El 7 de diciembre, el padre Raphäel Thierry, provincial de la provincia Madre del Perpetuo Socorro, presidió la Eucaristía de Renovación de votos de los 12 juniores.
En América Central y El Caribe, cada año, nuestra casa de formación del Juniorado San Alfonso, en San Salvador, El Salvador, se llena de júbilo al celebrar las renovaciones de votos de pobreza, castidad y obediencia de cada uno de los juniores. Dicha celebración se lleva a cada en nuestra parroquia Perpetuo Socorro. Estas renovaciones nos recuerdan que “bajo la acción y la fuerza del Espíritu Santo los redentoristas se esfuerzan en llegar a la donación total de su ser para hacerse ellos mismos, por Cristo, respuesta de amor al Señor “que los amó primero” (1Jn 4,10). Esta respuesta la expresan por la profesión de los votos de castidad, pobreza y obediencia” (C.56).
El domingo 7 de diciembre, el padre Raphäel Thierry, actual provincial de la provincia de América Central y El Caribe, presidió la Eucaristía de Renovación de votos de los juniores a las 10:00 a. m., en la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en San Salvador. Fueron 12 los jóvenes religiosos, de diferente nacionalidad, que hicieron dicha renovación. Estos son: Jarel y Wilmer de Honduras; Ervin, Lenny y Stanley de Nicaragua; Jacqueson, Jean, François, Djordeen y James de Haití; Saturnino y Óscar de Guatemala.
En dicha celebración participaron muchos laicos que son parte de nuestra parroquia, amigos, familiares y bienhechores. Una eucaristía bastante concurrida. Estuvo presente la comunidad formativa del Juniorado: los PP. Henry Alfonso Soto Navarrete (Superior de la comunidad y formador), Manuel Alejandro Gutiérrez Guardado (ecónomo y socio de formación) y Hairo Edmundo Escobar Cartagena (Párroco).
Junto a ellos, también se hicieron presentes los 5 postulantes de la casaque vienen de Nicaragua y El Savador.
La celebración estuvo marcada por un ambiente de alegría, gratitud y esperanza en el futuro de la Congregación Redentorista, que peregrina en la Provincia de América Central y El Caribe, bajo el amparo de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Durante la homilía, el padre provincial recordó a la comunidad parroquial la necesidad de permanecer preparados desde un sentido de conversión continua. Además, reflexionó sobre la vivencia de los votos de castidad, pobreza, obediencia y la perseverancia en la misión.
En sus palabras, también destacó que la vida religiosa es exigente y, por ello, necesita de la solidez de la fe, así como de una madurez humana y afectiva; porque solo así se podrá servir verdaderamente a los demás; “nadie da lo que no tiene” afirmó. Les advertía a cada uno de los jóvenes sobre el peligro de dejarse atrapar por grupos o supuestos “padrinos vocacionales” que se sienten dueños de sus vocaciones, creando guetos que limitan la libertad y el discernimiento constante.
Reiteró su cariño y afecto por cada uno de los juniores y les exhortó a que siempre “confíen en el Señor y hagan las cosas bien”. Brindó sus agradecimientos a los formadores y les pidió trabajar por un acompañamiento que sea en libertad, humildad y comunión con un solo corazón y un solo deseo: servir a Dios desde la formación.
Dicha homilía la cerró con el característico y popular grito: “¿Quién causa tanta alegría? ¡La Concepción de María!”
Al finalizar la misa, los fieles laicos expresaron su cariño y gratitud hacia los jóvenes religiosos con sencillos gestos de afecto y ánimo. Agradecemos a Dios por la vida de cada uno de estos jóvenes que siguen respondiendo al llamado de Dios con libertad y conciencia dentro de nuestra Congregación. Dios les dé siempre la fidelidad y la perseverancia.
P. Javier Taylor, Comisión de Comunicaciones.








