Las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor han celebrado un año más junto a la Iglesia universal la XII Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas, una fecha que renueva el compromiso con la dignidad, la libertad y la vida de tantas personas víctimas de esta grave injusticia.
Esta Jornada, se celebra cada año en la festividad de Santa Josefina Bakhita, y nos invita a orar y renovar nuestro compromiso frente a una realidad que sigue causando un profundo sufrimiento a millones de personas en todo el mundo.
La trata de personas sigue siendo una dolorosa realidad en nuestro mundo, que viola la dignidad humana y perturba la paz de nuestras sociedades, especialmente en un mundo marcado por conflictos, guerras y migración forzada. Las mujeres y las niñas siguen soportando la carga más pesada. Los datos globales muestran que los casos de trata detectados han aumentado significativamente en los últimos años, con un incremento del 25 %. La pobreza, los conflictos, la crisis climática y la migración insegura dejan a muchas personas en situación de vulnerabilidad. Las mujeres y las niñas representan actualmente aproximadamente el 61 % de las víctimas identificadas a nivel mundial, muchas de las cuales son víctimas de trata con fines de explotación laboral o se ven atrapadas en actividades delictivas en línea.
“La paz comienza con la dignidad”
El lema de este año: “La paz comienza con la dignidad: un llamado global para poner fin a la trata de personas”. Subraya que no puede haber verdadera paz mientras millones de personas sigan siendo explotadas, invisibilizadas y privadas de sus derechos fundamentales. La Jornada Mundial reúne a miles de religiosas y colaboradores en todo el mundo comprometidos en la lucha contra la trata.
Desde el carisma oblata: estar, escuchar y acompañar
Para las Hermanas Oblatas, esta Jornada tiene un significado muy especial. Nuestra misión nos sitúa cada día junto a mujeres que han vivido situaciones de explotación, violencia y exclusión. Desde la cercanía, la escucha y el acompañamiento, seguimos apostando por procesos de sanación, empoderamiento y reconstrucción de la dignidad.
Unimos nuestra oración a la de todas por las víctimas y supervivientes de la trata, por quienes trabajan en su atención y protección, y por una sociedad que se comprometa de manera real a erradicar las causas que generan esta forma de explotación.
Esta jornada nos ayuda a renovar la esperanza, a fortalecer la compasión y a recordar que cada gesto, cada palabra y cada acción cuentan para construir un mundo donde la dignidad de toda persona debe ser respetada.
(hermanasoblatas.org/Scala News)




