(del blog de la Academia Alfonsiana)
Estamos cerca del 60.º aniversario de la Teología de la Liberación, que a menudo se fecha simbólicamente con la conferencia del CELAM en Medellín en 1968. Es bien sabido que esta teología ha sido objeto de disenso y conflicto tanto en Latinoamérica como entre diversos teólogos y autoridades vaticanas. La gravedad de la cuestión se evidencia en la publicación de dos documentos sobre el tema por la Congregación para la Doctrina de la Fe en 1984 y 1986. Una evaluación teológico-moral de este complejo y profundo debate excede con creces el alcance de un solo blog. Sin embargo, parece oportuno considerar la Exhortación Apostólica Dilexi te (2025) del Papa León XIV como una contribución a este debate abierto. A continuación, analizaremos esta contribución bajo tres puntos: la continuidad sustancial con la doctrina social del Papa Francisco, una cierta revisión de la idea misma de «Teología de la Liberación» y una adhesión personal y autorizada a una causa central de esta teología: el amor a los pobres.
Dado el tono a menudo áspero del debate sobre la Teología de la Liberación en las últimas décadas, la decisión del actual Papa de continuar y completar un proyecto concebido por el Papa Francisco es en sí misma un hecho significativo. Esta valiente decisión parece expresar una continuidad sustancial con la doctrina social de su predecesor. La gran cantidad de citas extensas de los escritos de Francisco, en particular de Evangelii Gaudium, Fratelli tutti y Laudato si’, confirman esta impresión. Si bien fue reconocido por su prudencia y cautela con respecto a esta teología durante su etapa como profesor, superior religioso y obispo en Argentina, cabe duda de que en estos documentos el Papa Francisco respalda los elementos esenciales de esta teología: el plan de salvación revelado por Dios incluye la promoción humana, la opción preferencial por los pobres como imperativo evangélico y la denuncia de la injusticia estructural en las sociedades modernas. La decisión del Papa León de completar esta línea de reflexión, no sin importantes contribuciones personales, constituye una importante afirmación por parte de un nuevo Papa de las amplias líneas teológicas trazadas por la Teología de la Liberación. La segunda razón por la que esta Exhortación Apostólica puede considerarse una contribución significativa al debate abierto sobre la Teología de la Liberación es su tema específico: el amor a los pobres. El Papa insiste en que este tema no es nuevo para la teología católica ni para la praxis de la caridad en la Iglesia. El amor a los pobres es un tema primordial en la Escritura y una constante en la historia de la Iglesia. En este sentido más amplio, toda teología es teología de la liberación, en la medida en que aborda la gracia liberadora de Dios tal como se manifiesta en la historia. Para un cristiano contemporáneo, no puede haber que elegir entre la doctrina y la práctica católicas y el amor a los pobres: este amor es constitutivo de la tradición católica desde sus inicios. Quizás la mejor manera de entender tanto a Francisco como a León XVI sea su intento de integrar los elementos esenciales de la Teología de la Liberación en la tradición teológica más amplia y antigua.
Una última contribución de Dilexi te al debate abierto sobre la Teología de la Liberación es la manera en que el Papa aborda personalmente el tema del amor a los pobres. Lo hace con considerable autoridad dada su larga experiencia misionera en Perú. Sin embargo, más allá de la sinceridad de su preocupación personal por los pobres, la Exhortación contiene numerosos elementos de reflexión sistemática sobre el fenómeno social de la pobreza. Esto encuentra su expresión más elocuente en una sección dedicada a las estructuras sociales del pecado como fuente de pobreza y desigualdad. Si bien insiste una y otra vez en que el Evangelio no debe reducirse a un proyecto más de acción social, sino que debe entenderse en términos de la salvación humana integral, el Papa afirma con insistencia la necesidad de denunciar los aspectos estructurales de la pobreza.
Es muy probable que la actitud del Papa hacia la Teología de la Liberación en este texto refleje su actitud hacia toda la teología. Existe un debate abierto más amplio sobre la relación entre la Iglesia y la cultura moderna, específicamente en lo que respecta a la visión de Gaudium et spes.
Aquellos de nosotros que estamos convencidos de que esta visión no se ha traducido aún adecuadamente en la práctica podemos encontrar algún consuelo en la postura abierta pero crítica que el Papa León adopta ante el caso más específico de la Teología de la Liberación en Dilexi te.
prof. Martin McKeever CSsR, Accademia Alfonsiana



