(del Blog de la Academia Alfonsiana)
La acción moral humana encuentra su fundamento y medida última en la persona de Cristo, según el Padre Domenico Capone, CSsR, cuyo trigésimo aniversario de nacimiento al cielo celebramos el 23 de junio de 2025. Para él, Cristo no es simplemente un maestro de verdad ni un objeto de reflexión; es la Verdad Encarnada, la Palabra viva que revela a la humanidad su más auténtica dignidad como persona creada a imagen de Dios y redimida por el amor divino.
La humanidad anhela comprender el valor último de su vida y sus acciones. Solo en Cristo la humanidad discierne su verdadero origen, el sentido de su existencia y la llamada a una comunión viva y personal con Dios. Aunque nació en un tiempo histórico, Cristo vive como el Resucitado en un tiempo que trasciende nuestra contingencia histórica, haciendo presente y eficaz su poder creador y salvífico en la historia y en la vida concreta de cada persona (Ef 1,3-4; Col 1,15-16).
Esta perspectiva cristocéntrica ilumina el concepto de conciencia moral, un espacio personal y dinámico donde se produce el encuentro y el diálogo entre la persona y Dios. Para Capone, la conciencia no es la mera aplicación de normas, sino una participación viva en el misterio de Cristo, que llama a la caridad y a la responsabilidad. Es el espacio interior secreto donde la persona experimenta el esfuerzo continuo por encarnar el amor y la bondad en la vida concreta.
La acción moral es mucho más que la observancia de leyes externas: es la realización activa de la persona en Cristo, un proceso de continua conversión y conformidad con el amor pascual de Cristo crucificado y resucitado. A través de esta comunión ontológica y sacramental con Cristo, el hombre está llamado a acercarse a Dios en la caridad, produciendo frutos de buena vida que transforman la persona, las relaciones y la historia misma.
Domenico Capone, hijo de San Alfonso, dedicó su vida a la docencia y la investigación sobre estos temas, encarnando en su experiencia pastoral y académica la tensión entre el rigor teológico y la atención a la realidad humana concreta. Fue uno de los fundadores de la Academia Alfonsiana y, con un enfoque profundamente personalista, propuso una teología moral centrada en la persona humana vista a la luz de la redención en Cristo.
Otro principio fundamental del pensamiento de Capone es la relación dialógica entre Dios y la humanidad. En Cristo, la humanidad se convierte en una persona capaz de responder libremente a la llamada divina.
Las implicaciones para la vida cristiana son profundas: el compromiso moral no es una obligación externa, sino una expresión de la vocación ontológica de la persona creada en Cristo y llamada a vivir en la caridad. El misterio de Cristo, de hecho, es el corazón palpitante que da sentido y valor a toda elección moral, transformando incluso el sufrimiento y la muerte en la perspectiva de la vida nueva donada por la Resurrección. Un mensaje más actual que nunca.
artículo de la profesora Filomena Sacco




