Del lunes 13 al viernes 17 de julio de 2026, los cohermanos redentoristas menores de 50 años se reunieron en el Monasterio de Santa María en Kinnoull, Perth, Escocia, para unos días de oración, diálogo, confraternidad y recreación. Esto forma parte del proceso de federación de las Provincias de Dublín, San Clemente, Londres y Viena-Múnich, que las llevará a conformar una Provincia más grande en los próximos años.
Uno de los momentos más destacados del encuentro fue la presencia del P. Santo Arrigo, C.Ss.R., Superior Provincial de la Provincia de Canadá, quien compartió la experiencia de los redentoristas canadienses en la unión de tres Provincias distintas: la Provincia francófona de Santa Ana de Beaupré, la Provincia católica ucraniano-bizantina de Canadá y la Provincia anglófona de Edmonton-Toronto. Reunir lenguas, culturas y tradiciones eclesiales diversas no fue tarea fácil, pero el P. Santo Arrigo lo logró. Santo reflexionó sobre los frutos de aquel viaje:
«En definitiva, fue una experiencia de unidad en el Espíritu, que nos recordó que ya no somos entidades separadas, sino una sola, y que esta unidad está orientada a la misión, y que todos tenemos algo que aportar a la futura misión de la Provincia de Canadá».
Sus reflexiones nos brindaron aliento y esperanza mientras nos preparamos para el futuro, recordándonos que la unidad no es simplemente un objetivo organizativo, sino una vocación misionera.
La reunión también brindó a los hermanos más jóvenes una valiosa oportunidad para escucharse mutuamente, compartir abiertamente las alegrías y los desafíos de la vida religiosa y el ministerio, y reflexionar sobre lo que significa ser redentoristas en un mundo en constante cambio. Estas conversaciones sinceras fortalecieron los lazos fraternos y profundizaron su compromiso de apoyarse mutuamente en su vocación.
Su tiempo juntos no se limitó a la sala de reuniones: los hermanos tuvieron la oportunidad de explorar la histórica ciudad de Perth y visitar la famosa Piedra del Destino, un poderoso recordatorio de la rica herencia de Escocia. Durante una tarde, algunos realizaron una visita guiada a una destilería tradicional de whisky, mientras que otros, tras un desvío bastante memorable, se encontraron viajando en dirección contraria. Afortunadamente, todos llegaron finalmente a la hermosa ciudad de Dunkeld, donde disfrutaron de un café juntos mientras admiraban la impresionante vista de la Catedral de Dunkeld y el río Tay: uno de esos momentos inesperados que a menudo se convierten en los recuerdos más entrañables.
Incluso las tardes se llenaban de risas y sana rivalidad, en medio de las semifinales de la Copa Mundial de la FIFA: las salas de estar se transformaban en miniestadios, con los hermanos actuando como apasionados aficionados, jugadores y árbitros a la vez. Estos sencillos momentos de ocio compartido ayudaron a fortalecer los lazos de hermandad, tan esenciales para la vida redentorista.
Más allá de las conversaciones, el tiempo compartido en oración, comidas, recreación y charlas informales fue un poderoso recordatorio de que la hermandad está en el corazón de la vocación redentorista. Es a través de estos momentos compartidos que seguimos construyendo relaciones capaces de apoyar la misión de predicar el Evangelio a los más abandonados.
Este encuentro anual es una verdadera bendición: nos recuerda que, a pesar de trabajar en diferentes comunidades, idiomas y países, permanecemos unidos como hermanos con una misión común. Me fui de Perth animado, inspirado y agradecido por la oportunidad de compartir este tiempo con mis hermanos. Espero con ilusión nuestro próximo encuentro, que se celebrará en Irlanda, donde nos reuniremos de nuevo para orar, reflexionar, apoyarnos mutuamente y seguir construyendo el futuro de nuestra Federación de Londres, Dublín, San Clemente y Viena-Múnich.
P. Ryan Holovlasky, C.Ss.R.
Provincia de Dublín










