En México, el icono de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro se encuentra ahora entre la gente

0
1342

“Que sea conocida en todo el mundo”, con estas palabras el Papa Pío IX encomendó al Superior General de la Congregación del Santísimo Redentor, los Redentoristas, Padre Nicolás Mauron (1888-1893), el icono milagroso de la Virgen del Perpetuo Socorro. Era el 11 de diciembre de 1865 en la Iglesia de San Alfonso en la Via Merulana en Roma.

150 años más tarde, el 27 de junio de 2015, con ocasión de la fiesta litúrgica de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, el Superior General de los Redentoristas, Padre Michael Brehl ha abierto oficialmente el Año jubilar dedicado al icono sagrado que se cerrará después el 27 de junio de 2016. En la carta que convoca el Jubileo, el padre Michael Brehl hizo hincapié en que el mandato de dar a conocer el icono de María ha acompañado la vocación misionera de los Redentoristas, frente a los más abandonados y en especial a los pobres. A veces, incluso nos han precedido con la gracia y ternura: “Más que llevar este icono de María al mundo, María nos llevó en su tierno abrazo del perpetuo socorro”.

Los iconos que fueron preparados especialmente y fueron bendecidos por el Papa Francisco, se encargaron de visitar las diferentes unidades en las Conferencias. En la actualidad, estos iconos están recorriendo diferentes comunidades en todo el mundo.

En México, el icono de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro se encuentra ahora entre la gente:

4 de febrero llega al Templo de la Santísima, Puebla.
11 de febrero llega a la Parroquia de Juquila, Veracruz.
17 de febrero visita la Capilla del Perpetuo Socorro y Rectoría de la Divina Providencia, Xalapa, Veracruz.
18 de febrero llega al templo del Santísimo Redentor, Guadalajara.
25 febrero – Llega al templo de Santa Anita, Irapuato.

4 marzo templo del Perpetuo Socorro, S.L.P.
11 marzo templo de Dolores y P Socorro, Monterrey
18 marzo templo de Fátima, Ciudad Obregón
25 marzo templo del P. Socorro, Torreón
29 marzo Casa G. de las Misioneras del Perpetuo Socorro