Bella Vista: Cuna de la Abundante Redención en el Paraguay

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El 28 de abril de 1930 quedó grabado como una fecha luminosa en la historia de la Congregación del Santísimo Redentor en tierras paraguayas. Aquel día, el Padre Francisco Mohr, C.Ss.R., movido por el ardor misionero y el deseo de anunciar el Evangelio, cruzó las aguas del Río Apa desde Bella Vista, Brasil, para llegar hasta la pequeña Iglesia de María Auxiliadora en Bella Vista, Paraguay.

Aquella capilla, dedicada a la Santísima Virgen bajo la advocación de María Auxiliadora, era atendida pastoralmente por los padres salesianos que llegaban desde Concepción. En ese humilde templo mariano, providencialmente, comenzó a escribirse una nueva página de la historia eclesial del Paraguay.

Lo que parecía una visita sencilla y silenciosa se convirtió en el inicio de una gran obra evangelizadora. Con aquel paso humilde sobre tierra paraguaya nacía la presencia redentorista en nuestro país. Por eso, con profunda gratitud y emoción, reconocemos a Bella Vista como la Cuna de la Abundante Redención en el Paraguay.

Desde este rincón bendecido por Dios empezó a sembrarse el carisma legado por San Alfonso María de Ligorio: anunciar la Redención abundante, llevar esperanza a los pobres, consolar a los corazones heridos y encender en el pueblo la certeza del amor misericordioso de Cristo.

Con el paso de los años, la memoria de aquel acontecimiento quedó también sellada en las orillas del Río Apa, donde se levantó una gruta dedicada a la Madre del Perpetuo Socorro, como signo de protección y presencia materna entre ambos pueblos hermanos. Allí la Virgen es venerada con cariño como la “Virgen del Apa, guardiana de la frontera y estrella de la misión redentorista.

Bella Vista no es solamente un lugar geográfico en nuestra memoria; es tierra sagrada para la misión redentorista. Allí comenzó una historia de entrega, de comunidades vivas, de misioneros generosos y de innumerables personas que encontraron en la Iglesia un hogar y en Cristo un Salvador cercano.

Hoy, al recordar tantos años de presencia redentorista, elevamos nuestra acción de gracias a Dios por los frutos sembrados y cosechados. Renovamos también el compromiso de seguir caminando con el mismo espíritu misionero de los primeros tiempos: con valentía, sencillez y pasión apostólica.

Que Bella Vista siga siendo faro de fe, memoria agradecida y manantial de nuevas vocaciones, para que la Abundante Redención continúe llegando a cada rincón del Paraguay.

P. Antonio Morel, C.Ss.R.