Reflexión del Prof. Leonardo Salutati, publicada en el blog de la Academia Alfonsiana
Al 31 de diciembre de 2024, el contexto internacional señalaba 56 conflictos activos en todo el mundo (Índice de Paz Global 2024), la cifra más alta registrada desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Destacan especialmente dos conflictos, cada uno dramático a su manera: el conflicto ruso-ucraniano debido a la amenaza nuclear, y el conflicto israelí-palestino debido a la brutal violación de la dignidad humana por ambas partes, la cual siempre se ve amenazada en cualquier situación de violencia. En este contexto, resulta muy oportuno reeditar dos ensayos, publicados originalmente en la década de 1980 y reeditados a principios de octubre bajo el título «Paz: Perspectivas Teológicas». El autor es el teólogo moral Bernhard Häring († 1998), quien realizó una contribución decisiva a la redacción de la Constitución Pastoral Gaudium et Spes, hasta el punto de que el cardenal Léon-Joseph Suenens, uno de los cuatro moderadores del Concilio Vaticano II, lo llamó su «casi padre».
Los dos textos abordan el compromiso cristiano con la paz, arraigado en el mensaje bíblico y la fe en Cristo crucificado y resucitado, pacificador por excelencia y testigo de la no violencia. Esta reflexión es más oportuna que nunca, incluso necesaria, si la humanidad desea verdaderamente liberarse de la mentalidad y la práctica de la guerra.
El padre Bernhard Häring se ordenó sacerdote durante el oscuro y triste período de la Segunda Guerra Mundial, época en la que maduró su vocación de comprometerse con la paz y la no violencia y se fortaleció su convicción de que, en el futuro, el mundo tendría una necesidad aún mayor de mensajeros del Evangelio.
Los acontecimientos de la guerra le hicieron comprender la cínica manipulación de valores por parte de Hitler. Abusando de la religión para obtener poder y asumiendo la obediencia como un valor absoluto, llevó a cabo su agenda criminal. A partir de esta trágica experiencia, Häring reflexionó sobre la importancia de una palabra clave, «responsabilidad», para el desarrollo de una nueva moral que fomente la liberación, mediante la ayuda mutua, de las estructuras del pecado. En su opinión, este nuevo enfoque, tras el Holocausto, podría expresar el poder liberador del Evangelio.
Se convenció de que la reflexión teológico-moral no solo debía integrar datos culturales, sino que también debía desempeñar un papel activo y proactivo en la cultura, siendo una «levadura» que impulsara la dignidad humana. En el contexto de las cuestiones de paz y guerra, está convencido de que la teología moral está llamada a desempeñar un papel proactivo y provocador en la cultura, ya que las exigencias bíblicas más típicas están claramente en conflicto con los modelos ético-teológicos contemporáneos (teoría de la guerra justa). Estos modelos deben abandonarse en favor de un lenguaje y una práctica renovados en espíritu y contenido, lo cual se producirá con la encíclica Pacem in Terris de san Juan XXIII y con la sección dedicada a este tema en Gaudium et Spes (en particular, nn. 77-82).
Häring considera la elección de la no violencia como un componente esencial del Sermón de la Montaña (cf. Mt 5), que define como «el texto evangélico más clásico sobre la no violencia». En el corazón del pasaje de Mateo, Jesús invita a sus oyentes a trascender la ley del talión y extender el amor incluso a sus enemigos (Mt 5,38-48), llamándolos a abrazar la no violencia como expresión de fe en la paz, don del Mesías y cumplimiento de la ley. Además, las palabras de Jesús no deben interpretarse como un consejo piadoso opcional, sino que tienen un valor normativo y abren nuevos caminos para los discípulos de Cristo, que «seguirán según la medida de la gracia que han recibido».
Häring se esfuerza por clarificar la naturaleza y las características esenciales de la no violencia, en parte porque no está del todo convencido por la connotación negativa del término, que lo expone al riesgo de interpretaciones reduccionistas que sugieren inactividad, pasividad e inercia ante el mal y la maldad. Por ello, busca definirla en un sentido activo, donde la no violencia no es «la ausencia de algo, sino la presencia […] de la fuerza ardiente del amor»; no es la «supresión psíquica de la agresión, sino la transformación y el uso continuo de las energías en la dirección correcta». En este sentido, una expresión de no violencia es la valentía de «hablar con firmeza precisamente a quienes tienen los medios para hacer daño». Además, la no violencia incluye tomar posición en defensa de las víctimas, es decir, de quienes «son discriminados, explotados y oprimidos», sin descuidar, a su vez, «la preocupación por la integridad moral y la dignidad humana de quienes son degradados por el uso injusto del poder». Sin embargo, si incluso tras agotar todos los medios no violentos, no se logra contener al agresor ni al actor injusto, ni superar un statu quo injusto, se permite el uso disciplinado de la fuerza, mientras que cualquier tipo de violencia se considera un uso indisciplinado e injusto de la misma.
Häring observa que una persona puede fracasar en su búsqueda de identidad como hijo de Dios cuando, criada por personas violentas, aprende a desarrollar respuestas igualmente violentas, desarrollando una identidad esencialmente defensiva y confrontativa. Por el contrario, quienes se crían en un entorno no violento tienen una excelente oportunidad de integrarla en su proyecto de vida y elegirla como un valor fundamental, superando así creativamente sus crisis de identidad. En última instancia, el amor al prójimo es un aspecto central de la acción de Dios en Cristo y del seguimiento de Cristo, y requiere la práctica del amor no violento como la forma más eficaz de resistencia y lucha contra el mal y la violencia. Por lo tanto, el Evangelio de la paz y la reconciliación no puede reducirse a una mera utopía ni a una promesa reservada para la vida después de la muerte, sino que implica para todos los cristianos un lento proceso de asimilación y traducción de sus inspiraciones al tejido de las relaciones personales y sociales.
Fonte: https://www.ilmantellodellagiustizia.it/2025/la-profezia-della-pace-di-bernhard-haring




