Sri Lanka: Celebración del Día de los Padres de los Redentoristas en Colombo

0
375

El Hno. Sumeda Fernando comparte momentos de la celebración del Día de los Padres de los redentoristas

El Día de los Padres Redentoristas de la Región de Colombo no fue simplemente un programa o una reunión para mí; se convirtió en una experiencia profundamente personal y emotiva que me conmovió de una manera especial. Se llevó a cabo desde el almuerzo del 10 de abril hasta el almuerzo del 11 de abril, reuniendo a los padres de sacerdotes y hermanos redentoristas, junto con sacerdotes, hermanos y laicos misioneros.

La reunión comenzó con un almuerzo, donde todos nos reunimos como una gran familia. Desde el principio, se respiraba calidez, alegría y un sentimiento de pertenencia. Por la noche, rezamos el Rosario juntos. Mientras rezaba entre tantos padres, sentí una profunda emoción. Recordé a mis propios padres, que ya no están conmigo en este mundo. Su ausencia es algo que siempre llevo en mi corazón.

Tras la oración, la velada se llenó de alegría, juegos, risas y unión. Ver sonreír a los padres, a los sacerdotes y hermanos jugar libremente y a todos disfrutar de la compañía mutua fue algo hermoso. Los fuegos artificiales iluminaron el cielo, y el canto y el baile llenaron la noche de felicidad. Sin embargo, en medio de tanta alegría, sentí algo más profundo: Dios recordándome con ternura que el amor aún me rodea.

A la mañana siguiente, después del desayuno, escuchamos la charla de la Reverenda Hermana Yogarani SCJM. Sus palabras sobre la fe, la vocación y la familia fueron inspiradoras y significativas. Más tarde, los rituales de encender velas y entregar plantas me conmovieron profundamente. Las velas me recordaron que, incluso cuando los seres queridos se han ido, su luz sigue brillando en nuestro interior. Las plantas me recordaron que la vida sigue creciendo, incluso a través del dolor y la pérdida.

La Santa Misa fue el momento más emotivo de todos. De pie allí, en oración, rodeada de tantas madres y padres, sentí una mezcla de tristeza y gratitud. Tristeza, porque extrañaba a mis propios padres. Gratitud, porque me di cuenta de que no estoy solo.

Aunque mis padres fallecieron, durante esta reunión sentí de verdad que todavía tengo una familia. Vi madres que me sonreían con cariño, padres que me hablaban con afecto, hermanos que me acompañaban y sacerdotes que me guiaban con amor. En ese momento, comprendí que Dios no me había quitado la familia, sino que me había dado una aún más grande.

Agradezco al P. Pelix, quien organizó este hermoso evento con tanto cariño y dedicación.

Este Día de los Padres de los redentoristas fue más que una reunión. Para mí, fue sanador. Fue un recordatorio de que incluso en la pérdida, el amor permanece. Incluso en la ausencia, la familia se puede encontrar. Y aunque extrañe a mis padres, nunca estoy realmente solo.

Hno. Sumeda Fernando