XII Encuentro de JUMIRE, ViceProvincia de Perú Sur

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(Santa Clara, Perú) – Desde el 21 hasta el 23 por la tarde del presente mes, la casa San Alfonso en Santa Clara (Provincia de Lima) alberga a más de 150 jóvenes, venidos de las diferentes parroquias y comunidades de donde trabajamos los redentoristas de la Viceprovincia Perú Sur. Para nosotros que trabajamos con la JUMIRE (Juventud Misionera Redentorista) ya hace 12 años viene siendo una prioridad misionera y apostólica, un espacio humano a quienes les presentamos un estilo de vida, un proyecto de vida imbuido de valores evangélicos, entre ellos, ser: portadores de la Copiosa Redención para sus hogares, familias y congéneres.

En estos días, JUMIRE se reúne en torno al tema: Jóvenes, testigos del redentor, solidarios en la misión para un mundo herido. Un mundo juvenil muy herido por la corrupción, por un sistema económico que les presente un estilo de vida: “tener más, para valer más”, herido por la disfuncionalidad familiar, laboral que los deja no solo al margen del camino; sino, como un grupo de personas sobrantes, útiles solo para épocas de elecciones.

Durante este cuatrienio, la pastoral juvenil redentorista se encuentra unificada a la pastoral vocacional, como tales se han creado ministerios para dedicarse exclusivamente al trabajo con los jóvenes. Al presente, son cuatro cohermanos dedicados a esta labor: P. José Luis Ramírez; P. Manuel Arroyo, P. Isaac Vásquez, P. Luis Álvarez y en cada comunidad existe un representante de la pastoral juvenil, organizada por coordinadores, unidos a una directiva nacional.

Pido a maría, Madre del Perpetuo Socorro, a todos nuestros Santos, Mártires y Beatos de la Congregación para que tanto los encargados directos, como pastores y como redentoristas sigan siendo testigos del Redentor. Que a cada instante siempre recuerden que son tutores y defensores de los jóvenes y personas vulnerables que comparten su juventud con nuestro carisma redentorista.

Debo agradecer también a los jóvenes adultos, a los misioneros laicos redentoristas y a muchas religiosas que se han volcado este fin de semana para atender y trabajar con los jóvenes. Hoy la Eclesiología nos exige unificación de esfuerzos, de personas, de ministerios y de carismas para llegar a nuestros jóvenes. Pero, al mismo tiempo, dicho trabajo exige de los responsables planificación y proyección a largo y corto plazo.

Tengan mi oración y que los jóvenes sigan siendo la alegría de nuestra pastoral, como lo han demostrado el sábado 23 del presente en las visitas a los hogares, familias y zonas de la parroquia. Una parroquia sin jóvenes, sin ministerios y sin catequistas, es una parroquia que va al olvido, al clericalismo asistencial. Hoy, como Congregación en un proceso de restructuración, de reconfiguración de nuestras unidades, la movilidad, a la actitud exodal es un imperativo, tal como el Papa Francisco nos lo pide: ser una Iglesia en salida. En otras palabras, una unidad de la Congregación en salida.

Padre Guillermo Ramírez Livia CSsR

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