Celebrado en Roma el primer Encuentro Internacional de Hermanos

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El Primer Encuentro Internacional de Hermanos Redentoristas, celebrado en Roma del 22 al 26 de abril de 2026, se reunió el 26 de abril, Domingo del Buen Pastor para la Eucaristía en la iglesia de San Alfonso. Setenta participantes de 25 países, reunidos por primera vez en la historia de la congregación, celebraron el 300 aniversario del nacimiento de San Gerardo Majella, figura emblemática del carisma fraterno en la familia redentorista.

Un Encuentro Histórico

Durante cinco días, Roma acogió a 62 hermanos redentoristas y 8 sacerdotes de 26 provincias y viceprovincias de los cinco continentes. Esta es la primera vez que la Congregación del Santísimo Redentor organiza un encuentro internacional dedicado específicamente a los hermanos, una decisión que busca fortalecer y renovar esta vocación en la vida y misión de la comunidad redentorista.

La ocasión fue el 300 aniversario del nacimiento de San Gerardo Majella (1726-1755), el hermano redentorista elevado a los altares por León XIII en 1904. En la tradición de la congregación, representa el rostro más popular y querido de la vocación fraterna: un hombre de profunda fe, total abandono a la Providencia y amor concreto por los pobres.

Procesión de entrada y Misa de clausura

La celebración de clausura tuvo lugar el domingo por la mañana en el Santuario de la Madre del Perpetuo Socorro en Roma. Los hermanos entraron en procesión portando una imagen de San Gerardo, un gesto que confirió al rito un sentido de peregrinación y consagración.

La Misa fue presidida por el Padre Rogério Gomes CSsR, Superior General de la Congregación del Santísimo Redentor, quien en su homilía ofreció una meditación sobre el tema del Buen Pastor aplicado a la vocación específica del hermano redentorista.

Homilía: El hermano como buen pastor

Inspirándose en las lecturas dominicales, el Padre General esbozó un retrato espiritual del hermano redentorista en cuatro rasgos esenciales, entrelazando constantemente el Evangelio con la figura de San Gerardo.

El primer rasgo es el de un hombre de fe y oración. El hermano redentorista es, ante todo, una persona consagrada que escucha la voz de Dios en su interior, cultivando una profunda intimidad con el Redentor. Es esta intimidad —subrayó el Padre Gomes— la que le permite comprender su vocación como un don, vivirla como el cumplimiento de la voluntad de Dios y encomendarse a la Providencia incluso en tiempos de dificultad. «Precisamente por esta confianza en Dios, a Gerardo se le llamaba “el loco de Dios”».

El segundo rasgo es el del discípulo en camino: el hermano sitúa a Cristo Redentor en el centro de su vida y lo sigue con una actitud de aprendizaje constante, caminando con Él. Solo así puede convertirse en pastor de la comunidad, fomentando relaciones de fraternidad y comunión en preparación para la misión.

La tercera característica es la cercanía a los pobres y abandonados. Así como el Buen Pastor conoce a sus ovejas por su nombre, el hermano las acompaña, cuida y guía, no con autoritarismo, sino con testimonio y entrega. El padre Gomes recordó los gestos concretos de Gerardo: dar limosna a los mendigos a la puerta del convento, escribir cartas espirituales a las monjas y acompañar a la gente sencilla hacia el conocimiento de Dios.

«Finalmente, ser un Hermano del Buen Pastor significa ser capaz de generar vida, ayudar a otros a descubrir su vocación y crear ambientes de fe, acogida y fraternidad, capaces de reflejar la belleza de Cristo. Significa vivir como misioneros de la esperanza».

Agradecimientos de la Comisión General

Antes de la bendición, el Hermano Larry Luján, CSsR, Consultor General, habló en nombre de la Comisión General de los Hermanos. En un emotivo discurso, agradeció al Padre General y a todos los que contribuyeron a la organización del encuentro, destacando su significado como una celebración fraterna y significativa: un momento que ha dejado huella en la historia de la congregación y en la vida de cada participante.

Entrega de la Cruz Redentorista

Al concluir la celebración, un momento conmovedor: el Padre Rogério Gomes entregó personalmente a cada uno de los hermanos presentes la Cruz Redentorista, signo de su pertenencia a la congregación y de su misión. Un gesto sencillo pero significativo, que transformó la celebración en un acto de mandato: regresar a sus comunidades y países, llevando el carisma renovado por el encuentro.

Un aniversario, una profecía

La importancia de la coincidencia no pasó desapercibida para los participantes: el primer encuentro internacional de los hermanos concluyó el Domingo del Buen Pastor, día en que la Iglesia se une en oración por las vocaciones, y en el contexto del 300 aniversario del nacimiento de San Gerardo Majella, hombre que fue —y sigue siendo— el modelo de esta vocación en la historia redentorista.

El encuentro en Roma buscó recopilar este legado y transmitirlo: sesenta y dos hermanos regresan ahora a sus comunidades dispersas por el mundo, llevando consigo la cruz recibida de manos del Padre General y la renovada certeza de que su vocación es un don para la Iglesia y el mundo.

Scala News