paul II, «Address to conference on environment and health» (March 24, 1997), n. 5.

[3] A further explanation of how fraternity goes beyond the usual way of understanding solidarity: Carbajo-Núñez M., A free and fraternal economy,.The Franciscan perspective, Tau, Phoenix, AZ, 2017, 139-140.

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