Uno de los mayores dones de la vida religiosa es acoger y conocer a los jóvenes interesados en nuestro carisma redentorista. Como es tradición, las Provincias de Baltimore y Denver organizaron el retiro anual “Ven y Mira” en noviembre, una oportunidad para que los participantes descubrieran la belleza de nuestra misión.
Este año, recibimos a 10 jóvenes de diferentes partes del país, cada uno con una historia única. El objetivo del retiro es siempre el mismo: mostrar lo mejor de la vida redentorista y ayudarles a comprender lo que significa ser Misioneros de la Esperanza para los pobres y marginados.
Un fin de semana de reflexión y acción
Desde el primer día, se invitó a los participantes a reflexionar sobre una pregunta fundamental: “¿Cómo te llama Dios a difundir su amor en el mundo?”. Esta pregunta marcó la pauta de todo el retiro, ofreciendo un punto de partida para sus meditaciones personales.
Además de conocer la comunidad y visitar la Universidad de St. John, los jóvenes disfrutaron de una experiencia misionera concreta: la “Caminata de la Esperanza”. Pasaron la primera noche preparando sándwiches y paquetes de ayuda para los necesitados del barrio. Esta iniciativa les abrió los ojos a las realidades del mundo y a cómo cada uno de ellos puede ser parte de la solución.
Peregrinación e Iniciativa Personal
Durante el retiro, tuvimos el honor de recibir al P. Jack Kingsbury, director del Santuario de San Juan Neumann, quien habló sobre el tema de la peregrinación y la iniciativa personal. El P. Jack describió el retiro como una forma de peregrinación, un viaje que se desarrolla por etapas: cada momento puede convertirse en una oportunidad para la reflexión y el crecimiento.
En la segunda parte del día, el P. Jack se centró en la iniciativa personal, a la que llamó “el octavo don del Espíritu Santo”. Enfatizó la importancia de ir más allá de los cinco pilares de la formación e invitó a los jóvenes a preguntarse: “¿Cómo puedo ir más allá de los fundamentos?”. Basándose en su experiencia, enfatizó que una cualidad esencial para un Redentorista es la capacidad de tomar la iniciativa.
Dirigiéndose a los participantes, el P. Jack recordó la parábola de la mujer y la moneda perdida (Lucas 15,8-10). “Nuestra tarea”, explicó, “es ayudar a encontrar esa moneda perdida, esa esperanza perdida, y devolverla a quienes la necesitan”.
Una oración por el futuro
Les pedimos que se unan a nosotros en oración por todos nuestros estudiantes y por estos jóvenes, para que sigan discerniendo el llamado de Dios y lleven su amor a los pobres y abandonados.
Por Adam Tran-Chung,
Fuente: Denverlink, 21 de noviembre de 2025




