España: Misión popular en las parroquias de La Carolina, Jaén

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Desde el 30 de abril hasta el 15 de mayo de 2026 se ha desarrollado en La Carolina, Jaén, la misión popular, esta tradición redentorista, que ya en su planificación, el padre Miguel Castro CSsR, natural de Fuerte del Rey, misionero redentorista que ejerce su ministerio sacerdotal en Jerez, lo ha presentado como proyecto evangelizador. Aquí su informe de la experiencia en esa comunidad de Andalucía.

“LA MISIÓN POPULAR SIGUE DANDO LA BATALLA”

Según las crónicas del Cesplam (Equipo Misionero en España) fue en 1965, hace ya más de 60 años, la última vez que los Redentoristas llevaron a cabo la Misión Popular en La Carolina (Jaén-España), tierra de frontera andaluza y testigo de grandes batallas como las Navas de Tolosa o Bailén.

No era mala tierra, para que un nuevo equipo de misioneros, 13 en total, compuesto de hombres y mujeres, sacerdotes, religiosas y laicos, redentoristas y oblatas, venidos desde Ciorani, Granada, Jaén, Sevilla, Jerez, Murcia, Alicante, Valencia, Zaragoza y Madrid, asumiesen esta nueva batalla, que duraría algo más de dos semanas, para tratar de conquistar corazones para el Señor.

Tras unos años de parón misionero, contábamos con las mejores armas: el precioso carisma misionero que hemos recibido de San Alfonso para anunciar la abundante redención especialmente a los sencillos y abandonados; las ganas de compartir con otros cohermanos la vida y la misión; la gran noticia de la Resurrección en este hermoso tiempo de Pascua plagado de celebraciones, fiestas y romerías; y como no, el Perpetuo Socorro, la Virgen Misionera que ya nos precedía en pueblos y templos antes de nuestra llegada.

Lo hacíamos en un año doblemente jubilar que ha estado presente en la misión. En 1726, hace ahora 300 años, al poco de nacer nuestro Gerardo Mª Mayela, era canonizado otro pequeño fraile de La Peñuela (nombre del lugar donde hoy se asienta La Carolina), San Juan de la Cruz, cuya comunidad se situaba en el convento carmelitano, hoy iglesia de La Inmaculada. Curiosidades de la misión, hemos encontrado por las poblaciones que conforman esta nueva Unidad Pastoral, cruces misioneras e iconos, e incluso un hermoso cuadro a gran tamaño del encuentro de San Alfonso con San Gerardo, en el templo de Carboneros. Signos y fechas que nos hablaban de un vínculo redentorista con esta tierra, regada por la oración y espiritualidad de dos pequeños santos, humildes y cercanos a su pueblo. Así la victoria se atisbaba fácil, pero el trabajo se suponía complejo.

Los misioneros nos pusimos manos a la obra y pudimos vivir la alegría de dejarlo todo, a poco de terminar el curso pastoral, y trabajar juntos en la misión, abiertos a lo que el Espíritu nos iba suscitando, adaptándonos a las dificultades que íbamos encontrando, pero sobre todo respondiendo con generosidad, compañerismo y creatividad a lo que la comunidad cristiana de La Carolina nos iba demandando.

Han sido días para celebrar la Eucaristía y la Palabra, orar juntos, confesar y escuchar, visitar colegios, institutos, mayores y enfermos, residencias de ancianos, casas y familias. Días para reunirnos en 20 hogares para reflexionar y opinar sobre la vida y la fe, para comer con familias que nos sentaban a sus mesas como uno más de los suyos, para vivir con quienes nos ofrecían un lugar donde reposar nuestra cabeza y descansar cada día. Días para recorrer plazas y calles, todas ellas perfectamente ordenadas perpendicularmente, que nos abrían a horizontes interminables y nos lanzaban a mirar el futuro con ilusión y esperanza. Días para estar entre sus gentes y vivir el gozo y la fiesta en las casas, los templos, la feria… para sentir sus tradiciones, su religiosidad popular, sus cofradías… sus penas y alegrías desde la fe y la misión compartida.

Los misioneros hemos vuelto cada uno a nuestras tareas y comunidades con un corazón agradecido a todos: al obispo Sebastián que se hizo presente en la celebración de la Pascua del Enfermo y nos alentó a continuar con esta tradición redentorista de la Misión Popular que tanto bien hace a la Iglesia, al párroco Germán que con su entusiasmo y trabajo no ceja de involucrar a sus pueblos en la evangelización para llegar a ser todos una gran familia, a los sacerdotes Jesús y Nicodemo que de manera silenciosa nos acompañaron y acompañan a estos pueblos, a su diácono permanente Paco, a las Hermanas Misioneras de Marilam, Juana de Dios y Mª Arely, hondureñas que han dejado aquellas tierras que otros misionamos no hace mucho, para contagiar de su alegría y pasión misionera a esta Europa cuya fe se adormece o apaga, y a todos los laicos que superando dudas y miedos han dado todo lo mejor de sí para llevar a todos sus vecinos la buena noticia del Señor resucitado, que nos han acogido, querido y acompañado en esta peculiar misión.

Hemos vuelto renovados y fortalecidos en la vocación a la que un día fuimos llamados, y con más ganas si cabe de que esta recién creada Provincia de Europa Sur siga recogiendo lo que recibimos de tantos cohermanos misioneros que se lanzaron a recorrer pueblos y ciudades anunciando la abundante redención a los más necesitados. Quizás no tengamos un ejército, pero sí un buen escuadrón para seguir dando la batalla.

P. Miguel Castro, CSsR

Se puede leer también el comentario de la Diócesis de Jaén sobre Las misiones populares en La Carolina