¿Qué hay de moralmente mal en el populismo?

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(del Blog de la Academia Alfonsiana)

Habiendo considerado la naturaleza y forma de operar del populismo en posts anteriores (**) ahora podemos intentar evaluarlo moralmente. Hay muy poco que encontrar sobre el populismo en la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) porque solo recientemente se ha convertido en un problema político tan manifiesto (Fratelli tutti, el n. 15 no usa el término pero obviamente está dedicado a este fenómeno). Lo que encontramos en la DSI es una cierta visión de la política frente a la cual es posible una valoración moral del populismo.
A lo largo del siglo XX, la DSI ha ido adoptando una visión de la política que se corresponde en gran medida con la de la democracia liberal. Algunas características clave de dicho sistema político son las elecciones libres, el estado de derecho, el bien común, la separación de poderes, la libertad de expresión y el respeto por las minorías. Un sistema con tales características puede considerarse no solo políticamente sólido sino moralmente bueno.
Al hacer una valoración moral de una determinada forma de populismo debemos preguntarnos hasta qué punto respeta estos valores. Solo en casos extremos el populismo rechaza abiertamente estos valores democráticos y cuando lo hace avanza hacia el totalitarismo. Más a menudo, el populismo opera dentro del sistema democrático, socavando el sistema desde adentro. En su magistral estudio sobre el populismo, Nadia Urbinati concluye que “desfigura” la democracia al promover la división, la polarización, la discriminación, el autoritarismo y el miedo a los extranjeros. Probablemente sea sólo cuestión de tiempo que la DSI adopte una postura más explícita y formal denunciando la inmoralidad del populismo, al menos en sus formas extremas. Mientras tanto, el cristiano prudente hará bien en alejarse de esta forma primitiva de hacer política.

padre Martin McKeever, CSsR

(**) How does populism work?Is populism an ideology?

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