El Curso de Espiritualidad Redentorista de lengua inglesa comenzó oficialmente el 2 de junio de 2026, cuando 23 participantes —redentoristas y un colaborador laico— se reunieron en Roma. Provenientes de nueve países y diversas unidades, se congregaron en un aula de la Academia Alfonsiana para su primera sesión.
La mañana comenzó con una cálida bienvenida y una conferencia introductoria sobre espiritualidad cristiana, impartida por el Padre Krzysztof Dworak, CSsR, director del Centro de Espiritualidad de Roma.
Al mediodía, el grupo se dirigió a la Iglesia de San Alfonso para celebrar la Misa de apertura con miembros del Consejo General, presidida por el Padre General Rogério Gomes.
Una invitación a recordar y renovar
En su homilía, el Padre Gomes se dirigió a los participantes con un mensaje de reflexión y renovación:
Han iniciado una peregrinación a los lugares marcados por la vida y la santidad de nuestro Fundador y de los redentoristas de nuestros inicios. Durante las próximas tres semanas, visitarán estos lugares sagrados. Al seguir sus pasos, recuerden su primer llamado: el momento que los trajo a la Congregación y que sigue alimentando su vocación misionera. Recuerden cuando oyeron a Jesús decir: «¡Síganme!».
Y el Padre General continuó: Espero que estos días del Curso de Espiritualidad se conviertan para ustedes en un tiempo de renovación espiritual, arraigado en un encuentro personal con el Redentor. Que este sea un verdadero retiro para cada uno de ustedes.
Estudiar y vivir juntos
La reciente Communicanda 2/2025 renovó el llamado misionero con las palabras de Jesús: «Crucemos al otro lado». Con este espíritu, se invita a los participantes no solo a estudiar la espiritualidad redentorista, sino también a vivirla concretamente recorriendo los paisajes y lugares donde nació la Congregación. A lo largo de tres semanas, profundizarán su comprensión de la espiritualidad alfoniana compartiendo una experiencia intercultural de fraternidad, oración y misión.
El curso busca cultivar una espiritualidad capaz de responder a los desafíos pastorales y misioneros de hoy. Como la semilla de mostaza y la levadura en el Evangelio (Mt 13,31-33), se espera que estos días de reflexión y peregrinación den frutos duraderos en la vida y el ministerio de los participantes, reavivando el deseo de seguir a Cristo Redentor tras las huellas de San Alfonso y de los santos y beatos de la Congregación.
Roma: Raíces Alfonsianas y Corazón de la Iglesia
Los primeros días del curso transcurren en Roma. Los participantes visitan importantes lugares alfonsianos de la ciudad, las Catacumbas de San Calixto y asisten a la audiencia papal en el Vaticano. La formación arraigada en la comunidad es uno de los aspectos distintivos del Curso de Espiritualidad: las conferencias y reflexiones impartidas por profesores redentoristas se enriquecen con peregrinaciones a los lugares más profundamente vinculados a los orígenes de la Congregación.
Sant’Agata, Ciorani y Scala: Caminando con San Alfonso
Desde Roma, el grupo viaja a Ciorani, haciendo una primera parada en Sant’Agata dei Goti, donde San Alfonso fue obispo durante trece años. Allí, visitan el Museo de San Alfonso y celebran la Eucaristía con las Hermanas Redentoristas.
Ciorani, la Casa Madre de la Congregación, sirve de base durante los días siguientes. Desde allí, los participantes viajan a Scala, cuna de la Congregación, donde San Alfonso experimentó su profunda conversión interior y donde se fundó la Congregación el 9 de noviembre de 1732. Se celebra la Santa Misa con las Hermanas Redentoristas.
Tras los pasos de los santos Gerardo y Alfonso
La peregrinación también incluye Muro Lucano, lugar de nacimiento de San Gerardo Majella hace trescientos años, y Deliceto, donde vivió durante cuatro años cruciales. En Materdomini, los participantes conmemoran el Jubileo del 300 aniversario de su nacimiento. El viaje incluye Marianella, lugar de nacimiento de San Alfonso, y Nápoles, donde fue bautizado, ejerció la abogacía y realizó el cambio decisivo que lo llevó a abandonar su carrera jurídica para dedicar su vida por completo a los abandonados y los pobres. El grupo también visita Pagani, donde Alfonso pasó los últimos años de su vida y falleció en 1787.
En el viaje de regreso a Roma, el grupo visita Montecassino, uno de los centros más importantes de la espiritualidad benedictina en el mundo, marcado por siglos de oración, silencio y fidelidad al Evangelio.
Un encuentro vivo: abierto a todos
En este Año Jubilar dedicado a San Gerardo Majella, el Curso de Espiritualidad Redentorista ofrece mucho más que un simple conocimiento histórico. Busca ofrecer un encuentro vivo con las raíces espirituales de la Congregación, ayudando tanto a redentoristas como a colaboradores laicos a renovar su identidad misionera y a responder con valentía y esperanza a los desafíos del mundo actual.
Siguiendo los pasos de San Alfonso, los participantes están invitados una vez más a «cruzar al otro lado», a convertirse en misioneros de esperanza en un mundo herido, sostenidos por la oración, la fraternidad y la abundante redención de Cristo.
La edición en español/portugués del Curso de Espiritualidad Redentorista se impartirá del 7 al 27 de septiembre de 2026. Aún quedan plazas disponibles. Se anima a todos los interesados a inscribirse cuanto antes.
P. Krzysztof Dworak, CSsR
Director del Centro de Espiritualidad – Roma
Homilía con motivo del Curso de Espiritualidad Redentorista – Grupo de inglés
Novena semana del Tiempo Ordinario – 2 Pe 3,11-15.17-18 · Sal 89 · Mc 12,13-17
Queridos hermanos que participan en el Curso de Espiritualidad Redentorista,
1. Es con gran alegría que los doy la bienvenida a esta celebración, especialmente en este lugar tan significativo para nuestra familia redentorista: la Iglesia de San Alfonso y Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, hogar de la venerada imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
2. Aquí, donde tantos peregrinos vienen en busca de consuelo, esperanza y renovación espiritual, cada uno de nosotros está invitado a experimentar más profundamente el amor del Redentor, dejándonos iluminar por la espiritualidad alfonsiana.
3. El Evangelio de hoy (cf. Mc 12, 13-17) presenta un diálogo profundo y desafiante entre Jesús y sus oponentes en el Templo de Jerusalén. Algunos fariseos y herodianos se le acercan con una pregunta aparentemente sencilla: «¿Es lícito pagar impuestos al César o no?». En realidad, quieren tenderle una trampa.
4. Si Jesús hubiera dicho que no se debía pagar el impuesto, habría sido acusado de rebelión contra Roma. Si hubiera dicho que se debía pagar, habría perdido credibilidad ante el pueblo oprimido. Jesús, sin embargo, no entra en la lógica de la provocación ni de la polarización. Va más allá.
5. Pide una moneda y dice: «¿De quién es esta imagen y esta inscripción?». Le responden: «Del César». Entonces Jesús declara: «Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios».
6. La moneda lleva la imagen del César. Por lo tanto, se le puede devolver al César. Pero la persona humana lleva en sí misma la imagen de Dios (cf. Gn 1,26-27). Fuimos creados a su imagen y semejanza. Y así la pregunta se vuelve mucho más profunda: si la moneda pertenece a César porque lleva su imagen, ¿a quién pertenecemos nosotros, que llevamos la imagen de Dios? Jesús nos invita a discernir lo que verdaderamente pertenece a Dios.
7. El Evangelio nos recuerda que fácilmente podemos convertirnos en prisioneros de otros «Césares»: el poder, el dinero, el prestigio, las apariencias, el individualismo y el deseo de reconocimiento. Casi sin darnos cuenta, corremos el riesgo de entregar a estos ídolos lo que solo pertenece a Dios: nuestra libertad interior, nuestra conciencia y nuestro corazón.
8. Jesús nos invita hoy a redescubrir el centro. Vivimos en el mundo y tenemos responsabilidades y compromisos pastorales, pero nada puede ocupar el lugar de Dios. Cuando Dios pierde el centro, la persona humana también pierde su dignidad.
9. San Pedro nos invita a vivir «en santidad y piedad» (2 Pe 3,11), esperando el día del Señor. Con esta celebración, comienzan el Curso de Espiritualidad Redentorista, una peregrinación por los lugares marcados por la vida, la oración y la misión de San Alfonso. No visitarán solo lugares históricos, sino lugares donde Alfonso vivió, oró, predicó el Evangelio y fundó la Congregación. Recorrerán entornos llenos de memoria espiritual, donde un hombre profundamente unido a Cristo Redentor consagró toda su vida e inteligencia al anuncio de la Redención Abundante a los más pobres y abandonados (cf. Lc 4,18).
10. Al recorrer estos lugares, que cada uno de ustedes recuerde su primer amor (cf. Ap 2,4), el amor que los llevó a la Congregación y que aún hoy los sostiene en la perseverancia misionera. Que estos días se conviertan en un tiempo de profunda renovación espiritual y fortalezcan en cada uno de ustedes su identidad redentorista y su dimensión carismática, nacida de un encuentro personal con el Redentor (cf. Mc 3,13-14). Espero que este tiempo pueda vivirse como un verdadero retiro espiritual, en el que cada uno de ustedes pueda escuchar resonar en su propio corazón las palabras de Jesús en la sinagoga de Galilea: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la Buena Nueva a los pobres» (Lc 4, 18).
11. Queridos hermanos, durante esta peregrinación por los lugares alfoncianos, están invitados no solo a admirar los recuerdos del pasado, sino a adentrarse en una espiritualidad profundamente centrada en Cristo. Fue de esta experiencia viva con Cristo Redentor de donde San Alfonso extrajo la fuerza para su vida misionera, alimentada por la oración y por la contemplación de los grandes misterios de la fe: la Encarnación, la Cruz, la Eucaristía y la presencia maternal de María.
12. Para Alfonso, la santidad no era algo extraordinario ni reservado a unos pocos privilegiados. Era un camino concreto y cotidiano, vivido en la fidelidad a Dios, la perseverancia en la oración, la fraternidad y la dedicación misionera a los más abandonados.
13. Que, durante estos días, María, Madre del Perpetuo Socorro y Madre de la Esperanza, junto con todos los santos, beatos y mártires de nuestra Congregación, acompañe a cada uno de ustedes en esta peregrinación y les ayude a caminar como misioneros de la esperanza tras las huellas del Redentor. Amén.
¡Les deseo a todos una peregrinación bendecida!
P. Rogério Gomes, C.Ss.R.
Superior General
Roma, 2 de junio de 2026










