Nos hemos preparado nueve días con reflexiones que nos han invitado a descubrir varias virtudes cristianas con la guía del ejemplo de Nuestra Madre. La novena ofrece la oportunidad de profundizar la vocación cristiana de ser fuente de esperanza y testigo del Evangelio en el mundo actual.
Como miembros de la Familia Redentorista y cristianos comprometidos con la misión de la Iglesia, estamos caminando juntos para convertirnos en «Misioneros de la Esperanza» siguiendo el ejemplo de Jesús, nuestro Servidor y Líder. En esta fiesta, bajo la atenta mirada de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro, este camino espiritual nos anima a crecer en la fe, la generosidad y el compromiso de servir a los demás.
La tradición redentorista ha encontrado en este icono una expresión privilegiada de su misión. San Alfonso quería que todos descubrieran la inmensidad del amor misericordioso de Dios. Más tarde, los misioneros redentoristas llevaron esta devoción a todos los continentes, anunciando que nadie está fuera del alcance de la gracia de Dios.
Vivamos con mucha fe esta fiesta donde la Madre del Redentor nos ilumina el camino para llegar a su hijo.




